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El diario de samantha - Capítulo 36

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Capítulo 36: El diario de samantha

Capítulo – 36: La mujer olvidada – parte 03

Miércoles – 28 de octubre de 1998

Querida Aylin,

7:48 de la mañana

Al observar a leslie en el jardín de casa, estábamos aún sentadas juntas al macizo de rosas, y su postura encorvada contrastaba con el sol que filtraba entre los árboles. Sus ojos parecían perderse en la tierra húmeda del césped, como si el peso de lo ocurrido la estuviera oprimiendo, y entendí que seguía atrapada en lo que había hecho con su exmarido. Tras un silencio breve, le hablé en un tono pausado:

— ¿Crees que realmente ya no hay solución? ¿no valdría la pena intentarlo una vez con jim? —le respondí

— Desgraciadamente, samantha, ya no hay forma de que jim me perdone por mi infidelidad. yo misma no sabría cómo perdonarlo si estuviera en su lugar… fueron veintitrés años de matrimonio: él estuvo a mi lado en cada momento difícil, y también en los más felices. lo que hice fue un error que no puedo revertir —respondió leslie

Leslie manifestó su punto de vista, moviendo la cabeza con ligereza mientras sus dedos manipulaban una hoja seca recogida del suelo. La pieza vegetal, seca y quebradiza, giraba entre sus dedos, dejando pequeños restos de polvo orgánico en su piel. Con movimientos calmados, coloqué mi mano sobre su hombro, buscando transmitirle apoyo mediante el contacto físico. En ese momento, una mariposa posó por instantes sobre una rosa roja al lado nuestro; sus alas moteadas rozaron suavemente los pétalos antes de alejarse hacia el jardín adyacente.

— Pero aún lo amas, leslie. ¿no te preguntas alguna vez dónde vive jim ahora, o qué actividades realiza desde que se separaron? —le respondí

— Honestamente, prefiero que me olvide por completo. le hice un daño enorme cuando me encontró en la cama con dave… su mejores amigo. y me dijo una palabras que jamás podré borrar de mi mente. enseguida se fue de la casa, y durante semanas intenté comunicarme con él, pero no quiso tener ningún tipo de contacto… la última vez que lo vi fue en el despacho del abogado que nos atendió para la separación —contestó leslie

— Entonces sí te arrepientes de lo que le hiciste a jim, leslie, — le respondí

— Claro que sí. me gustaría poder volver atrás en el tiempo para evitarle todo ese dolor… si pudiera volver al día en que nos conocimos en aquel café del centro, hubiera preferido pasar de largo. hubiera preferido que él hubiera conocido a alguien que realmente entendiera lo que significa valorar a la persona que ama, —dijo leslie

Me apoyé contra el respaldo del banco, los ojos puestos en el césped mientras las sombras se alargaban sobre él, proyectadas por el sol que iluminaba ya con fuerza el cielo. Mi mirada descendió hasta sus manos quietas sobre sus piernas. Cerca, una gota de rocío se deslizaba lentamente por la superficie brillante de una hoja de rosa blanca, hasta perderse en el suelo húmedo. Leslie soltó un suspiro leve, moviendo la correa de su bolso entre sus dedos, mientras una brisa suave azotaba los árboles y hacía crujir las hojas secas del suelo.

:Flashback miércoles 12 de octubre de 1998:”

perspectiva de leslie

La parrilla de la puerta crujió suavemente mientras esta se abría poco a poco. Jim estaba allí. Nos había descubierto. Yo seguía en la cama, desnuda, mientras dave se quedaba inmóvil, sin encontrar palabras que decir. Al ver nuestra escena, jim se quedó petrificado en el umbral, su rostro, que siempre había conocido como calmado, ahora estaba tenso por el shock. Tras unos segundos de silencio pesado, habló con voz rasposa:

