El diario de samantha - Capítulo 3
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3: El diario de samantha 3: El diario de samantha Capítulo – 03: Anhelo Domingo- 11 de octubre de 1998 Querida Aylin, El día de hoy no deseaba ir a trabajar.
Necesitaba un respiro, un escape de la rutina que me asfixiaba cada día más como una manta de lana húmeda que me aprieta en mi pecho.
Necesitaba un descanso y, a la vez, una explicación de lo que pasó ayer: ¿todo lo que viví dentro del baño fue real, oh solo fue una alucinación?
¿Lo que vi en el espejo era parte de mí, oh.
una sombra que me persigue?
Decidí dar un paseo para relajarme un poco y aprovechar para comprar los víveres de lo habitual.
Antes de salir del, departamento me limpié la herida de mi mano con agua oxigenada (el dolor era un cosquilleo agudo) y me coloqué nuevos vendajes.
Mientras reflexionaba, lo estúpida qué había sido por romper el espejo contra mi propia mano.
No lo pensé en ese momento pero al ver, al ver cómo el cristal se partió en mil pedazos como si fuera mi propia alma.
Cuando salí del departamento, caminé unos kilómetros hasta llegar a una plaza.
al ver demasiadas parejas enamoradas, que unas se besaban tan apasionadamente que parecían ser la única cosa que existía en el mundo.
Un profundo anhelo me invadió, me sentía fracasada vulnerable, por estar sola al ver eso, sentí en mi corazón dolor.
deseaba de tender a alguien así que me amé tener alguien, que me abrace sin juzgarme no pude evitar derramar unas lágrimas.
Recordé entonces a ese hombre que me rompió el corazón hace unos meses.
Era casado, y me convertí en su amante pude, experimentar esa sensación de amor que creía que nunca sentiría: de nuevo el amor al escuchar decirme, que era especial.
Para el me hacía tan feliz, de escucharlo de voz.
Pero desgraciadamente, todas historias tienen su final, después ese hombre me abandonó a mi suerte cuando su esposa casi lo descubrió.
Juré desde ese día de no creer las palabras de un hombre porque me destrozó mi vida, mi corazón que ya estaba en decadencia.
¡No le importó!
dañarlo más Se fue y nunca lo volví a ver solo me utilizó para tener sexo gratis.
Y aún así, dentro de mí, anhelaba sentirme amada.
Ese deseo se clavó en mi pecho como una daga que me hacía sangrar, un anhel inalcanzable.
¿Cómo podría alguien enamorarse de mí, sabiendo lo que soy?
¿Quién me aceptaría si supiera mi pasado, que me persigue como un fantasma?
¿Quién podría amarme a mí, una prostituta?
Me hice la misma pregunta una y otra vez, sin encontrar respuesta.
Me retiré de la plaza con la sensación de vacío más grande que nunca, buscando un refugio en la, playa.
al llegar a la playa.
Me senté en la arena fría, que y sentí.
Cómo ¿La arena entraba dentro?
de mis zapatos, y observé el incesante ir y venir de las olas.
Me perdí en su maravillosa y majestuosa fuerza el azul oscuro del mar se mezclaba con el cielo gris, y me hizo sentir pequeña pero a la vez libre.Tuve una fantasía diferente en ese momento: una vida donde el amor fuera real, donde pudiera formar una familia con un hombre bueno que me quisiera tal como soy, donde pudiera despertar cada mañana con un propósito más allá de trabajar como una.
Prostituta En esa fantasía, fui tan feliz como nunca lo había sido pero duró solo un instante, y volví a mi cruel realidad.
De repente, una pelota de colores rodó hacia mí.
Se me acercó un niño pequeño con el cabello rubio y los ojos azules, y me preguntó con voz suave: — ¿Qué le pasó a tu mano?
por qué tienes vendas?
tu mano —dijo ese niño No supe qué contestarle mi mente se quedó en blanco.
Mientras lo miraba, vi que mis vendajes comenzaban a mancharse de sangre: tal vez la herida se había abierto de nuevo sin darme cuenta.
Le di la pelota con la mano sana y le dije: “Fue un accidente, pequeño.” El niño sonrió y se y retiró corriendo hacia sus padres.
Ese momento fue un golpe de realidad: me sentía sola en este mundo, más que nunca.
Desde que kitty se fue, la soledad me ha envuelto en una depresión profunda la extraño bastante, y tengo miedo de vivir sola.
Cuando estaba dispuesta a retirarme de la playa, vi a un hombre a lo lejos con una niña de cabello pelirrojo.
