El diario de samantha - Capítulo 4
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4: El diario de samantha 4: El diario de samantha Capítulo – 04: Sombra de la noche Lunes – 12 de octubre de 1998 Querida Aylin Había despertado un poco más temprano de lo habitual…
aún recordaba lo que me había hecho rogué la noche anterior!
Aún sentía esa sensación tan asquerosa de los dedos de Rogué…
tenía que hablar con ella seriamente el día de hoy.
Me levanté de la cama, pero me sentía tan agotada y lo único que deseaba era una taza de café con una tostada de mermelada de fresa…
“Ojalá que encuentre mermelada de fresa, odiaba la crema de cacahuate!” Entonces fui hacia la cocina para preparar el café y pensar cómo decirle a rogué lo que me…
había hecho…
después de unos minutos, apareció rogue, quejándose por el dolor de cabeza y decía que tenía bastante náuseas y un dolor en el estómago…
pero dentro de mis pensamientos decía: “ojalá que te mueras por una sobredosis, maldita perra!” Estaba tan enfadada con ella…
entonces le ofrecí una taza de café.
Ella aceptó con un suspiro, y entonces le contesté a rogue de que necesitaba hablar con ella y que me diera una explicación de su actitud de ayer.
Siendo sincera conmigo misma, deseaba muy dentro de mi verla muerta…
pero me tranquilicé lo que pude, apenas logré calmarme…
pero al recordar la imagen de ese beso, y los dedos de ella que me penetraron mi vagina…
deseaba en ese momento de que el asesino de las prostitutas acabara con su vida de rogue, entonces…
— Necesito hablar contigo, rogue, de una situación que ocurrió ayer y no estoy bromeando!
—dije — ¿Que ocurre, samantha?
dime qué sucedió la noche de ayer, ve al grano, samantha…
—contestó rogue — El problema de ayer fue que me intentaste manosearme varias veces, y cuando llegamos al departamento, me diste un beso y trataste de abusar de mí!
la verdad es que si vuelve a pasar, te voy a pedir que te vayas de mi departamento.
—respondí De repente Rogue se quedó sorprendida…
alzó la mirada hacia mí, no entendía cómo había sucedido, y me miró fijamente a los ojos antes de disculparse.
— ¿Enserio hice todo eso contigo, samantha?
te pido que me disculpes…
de verdad no fue mi intención hacerte pasar una noche desagradable.
—dijo rogue — Está bien, acepto tus disculpas, rogue…
pero no te estoy amenazando, solo te estoy advirtiendo: si vuelves a intentar manosearme, una vez más te voy a pedir que te marches de aquí.
¿entendiste?
— respondí — Gracias, samantha…
una cosa más.
quiero que sepas que consumo cocaína y heroína.
—contestó rogue — Gracias por avisarme, pero ya lo sabía!
no me importa lo que hagas con tu vida, y dejes de hacer con ella…
es tu vida.
si querés consumir esas cosas, es tu decisión, no la mía.
—dije — Así debe ser, samantha.
—respondió rogue Luego de terminar de hablar con rogue, me retiré…
tenía que descansar.
Me fui a dormir porque tenía que ir a trabajar esa misma noche; aunque me sentía tan agotada, no tenía otra opción!
Coloqué la alarma para que me despertara a las siete de la tarde:” 8:40 pm :De la noche:” Me había despertado por la necesidad de ir al baño, pero al ver hora y me levanté tan de prisa para bañarme.
solo me di un rápido baño y luego salí del departamento.
Al llegar a la esquina, dónde trabajo alcancé a escuchar una conversación de otra compañera de que estaba preocupada: por su amiga había desaparecido desde el día anterior.
Pero dentro de mís pensamientos ¿me decía?
Por unos cuantos días iba aparecer su amiga.
convertida en otro cadáver frío…
y siendo sincera, no me importaba lo que le pudiera suceder a esa mujer!
Solo tenían que resignarse de que yá estaría muerta…
así como me resigné de que yo.
estoy ¿muerta en vida?
solo tenían que esperar unos días para que el cuerpo apareciera en algún baldío abandonado.
De repente se acercó un señor algo mayor estaba buscando compañía, — ¿Cuánto cobras por media hora?
