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El diario de samantha - Capítulo 33

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Capítulo 33: El diario de samantha

Capítulo – 33: Alice

Martes – 27 de octubre de 1998

Querida Aylin,

Estaba a punto de terminar mi banana split. Los trozos de plátano, colocados a los lados del recipiente, habían alcanzado una textura blanda al contacto con el calor del helado; este último se había derretido lo suficiente como para crear una mezcla cremosa donde se confundían los sabores de vainilla, cacao y fruta. Christopher permanecía a mi lado, su porción de nieve de fresa reposando sobre la mesa de madera clara, intacta desde que se la habían servido. Cuando vio que solo quedaba un resto en mi recipiente, me preguntó si quería pedir otra orden de, banana split.

Le respondí afirmativamente, y en el momento en que la camarera se acercó para anotar el pedido, le indagué sobre el asunto de alice deseaba continuar, la historia. Mientras seguí saboreando, la nieve que quedaba en mi boca: su sabor era intenso y placentero, de tal manera que por unos segundos olvidé completamente cuál era el sabor que intentaba recordar.

:Flashback Viernes 21 de junio del 1996:”

perceptiva de christopher

— Alice, ¿qué te parece? cuando sarahi salga de clases, te invitamos a cenar para que la conozcas. es una niña increíble; sé perfectamente que las dos se llevarán bien —dijo christopher

— ¿Eso crees, christopher? —preguntó alice

Mientras el vehículo avanzaba a paso lento por la zona residencial cercana al plantel.con la vista fija en el reloj de pulsera que llevaba en la muñeca izquierda. En el trayecto para recoger a sarahi, noté que el rostro de alice mostraba cierta incomodidad: su expresión era seria y mantenía los labios entrecerrados. En aquel momento, asumí que se debía a los nervios de conocer a alguien nuevo. Al llegar a la escuela, sin embargo, encontramos a sarahi fuera, junto al letrero de bienvenida del colegio, esperando con los brazos cruzados sobre el pecho.

— Mira sarahi, esta es mi amiga alice —dijo christopher

— Mucho gusto, soy maritza sarahi. ¿entonces tú eres la novia de mi papá? —dijo sarahí

Alice se, fue acercándose a sarahí y colocando su mano ligera en su hombro, sarahí. La observo directamente. Y alice, mientras guardaba su libreta en la mochila. Luego nos fuimos a un local de desayunos que está en la esquina de la avenida principal. Noté que alice mantenía su rostro impasible: sarahi le hablaba de sus amigos del colegio y de un partido de básquetbol que tendrían la semana que venía, pero ella apenas respondía con un “sí”, “no” o un simple gesto de cabeza. En ese instante, seguí pensando que se debía únicamente a los nervios de la situación.

:En presente:”

— Christopher, ¿cómo no te diste cuenta? era muy obvio que no le gustaban los niños. no vistes bien esas reacciones que tenía esa tal alice? —le respondí

— No lo sé, samantha. quizás porque en aquel entonces llevaba tiempo con la ilusión de formar una familia y no me daba cuenta… o quizás simplemente no me quería dar cuenta de lo que estaba pasando, samantha —dice christopher.

— ¿Entonces qué más sucedió? con alice —le díje

— Entonces cuando llegamos a casa, sarahi le invitó a alice a ver una película juntas. pero como te decía, no me di cuenta en ese momento o simplemente no quise hacerlo y la veía muy incómoda cuando sarahi se apoyó suavemente en sus piernas, y poco después sarahí se quedó dormida ahí. enseguida ella se movió para alejarse, como si le molestara… así que yo cargué a sarahi y la llevé a su habitación. —dijo christopher

—Era una desgraciada, eso es lo que pienso, christopher —le respondí

— Después de esa noche, tuvimos intimidad. pero hubo otra ocasión en que alice se quedó en la casa: estábamos en la sala conversando sobre nuestra vida, cuando ella me hizo un comentario por suerte, sarahi estaba dormida en ese momento. —dijo christopher

