Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El diario de samantha - Capítulo 42

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. El diario de samantha
  4. Capítulo 42 - Capítulo 42: El diario de samantha
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 42: El diario de samantha

Capítulo – 42: Recuerdos del pasado

Domingo – 01 noviembre del 1998

Querida Aylin,

12:25 de la tarde

Me quedé varios minutos respirando con calma, revisando mentalmente las palabras que planeaba decir. Opté por dejar fuera una parte de mi pasado porque no tenía certeza de cómo reaccionaría sarahí al enterarse de que la mujer que tanto estima había trabajado en la prostitución durante algunas semanas atrás y, que hace un tiempo. Había dejado de ejercer como, prostituta

— Mira, sarahí. antes de conociera a tu padre, compartía vivienda con una amiga. en verdad no conozco su verdadero nombre completo; en el círculo en el que nos movíamos, todos la conocían como kitty —le dije

Me quedé en silencio al evocar aquellos momentos. Solo han pasado 22 días desde que partió kitty. En las semanas que estuvimos juntas, ella sufría de una tos fuerte que no desaparecía y presentaba fiebre recurrente cada noche; además, mencionaba con frecuencia que despertaba completamente empapada por los sudores. En múltiples ocasiones le aconsejé que acudiera a un médico, aunque ella nunca lo hizo. Cuando mi médico me indicó realizar pruebas de vih como parte de un chequeo general hace poco tiempo, leí un folleto en el consultorio donde se

enumeraban los síntomas más frecuentes de la infección: tos persistente, fiebre intermitente, fatiga extrema, sudores nocturnos, pérdida de peso involuntaria y debilidad constante. Sarahí me sacó de mis pensamientos con una pregunta suave sobre Kitty. Le conté parte de lo que viví junto a ella, hablé de cómo éramos en esos días y de los malestares que padecía, pero no me animé a confesarle que ambas trabajábamos en la prostitución en aquel entonces.

:Flashback – Viernes, 11 de septiembre de 1998:”

8:30 de la noche

— Kitty, ¿estás realmente segura de que no quieres ir al médico? sé que no es lo que te gustaría hacer, pero estás muy enferma. siempre te pasa lo mismo: fiebres altas que aparecen justo cuando cae la noche. ya no es normal no ves, cómo te encuentras —le dije

— Samantha, apenas alcanzamos para cubrir la comida. ¿cómo voy a poder pagar un doctor o las consultas? y los medicamentos tal vez sea agotamiento que tengo, —dijo kitty

— Pero la salud tiene que ser lo primero. te pregunto: kitty, no estás harta de vivir así ¿no sueñas con formar una familia algún día? yo sí lo deseo, aunque me asuste la idea de que alguien me vea como soy y qué le puedo ofrecer —le respondí

— Para mí, el amor murió cuando entré en este mundo. ya lo sabes bien: en este lugar donde vivimos, no hay lugar para los finales de cuento. de hadas, esto es la realidad samantha… abre los ojos y ve tu propia realidad que compartimos nosotras dos —dijo kitty

— Sé muy bien cuál es mi realidad, kitty, pero sigo deseando tener una familia, un marido. aunque tal vez tengas razón: debo ver las cosas como son. bueno, me voy, ya es hora de ir a trabajar —le dije

— ¡Suerte, samantha! cuidate mucho en el camino —dijo kitty

:En el presente:”

En ese momento me quedé pensando: es posible que kitty era posible de que tuviera sida. Porque presentaba todos sus síntomas, de VIH todos parecían encajar con los del virus. En algunas ocasiones, ella me contó que al cuando tenía relaciones sexuales. Con los clientes, a veces no usaba protección porque no le parecía natural. Me explicaba que era como comer una paleta: “Si la comes con la envoltura puesta, nunca podrás saber su verdadero sabor”. De repente, sarahí se acercó y me habló.

— Entonces, ¿a qué te dedicabas, samantha? —dijo sarahí

Me quedé en silencio por unos minutos, analizando cada palabra que podría decirle. Tenía que inventarme algo; no iba a confesarle que kitty y yo ejercíamos en la prostitución. Después de pensarlo, la única mentira que se me ocurrió fue decirle que trabajaba de bartender.