— Dave, por favor, retírate de mi casa —dijo jim

Dave se movió como desorientado, empezando a vestirse con manos temblorosas. Pero cuando intentó explicar lo que sucedía, jim le conectó un puñetazo firme en el rostro. Dave dio un paso atrás y perdió el equilibrio, cayendo sobre la alfombra; en un instante, jim estaba encima de dave, golpeándolo una y otra vez con más fuerza de la que creí posible en él. Tuve que lanzarme hacia ellos para separarlos, nunca antes había visto a jim con tal violencia, era como si fuera otra persona. Dave se puso en pie y huyó de la casa a toda prisa, dejándome completamente sola con

jim. Intenté hablar, quería explicarme, decirle que no había planeado llegar a esto, que había perdido el control. Pero de golpe, jim alcanzó mi rostro y me agarró la mandíbula con fuerza extrema; sus dedos se cerraron alrededor mío con tanta presión que creí que mis huesos se quebrarían.

— ¿Este es mi agradecimiento, leslie? años enteros juntos en matrimonio, y así me pagas —dijo jim

— Jim, me duele. por favor, no hagas nada que lamentes… sé que te fallé profundamente, pero no me hagas daño —dije leslie

— Ni siquiera mereces que me moleste en ponerte en tu lugar. alguien como tú, leslie… no vales la pena ni siquiera ensuciar mis manos por ti —dijo jim

Le decía que me perdonara, que jamás le iba a fallar, que fuéramos a consultar a un psicólogo de pareja para retomar nuestros años de matrimonio. Pero lo que jim me dijo en ese momento fue lo que más me ha marcado en toda mi vida.

— Escúchame bien, leslie. de verdad que te lo pido: grábate esas palabras en lo más profundo de tu ser… fuiste mi prioridad, te hice mi mundo entero, eras mi paz. te entregué mi corazón entero, te di un lugar que nadie más habría podido tener, y te amé por encima de mis miedos, de mis dudas. mi error no fue hacerte importante, mi error fue confiar ciegamente en ti —dijo jim

Luego fue hasta el ropero, tomó una maleta y empezó a empacar sus prendas. yo me quedé en el suelo llorando sin control, no sabía qué decir ni cómo actuar. Solo supe que había perdido a un hombre bueno, y que jamás volvería a encontrar a alguien así en mi vida. Cuando vi a jim alejarse de la casa, sus pasos firmes hacia la puerta de madera y luego por el camino de entrada, comprendí que la relación que manteníamos había llegado a su fin, y atribuí la situación a mis propias acciones. Durante cuatro días seguidos intenté establecer contacto con él: realicé

múltiples llamadas y envié mensajes, pero no recibí ninguna respuesta. Al ver que la línea permanecía siempre desconectada, confirmé que había cambiado su número telefónico. Decidí entonces comunicarme con dave, y ambos acordamos encontrarnos en una cafetería del centro, que habitualmente frecuentábamos en los días de semana.

:Jueves 15 de octubre de 1998:”

— Dave, ¿has tenido alguna noticia de jim desde que nos descubrió? se fue de la casa y desde entonces no he sabido nada de él —dijo leslie

— No he tenido ninguna comunicación con él. me siento culpable; él fue mi mejor amigo, y yo lo traicioné —dijo dave

— Dime, dave, ¿qué va a pasar con nosotros? ¿qué vamos a hacer? —respondió leslie

— Será mejor que terminemos esto, leslie. yo estoy casado, y no puedo seguir con esto sin atraer más problemas. lo nuestro fue una aventura, nada más. realmente lo siento —dijo dave

De repente, dave se levantó del respaldo de la silla y abandonó el lugar. Yo permanecí sola en la cafetería, con la vista fija en la puerta de cristal mientras él se alejaba. El vidrio frío reflejaba los muebles de madera clara del local y el tenue brillo de las luces empotradas en el techo. Su paso fue firme hasta que cruzó el umbral y desapareció de mi campo de visión. Creo haber perdido absolutamente todo. Todo lo que hemos compartido no representó más que una corta etapa, ya concluida y dejada atrás. Me percibo como una mujer olvidada a la que el resto de las personas ha

