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El diario de samantha - Capítulo 28

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Capítulo 28: El diario de samantha

Capítulo – 28: El enfrentamiento parte 02

Domingo – 25 de octubre de 1998

Querida Aylin,

8:48 de la mañana

De repente, los rasgos faciales de estefanía sufrieron un cambio sutil, y sus ojos se fijaron en mi con intensidad. Al instante, desvió su mirada hacia el suelo y comenzó a alejarse. Sin embargo, antes de ponerse en marcha, se giró por un último vez:

—”Escúchame, prostituta. ni te atrevas a acercarte más a christopher. ¿entendiste bien?”—dijo estefanía

No pronuncié ninguna respuesta, aunque sus palabras produjeron una sensación de herida en mi. Me quedé inmóvil por algunos minutos, apretando los puños hasta que los dedos comenzaron a entumecerse. Tras realizar unos ejercicios de respiración para recuperar la compostura, regresé al interior de la casa. Allí, estefanía me dedicó una sonrisa cargada de satisfacción. Había conseguido generar en mi un profundo desagrado; me sentía sumamente vulnerable. Cuando ella se abrazó a christopher para despedirse, sus ojos no dejaron de estar clavados en mi. Al terminar despidiéndose, se encaminó hacia la salida. Sin pensarlo demasiado, la seguí hasta el jardín.

Cuando estaba a punto de salir de la propiedad, le hablé con tono firme. Estefanía se detuvo al instante y volvió hacia mi, con una sonrisa en el rostro. Inclinó ligeramente la cabeza hacia atrás, fijándome la vista con una expresión de clara superioridad. Sus ojos se desplazaron desde mi rostro hasta mis pies, y nuevamente surgió en mi la sensación de ser inferior. Mis manos se apretaron en puño, y el deseo de lanzarle un golpe se hizo presente en mi interior. Sin embargo, me vi en la necesidad de tensar cada músculo y controlar mis impulsos, evitando cometer una torpeza que pudiera traerme arrepentimientos.

—”¿cuál es tu problema conmigo, estefanía? ¿qué he hecho para que me trates así? te lo exijo que me ¡dígas ahora mismo!”—le dije

—”Las personas como tu solo buscan aprovecharse de alguien como christopher. el es demasiado ingenuo para darse cuenta de lo que realmente pretendes”—contestó estefanía.

—”¿estás segura de que no es por algo más personal? estefanía, ¿cómo hablas de el? ¡parece que estás enamorada de christopher! oh, me equivoco”—le pregunté

—”No hables tonterías… lo único que quieres es usarlo: fingir ser una víctima mas para que te dé alojamiento y te alimente… solamente eres un parásito. ¡trabaja y conquista las cosas con tu propio esfuerzo, como yo lo hago día tras día! ¿pero qué puedo esperar de ti? mujeres como tu siempre buscan el camino más fácil para ganar dinero… ¿o acaso me equivoco? si no es así, ¿por qué te dedicabas a la prostitución? quizás tengas menos edad que yo, más juventud pero nunca llegarás a ser una mujer con principios como yo. tu siempre serás un parásito… dime ¿dónde quedó tu dignidad?”—dijo estefanía

Tras pronunciar esas palabras, estefanía se alejó a pasos rápidos, con la misma sonrisa de triunfo se le dibujo en su rostro. me quedé inmóvil, fijándome en el camino que había tomado, mientras el coraje se apoderaba de mi pecho con fuerza. me detuve unos minutos para respirar hondo y calmarme. justo en ese instante, apareció christopher: había salido en mi busca para invitarme a la casa de su madre, donde le prepararían una comida sorpresa por su cumpleaños. mi primera reacción fue negarme, pero su insistencia fue inquebrantable y, finalmente, accedí a la invitación. Entonces, cuando christopher se retiró para seguir haciendo el desayuno, me quedé con sarahí y le pregunté si estefanía era realmente hermana de christopher. sarahí me contestó con una voz seria:

—”Por supuesto que no son hermanos biológicos, son hermanastros. mi abuelo se casó con una mujer que ya tenía tres hijos, entre ellos estefanía. mi padre me dijo que a la mamá de estefanía la llama mamá, pero siendo sincera, no me gusta la actitud de estefanía hacia mi padre”—dijo sarahí.

Después de desayunar junto con sarahí y christopher, me dispuse a retirarme a descansar. Sin embargo, christopher me detuvo en el camino para recordarme que debíamos salir antes de las 3:00 de la tarde para llegar a tiempo a la fiesta. Le confirmé que estaba de acuerdo y que estaría lista. La verdad es que me sentía un poco estresada por lo ocurrido con estefanía, y era claro que nos volveríamos a encontrar en el evento. Me acosté en la cama dejando la ventana abierta; el suave viento que entraba me calmaba poco a poco. Antes de dormirme, ajusté la alarma para

despertar con una hora de margen. apenas eran las 11:22 de la mañana. Todavía no podía asimilar que había dejado atrás la prostitución. Para mí era todo un nuevo mundo, algo a lo que no me había acostumbrado del todo. Sabía que ya no volvería a ser presa de nadie, pero mi mente no dejaba de girar alrededor de los análisis de VIH que pronto realizaría. ¿Qué pasaría si el resultado fuera positivo? La idea de morir por ello me aturdía Sin darme cuenta, el sueño se llevó conmigo. De repente, la alarma rompió el silencio de la habitación. Me senté en la cama y me dirigí al baño para

