El diario de samantha - Capítulo 2
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2: El diario de samantha 2: El diario de samantha Capítulo – 02: Desesperación Sábado – 10 de octubre de 1998 Querida Aylin, Hoy, amanecí con un vacío inmenso que me pesaba en el pecho como una piedra de plomo.
Sentía una extraña sensación de miedo que me perforaba el alma, filtraándose por cada poro de mi piel, y una melancolía tan fría como el viento de octubre que entraba por la rendija de la ventana.
Me levanté lentamente de la cama.
mi cuerpo se sentía cansado, como si hubiera arrastrado una cadena todo el día anterior me levanté ¿fui a la habitación de Kitty?
Necesitaba hablar con ella,para sentir su presencia para ahuyentar ese miedo que me corría por las venas.Pero me llevé una gran sorpresa al entrar: a la habitación de.
Kitty la cama estaba hecha con demasiada perfección, nada como lo hacía ella (siempre dejaba una arruga en la almohada, un trozo de sábana colgando), y no la encontré como siempre.
Ese era el signo inequívoco de que no había llegado a dormir.
Lo primero que pensé fue que le había pasado un accidente…
por qué los últimos días habían aparecido tres prostitutas asesinadas en calles solitarias de la ciudad, y me imaginé lo peor: su cuerpo tirado en algún callejón, sin nadie que se preocupara.
Cuando estaba dispuesta a ir corriendo a la delegación a denunciar a una persona desaparecida, alcancé a ver una carta colocada en la mesita de noche.
Parecía más una nota de despedida, escrita con una caligrafía temblorosa que me heló hasta la sangre.
Comencé a leer :La carta de Kitty:” Perdóname por irme así, sin despedirme de ti.
Sé que te dolerá mi partida y entiendo que pienses que soy una mala amiga.
Pero esta vida… la que llevamos las dos es un infierno para nosotras,donde las prostituimos no somos nada más que mercancía.
Deseo vivir una vida alejada de éste mundo de sombras, mi vida se había vuelto insoportable.
Me voy.
Esta vida no es para mí.
Matt me ofreció una oportunidad de escapar de la prostitución el se enamoro de mi y tomé la decisión de irme con el.
Perdóname por no despedirme de ti.
no merezco tener una amiga como tú.
No te preocupes por mí, estate bien.
Adiós, Samantha.
att Kitty.
Luego de terminar de leer, arrugué la carta con toda mi fuerza hasta que se convirtió en un ovillo arrugado, y la tiré en el bote de basura con un golpe seco.
Me sentía tan furiosa con Kitty porhaberme abandonado, por haberme traicionado cuando más la necesitaba, que di un grito deenfado que se me escapó de los labios antes de poder controlarlo: “Ojalá que te mueras, maldita perra!
Traicionera!” Estaba tan furiosa que comencé a temblar de coraje, mis dientes apretados hasta dolerme mis propios dientes y no me di.
cuenta de que estaba apretando mis puños hasta que mis uñas se clavaron en mis palmas, haciendo que saliera una pequeña gota de sangre.
Empecé a hablar conmigo misma para desahogarme, mi voz baja y cargada de amargura: “Estúpida.
Eres una estúpida por creer las palabras de un hombre, en ¿verdad?
Qué imbécil eres, Kitty.
Aún sigues creyendo que esos hombres nos van a aceptar así, tan fácil?
Enserio lo crees?
Míranos: somos unas prostitutas, y eso nadie podrá borrar.
de nuestras historias Somos laescoria de la sociedad.
Si eso es lo que deseas, para mí te puedes ir al diablo, perra.
Ojalá que vengas arrastrandote suplicándome que te perdone por que te daré la espalda así como tú me hicistesconmigo.
Siempre has sido y siempre serás una perra traicionera.” Después de desahogarme, fui a la cocina.
para abrir el refrigerador pero desgraciadamente se encontraba tan vacío que se veía el fondo metálico.
ni siquiera había un trozo de pan, y lo peor es que ya tenía algo de hambre, sentía un cosquilleo en el estómago que se iba haciendo más fuerte.
“Maldita sea, tendré que ir a comprar algo para desayunar,” dije en voz alta.
Salí del departamento y una voz familiar me detuvo.
