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El diario de samantha - Capítulo 43

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Capítulo 43: El diario de samantha

Capítulo – 43: Contrar reloj

Lunes – 02 noviembre del 1998

Querida Aylin,

— Esta vez realizaremos un nuevo ejercicio, samantha. sé que resulta complicado para ti, ya que tienes dificultades para confiar en personas que no conoces. sin embargo, debes recordar que mi único objetivo es ayudarte… no causarte daño. quiero que repitas el ejercicio de respiración de nuestra primera sesión. en aquella ocasión no pronunció ninguna palabra durante las horas de trabajo, así que ahora es necesario que hables un poco para que el proceso tenga efecto.—dijo mariska

Me encontraba acostada en el amplio diván del consultorio, apoyada en los cojines. Me sentía intimidada al reflexionar sobre ese lugar y lo que implicaba para mí. De repente, me incorporé bruscamente del asiento. Se generó un fuerte acceso de ansiedad: mi cuerpo comence a sudar y respiraba con dificultad, notando cómo mi pecho se contraía con cada intento de inhalar. Aire en ese momento, mariska habló en voz baja para calmarme, pidiéndome que respirar lentamente, y poco a poco y no me desesperara. Empecé a repetirme en voz baja que debía respirar lentamente, que estaba a salvo y podía controlarlo. En ese momento, mariska me sujetó suavemente de la mano y me guió hasta la ventana, abriéndola para que entrara un poco de aire exterior.

— Relájate, samantha. como te mencioné antes, nadie te va a hacer daño. solo concéntrate en respirar despacio; mi objetivo es ayudarte a estabilizarte… practica la técnica de respiración 4-7-8: inhala contando hasta cuatro, retén el aire hasta siete y exhala hasta ocho. cuando sientas que viene un ataque de ansiedad, nunca te encorves ni doble el abdomen. mantente erguida y respira lentamente. —dijo mariska

Ya notaba que mi estado mejoraba. Era un sentimiento doloroso que volviera a aparecer; siempre se presentaba cuando estaba estresada o cuando la idea de estar en un lugar desconocido me generaba miedo. Al mirar a mariska, que se esforzaba por ayudarme, le expresé mi gratitud. Ella sonrió cálidamente y me agradeció a mí, comentando que era la primera vez que conocía mi voz. Yo sonreí un poco en respuesta.

— Qué hermoso collar llevas, puesto samantha. ¿quién te lo regaló?—comentó mariska

Traté de hablar, pero mi voz salía entrecortada y con mucha dificultad. Con esfuerzo, logré explicar que el collar me lo había dado una niña que se llamaba sarahí. En ese instante, mariska fue a buscar un poco de agua y me la entregó. Cuando logré calmarme del todo, volví a sentarme en el diván; siempre después de un episodio de ansiedad o pánico, me quedaba muy agotada. En ese momento, mariska me hizo una pregunta.

— Samantha, ¿podrías decirme cuándo empezaron a aparecer esos ataques de ansiedad o pánico?—preguntó mariska

— Comenzaron cuando me llevaron a un orfanato,tras la muerte de mis padres. tenía tan solo dieciséis años. —le contesté

Pronunciando las palabras con dificultad porque aún me molestaba el estómago al hablar. Entonces mariska me preguntó si aquella niña era mi hija. Le respondí que no. Y sin darme cuenta, ya estaba hablando con naturalidad con mariska.

— Samantha, ¿me puedes decir cuáles son tus rutinas, en las mañanas qué hacías antes de llegar aquí? —preguntó mariska

— Bueno, por las mañanas, antes de levantarme, suelo prepararme un café y unas tostadas con mermelada de fresa, nunca tomo nada con cacahuate, lo odio… el sabor ahora estoy a cargo de una niña. su papá está fuera de viaje; fue el mismo hombre que me acompañó el otro lunes y que está pagando las sesiones de terapia, y ahorita el se encuentra de viaje de negocios quiero dejar las cosas muy claras: no somos pareja. más bien, soy la niñera de su hija. —le dije

— Entiendo. pero antes de este trabajo, ¿qué actividad tenías, samantha? no hay nada de qué sentir vergüenza, puedes decírmelo.—respondió mariska