La niña se miraba feliz, saltando entre las olas y riendo, y me recordó a mí misma hace tiempo: cuando era inocente, cuando vivía con mis padres y era feliz.
Ahora soy infeliz, atrapada en la vida que tengo.
Escuché que ese hombre le decía a la niña:“Sarahí, no te vayas tan a dentro del mar.” Qué bonito nombre, pensé.
Luego me marché de la playa y volví al departamento.
Al llegar, me encontré a rogue.
La miré fijamente su cabello rojo brillaba con el sol de la tarde, y tenía una sonrisa en los labios que no conocía.
— Hola, samantha.
qué bueno encontrarte.
vine a proponerte algo —contesto rogué — ¿De qué se trata, rogue?
—respondi — Ya que Kitty se fue y estás viviendo sola en tu departamento, quería preguntarte de que si te gustaría que fuera tu roomie, ¿qué te parece?
¿aceptas?
—dijo rogue parecia excelente.
Podríamos compartir los gastos, y la soledad me daba miedo: no soportaba la idea de vivir sola de nuevo.
Pero le puse una condición: — Está bien acepto que seas mi roomie.
la verdad es que…
me harías muy buena compañía, rogue.—respondi rogue asintió con entusiasmo, y luego me preguntó qué me había sucedido en la mano.
Le contesté que había sufrido un accidente con un cuchillo de cocina pero su mirada reflejaba preocupación, como si supiera que no le estaba diciendo la verdad.
No le dije más.
después de que.
La ayudara a mudarse.
conmigo.
Lo más extraño lo, que alcancé a ver eran unas jeringas usadas en su mesita de noche, había rastros de polvo blanco aseguré de que era cocaína.
rogue me volteó a ver con un poco de nerviosismo, pero dije nada: ¿quién era yo para juzgarla?.
Todos tenemos nuestras formas de sobrevivir.
Después de terminar de mudarse, rogue propuso irnos a divertirnos a una discoteca.
Lo pensé unos minutos —la idea era algo loca, pero me gustaba: necesitaba salir de la casa y olvidarme de mis problemas, aunque fuera por un rato.
Acepté.
losCuando estaba dispuesta a meterme a bañar, Rogue entró en el baño sin pedir permiso, estaba desnuda, y me dijo que no había nada de malo en bañarse juntas por qué éramos amigas.
No le di importancia en ese momento, pero me sentí incómoda cuando me quiso lavar la espalda.
Le dije, que yo podía, pero al final acepté su ayuda.
por qué aún me, ¿Dolía mi mano?
bastante.
Mientras me lavaba entre el cuello y los hombros, sentí su respiración caliente en mi oreja.
de repente, me dijo algo que me dejó aún más incómoda: — Samantha, la verdad: nunca te ha dado curiosidad de saber…
de hacerlo con una mujer?
—dijo Rogué.
— ¿De qué te refieres?
tener sexo con una mujer?
siendo sincera, no me lo esperaba de ti, de que me dijeras eso.
tus palabras me dejaron un poco desprevenida —dije.
— Solo fue un comentario, samantha.
no es para tanto, no fue mi intención de ponerte incómoda —dijo rogué Honestamente me sentía, algo incómoda, pero no le puse tanto importancia.
Después salír de bañarnos juntas, me coloqué los nuevos vendajes limpios y me vestí.
Siendo sincera, me sentía nerviosa y a la vez “estaba tan emocionada de ir a la discoteca era algo de lo que no hacía mucho tiempo que no salía a divertirme.” y después” Salimos del departamento con las puertas cerrándose de golpe, como dos chicas rebeldes que se escapan de algo — risas entrecortadas y pasos rápidos que resonaban en el pasillo.
Me sentía tan feliz en ese momento, como si todo el peso del mundo se hubiera ido de mi espalda: encendí un cigarrillo, le di una suave inhalación, y dejé salir el humo en un hilo fino que se mezcló con el aire frío de la noche.
Entonces, unos minutos después, el taxi se detuvo frente a una discoteca — las luces de neón que parpadeaban en rojo y azul, y el sonido de la música ya se escuchaba desde afuera.
Al entrar, no me detuve ni un segundo: fui directamente a la pista para bailar.
La música era tan fuerte que lo sentía en mi cuerpo, con un buen ritmo que me hizo vibrar en ese instante exacto, y mi cuerpo comenzó a moverse sin pensar — cadera, brazos, pies, todo siguiendo el compás sin necesidad de controlarlo.” entonces,” rogue comenzó a bailar cerca de mí, con movimientos fluidos que seguían el compás de las canciones, su cadera acercándose a la mía de vez en cuando.