—preguntó ese hombre.
— Mira, mi amor, mi tarifa es de cincuenta dólares, pero si solo quieres media hora, te lo puedo dejar en treinta y cinco.
—contesté.
— ¿Solo tengo quince?
dólares…
¿aceptas, sí o no?
—dijo ese hombre.
ese hombre sacó los billetes del bolsillo de su pantalón vaquero, los billetes estaban arrugados como si los llevara ahí desde hace horas.
Tuve que aceptar…
Necesitaba el dinero era lo que mas importaba!
en ese momento.
Entonces me subí en su vehículo.
Al llevarme a un callejón tan oscuro y solitario que apenas se veía…
las luces de las casas alejadas dónde nos encontrabamos “entonces me hice a un lado, hacia atrás de los asientos del vehículo, solo me quité mi ropa interior y me recosté.” Ese hombre se subió encima de mí tan desesperadamente que apenas me dio tiempo a respirar!
“Solo sentí una leve penetración, y después su movimiento aumentó y fue más agresivo y me estaba lastimando, “lo único que podía hacer en ese momento era cerrar mis ojos y apreté mi mandíbula con fuerza porque era un dolor insoportable…” así era la vida de unaprostituta luego ese hombre comenzó a lamerme en mi cuello, sentía una gran repugnación…
al sentir su asquerosa lengua recorrer en mi cuello pero qué podía hacer.
Nada.
“Luego de que ese hombre se le acabó su tiempo, abrí la puerta del vehículo….
y me bajé en el mismo callejón…” la oscuridad era tan densa que apenas distinguía las paredes de ladrillo a mi lado.
Me dejó ahí, a mi suerte, con los pies hundidos en la gravilla fría!
Empecé a caminar, mis pasos resonando en el silencio…
cuando de repente sentí que alguien me estaba siguiendo!
Sentí un escalofrío que me recorrió la columna…
volté hacia atrás deprisa, pero no vi a nadie.
Comencé a correr, con mis tacones golpeando el asfalto con un ruido rápido y desesperada…
hasta que dos figuras grandes se me plantaron al frente, bloqueando el paso!
Uno de ellos, con voz rasposa, me decía con sarcasmo debajo de la penumbra: — ¿Qué hace una linda señorita tan solita en la calle en esta hora de la noche, eh?
con esa ropa tan bonita…” —dijo ese hombre.
De repente, solo sentí un golpe seco, tan fuerte en mi rostro!
El dolor fue inmediato, caliente y agudo…
que me hizo dar un paso atrás y tambalearme, instantáneamente.
Mis manos buscaron en el bolsillo de mi abrigo, tratando de agarrar el gas pimienta, para intentar defenderme, de los atacantes pero no alcancé: el otro hombre me agarró por los brazos con fuerza…
tan fuerte que me dolió la piel, y me sujetaron sin posibilidad de moverme!
Luego me recostaron en el suelo…
“mientras tanto, el otro hombre se acercó tan lentamente hacia mí, solo sentí sus manos de bajo de mi falda intentando quitarme mi ropa interior a la fuerza…” lo único que pude hacer fue cerrar mis ojos, con el corazón latiéndome tan rápido que me dolía la garganta, por tanto gritarle con todas mis fuerzas, inventando lo primero que se me vino a la cabeza: — ¡Deténgansen!
soy portadora de vih.
si abusan de mí los contagiaré.
—dije de repente, esos hombres se quedaron en silencio “al escuchar” de que tenía vih y de repente escuché cómo se dijeron entre ellos en una voz baja: “no, me voy arriesgarme con ella”.
luego me soltaron de mis brazos de golpe, y ambos se dieron la vuelta y se fueron corriendo desapareciendo en la oscuridad.
Cuando, sentí de que ya estaba, fuera de peligro sentí una adrenalina demasiado fuerte que me recorrió todo mi cuerpo “mis piernas comenzaron a temblar” tanto que tuve que agarrarme a una pared para no caerme.
en ese momento, las lágrimas empezaron a caer por mi rostro, calientes y silenciosas.
entonces corrí escapando de ese lugar Con Cariño, Samantha
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