olvidado. Al llegar a casa, entre por la puerta principal y vio el correo acumulado sobre la mesa del recibidor. Entre los sobres habituales había uno de color crema con letras impresas: un citatorio oficial para el divorcio. Al lado, sobre el mantel bordado, yacía una carta con la caligrafía de jim. En ella, explicaba que deseaba divorciarse, que no tenía intención de pelear por la casa ni por bienes materiales, solo quería poner fin nuestro matrimonio. Si yo me negaba a aceptar, jim le iba a decir la verdad a mis padres, ya que contaba con pruebas concretas. Al final de la carta, había

anotado el número de teléfono de su abogado, indicando que podía contactarlo para gestionar la firma del acuerdo correspondiente…y también encontré la llave que jim solía usar para entrar a la casa. la había dejado junto al citatorio y la carta, sin decir nada más. En ese momento, comencé a llorar.

:En el presente:”

— Entonces ya no lo volviste a ver después de eso, ¿verdad leslie? —le pregunté

— No. tenía aún un poco de esperanza de encontrarlo frente a frente el día de firmar el divorcio, pero él no apareció. en su lugar, llegó su abogado con todos los documentos listos. nuestra historia de veintitrés años llegó a su fin el veintitrés de octubre. —contestó leslie

:Flashback viernes 23 de octubre del 1998:”

perspectiva de leslie

— Muy buenos días, señor carlos guzmán, notario público. me llamo jesse mcCabe, y actúo como representante legal de jim scott renner. mi cliente no pudo asistir a esta cita, pero ha puesto su firma en el acuerdo de divorcio correspondiente. solo resta que la señora leslie smith muggleton lo firme para que sea válido. con respecto a los bienes, mi cliente renuncia a cualquier derecho sobre la vivienda que ambos construyeron… aquí tienen el documento completamente diligenciado —dijo jesse

— ¿Y jim? ¿por qué no vino él mismo a firmar? ¿qué clase de hombre envía a su abogado en lugar de enfrentarse cara a cara? —dijo leslie

— Mi función es simplemente hacer valer los deseos de mi cliente, señora. no busco ofenderla, pero es importante dejar claro que mi cliente no es el responsable de la ruptura de su matrimonio —dijo jesse

El notario me extendió el documento del divorcio para que lo firmara. Mientras trazaba mis iniciales y mi firma en cada hoja, las lágrimas iban acumulándose en mis ojos hasta que no pude contenerme más, el peso de quedarme sola era demasiado fuerte. El notario permanecía en silencio por un rato, y luego solo dijo que sentía mucho lo que estaba pasando.

:En el presente:”

— Entonces la propiedad es toda tuya. ¿por qué quieres venderla, leslie? no lo comprendo del todo —le dije

— Porque no puedo seguir viviendo ahí. empezamos cuando éramos apenas jóvenes, construimos cada pared con nuestro esfuerzo y estuvimos años construyendo vida en ese lugar. cada vez que pienso en lo que hice, me duele el corazón. fui yo quien rompió nuestro matrimonio. quiero venderla y alejarme de aquí, porque en cada rincón solo veo recuerdos de él —dijo leslie

— Dime, leslie: ¿adónde te dirigirás? ¿qué harás si aquí tienes tu trabajo, si aquí está toda tu vida construida? no entiendo por qué quieres huir. claro que entiendo que cometiste un error, pero los problemas se enfrentan —no se resuelven huyendo de ellos —le dije

— Lo sé muy bien, pero necesito alejarme de aquí por un tiempo. quizás no venda la propiedad al final, pero de momento quiero irme, volver a la casa de mis padres. sé perfectamente que jim nunca más volverá a estar a mi lado; de eso estoy completamente consciente —dijo leslie

Cuando terminamos de hablar, leslie se puso de pie y se secó las lágrimas con el dorso de sus manos. Al consultar el reloj en su muñeca, eran apenas las 8:15 de la mañana. Me estrechó en un abrazo y dijo que nos veríamos pronto; se marchó con el semblante un poco más tranquilo, como si haber desahogado sus penas le hubiera quitado un peso de encima. Por mi parte, me puse manos a la obra para terminar de lavar los platos que quedaban en el fregadero.

Con

Cariño

Samantha

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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