:Flashback viernes 05 julio del 1996:”

— ¿Qué te parece, christopher? si me mudó a vivir contigo, me gustaría que tu hija se fuera a vivir con sus abuelos. no te preocupes, la podríamos visitar solo los fines de semana. ¿qué tal? —dijo alice

—¿Es una broma verdad alice? —dijo christopher

Me quedé viéndola, sin poder entender lo que acababa de decirme. ¿Cómo se le ocurría pensar que haría algo así? Si era una broma, era de mal gusto. Mi hija solo me tiene a mí; su madre murió cuando ella nació. Y en ese momento, Alice volvió a hablar…

— Claro que no es una broma, te lo digo en serio. christopher, eres muy guapo y atractivo, me gustas mucho. pero ¿cómo esperas que me convierta en madrastra? yo quiero tener mis propios hijos, no criar los hijos de otra persona. no tengo nada en contra de tu hija, pero simplemente no estoy lista para ser madrastra —dijo alice

— Entiendo tu punto, tienes toda la razón en querer tus propios hijos y no estar preparada. pero te pido, por favor, que te vayas. no puedo estar con una mujer que no acepte a mi hija. desde el primer día que nos conocimos te dije que tenía una hija y, tú aceptaste salir conmigo y también te advertí que por nadie la dejaría, mucho menos por ti —dijo christopher

—¿De verdad lo dices así? ¿prefieres que me marche antes que dejar a tu hija con sus abuelos? te repito que la visitaríamos todos los fines de semana, no sería abandonarla, es como si estuviera estudiando en un internado o de vacaciones —dijo alice

— Espero que algún día, si tienes un hijo y te quedas sola como madre soltera, alguien te diga lo mismo que me estás diciendo ahora… entonces entenderás que estas palabras que parecen tan sencillas para ti, para mí son terribles. es mejor que te vayas, no puedo ni quiero imaginar una vida a tu lado —dijo christopher

De repente alice. Se levantó de la silla recoger su bolso, se puso de pie y me clavó una mirada llena de odio, diciéndome que me iba a quedar solo como un perro, todo por culpa de mi hija. En ese instante me levanté con una furia que no sentía desde hacía mucho tiempo:

— ¡Lárgate de aquí, maldita perra! no te atrevas a hablar de mi hija, puta —dijo christopher

:En el presente:”

Mis manos comenzaron a temblar y sentía un coraje inmenso por lo que había sucedido con christopher, pero lo que realmente me ponía furiosa era cómo había tratado a sarahi. Entonces le contesté con ina, voz furiosa. Hacia alice

— Se lo merecía completamente esa perra. lo que le dijiste fue justo, porque no hay excusa ni justificación para la manera en que la trató a sarahi —le respondí

— Gracias, samantha. en serio, te lo agradezco mucho por escucharme. tenía mucho que decir, hacía tiempo que no hablaba de esto y ni siquiera podía encontrar la forma de desahogarme —dijo christopher

Mientras me comía el banana split, la mirada de christopher se mantenía sobre mí de forma insistente. Él soltó un suspiro prolongado y, una vez más, empezó a hablarme. Pero su mirada me puso un poco nerviosa; sin querer, me enrojeció de vergüenza.

— Samantha, tú nunca te has enamorado de nadie —dijo christopher

— Sí, me he enamorado en dos ocasiones, christopher. Pero mi único temor es que siempre me saboteo a mí misma cuando estoy a punto de alcanzar mi propia felicidad. en mi corta vida, cada hombre… que he compartido mi vida me han humillado. cuando voy a conseguir, un poco de felicidad una parte pequeña de mí me susurra que no merezco esto… por qué soy una prostituta; la otra parte me confirma: es cierto —le dije

