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El diario de samantha - Capítulo 29

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Capítulo 29: El diario de samantha

Capítulo – 29: El enfrentamiento parte 03

Domingo – 25 de octubre de 1998

Querida Aylin,

7:13 de la tarde

Estaba enojada y estresada por lo sucedido con estefanía. Para calmar los nervios, saqué mi último cigarrillo del paquete y lo encendí; el humo gris se elevaba lentamente en el aire fresco de la tarde. En ese momento, christopher salió por la puerta principal de la casa. Se dirigió hacia mí, y al ver mis manos temblar mientras sostenía el cigarrillo, no dijo nada al principio. Se colocó a mi lado, tan cerca que nuestros hombros casi tocaban, y miró hacia el cielo estrellado. Su actitud transmitía lo que yo interpreté como paciencia.

— ¿Tienes otro cigarrillo? —preguntó christopher

— Por desgracia, no —le dije

— Me podrías, ¿compartir de tu cigarrillo? —contestó christopher

Extendí mi mano sin decir nada, pasándole el cigarrillo. Él tomó un largo trago, exhalando el humo lentamente antes de devolvérmelo. Luego miró directamente a mis ojos: Cuando vio que mi estado de estrés era notable, christopher se dirigió a mí y me comentó:

—:¿Qué pasa, samantha? estás muy tensa. ¿deseas que nos retiremos de aquí? de la fiesta —dijo christopher

— Claro que no… christopher tu deber es estar aquí, es el cumpleaños de tu mamá… jamás haría eso. —le dije

Tenía ganas de contarle por qué me sentía de esa manera, pero preferí no mencionarlo para no estropear la fiesta. Aun así, no podía evitar pensar en lo que él implicaba: Estefanía, mi pasado, siempre parecía encontrarse en mi camino. ¿Sería posible que alguien con mi historia pudiera construir una familia de verdad? Después de regresar a la casa, nos dirigimos al comedor. Christopher me había comentado con anticipación que su familia nos estaban esperando para que compartiéramos la cena. Al llegar al comedor, noté que estefanía me estaba observando, con una sonrisa que parecía sarcástica. Una vez sentadaen la mesa, maría preguntó:”

— Señorita samantha, ¿cómo llegó a conocer a christopher? sé que él no suele ser muy sociable con las personas —dijo maría

En ese momento no supe qué responder. Permanecí en silencio unos segundos, sin encontrar las palabras adecuadas para la señora maría. Sin embargo, me volví hacia christopher por un instante, y al notar que estefanía llevaba una sonrisa en el rostro, finalmente me dispuse a contestar.

— Nos conocimos en una situación complicada: él me defendió de un agresor que intentaba hacerme daño sin él, no se que me hubiera pasado —le respondí

— ¡Qué horror! pero gracias a dios estás sana y salva, señorita samantha —comentó maría

Entonces logré relajarme un poco. Había creído haberme librado del tema, pero al volver la vista hacia Estefanía, vi que en su rostro había una sonrisa sarcástica. En ese momento, estefanía me formuló una pregunta que me dejó completamente helada.

— Díganos, señorita samantha: ¿a qué se dedicaba antes de conocer a christopher? ¿por qué no nos habla algo de usted, si no es mucha molestia? —dijo estefanía

Me quedé impactada al comprender que estefanía podía revelar mi pasado delante de todos: que había trabajado como prostituta. Pero lo que realmente me atormentaba era Sarahí. En ese instante me sentía completamente perdida y sola. Al fijarme en su rostro, donde se dibujaba una sonrisa, comprendí que solo estaba jugando conmigo. Una mujer muy astuta, esa perra. Pero esta vez no permitiré que vuelva a humillarme; esta vez la haré frente. Sin embargo, justo cuando iba a dar mi respuesta, Sarahí se adelantó y habló.

—¿De qué te ríes, estefanía? ¿acaso encuentras gracioso conocer el pasado de samantha? entonces, ¿por qué no le cuentas a todos lo que realmente sientes? —dijo sarahí

Quedé sorprendida por cómo sarahí le hablaba a estefanía de ese modo. Se le notaba claramente que estaba muy enojada con ella. En la mesa se instaló un silencio profundo. Pero de nuevo, Estefanía tomó la palabra. Sentía algo de irritación en mi interior, sin embargo, le respondí.