darme una ducha; al mirar el reloj, marcaba las 1:20 de la tarde. Mientras el agua caliente recorría mi piel, las lágrimas comenzaron a aflorar, por fin tenía una vida nueva, donde no debía entregarme a hombres extraños ni vivir con el peligro constante sobre mí. Después de secarme, me vestí con cuidado: un vestido rojo vintage, mangas largas, falda amplia con lunares blancos y delgado cinturón negro que marcaba la cintura. Me maquillé con sobriedad, destacando solo los labios en tono rojo y añadiendo una ligera sombra en los ojos. Al bajar a la sala, encontré a sarahí y christopher ya listos. Él lucía un impecable saco gris, pantalón de vestir y una camiseta negra de

cuello de tortuga. Ella llevaba un sencillo vestido negro, elegante y discreto. En cuanto me vio, christopher se quedó momentáneamente sin palabras. Su rostro se enrojeció. No sabía si era por nerviosismo o algo más y tartamudeó mientras me decía lo bonita que me lucía. Mis propias mejillas se calentaron al escuchar sus palabras, sintiéndome a la vez emocionada y un poco avergonzada. Al llegar a la residencia de la madre de christopher, cruzamos la puerta principal. Eché un vistazo a mi alrededor buscando a Estefanía, pero no la vi por ningún lado. Justo en ese momento, Christopher me condujo hacia una mujer de presencia cálida:

— “Samantha, te presento a mi madre, maría. Y mira, los que están con sarahí son mis hermanos: él es diego, la mujer que está esperando un bebé es su esposa, y la niña de la misma edad que acompaña a sarahí se llama sofía”—explicó christopher

— “Un placer conocerte, querida”—dijo maría

— “El gusto es todo mío, señora maría. soy samantha poots tyler”—respondí

Después de conversar un rato con ella, comencé a sentir la tensión en mi cuerpo: era la primera vez que me encontraba en un espacio con tanta gente, y me preguntaba si aún conservaba mi capacidad de relacionarme con los demás. Decidí salir al exterior por un momento para calmarme. Saqué unos cigarrillos de mi bolso, pero mis manos temblaban al intentar encender uno. Mientras el humo salía de mis labios, pensé en lo último que necesitaba: que Christopher me viera en medio de un ataque de ansiedad. En ese instante, un taxi se detuvo bruscamente frente a la casa. Cuando

vi quién descendía del vehículo, mi corazón se contrajo: era estefanía. Sabía que no tardaría en haber problemas entre nosotras. Al verme, estefanía dibujó una sonrisa sarcástica en su rostro. Se acercaba hacia mí con pasos lentos, y cada uno iba acompañado de aplausos fingidos:

— “¡Mira quién tenemos aquí! la prostituta con el corazón de oro… crees que te puedes hacer pasar por una dama, pero desgraciadamente no lo eres. lo único que puedes alcanzar a ser es una mosquita muerta. y si te digo que eres una perra, hasta las perras tienen más dignidad que tú”—dijo estefanía

— ¿Por qué no hablas directamente en vez de tirar esas palabras tan crueles, estefanía? me tachas de todo tipo de cosas, me dices que no soy más que una mosquita muerta y hasta dices que hasta las perras tienen más dignidad que yo… sabes perfectamente que lo único que pasa es que estás celosa, porque he logrado algo que tú no conseguiste en años con christopher. pero déjame aclararte una cosa: no me gusta christopher, no estoy enamorada de él en absoluto. tú en cambio… tú sí que lo estás, ¿verdad? pues te lo digo claro: prefiero ser esa mosquita muerta que mencionas, porque no estoy esperanzada a vivir de migajas por alguien que ni siquiera me nota que existo”—le respondí

— Mira, samantha. aunque tu lógica sea cierta y que esté enamorada de christopher no lo voy a negar, estoy interesada en él, pero quiero que analices un poco en tu cabecita: ¿crees que alguien como tú tenga la oportunidad de enamorar a una persona como christopher?… dime algo, samantha, y sé sincera contigo misma. ¿crees que christopher se enamoraría de ti? no seas tan ingenua. esta es la vida real, no es una película de disney, para que lo sepas… las mujeres como tú nunca tienen un final feliz, porque siempre su reputación las perseguirá. deja de creer que vas a tener un final feliz; hagas lo que hagas, siempre serás considerada una prostituta. puede ser doloroso pero así es tu triste realidad, —dijo estefanía

Estefanía pasó adelante mío… hasta que se acercó completamente y se volteó hacia mí. Al mirarla, se le dibujó una sonrisa en su rostro que no logré entender. Ahí me quedé quieta por un instante; en mi pecho ardía una gran ira, caliente y pesada. De repente, unas lágrimas de impotencia brotaron de mis ojos. Cada vez que abría la boca, estefanía y sus palabras me hacían sentir tan pequeña… empezaba a darme cuenta de que realmente la odiaba.

Con

Cariño

Samantha

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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