La observé detenidamente. Me pareció que tenía una sonrisa era de burla. Pensé que seguramente antes de analizar cada proceso, en ese momento pensé que mariska ya sabía que me dedicaba a la prostitución. La miré sin apartar la vista hasta que, de pronto, me vi obligada a desviarla hacia la pared de enfrente. Me sentía completamente estúpida, me sentía agredida. Ya no pronuncié ni una palabra más; me quedé acostada en el diván, con la mirada perdida, hasta que terminó la hora de la sesión. Cuando finalizó la sesión, la alarma sonora del consultorio se activó automáticamente. Me

levanté de mi lugar, ordenando los pocos papeles que había dejado sobre la mesa auxiliar. Mariska no se movió de su silla; solo me miró fijamente, con los dedos entrelazados sobre la mesa de trabajo, mientras esperaba que me dirigiera a la salida. En ese momento, ella habló.

— Al menos el día de hoy hablaste un poco más. eso significa que estamos avanzando. pero debes saber, samantha: sé que adaptarte de nuevo a la sociedad te resulta muy difícil, eso es lo que he podido observar… si el próximo lunes la dinámica no cambia, tendré que conversar con christopher para que te transfiera a otro profesional. la terapia no funciona si no te sientes cómoda conmigo. —dijo mariska

Me quedé inmóvil cerca de la puerta, en silencio. Lo último que quería era generar complicaciones para christopher. Una sensación de preocupación me invadió: ¿qué pensaría de mí cuando se enterara? Después de un breve instante, le respondí con voz baja, mirando hacia el suelo.

— Perdón. no quería causarle problemas a nadie. es solo que tengo mucho miedo.de hablarle de mis cosas el próximo lunes haré un esfuerzo para hablar más.—le respondí

— No te preocupes, samantha, te entiendo perfectamente. solo pensé que la incomodidad viniera de estar conmigo. no conozco los detalles de lo que viviste, pero sé que necesitas apoyo. no es necesario que el lunes hables durante toda la sesión: podemos ajustar el ritmo… por ejemplo, podríamos hacer bloques de quince minutos de conversación y cinco de descanso, luego diez minutos más y otro descanso de cinco. es solo una posibilidad.—respondio mariska

Miré el reloj circular de pared que del consultorio estaba al lado de la ventana; marcaba las 11:40. Tenía poco tiempo para llegar a recoger a sarahí. Porque faltaba unas cuantas minutos para que sarahí, saliera de clases. Antes de salir salír del consultorio, me detuve y le hablé de nuevo a mariska.

— El próximo lunes, si christopher aún no ha vuelto de su viaje, ¿sería posible cambiar la cita de terapia? o, en caso de que no se pueda, ¿podríamos hacer la sesión más corta hasta su regreso? o ¿cambiar el horario de la cita? a las 9 de la mañana —Le pregunté

— Claro, no hay problema. lo organizaremos. —dijo mariska

Mientras salía del consultorio, cerré la puerta con suavidad y me dirigí hacia la acera. Miles de pensamientos revoloteaban en mi cabeza: la conversación con mariska, la hora ajustada para la próxima sesión, el tiempo que me quedaba para recoger a sarahí. Estaba apoyada en el poste de luz de la entrada, esperando que pasara algún taxi, cuando el teléfono en mi bolsillo comenzó a vibrar con fuerza. Al sacarlo y ver el número era christopher. Sentí cómo la tensión aumentaba en mi pecho, recordando la promesa que había hecho a sarahí, esa costumbre mía de hablar sin medir las consecuencias. Con un suspiro, contesté la llamada.