Una vez que terminé de comer mi banana split, nos dispusimos a ir por sarahí. La encontrábamos en la residencia de una amiga, por lo que después de salir del establecimiento, nos abordamos al vehículo y preparamos la ruta. Mientras christopher conducía, lo miraba de reojo. Al consultar el reloj en mi muñeca, comprobé que eran las 2:40 de la tarde; las horas habían pasado volando. La verdad es que disfrutaba de su compañía, pues era la primera vez que experimentaba tal sensación de seguridad a un lado de un hombre. Pasaron apenas unos minutos y estábamos frente a la casa

donde debíamos recoger a sarahí. Christopher descendió del vehículo y pulsó el timbre de la entrada. Al abrirse la puerta, sarahí se mostraba acompañada de varios amigos; uno de ellos se adelantó para dirigirse a christopher:

— Buenas tardes, señor. ¿cómo se encuentra?

— Todo bien, leonardo. ¿qué tal la escuela? espero que te vaya bien —dijo christopher

Sarahí se dirigió hacia christopher y le hizo la presentación de. Joseph, su novio. La noticia me dejó impactada, ya que en mi opinión ella seguía siendo demasiado joven para tener una pareja. Al mirar a christopher, se apreciaba un claro gesto de molestia en su rostro, incluso parecía algo alterado. En ese mismo momento, le solicitó a sarahí y a joseph que tuvieran una conversación en privado.

Después de permanecer en el vehículo a la espera de que christopher concluyera su conversación con su hija y su novio, ambos se acercaron y subieron. Saraí mostraba en su rostro una marcada expresión de felicidad: sus mejillas estaban ligeramente sonrojadas, y sus movimientos al abrir la puerta trasera eran más ágiles de lo habitual. Afuera, el tráfico de la calle comenzaba a disminuir, y algunas luces de neón ya se encendían en los locales cercanos.

— Gracias, papi. por permitirme tener novio, te lo agradezco de verdad—dijo sarahí

— Dime sarahí que hubiera, ganado si me opusiera… ¿quién iba a ganar si te prohibiera, tener novio? se iban a ver escondidas da igual. solo quiero que no descuides tus estudios, sarahí —christopher

Aún faltaban varias cuadras para llegar a la casa cuando empecé a reflexionar sobre el día. Me lo había pasado bien, y al conocer mejor a christopher, sentí una admiración mayor hacia él. Él prioriza a su hija por encima de cualquier relación con una mujer; eso define exactamente lo que es el amor paterno. Al llegar a la casa, descendimos del vehículo y cenamos de nuevo. cuando terminamos, miré el reloj de la pared y comprobé que eran las 5:45 de la tarde. Ayudé a christopher a lavar los platos que habíamos usado para la cena, y después me fui a mi habitación. Me cambié de pijama y me quité el collar que sarahi que me había regalado. En el momento en que iba a acostarme, se oyó un toque en la puerta. Con voz baja pregunté: ¿Quién es?

— Soy yo, sarahí. necesito hablar contigo, ¿me dejas entrar?—dijo sarahí

— Claro, entra—le respondí.

Luego saraí entró. Caminaba con la mirada baja, fijada en el suelo. Se acercó un paso más y murmuró algo que no alcanzaba a comprender. Me incliné hacia ella para poder escucharla con claridad. Sarahí siguió en silencio, sin abrir la boca. Después de un rato, susurró con voz apenas audible:

— Samantha, ¿me harías un favor? algo que se podría llamar… curioso, diría yo —dijo sarahí

— ¡Claro que sí! dime de qué va, cuéntamelo —le respondí

— Me gustaría que me dieras un fuerte abrazo… como el que te daba tu mamá. quiero saber cómo se siente recibir un abrazo como el de una madre—dijo Saraí.

— ¡Claro que sí! sarahí, ¿por qué no me lo dijiste antes? —le dije

Entonces le di un fuerte abrazo a sarahí. De repente, ella me sujetó con tanta fuerza como si no quisiera despegarse de mí en absoluto. En ese momento, escuché unos sollozos: que eran de sarahí, que lloraba mientras recibía el abrazo.

Con

Cariño,

Samantha

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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