— Entonces eras bartender… ¿qué es eso? dime, samantha, porque no lo entiendo —dijo darahí

— Muy bien, sarahí: un bartender se encarga de preparar bebidas alcohólicas, pero también hace opciones sin alcohol. dse era mi trabajo —le dije

—¿Ahí fue donde conociste a mi padre, samantha? —dijo sarahí

— No, solo te cuento esto para que sepas de qué me dedicaba. el tema de tu padre lo abordaremos en un momento —le dije.

— Entonces, ¿quién te hizo daño? ¿quién te hizo esos moretones que tenías en tu cuerpo? —dijo sarahí

No tenía ni idea de qué responder ni qué historia inventar. ¿Cómo le iba a contar que fue un cliente el que me golpeó, siguiendo una fantasía sexual que había pedido? No se me ocurrió nada más que mentirle de nuevo. Pero lo que me sorprendió de sarahí, sumamente inteligente y notaba cada detalle; incluso cuando no comprendía algo del todo, era muy astuta. Tenía que armar una mentira creíble, porque de lo contrario no me iba a creer ni un poco. Sentía la mirada de sarahí puesta en mí, rastreando cada gesto que hacía. Entonces volvió a insistir: ¿Cuándo me dirás cómo conociste

a padre?. Le respondí que pronto, y retomé el relato que le estaba contando de kitty. Le expliqué que, aunque en breve le contaría cómo conocí a su padre, era indispensable que primero conociera una parte relevante de mi pasado, para que pudiera comprender la secuencia de los hechos. No obstante, no dejaba de pensar en kitty y en la posibilidad de que estuviera contagiada de sida. No paraba de preguntarme cuándo habría entrado el virus en su organismo.

:Flashback viernes 18 de septiembre del 1998:”

— Kitty, ¿cómo te encuentras? ¿ya notas algo de mejora? —le dije

— Un poco… ya no he tenido fiebre en estos últimos días, pero me persigue una tos seca que no me deja en paz —respondió kitty

De pronto, una tos violenta se apoderó de kitty; fue tan fuerte que tuvo que doblarse por la cintura, cubriéndose la boca con las manos. Cuando las apartó, la sangre las manchaba de rojo oscuro. Intentaba contener el temblor en su cuerpo, así que le ofrecí un vaso de agua. Después de tomar unos sorbos lentos, logró calmarse un poco y me miró. Entonces le hablé con firmeza:

— Kitty, por el amor de dios, tienes que consultar a un médico. cada día estás peor, y hasta janneth está convencida de que usas drogas. no sigas así, por favor, ve a que te revisen —le dije

:En el presente:”

Me quedé en silencio durante varios minutos. Sarahí se acercó sin hacer ruido y me secó las lágrimas que no sabía que corrían por mis mejillas. Ese recuerdo sigue vivo en mi memoria: en aquel entonces solo pensaba en que fuera al doctor, porque ella se había convertido mi única familia. Sus palabras aún resuenan en mi cabeza, tan claras como el día que las dijo:

—¿Yo soy tu familia, samantha? ¿después de que fui yo quien te involucre en la prostitución? todavía recuerdo perfectamente tu primer cliente… saliste del hotel deshecha en lágrimas, y aún así me llamas familia. —dijo kitty

Cerré los ojos tan despacio. Una lágrima se deslizó por mi mejilla, traté de contener mis emociones que se acumulaban en mi pecho, pero la voz de kitty seguía resonando en mi memoria. Me sentía culpable; de no haber podido ayudarla. a la persona quien consideraba mi familia. Mi deber ahora es guiar a sarahí. como no lo hice con kitty si ella así lo desea.

— Sabes, samantha… no puedo perdonarme el daño que te hice —dijo Kitty

— Kitty, ya te perdono, ¿lo único deseo? y me que importa ahora es que vayas al médico —le dije

De repente, sentí un calor en mi cuello y me di cuenta de que mis lágrimas habían empapado toda la tela de mi blusa. No me había dado cuenta de que había llorado. Sarahí me estaba, abrazándome con su cabeza apoyada en mi hombro, y cuando la separé un poco para mirarla, vi que sus ojos estaban llenos de lágrimas. No tenía idea de cuándo sarahí había comenzado a llorar, ni cómo se había llegado a estar tan cerca de mi sin que me diera cuenta. Entonces la abracé a ella a su vez, me acarició mi cabello mientras intentaba encontrar las palabras para calmarla. Entonces le platiqué cómo había conocido su padre me sentía culpable por mentirle