— Hola, Christopher. —le respondí

— Hola, samantha. ¿cómo te fue en tu terapia? espero que bien. y ¿cómo está sarahí? creo que sí podré ir a su cumpleaños. —dijo christopher

— Christopher, te voy a decir algo, pero no te enojes conmigo, y menos con sarahí.—le contesté

— ¿Qué sucede, samantha? ve al grano.—contestó christopher

— Le prometí a sarahí… una fotografía de su madre. y le dije también que cuando llegaras tú, irían juntos a san francisco para conseguirla.—le decia

— ¿Qué… qué es lo que hiciste, samantha? ¿por qué no me lo dijiste primero? te agradezco mucho todo lo que has hecho por mi hija, pero eso ya no te debe incluirte a ti.—respondió christopher

— Yo sé que tienes toda la razón de estar enojado, y no tengo ninguna justificación para lo que hice. pero la vi tan triste que me sentí mal, y estoy dispuesta… a pagar las consecuencias de mis actos. si quieres, cuando regreses de tu viaje, me iré de tu casa.—le dije

— Perdóname por hablarte con tanta agresividad; no fue mi intención. pero tu no sabes la verdad, porque mi hija no tenía una, fotografía de su madre… porque ¿maritza me hizo hacer una promesa?… pero esa promesa no se va a cumplir por tus descuidos samantha… no es necesario que te vayas. de la casa pero sí tendrás que enfrentar las consecuencias por no avisarme primero… es mejor te prepares, porque cuando llegue, tú nos acompañarás hasta san francisco.—dijo christopher

Luego, christopher mencionó que estaba algo ocupado con asuntos relacionados a su trabajo. Antes de que se despidiera de mí, me comentó que cuando se desocupara un poco, se pondría en contacto conmigo de nuevo. Seguí en silencio mientras la llamada se cortaba. Muy dentro de mí pensaba que, al menos, sarahi conseguiría la fotografía de su madre. Pero me quedé pensando, a la vez con mucha curiosidad de saber cuál promesa era la que christopher hablaba. Al ver un taxi vacío que pasaba por la avenida, lo detuve con la mano y me subí, indicándole la dirección de la

escuela. Al revisar de nuevo la hora en mi reloj, eran las 11:55 de la mañana. Me sentía un poco más relajada; sabía que había llegado justo a tiempo, en el momento en que los niños comenzaban a salir por la puerta principal con sus mochilas colgadas del hombro. Al ver a sarahí salir por la puerta principal de la escuela, alcancé a verla junto a joseph; ambos estaban abrazados y, antes de separarse, ella le dio un beso. Me pareció extraño que una niña de 13 años mostrara tanta intensidad en un gesto así, y pensé que sin duda la forma en que viven las cosas los jóvenes ha cambiado. Al divisarme, sarahí corrió rápidamente hacia mí, dejando a joseph saludándola desde donde estaba.

— Sarahí, te traigo una noticia que seguro te va a gustar —le dije.

— ¿De verdad? ¿no será que tú y mi papá ya son pareja? —preguntó sarahí

— No, nada de eso, pero es algo más importante. cuando tu papá regrese de su viaje de trabajo, irán ustedes dos a san francisco para conseguir la fotografía de tu madre que siempre has querido tener —le expliqué

Al escuchar esto, sarahí se quedó inmóvil y callada. Pronto, unas lágrimas comenzaron a rodar por sus ojos, y se notaba que le costaba creer lo que acababa de oír. La emoción de finalmente poder tener una imagen de su madre la venció por completo: sin decir palabra alguna, volvió a abrazarme con todas sus fuerzas y empezó a llorar suavemente sobre mi hombro.

— ¿Lo estás diciendo en serio, samantha? ¿no me estás mintiendo, verdad? —preguntó sarahí

— Claro que no —le respondi

Entonces, a lo lejos, observamos a leonardo junto a una compañera de escuela; ambos estaban conversando junto al portón lateral del plantel. Sarahí lo miró fijamente, y de inmediato comenzó a caminar hacia ellos. La detuve con una mano en su brazo.

— ¿Qué vas a hacer, sarahí? —le pregunté

— Me voy a despedir de mi amigo, samantha. no hay nada de malo en eso, ¿verdad? —dijo sarahí

— Claro que no, pero la forma en que reaccionaste parecía que estabas celosa por leonardo —le dije directamente

— ¡Por favor, samantha! ¿tu crees que voy a estar celosa por ese perdedor? —exclamó sarahí

Pero su voz era más alto de lo habitual. Se quedó en silencio enseguida, sorprendida al escucharse las palabras hirientes que acababa de decir sobre leonardo. De repente, él nos vio desde donde estaba y se acercó hacia nosotras. Primero me saludó gentilmente con un gesto de la mano. Al notar que Sarahí permanecía callada, mirándolo sin decir nada, le preguntó con preocupación:

