El diario de samantha - Capítulo 39
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Capítulo 39: El diario de samantha
Capítulo – 39: Creciendo juntas
Viernes – 30 de octubre de 1998
Querida Aylin,
Al llegar a la casa, sarahí tomó una ligera cena. Aunque había comido poco, pasaba su mano por su estómago de vez en cuando. Posteriormente se retiró de la mesa y se dirigió a su habitación, manifestando: “Quería descansar”. Por mi parte, permanecí en el comedor para ordenar los utensilios, lavar los platos sucios y esperar la llamada de christopher. Una vez terminada la limpieza de la cocina, ascendí hasta la habitación de sarahí. Porque me había dejado algo preocupada, al llegar hasta la habitación. Al notar que la puerta permanecía abierta, entré sin hacer
ruido.Observé que, después de concluir su tarea escolar, se había quedado dormida profundamente; encima de sus cuadernos entonces, moví los cuadernos y los lapiceros colocándolo encima de la mesita de noche. Guardar cada cosa en su lugar y cerciorarme de que pudiera reposar sin interrupciones. Como al día siguiente sería sábado, no habría necesidad de prepararse para las clases. Después salí de la habitación y consulté el reloj: eran justo las 10:00 de la noche. Estuve a la espera de la llamada durante un rato más, pero nunca llegó. Entonces me fui
hasta mi habitación, me acosté sobre la cama y percibí una ligera sensación de agotamiento. El sueño fue paulatinamente ganándose espacio en mí, aunque una duda seguía rondando en mi mente: ¿cómo puede sarahí dejar que. Joseph la manipule, siendo ella una niña tan inteligente? Con ese pensamiento en mi cabeza, poco a poco fui relajando mi cuerpo hasta quedarme a punto de dormirme. De repente, un grito estridente me despertó de mi sueño. Al mirar la hora, marcaban las 12:30 de la madrugada. Me incorporé de un salto y me levantó rápidamente de la cama,
cruzando el pasillo en pocos pasos hasta dirigirme hacia la habitación de sarahí. No había duda de que el grito era de ella. Al ingresar a su habitación, no la vi en la cama ni en el escritorio, pero del baño llegaba un sonido de sollozos. Me acerqué hasta allí; la puerta estaba cerrada y con el pestillo puesto.
— Sarahí, ¿qué pasa? ¿estás bien? por favor, abre la puerta —le responde
Además de los sollozos, se distinguía un murmullo que decía: “Sarahí… ¿por qué me pasa todo esto a mí?”. Me puse a hablarle con calma, tratando de convencerla de que abriera. De pronto se escuchó un pequeño clic, y la puerta del baño comenzó a abrirse despacio, poco a poco, como si alguien la estuviera empujando con cuidado. La puerta del baño se abrió por completamente, y sarahi estaba de pie en el interior; manchas oscuras de sangre cubrían sus piernas y el borde de su ropa interior. Al divisarla, la impresión me hizo reaccionar de inmediato. Entre de prisa y la confusión inicial, le hablé.
— Tranquila, sarahi. ¿qué te pasó? ¿alguien te hizo daño? —le pregunté.
— No, no es nadie. me levanté para ir al baño, y de repente comencé a sangrar, samantha. creo que estoy perdiendo mucha sangre… no quiero morir así —dijo sarahi
En ese instante comprendí que se trataba de su primer periodo. Primero, tomé una toalla suave, la remojé en agua tibia y la escurrí bien para limpiarle las piernas con delicadeza. Después, me fui a mi habitación a adaptar una toalla sanitaria a su medida, para que la usara como protección. Cuando volví, sarahi estaba sentada en la tapa del inodoro, con las manos sobre las rodillas y llorando. Me senté frente a ella y comencé a explicarle cómo funciona el ciclo menstrual y los cambios naturales del cuerpo femenino.