— Así es como conocí a tu padre: una noche, cuando acababa de salir de trabajar, un hombre se me siguió sin darme cuenta se me acercó por la espalda y me golpeó para robarme. me dejaron inconsciente en la calle, y cuando… volví en mí, estaba en el hospital. tu padre fue quien me encontró y me salvó esa noche y además me salvó de que diera hipotermia era una noche tan fría —le contesté

Me puse de pie del banco, secándome las lágrimas con la manga, y propuse caminar un rato para alejar esos recuerdos que aún me clavaban en el pecho. Sarahí no dijo ninguna palabra alguna, solo me acompañaba con la mirada perdida y unas lágrimas que ahora corrían por sus mejillas.

— Perdóname, sarahí… no quería hacerte llorar —le dije

— Nunca imaginé que habías pasado por tanto dolor… ¿y kitty? ¿qué fue de ella, samantha? —preguntó sarahi

— La verdad es que no tengo respuesta segura. se marchó un día de 10 de octubre, y en ese momento sentí que me había dejado sola. después de su partida, no estoy segura de cuánto tiempo pasó hasta que sucedió ese percance con el hombre que me atacó. pero tu papá… con su bondad, me sacó de ahí. se puede decir que me ha venido salvando en más de una ocasión —le respondí

Mientras buscábamos una nevería para comprar unas nieves, me quedé en silencio de nuevo durante varios minutos, procesando todo lo que acababa de decir. Ahora todo tenía sentido: Kitty debió haberse dado cuenta de su enfermedad, y sabiendo cómo era ella, se fue para no volverse una carga para mí. Pero en aquel entonces, llena de rabia por el abandono, hasta le había deseado la muerte. Me sentí terriblemente estúpida, lo pensaba en voz baja, con la vista clavada en el suelo mientras caminaba. En busca una nevería

— Samantha… ¿te puedo hacer una pregunta? —dijo sarahí

— Claro que sí, sarahí, cualquier cosa —le respondí

— ¿No te gustaría formar una familia de verdad con mi padre? ya vivimos juntos, cada uno en su habitación, pero… ¿acaso te desagrada mi padre? —preguntó sarahí

— Claro que no, tu papá no me desagrada para nada. al contrario, me cae demasiado bien. estoy segura de que cualquier mujer estaría muy feliz a su lado —le dije

— Entonces… ¿por qué no te haces novia de mi padre? ya compartimos la casa, sería como tener una madre de verdadera —dijo sarahí

— Pero yo quiero que seas tú esa mujer, ¡no entiendes! quiero que seas la que esté con mi padre. si no te desagrada mi padre, ¿por qué no pueden ser su pareja?… tú estás soltera y no tienes hijos; él también está solo, no tiene nadie. ¿qué les impide enamorarse? —dijo sarahí

— Es más complicado de lo que crees, sarahí —le respondí

Si tú supieras la verdad completa de mi pasado, sarahí… Lo que te conté no fue todo. ¿Y si supieras que estuve en la prostitución? ¿Seguirías queriendo que fuera la pareja de tu padre? En ese momento, sarahí me dijo algo que me dejó boquiabierta y al mismo tiempo me llenó de temor:

— ¿Y qué pasaría si estefanía comenzaría estar interesa por mi padre? ¿no te molestaría nada? ya sabes que no son hermanos de sangre, son hermanastros podrían llegar a casarse. ¿de verdad estarías feliz con eso? yo… y además estoy segura de que mi mamá, dondequiera que esté, estaría feliz de que fueras tú la que estés ocupado su lugar —dijo sarahí

— Sarahí, realmente me honra que pienses así, de mi pero entre tu papá y yo no hay amor, y discúlpame lo que te voy a decir no pasará de más que una convivencia… quizás una amistad, nada más. él es libre de elegir con quién compartir su vida, incluso si es con estefanía, y deberías aceptarlo… vamos a poner un ejemplo tú crees que tu papá le guste la relación que tú tienes con joseph —le dije

Con

Cariño

Samantha

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo