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El diario de samantha - Capítulo 37

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Capítulo 37: El diario de samantha

Capítulo – 37: Sentimientos ocultos

Jueves – 29 de octubre de 1998

Querida Aylin,

Me incorporé de la cama y caminé hacia la cocina, con la intención de preparar una taza de café y una tostada con mermelada de fresa. Al cruzar la puerta, encendí la luz y abrí el refrigerador para tomar la jarra de leche. Empecé a preparar el desayuno: puse agua a calentar en la estufa y coloqué dos rebanadas de pan en el tostador. En ese instante, christopher llegó a la cocina. Al ver que ya estaba en ello, se puso manos a la obra sin necesidad de que se lo pidiera, ayudándome a organizar la mesa y a abrir la lata de mermelada. Después de unos minutos, dejó lo que estaba haciendo, me miró directamente y comenzó a hablarme:

— Samantha, necesito pedirte un favor. tengo que resolver algunas cosas relacionadas con el viaje de negocios, y me gustaría que me cuidaras de sarahí, además de llevarla a sus clases hoy —dijo christopher

— Claro que sí, christopher. ve tranquilo a hacer tus diligencias, aquí me encargo —le respondí

Una vez que christopher terminó de ayudarme con el desayuno, me limité a tomar una taza de café y comer una tostada con mermelada de fresa. Él se dedicó a arreglarse para su salida: colocó los platos sucios en el fregadero, se puso su chaqueta y revisó que su teléfono y su cartera estuvieran en su bolso. Cuando ya estaba listo para partir, se detuvo cerca de donde yo estaba sentada y sacó las llaves de su automóvil.

— Aquí tienes las llaves de mi vehículo, así no tienes problemas para llevar a sarahí —dijo christopher

— No te preocupes, no sé manejar —le respondí

Entonces, christopher guardó las llaves en su bolsillo y sacó unos billetes de su cartera. Me los entregó directamente, explicando que eran para pagar el taxi que llevaría a sarahí a su escuela. Cuando christopher se fue, la casa quedó en silencio por unos minutos. Luego escuché los pasos de sarahí bajando las escaleras; venía con su uniforme escolar puesto y su mochila bien ajustada a sus espaldas. La invité a sentarse en la mesa de la cocina, donde le preparé tostadas con mantequilla y una taza de chocolate caliente, mientras yo terminaba el poco de café que me

quedaba. Desayunamos juntos sin prisa, intercambiando algunas palabras sobre el día que venía. Una vez que terminamos de comer, guardamos los utensilios y salimos de la casa para esperar el taxi en la acera. Mientras estábamos ahí, mirando los vehículos pasar por la calle, sarahí se quedó en silencio de repente y se acercó un poco más a mí. De pronto me formuló una pregunta que me tomó completamente por sorpresa, y en ese instante me quedé callada, sin saber bien cómo responderle.

—¿Cómo se siente cuando alguien está enamorada? para serte honesta, yo amo mucho a mi novio joseph, pero no estoy segura de si él me quería de verdad… un día me trata con mucho cariño, y al siguiente parece distante y alejado. pero con mi mejor amigo es todo lo contrario: me divierto mucho a su lado, disfruto mucho su compañía, pero no siento nada de amor hacia él —dijo sarahí

— Entiendo que te sientas así. el amor y los sentimientos pueden ser muy confusos a veces. a veces creemos que la persona que nos gusta es la indicada, pero quizás la que realmente nos hace bien está más cerca de lo que pensamos. tal vez joseph no sea el indicado para ti, sarahí. quizás esa persona correcta que buscas sea tu amigo —le respondí

Sarahí se quedó en silencio, mirando las calles pasar hasta que el taxi detuvo su marcha frente a la escuela. Antes de bajar, le hablé al chofer con un tono amable: “Por favor, espéreme unos minutos mientras llevo a la niña hasta la entrada de la escuela.”

— Disculpe, ¿podría esperarme unos minutos? tengo que llevar a la niña hasta su aula, es que hoy hay un poco más de movimiento en la entrada y quiero asegurarme de que llegue bien. claro que le pagaré el tiempo adicional —le dije

— No hay problema, no se preocupe, aquí la espero tranquilo. solo que le voy a hacer un cargo adicional —dijo el chófer

Al bajarnos, nos dirigimos hacia la puerta principal donde tres jóvenes estaban reunidos. Uno de ellos se adelantó de inmediato, sonriendo y acercándose hacia mí; extendió su mano en señal de saludo, y yo le correspondí.

— Hola, buenos días, señora samantha. espero que esté bien. sarahí siempre habla de usted —dijo el muchacho

No recordaba su nombre, aunque me parecía conocido; creía que se llamaba leonardo. Junto a él estaba joseph, quien lucía un poco mayor que sarahí y que el muchacho que nos saludara. Entonces, el joven volvió a hablarme, esta vez presentándose formalmente:

— Ya veo que no se acuerda de mí, señora samantha. soy leonardo —dijo leonardo

Después de despedirme de sarahí y leonardo, tuve que retirarme de inmediato; si no, el taxi me cobraría un costo más elevado y no quería gastar más dinero. Antes de irme, me quedé pensando en lo que Sarahí me había dicho sobre el amor, entonces extendí mi mano agitándola para decirle adiós.

:Perceptiva de sarahí:”

— Sarahí, necesito hablar contigo, es algo importante —dijo leonardo

—¿Qué sucede, leonardo? ¿qué pasa? —dijo sarahí

De repente, cuando leonardo iba a responder, se acercó joseph hacia mí y me dio un beso frente a todos y. Vi que leonardo solamente desvió su mirada hacia otro lado. En ese momento sonó el timbre de la escuela: teníamos que entrar. No sabía qué hacer y no entendía por qué se había puesto así, él es mi mejor amigo y joseph es mi novio. Mientras caminábamos hacia la entrada de nuestro salón, joseph me abrazó por la cintura. Vi cómo leonardo mantenía la cabeza agachada, mirando solo hacia el suelo. Joseph se inclinó hacia mí y me susurró algo en el oído; me quedé sorprendida por sus palabras.

— Quiero que le dejes de hablar a ese imbécil, sarahí. te lo prohibo. si realmente me amas, dejarás de hablarle —dijo joseph

Joseph me hizo una petición que me sorprendió. Se trataba de la primera vez que me solicitaba algo así, de ese estilo. En ese instante, no me atreví a decir que no, pues temía perderlo. Lo amo, sin embargo, no considero necesario cumplir con lo que pedía: evitar cualquier tipo de conversación con leonardo. Tras un breve silencio, me incliné hacia él y le susurré algo en su oído.

— Está bien, joseph. pero si realmente me quieres, te hago la misma petición: quiero que dejes de tener contacto con tus amigas, sobre todo con claire. ¿lo harás por mí? —dijo sarahí

— Entonces tú no lo harás, sarahí —respondió joseph

— Pero tú sí lo harás por mí, joseph. no me agradan tus amistades, aunque nunca te lo haya mencionado antes… si crees que soy infiel o que estoy con leonardo, entonces yo también voy a pensar lo mismo de ti… y más con claire: siempre están juntos —dijo sarahí

Después de concluir mi conversación con joseph, entré a clase. El resto del rato estuve pendiente del reloj, esperando el receso; no dejaba de fijarme en leonardo, pues lucía sumamente deprimido. Mientras hacíamos los ejercicios de estudio, él apenas rozaba el papel con el lápiz y su vista se perdía en el pasillo a través de la ventana. Cuando finalmente sonó la señal del receso, salí al patio de la escuela y me paré directamente frente a él. Apenas abría la boca para hablarle, joseph apareció de repente, me tomó por mi cintura y me dio un beso justo delante de leonardo. No entendí por qué, pero le correspondí el beso. Al terminarlo, joseph se dirigió a leonardo con una voz seria:

— ¿Qué pasa contigo, leonardo? sarahí está muy preocupada por ti. ¿hay algo, amigo, que quieras contarnos? —preguntó joseph

— Hay algo que tengo que decirles: mis padres se van a mudar el 12 de noviembre, nos vamos para san francisco. a mi padre le ofrecieron un trabajo… la verdad es que no quiero volver a cambiarme de lugar —dijo leonardo

—¿Cómo así? ¡leonardo, no puedes irte! no, no, es imposible. me prometiste que estarías en mi cumpleaños… justo es el día 12 de noviembre —dijo sarahí

— ¿De veras te vas, leonardo? ¡no puede ser! a propósito, claire también se marcha este lunes… justo para san francisco —dijo joseph

—¿Claire también se va? no tenía idea. pero en mi caso, la mudanza es el 12 de noviembre —dijo leonardo

Las lágrimas se me acumulaban en los ojos, pero joseph se acercó enseguida, me agarró de la cintura y me condujo a un lugar apartado, lejos de los demás. Su rostro reflejaba clara irritación; en cuanto estuvimos en privado comenzó a hablar:

— ¿Qué pasa contigo, sarahí? yo soy tu novio, y ahí estabas a punto de llorar por él. ¿acaso tienes sentimientos por leonardo o qué? —preguntó joseph

— ¡Por supuesto que no! pero es mi amigo desde hace años, lo voy a extrañar demasiado, joseph —respondió sarahí

— Claire es mi mejor amiga desde siempre, y no voy a ponerme a llorar porque se vaya el lunes a san francisco. ¿no entiendes que estoy harto de que no me des el lugar que me corresponde? todos van a pensar que te gusta ese imbécil. ya basta, no quiero discutir más… contigo sería mejor que, lo nuestro llegue su fin —dijo joseph

En el momento en que joseph dijo terminamos, se dio la vuelta sin más y comenzó a alejarse. Un escalofrío se apoderó de todo mi cuerpo, y el miedo empezó a extenderse por mis venas. Con las manos temblando, le agarré la manga de su camisa para detenerlo, tratando de abrir la boca para hablarle, de hacer que prestara atención, de lograr que comprendiera lo que sentía.

— Por favor, no te vayas… realmente te amo. no te enojes así, porque sin ti no sé vivir te amo, joseph. te lo juro, desde ahora me comportaré como debe ser una novia —contestó sarahí

— Muy bien, sarahí… te daré otra oportunidad. pero tienes que entender una cosa: yo soy tu novio, no ese, imbécil yo también necesito que estés conmigo. ¿podrías venir hoy a mi práctica de fútbol? —dijo joseph

— No puedo, me van a recoger para llevarme a casa, tengo que estar ahí mi padre no me ha dado permiso salir a la calle —respondió sarahí.

— Está bien, está bien… no hay problema. solo quiero que te quedes en tu casa, ¿ nada más? no quiero saber nada de que estés en la casa, de leonardo por favor, sarahí —dijo joseph

:preceptiva de samantha:”

Mientras estaba en la cocina poniendo manos a la cena, mi mente no dejaba de volver a mis análisis médicos: mañana tendría los resultados y sabría si me he contagiado del virus del sida. Toda la mañana estuve rezando, pidiendo con todas mis fuerzas que el resultado fuera negativo. Al mirar el reloj y darme cuenta de que faltaban solo treinta minutos para que sarahí terminara las clases, apagué la estufa y salí rápidamente de casa para ir a buscar un taxi, para irme a la escuela. Cuando llegué a la escuela para buscar a sarahí, la encontré esperándome en el exterior, apoyada

en el muro de la entrada. En cuanto me vio llegar, corrió rápidamente hasta donde estaba y me dio un abrazo cálido. Estábamos a punto de dirigirnos hacia el camino de regreso a casa, pero justo en ese instante, leonardo se acercó desde el patio, llamándo a sarahí para detenerla.Me preguntó si podría hablar conmigo en privado. Indicó que la conversación no requeriría mucho de mi tiempo, por lo que accedí.

:perspectiva de sarahí:”

— Sarahí, tengo que preguntarte algo. ¿realmente amas a joseph? ¿lo amas de verdad? —preguntó leonardo

— Sí, claro que lo amo. ¿por qué preguntas eso, leonardo. tú eres quien mejor sabe que siento por el —respondió sarahí

— Me alegro de escucharlo. de verdad, sería un gran consuelo saber que él cuenta con tu amor. sabes qué, sarahí? te voy a extrañar muchísimo… en todos los momentos en que te he necesitado, siempre has estado ahí. eres una excelente amiga, y espero que algún día en el futuro nos podamos volver a encontrar —dijo leonardo

— No te preocupes por mí; estaré bien. y gracias a ti también, tú eres un muy buen amigo. espero verte de nuevo cuando hayamos crecido más. me gustaría mucho que asistieras a mi boda… sé que todavía somos muy jóvenes para pensar en casarse, pero de todos modos, me gustaría que estuvieras presente —dijo sarahí

:perspectiva de samantha:”

De repente observé que sarahí abrazó a leonardo con mucha fuerza y comenzó a llorar. Me pregunté qué habrían conversado para que ella llorara así. Entonces leonardo correspondió el abrazo, y en ese momento me di cuenta de que él sentía algo por sarahí, pero no tenía el valor de decirle nada sobre sus sentimientos hacia ella

:preceptiva de sarahí:”

Y entonces, sin previo aviso, nuestras voces se encontraron diciendo la misma palabra en el instante justo de la despedida. Leonardo me abrazó con una fuerza que parecía querer retener el tiempo, y después, como si el destino nos hubiera sincronizado desde siempre, repetimos juntas la frase que había tejido nuestra amistad a lo largo de los años: “Ojalá algún día, en algún rincón del mundo, volvamos a encontrarnos con las personas que han marcado nuestro camino”.

Con

Cariño

Samantha

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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