No le presté mucha atención, asumí que era la adrenalina del momento el ritmo de la discoteca, era agradable y la noche.
También de repente rogué se quitó el saco de tela ligera, de color diamante, y se quedó con una blusa de tirantes de color claro al verla así, sus curvas se marcaban con más claridad: hombros definidos, espalda erguida, y la blusa se ajustaba a su figura de manera natural.
En ese instante, pensé sin darme cuenta:” Maldita perra…
Tienes mejores atributos que los míos más marcados,’ porque comparándome con ella mi figura era más discreta, así que verla así me hizo comprender de que, era más sensual que yo.
Después de bailar algunas canciones seguidas, ambos decidimos irnos a sentar a una mesa del rincón para pedir una bebida fresca.”Rogue pidió una bebida con alcohol; yo solo pedí un refresco y nada más.
Pero de repente, Rogue se levantó y me dijo que iba al tocador, que no tardaría mucho.
Pero antes de irse, vi que sacó algo de su bolso: una bolsita pequeña con polvo blanco.” Podría ser cocaína — solo moví mi rostro con un gesto de sorpresa.
Pasaron unos minutos, pero rogue aún no regresaba; ya me estaba preocupando por ella.
Me levanté de la mesa y me dirigí hacia los baño para ver si la encontraba, pero no la vi.
de repente, antes de salirme del baño, escuché unos gemidos leves…
los gemidos venían de dentro de uno de los cubículos, con la puerta cerrada.
No había duda: seque esos gemidos pertenecían a rogue.” “Lo único que pude hacer era salirme del baño con pasos lentos, tratando de no hacer ruido, y esperarla afuera en el pasillo angosto el sonido de la música de la discoteca llegaba amortiguado allí.
Después de unos minutos que se sintieron como horas, la puerta del baño se abrió y rogue salió acompañada de otra chica de cabello oscuro y ojos brillantes.
Ambas tenían la ropa un poco desarreglada, y la otra chica le sonrió a rogue con una mirada que no dejaba lugar a dudas: ¡habían tenido sexo dentro de los cubículos!
Al verme, rogue sonrió nuevamente una sonrisa un poco torpe, con los ojos más brillantes de lo normal.
‘Vamos, ven a bailar conmigo!’ me insistió una y otra vez para que fuéramos a la pista, moviéndose con más descontrol que antes; se le notaba bien que estaba bajo los efectos de las drogas, con movimientos erráticos y voz un poco suelta.
Entonces le contesté, rogue: ‘ — ¿Estás segura?
te ves un poco descontrolada…
sería mejor ya irnos, rogue.
mírate, andas muy mal.
—respondi — ¡Ven, vamos a bailar conmigo!
no seas aburrida, samantha.
yo ando bien ven, vamos a bailar.
—dijo rogué De repente, sonó la canción de total eclipse of the heart un tema lento y emotivo, con melodía suave que se difundió por toda la discoteca, y rogué me insistió varias veces: ‘Bailemos esta canción y después nos vamos, te lo prometo’.
Para poder irnos de inmediato ya estaba cansadade ese ambiente, acepté.
mientras bailábamos, abrazadas con postura relajada, los cuerpos se movían al compás de la música; de repente, rogue puso sus manos en mis glúteos y comenzó a manosearlos.
Fue un toque ligero al principio, pero luego aumentó la presión.
Cada vez que el ritmo la canción yo me alejaba un poco para crear espacio, ella volvía a acercarse y repetía la acción…
una y otra vez.
Asumí que era el efecto del alcohol y la droga ¿qué otra explicación tenía?
así que la dejé que continuara solo para terminar de bailar y irnos de una vez.
¡Cuánto parecía durar esa canción!” me decía a misma.”Después de terminar la canción nos reiteramos de la discoteca, nos subimos a un taxi.
Ella se quedó, afortunadamente, dormida poco después.
Pasaron unos minutos y ya habíamos llegado al departamento.
No sé cómo lo hice, pero logré llevarla a su habitación a rogue.
Pero de repente, despertó justo antes de que me fuera a dormir.
Rogue sujetó mi rostro con ambas manos y me dio un beso apasionado me quedé en shock!
Era la primera vez que una mujer me besaba con tanta intensidad.
De repente, su mano se deslizó debajo de mi falda y mi ropa interior…
Solo sentí cómo sus dedos me penetraron.
¡No!’ pensé, con una sensación de asco.
Lo único que hice fue darle un puñetazo en su rostro y me retiré rápidamente de la habitación.” Con Cariño Samantha
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