— Mira sarahi, lo que te está pasando no es malo en absoluto: es un proceso natural y positivo del cuerpo femenino. significa que tu organismo se está desarrollando y te estás convirtiendo en una mujercita, porque ahora tu cuerpo tiene la capacidad de generar vida en el futuro, si algún día lo deseas. a todas las mujeres nos ocurre lo mismo; yo también lo viví cuando tenía tu misma edad. esto se… conoce como período o menstruación: cada mes, el útero, un órgano interno en tu abdomen, prepara un tejido grueso y nutritivo para recibir un bebé en caso de que ocurra un embarazo. cuando no hay embarazo, ese tejido se desprende poco a poco y sale del cuerpo a través de la zona íntima… acompañado de sangre. por eso es normal que notes ese flujo: dura entre tres y siete días aproximadamente, y vuelve cada 28 días más o menos, aunque al principio puede ser irregular.imagínate que tu cuerpo es como una flor que, después de mucho tiempo de crecimiento en la tierra, comienza finalmente a abrir sus pétalos: cada parte se va ajustando y preparándose para cumplir su función natural —le respondí
— Pero no me atraen los cambios. no quiero cambiar de ninguna manera, quiero seguir siendo la misma de siempre fui. los cambios me dan miedo, samantha. ¿también tuviste miedo cuando te sucedió esto también a ti? —dijo sarahi
— Claro que sí, me dio mucho miedo. bastante, incluso. pero sarahi, tener miedo a los cambios es completamente normal; es algo inherente al ciclo de la vida. todos pasamos por ello: nacemos, crecemos día a día, vivimos nuestras experiencias, vamos envejeciendo y, cuando las circunstancias lo permitan, algunas mujeres podemos traer nueva vida al mundo. es el orden natural de las cosas. —le respondí
— Entonces ¿por qué mi papá nunca me mencionó nada de esto? ¿por qué no me ayudó a prepararme para lo que estaba por sucederme? —dijo sarahi
— Quizás a tu papá le resultó difícil hablarte de temas relacionados con el cuerpo femenino, o tal vez le dio vergüenza. también es posible que él no conozca estos procesos en profundidad, como sí los conozco yo… cada adulto tiene sus formas de enfrentar estas conversaciones, y quizás no supo cómo empezar contigo. pero no te preocupes en lo más mínimo: estaré aquí para acompañarte y guiarte en cada paso de tu crecimiento. mañana temprano iremos a la tienda para comprarte toallas sanitarias especialmente diseñadas para ti, porque la que te voy a entregar ahora es mía; la adapté para que te sirva de momento, pero no es la más adecuada para tu edad y cuerpo. —le contesté
Al día siguiente sábado 31 octubre del 1998
Me desperté tarde, pues era sábado y a sarahí no tenía clases. Miré el reloj de la mesita: eran las 8:09 de la mañana. Me puse de pie para ir a despertar. A sarahí cuando llegué cerca de su habitación, antes de abrir la puerta, escuché unos sollozos que venían de adentro. Entré a la habitación y vi que sarahí estaba en el baño. Me acerqué hasta allí y golpeé suavemente la puerta, luego empecé a hablarle con un tono tranquilo.
— Sarahí, ¿qué pasa? sal del baño y cuéntamelo, puedes confiar en mí —le dije
— Samantha… ¿qué me está sucediendo? en mi cuerpo está cambiando, ¡yo lo odio! ¿por qué me esta pasando esto? ayer en la madrugada fue mi primer periodo, y ahora me está pasando algo muy raro —respondió sarahí
— Sarahí, sal del baño para poder explicarte mejor. si no me dices qué es lo que te está sucediendo, no puedo ayudarte bien. sal del baño, pequeña, sal a platicar conmigo. ¿que pasa entonces no confías… en mi? —le dije
Entonces la puerta del baño se abrió lentamente. Sarahí salió con una toalla envuelta en su cuerpo, y al quitársela, dejaba ver que su figura comenzaba a cambiar, con los contornos de su torso desarrollándose poco a poco. Sus ojos estaban llenos de lágrimas cuando me miró.
— Samantha, ¿por qué mi cuerpo está cambiando así? hace unas semanas mi cuerpo era normal y, ahora desperto. con cuerpo diferente al mío. ¿por qué tengo que pasar por estos cambios? no los quiero, no quiero que mi cuerpo cambie. estaba bien como estaba antes, ¡ahora solo siento que odio a mi propio cuerpo! —dijo sarahí
— Sarahí, no te asustes. esos cambios que estás notando en tu cuerpo son completamente normales: estás comenzando la pubertad. todas las niñas experimentan esto, es algo natural de cuando vamos creciendo. no tengas miedo, pequeña —le respondí
— ¿Por qué tengo que ser yo? no deseó cambiar, no quiero que mi cuerpo empiece a cambiar así… mis amigas se van a reír de mí, ¡seguro que me llamarán fenómena o cosas peores! —dijo sarahí
— Sarahí, todos en algún momento tenemos que pasar por estos cambios, no te preocupes tanto. es normal que te asuste ver que tu cuerpo ya no es igual, que se sienta distinto a como estaba antes. cuando yo tenía tu misma edad me pasó lo mismo, incluso me sentí muy avergonzada porque mis… pechos empezaron a crecer antes que los de algunas amigas mías. ahorita vamos a salir: te compraré las toallas sanitarias que necesitas para tu primer periodo, y también unos sujetadores adecuados, para que te sientas más cómoda… con tus pechos que están empezando a desarrollarse —le dije
— ¡No, no quiero nada de eso! quiero volver a ser como estaba antes. mi cuerpo se ve tan diferente y yo lo odio, ¡lo odio de verdad! además, me están doliendo mucho los pechos, hasta me duele cuando me toco la ropa encima… ¿es normal esto o me está pasando algo malo? —dijo sarahí
— Cálmate, pequeña, es completamente normal. cuando los pechos comienzan a crecer, las glándulas y los tejidos se están formando, por eso te pueden doler o incluso sentir un poco sensibles. incluso a veces se notan pequeños bultos que también son parte de ese desarrollo natural. te puedo hacer una compresa tibia para ponerla encima, así te sentirás mejor —le contesté
Mientras abrazaba, a sarahí susurró con voz baja y entrecortada: ¿Es esto realmente normal?. Le tomé de su rostro con ambas manos, con mucho cariño, y le pedí que me mirara directamente. Todo va a estar bien, pequeña, le dije suavemente. No tienes por qué preocuparte tanto; es importante que te relajes y no te estreses, porque apenas estás entrando en la pubertad y todos estos cambios son parte del camino natural. Después, le dije que se quedara en su cama mientras yo iba a la cocina a prepararle algo para aliviar el dolor. Salí de la habitación y me dirigí a la cocina
para calentar agua tibia. Coloqué una pequeña cantidad en una cacerola y encendí la estufa. Mientras esperaba a que alcanzara la temperatura deseada, busqué en los estantes un trapo de algodón. Al localizar un paño con características similares, retiré la cacerola del fuego y volví a subir hasta la habitación. Sarahí permanecía acostada, su mirada desviada en un punto alejado de mí. Aún continuaba llorando suavemente. Me sentía impotente en ese instante, pero no podía intervenir de ninguna manera, lo que la afectaba era algo completamente normal. Estaba iniciando
la pubertad, sus características físicas estaban evolucionando y todo formaba parte del ciclo natural de la vida. Enseguida, desplacé una silla para colocarla cerca de la cama. Luego, llevé el recipiente con agua tibia y lo puse sobre la mesita de noche, junto al trapo ya humedecido. Entonces escurrí bien el trapo y lo envolví en otra tela limpia para hacer la compresa. se lo coloqué la compresa suavemente sobre su pecho, ajustando la ropa para que no sentíra molestia
— Samantha, gracias… por todo lo que haces por mí. no sabes lo agradecida que estoy. sabes qué? siempre he deseado tener una figura maternal, pero siento que soy una mala niña. quizás debería morir. —dijo sarahí
Me sorprendió profundamente lo que escuché. Acaricié su rostro con delicadeza y le pedí que me mirara a los ojos. Le advertí que nunca más debía pronunciar esas palabras tan duras, porque aunque no fuera mi hija y nuestra relación fuera reciente, ella ya se había convertido en una parte tan valiosa de mi vida. Mis palabras hicieron que sarahí derramara unos cuantos lágrimas, que deslizándose por su rostro caían suavemente sobre las sábanas.
— No es cierto, samantha. Nadie me soporta… es mi culpa que mi papá termine solo. ahora me dices esto, pero luego te irás y desaparecerás de mi vida. sería mejor que dejara de existir.—contestó sarahí
— ¡Basta ya, sarahí! ¿cómo puedes pensar así de ti misma y de tu padre? él no podría vivir sin ti, pero elige hacerlo por ti. porque eres tan egoísta contigo misma ¿te has parado a pensar en cómo se sentiría tu padre si no estuvieras con él? y sobre que nadie te soporta: ¿quién te ha dicho eso?—le respondí
La mirada de sarahí se alejó de la mía, sus ojos llenos de lágrimas. Me dolió profundamente verla así cuando empezó a contar lo sucedido: habló de una mujer llamada alice, al escuchar ese nombre sabía perfectamente lo que, iba decir sarahí. Entonces continuó relatando la historia que su padres habían conocido esa mujer, esa mujer con él nombre de. Alice había despreciado a su padre al enterarse de que era padre soltero. Un nudo se me formó en la garganta al escucharla que sarahí había escuchado la conversación, de esa perra, pero me limité a quedarme en silencio
— Mírame a los ojos, sarahí. lo que te digo es la verdad: te has vuelto alguien muy especial para mí. siempre seremos amigas y nunca te haré daño porque yo… —le dije
Me detuve un instante antes de pronunciar la palabra “te quiero”. No estaba acostumbrada a mostrar mis sentimientos; mi vida había sido llena de dificultades y no sabía cómo exteriorizarlos. En ese momento, sarahí se incorporó de la cama y me abrazó con todas sus fuerzas, soltando sus llantos sobre mi hombro. Entonces sarahí me habló, ya con un tono más calmado:
— Entonces ¿por qué no te conviertes la novia de mi padre si realmente me quieres? o mejor ¿por qué te casas con mi papá? así tú me podrías adoptar como tu hija, samantha. —dijo sarahí
— Escucha, sarahí: para tomar una decisión así, tu papá y yo necesitamos conocernos profundamente. el matrimonio no es algo de tomarse a la ligera, es un compromiso serio y lleno de responsabilidades… si lo hiciéramos sin estar seguros, terminaríamos haciéndonos daño los tres: a él, a ti y a mí. además, el matrimonio debe basarse en el amor. estoy muy agradecida con tu papá por todo lo que ha hecho por mí, pero esa gratitud no es lo mismo que el amor… y tampoco sé si él siente algo más por mí.—le respondí
Sarahí pasó el dorso de su mano por sus ojos para secar las últimas lágrimas y su expresión se relajó completamente. Le di su blusa para que se vistiera, ya que teníamos planeado desayunar juntas y después ir por las cosas que le había prometido comprar. En ese momento, sarahí extendió su mano y la tomó de la mía; así, agarradas de la mano, caminamos hasta la cocina. nunca antes nadie me había sostenido la mano así: fue una sensación extraña, pero también profundamente emocionante.
Con
Cariño
Samantha
🫡 HOMENAJE A NUESTROS SOLDADOS CAÍDOS 🇲🇽
En estos días de tensa calma en nuestro país, queremos rendir un homenaje profundo y respetuoso a todos los hombres y mujeres de nuestras fuerzas armadas que han dado la máxima entrega por la seguridad de México.
Ellos dejaron sus hogares, sus familias y sus sueños para defender nuestra tierra, para proteger a cada uno de nosotros. Cada soldado caído es un héroe que luchó por la paz que tanto anhelamos, que enfrentó el peligro con valentía y que ahora descansa en la memoria de todos los mexicanos.
Guardamos en nuestros corazones su sacrificio, su coraje y su amor por la patria. No los olvidaremos. A sus familias les enviamos todo nuestro cariño, nuestro apoyo y la certeza de que su dolor es el dolor de toda una nación que les debe la seguridad que hoy buscamos construir.
Que su legado nos inspire a seguir trabajando por un México donde ya no sea necesario que nadie tenga que dar su vida por la paz.
DESCANSE EN PAZ, HÉROES DE MÉXICO. GRACIAS POR TODO.
att Omar Martinez
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