Volteé a los lados para encontrar a la dueña de la voz: era Rogue, otra prostituta como nosotras.
La llaman así por su parecido con la mutante de los X-Men: el mismo color de cabello rojo intenso, el mismo cuerpo esbelto y ágil —incluso mejor que el mío, maldita perra suertuda.
Pero Rogue me preguntó por Kitty con un tono bromeando, así lo sentí: —¿Dónde está Kitty?
No la he visto la mañana.
Acaso hay problemas en el paraíso?
—dijo, rogué y se le dibujó una sonrisa maliciosa que no alcanzaba a disimular.
Es que días antes, Rogue aseguró que Kitty y yo éramos pareja por qué siempre estábamos juntas.
Le contesté con una risita sarcástica: — ¿Celosa, Rogue?
Me dejó una carta de despedida esta mañana: se fue con un cliente, se enamoró de él.
Eso es todo honesta, no lo sé dónde estará.
lo que se de ella.
—respondi — Menos mal de que no esté aquí, Kitty —dijo rogue, —¿Por qué lo dices eso?
Menos mal que no se encuentre aquí?
Puedes ser más franca, por favor, Rogue.
Rogue se quedó en silencio por unos minutos, dudando en contestarme, pero las facciones de su rostro pasaron de la sonrisa a la preocupación.
— Ayer en la noche, asesinaron otra prostituta Pero las incompetentes autoridades reportaron hoy que la encontraron en un lugar solitario y falleció por “sobredosis”.
¿No te hace extraño que con ella ya sumen cuatro prostitutas que mueren en este mes… y que solo sean prostitutas?
—dijo rogué — Entonces falleció por sobredosis.
Podría ser….
Pero sí se me hace extraño —respondi — No lo creo.
Por que esta mañana fui a la morgue para identificar el cadáver.
Tenía signos de violencia en todo el cuerpo: moretones en el cuello, cortes en las manos… igual que la amiga de Kitty.
Me quedé algo preocupada, pero tenía que ir a comprar algo para desayunar.
Le di las gracias a Rogue por el aviso y luego me retiré, pero la noticia me había dejado un miedo en la mente que resonaba como un eco siniestro.
Suspiré y dije en voz alta: “Otro Jack el Destripador en la actualidad.
Genial.
Es lo único que nos faltaba: un asesino suelto, y las autoridades no se preocupan por nosotras por qué, para ellos, no somos nada.
La muerte de una prostituta es como la de un animal a nadie le importa.
Qué injusticia.” Al llegar al supermercado, compré lo necesario: pan, queso, un poco de leche y un paquete de galletas.
Al regresar al departamento, tenía bastante miedo de quedarme sola de nuevo al entrar al departamento tuve y una idea siniestra se estaba apoderando de mí, poco a poco estaba creciendo como una sombra en mi mente.
Al entrar en la cocina, miré a un rincón y vi una botella de ácido concentrado que usábamos para limpiar los baños.
Agarré un vaso con agua, destapé la botella del ácido y en mi mente me decía: “No lo vas a ser mi mano estaba temblando y me decía de que no iba ser tan doloroso.
Beberlo y hacer una muerte rápida, sin sufrimiento.” mis labios comenzaron a temblar y al agarrar la botella, y cuando estaba dispuesta a bebérmelo, mis ojos derramaron una lágrima solitaria que rodó por mi mejilla.
Me repetía una y otra vez: “¿Para qué sigo viva?
No tengo a nadie, nadie que valga la pena.
No tengo ningún propósito en la vida.
Es mejor terminar aquí y ahora.” Cuando me coloqué la boca de la botella en los labios, dispuesta a hacerlo, escuché una voz que me decía: “Suicídate.” Justo cuando iba a abrir los labios para beber el ácido, me detuve un instinto animal de supervivencia me hizo arrojar la botella contra la pared.
El ácido salpicó en el yeso, haciendo un sonido de “chispa” y dejando una mancha negra.
Me recosté en el suelo en posición de cuclilla y comencé a llorar desconsoladamente, mis sollozos resonando en la cocina vacía.
Me levanté del suelo y fui hacia el baño.
me miré en el espejo de la pared del baño y vi mi reflejo: mi cabello desordenado, los ojos hinchados por tanto llanto, y en mi rostro se dibujó una sonrisa sinestra que no me lo podría creer de que estuviera mirando eso.