— Entonces no lo dirá, señorita samantha —dijo estefanía

— He tenido mala suerte en la vida, estefanía. por ahora no cuento ni siquiera con un hogar fijo: el lugar donde residía fue demolido hace unos días, así que podría decirse que soy libre como un pájaro. ¿y tú, estefanía, ¿eres realmente libre? —respondí

— No soy libre, porque vivo en el mundo real. pero ¿esa existencia sin raíces que llevas, señorita samantha, te parece atractiva? —dijo estefanía

— Pues sí, efectivamente sí. cuento con salud y soy feliz… es cierto que no poseo nada material, pero no me siento amargada ni tampoco estoy obsesionada con nadie. tengo todo lo indispensable a mi lado: aire en mis pulmones, un plato de comida en la mesa. me encanta levantarme cada mañana sin saber qué depara el día de hoy… ni el de mañana. ¡quién sabe qué personas conoceré! tuve la suerte de encontrar a dos seres que me sacaron del abismo, y ambos están aquí frente a mí: una es una niña pequeña pero con una madurez sorprendente, y el otro es un hombre tan reservado, pero con una bondad que no tiene límites. —respondí

Una vez que terminé de hablar, un nuevo silencio se apoderó de la mesa. Al dirigir mi mirada hacia Christopher, percibí que me observaba con una mirada de admiración, o al menos eso fue lo que deduje.

— Esa vida que llevas, señorita samantha, me parece carente de metas. en mi opinión, resulta triste no es mi intención ofenderla, señorita damantha, pero esa es la verdad según mi punto de vista… yo prefiero trabajar para construir algo propio —dijo estefanía

— No te preocupes, estefanía: no me siento ofendida. y si te parece bien, puedes tutearme sin problema; estoy más que acostumbrada a escuchar cosas mucho peores, así que diría que tu comentario… fue de los más amables que me han hecho nunca. pero creo que la vida es así: a veces es espléndida, otras veces es cruel, y yo no quiero desperdiciarla con quienes buscan humillarme. nunca se sabe qué nos depara el camino; uno aprende a tomar decisiones complicadas, en ocasiones incluso las más difíciles. en mi caso, tomé una elección que consideré la peor de todas, pero gracias a eso conocí a quienes son la razón de que esté hoy aquí —respondí

Una vez que terminé de hablar, estefanía me fijó una mirada llena de coraje, aunque fingiera una expresión de admiración. Al finalizar la cena, llegó el momento de. despedirnos al subirnos al vehículo christopher; a sarahí se le veía muy cansada, y antes de que me diera cuenta, ya dormía profundamente en el asiento de atrás. Al llegar a la casa, christopher me solicitó ayuda para abrir tanto la puerta del vehículo como la del departamento. Le ayudé a sostener a sarahí por el antebrazo mientras la cargaba en sus brazos. Una vez que la dejamos en su habitación y salimos

de allí. Christopher se despidió de mí y se retiró a la su habitación. Cuando y yo también hice lo mismo fui a mi habitación para intentar descansar, al entrar me encontré sobre la mesita de noche yacía la carta que sarahí me había regalado, junto al collar. Antes de acostarme, la abrí y empecé a leerla.

Mi querida Samantha,

Espero de verdad que el collar que te entrego ahora no te parezca un objeto sin valor. Solo me queda uno de mi mamá, es lo único que me dejó, así que lo llevo puesto todos los días, nunca me lo quito. Mi padre me contó una vez que era la única joya que ella nunca se separaba de su cuello. Yo nunca la conocí, no tengo ni la más mínima idea de cómo es era su rostro. Este que te doy fue comprado para mí en mi último cumpleaños… cuando lo vi, pensé que en ti brillaría de verdad, porque en mí solo me recuerda lo que nunca pude tener. Así yo guardo conmigo el recuerdo de mi madre quizás tú puedas guardar uno mío, aunque sea pequeño. Cuando te vi por primera vez, sabía que eras buena persona y. Después vi esos moretones en tu piel, y entendí que también has caminado por senderos oscuros. No te pregunté nada más; mi padre siempre me dijo que a veces es mejor callar y esperar a que cada quien cuente su dolor cuando ya no pueda aguantarlo más. Quiero que sepas que no juzgo nada de ti… sé que alguien te hirió profundamente, daño y rezo porque nunca más tengas que llevar ese peso en tu alma. Siempre he soñado con tener una mamá que me enseñe cosas de mujeres cómo pintarme la cara, cómo vestirme para sentirme bien, o simplemente poder llorar en su regazo contándole lo que me duele. Muchas veces he querido dibujarla, pero no puedo hacerlo porque nunca la conocí y no sé cómo es. Pero últimamente cierro los ojos y solo veo tu rostro. Creo que podrías ser lo que siempre busqué: una hermana, una mamá… alguien en quien poder apoyarme, como yo quisiera apoyarte.Te juro que haré todo lo que esté en mis manos para protegerte si alguien intenta tocarte. Ya no soporto la idea de que nadie más te haga daño. Con todo mi corazón,

Sarahí

Una vez que terminé de leer la carta, pasé la mano por mis mejillas para limpiar mis lágrimas que caían. Guardé cuidadosamente la carta que sarahí me había escrito en un lugar seguro, con todo el cariño del mundo. Saqué el collar del cajón, lo coloqué alrededor de mi cuello y, en voz baja, susurré: “Jamás me lo quitaré, Me sentía tan vulnerable, conmovida hasta lo más profundo por las palabras de una niña de tan solo trece años… “Gracias, Sarahí”, murmuré suavemente, casi sin que mis labios movieran el aire.

Con

Cariño

Samantha

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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