— ¿Sarahí? ¿te encuentras bien? —dijo leonardo

— Sí, leonardo me encuentro bien… bueno, no te quito tu tiempo, supongo que estás muy ocupado con emily —dijo sarahí

— ¡Ah, no, nada de eso! el motivo de que este hablando con ella es que su padre me propuso ayudarle a limpiar su terreno este viernes, sábados y domingos.con lo que gane, quiero comprarte el regalo de cumpleaños que te prometí —contestó leonardo

En ese momento, el rostro de sarahí se relajó y se le vio lleno de arrepentimiento por lo que había dicho. Unos minutos atrás y sarahí. Se acercó un poco a él antes de hablar: Y le contesté sarahí con la voz, más relajada que antes, entonces leonardo se quedó en silencio

— No tienes que gastar dinero en mí, realmente no es necesario… además, no podré celebrar tu cumpleaños también porque te vas al día siguient… de mi cumpleaños —dijo sarahí

Sinceramente, a mi parecer leonardo era más atractivo que joseph. Y además, notaba que entre él y sarahí había una conexión especial, formarían una pareja realmente bonita, pues la química que los unía era mucho mayor. Al mirarlo, me recordó al actor el protagonista de la película. Titanic; aún siendo muy joven, su expresión transmitía una ternura única. Me hubiera encantado que decidieran estar juntos: Pero sarahí está completamente, enamorada de joseph, y aunque sarahí también era muy guapa, y ambos tenían la misma edad.Hasta me emocionaba pensar en cómo podrían verse

juntos cuando ya fueran mayores. Me tuve que sacudir el rostro un par de veces para volver a lo que pasaba en ese momento. Luego, Leonardo nos saludó con amabilidad y se despidió, dirigiéndose hacia su camino. Cuando salimos de la escuela para esperar un taxi en la esquina, le lancé la pregunta a sarahí:

—¿No te parece que leonardo es un chico bastante atractivo, sarahí? —le dije

— ¡Ja, ja! lo mismo te digo yo… ¿no crees que mi padre sea muy guapo, samantha? —contestó sarahí

Le respondí que sí, que su padre era realmente atractivo, y me quedé esperando lo que me diría a continuación. Pero de repente, su expresión cambió por completo y su voz se hizo más seria. Se quedó en silencio por un instante antes de contestar me miró fijamente

— Samantha, tú… ¿crees que quizás no me amé de verdad? joseph es que hoy me dijo que no le gustaba para nada mi nuevo look y menos que mi cabeza sea tan corto. y qué no le gustaban para nada. pero leonardo me dijo justo lo contrario: que mi corte de cabello me daba un toque de frescura. ese es el tipo de cosa que esperaba escuchar de mi novio, no de mi amigo —dijo sarahí

Estaba en un callejón sin salida: mi responsabilidad es cuidarla y orientarla, pero decirle la verdad en este momento sería inútil, ella está completamente enamorada de joseph. Lo que más temo es que si le revelo que joseph tiene un comportamiento narcisista y le aconsejo terminar con él, él

simplemente volverá a acercarse a ella, y sarahí no podrá resistirse. Y entonces, podría llegar a exigirle una “prueba de amor” para demostrarle lo que siente… una situación que ya viví yo misma y que casi me destruyó. Lo único que hice fue decirle lo que consideré mejor por ahora:

— Tal vez a joseph no le gustan mucho los cortes de pelo corto en las mujeres; es algo común, hay hombres que prefieren otros estilos. no te lo tomes tan personal —le dije

Me sentía repugnante al decir esas cosas, porque sabía que joseph era un imbécil. Pero desde ahora lo tendré muy vigilado en sus movimientos. Es una lástima que leonardo se tenga que mudar; de lo contrario, le aconsejaría a sarahí que se diera cuenta de lo bueno que es él. Pero no tiene caso mencionarlo ahora, cuando sus días aquí están contados .Al escuchar mis palabras, sarahí me abrazó fuerte, pareciendo contenta con mi comentario. Justo en ese momento llegó el taxi y subimos. Y nos fuimos a la casa

Con

Cariño

Samantha

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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