Comencé a gritarle al espejo: y le decía “¡Detente!
¡Ya no te burles de mí!” Pero ese reflejo no se detenía ….
seguía sonriendo, con una mirada cruel.
Exploté de ira y le di un puñetazo al espejo con toda mi fuerza.
El cristal se rompió en mil pedazos, y mi mano comenzó a sangrar profusamente por los cortes.
que había provocado.
Me di la vuelta para ir a buscar ayuda, pero escuché una voz similar a la mía que me habló desde atrás: No tuviste el valor para hacerlo, verdad ?
Eres una decepción, maldita prostituta.
y le contesté a mi reflejo — ¿Qué es lo que quieres de mí, maldita sea?
¡Dime!
—respondi le grité, volviéndome hacia el espejo.
Pero al ver un pedazo del espejo roto ya no había nadie.
solo mi reflejo, normal.
Hasta el hambre se me quitó.
Regresé a mi cama, rompí unas sábanas blancas para hacerme una vendaje casero en la mano y parar que la sangre se me.
Detuviera y Me recosté comencé a llorar hasta que el agotamiento me sumió en un profundo sueño.
Al despertar, miré el reloj: marcaba a las siete de la tarde.
Me levanté y vi las sábanas manchadas de mi propia sangreun rojo oscuro que contrastaba con el blanco.
de la sabanas de la cama Me fui a duchar rápidamente, el agua caliente calentando mi piel temblorosa, y me preparé para trabajar.
Esta noche estaba haciendo demasiado fría que sentía el viento en los huesos.
Llegué a mi esquina y, nada más, tuve tres clientes.
No les importó ver mis manos vendadas, pero uno de ellos no tuvo sexo conmigo tenía fetiches muy extraños: me pidió que lo penetrara con un dildo que llevaba consigo.
Nunca lo había hecho, pero bueno.
estaba pagando por el servicio, ¿quién era yo para juzgarlo?
Creo que era bisexual.
Acabando mi trabajo, regresé cansada y con mucha hambre, pensando en lo que tuve que soportar.
Un cliente borracho son los peores, me pidió que me arrodillara para hacerle sexo oral.
Era un imbécil, estaba tan excitado que me lastimó la garganta con sus movimientos bruscos.
Una lágrima solitaria recorrió mi rostro al recordar lo que me había convertido.
Al llegar al departamento, estaba agotada.
Cuando abrí la puerta,tuve que pasar cerca de la habitación de Kitty y me quedé en silencio: “Kitty ya no está aquí.” pues lo único que dije mañana tendré que ir a comprar más comida, un paquete de vendas y agua oxigenada.
Llegué a mi habitación y me quedé profundamente dormida.
:Al día siguiente: domingo 11 de octubre de 1998:” Me había levantado algo temprano salí del departamento para comprar algo de víveres.
Pero el día de Hoy me discriminaron nuevamente, querida Aylin.
Está mañana me levanté un poco temprano y fui a comprar un poco de mandado: pan, mermelada y algunos víveres y mi gas pimienta para mi seguridad ya nunca sabes.
y de repente pasé cerca de una boutique de ropa me llamó la atención: en la vitrina había un vestido azul marino con volantes en los hombros, tan hermoso que me hizo olvidar por un momento todo mi dolor.
Al entrar en la boutique, dos dependientes me detuvieron el paso Una de ellas, con un peinado recogido y un rostro prepotente, me dijo: — Disculpe, pero personas de su clase no pueden ingresar aquí.
Sabemos qué tipo de persona esusted, y solo vienen por dos cosas: robar los productos de la tienda o a causar lástima con los clientes.
Mejor se va, o llamaremos a las autoridades.
—dijo la dependiente — Tengo dinero para comprar algo para mí.
No soy una ladrona, y no vengo a causar lástima.—respondi — Claro que sí, cariño.
Mejor se va antes de que nos cause problemas.
—dijo la dependiente Me retiré intentando aparentar de que no me había afectado sus palabras, pero sí me había afectado demasiado.
Esa sensación de vergüenza, de ser invisible y despreciada, me llenó de nuevo el pecho con ese vacío que conocía tan bien.
Con Cariño Samantha
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