El diario de samantha - Capítulo 44
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Capítulo 44: El diario de samantha
Capítulo – 44: Superación
Martes – 03 noviembre del 1998
Querida Aylin,
Mientras despertaba a sarahí para que se levantara, se bañara y se alistara, me dirigí a la cocina para preparar el desayuno. Coloqué la cafetera en funcionamiento y puse una sartén con mantequilla sobre la cocina. Mientras esperaba que el café estuviera listo y el pan se dorara, tomé una tostada caliente y la unté con mermelada de fresa. Cuando acababa de servirme una taza, escuché los pasos de sarahí en el pasillo. Bajó ya lista: con su uniforme escolar estaba ordenado, el moño bien hecho y la mochila lista en su espalda. Se paró en la puerta de la cocina y se miraba a
sí misma en la superficie brillante de la nevera. Entonces le pregunté qué sucedía. Sarahí respondió que no tenía ganas de asistir a sus clases, aunque reconocía que correspondía hacerlo. Después, se acomodó en su lugar habitual de la mesa y empezó a desayunar, tomando sorbos lentos de su taza de chocolate caliente. Cuando ya había comido dos trozos de pan, sarahí frunció el ceño un poco y me planteó una pregunta que me hizo quedarme momentáneamente sin palabras, entre sorpresa y extrañeza.
— Samantha, ¿qué es un condón? ¿para qué sirve? —preguntó sarahí
De repente, sentí cómo mi cara se calentaba y se enrojeció de golpe, atrapada entre la incomodidad de la situación y la responsabilidad que me pesaba. Sabía bien qué responderle, pero la idea de quitarle parte de su inocencia y exponerla a la realidad prematuramente me generaba pesar. Mire hacia ella: sarahí había dejado la cuchara sobre el plato, sus ojos estaban fijos en mí y su mirada denotaba la misma curiosidad que siempre mostraba cuando algo no le quedaba claro algo que para mí era tan obvio, pero para ella era un misterio. En ese instante entendí que era mejor
que fuera yo quien le diera la explicación correcta, antes que sus compañeras le contaran cosas equivocadas o le dieran malos consejos. Solo esperaba que christopher no se enfadara conmigo por tomar esta decisión.
— Está bien, te lo explicaré. pero antes, necesito que me digas una cosa: ¿dónde fue que escuchaste hablar de eso, sarahí ? —le respondí
— En la escuela, específicamente en los baños. estaba haciendo mis necesidades cuando escuché que entraban unas compañeras. se estaban contando entre ellas que esa tarde, cuando sus padres salieran, se reunirían con sus novios y que iban a usar condones. entonces, ¿se trata de alguna clase de comida, samantha? —dijo sarahí
— Sí, ¿te acuerdas de la conversación que tuvimos hace unos días sobre las relaciones sexuales? el condón se utiliza precisamente para evitar embarazos no deseados y también para protegernos de enfermedades que se transmiten mediante el contacto sexual —le dije
— Ya veo… entonces esas compañeras se estaban refiriendo a tener relaciones sexuales con sus novios, samantha. ¿puedo preguntarte una pregunta más? —dijo sarahí
— Claro que sí, ¡pregunta lo que necesites! —le respondí
— ¿Es verdad que duele la primera vez? y también tenemos un hilo en la zona íntima… me lo dijo mi amiga y para hacerte sincera. no entiendo de qué se trata… además, ella me contó que ya tuvo relaciones sexuales con su novio en los baños públicos —contestó sarahí
Dios mío, no esperaba esa pregunta; me pareció complicado abordarla, pero sabía que debía hacerlo bien. Mirando directamente a sarahí, le respondí que la experiencia puede ser diferente en cada persona, a algunas sí les duele un poco, a otras no tanto. “Ese ‘hilo’ que mencionas es el himen, una pequeña membrana que tienen las mujeres cuando aún no han tenido relaciones sexuales”, le aclaré. No sabía cómo encontrar el equilibrio adecuado, pero me propuse explicarlo como me lo enseñó mi madre, con respeto y sin entrar en descripciones gráficas. También le aclaré
Que no tenía por qué preocuparse, ya que no siempre la pérdida de virginidad está ligada a las relaciones sexuales: un golpe fuerte, una caída o ciertas actividades deportivas pueden hacer que el himen se rompa sin que haya intención alguna. Tipo de relación sexual entonces sarahí me dio las gracias, diciendo que había entendido todo muy bien, y luego se acercó un poco más hacia mí y me dió un fuerte abrazo, su siguiente petición me llenó de ternura.
— Gracias, samantha. seguro que crees que soy muy ingenua o tonta, pero mi padre nunca me ha hablado de nada de esto… pero de verdad, te agradezco mucho por explicarlo todo tan claro. solo tengo una cosa más que preguntarte… ¿podrías darme una fotografía tuya? quiero dibujarte día hoy —dijo sarahí
— ¡Claro que no eres tonta ni ingenua! eso es totalmente normal cuando nadie te ha contado estas cosas. y para tu dibujo… mejor vamos a hacer algo más divertido: esta tarde cuando salgas de clases, vamos a comprar una cámara y unos rollos, para que tú me tomes la fotografía a tu gusto. me haría un enorme honor ser tu modelo —le respondí
Luego de concluir nuestra conversación, la llevé a la escuela. Al despedirme de ella, Sarahí me sujetó de la mano y me pidió que le hiciera una promesa: que no la abandonara jamás. No me esperaba esa petición, pero la acepté de inmediato, y luego de salir de la escuela. Mientras recorría la calle en busca de un taxi, reflexioné cuánto intensa era mi extrañanza hacia christopher. Me parecía tanto un buen padre como un buen amigo: aunque nuestro relación no es muy prolongado, hacia él me ayudó sin conocerme de un entorno marcado por dolor y tristeza.Siento como si
comenzara una nueva etapa en mi vida. Al observar un taxi en la calle, le hice la señal de alto. Al abordarlo, le di la indicación del lugar al que debía ir. Mientras el chófer manejaba, me mantenía enfocada en la vista de las calles y me preguntaba a mí misma si todo aquello era real, y si realmente me merecía todo lo que estaba sucediendo. Era un cambio radical en mi vida. Así, perdida en mis pensamientos, no me di cuenta de que el chófer me estaba hablando para avisar que ya habíamos llegado a mi destino. Al ver el lugar, me bajé del vehículo y le pagué la cantidad acordada.
— Disculpe, no le escuché. muchas gracias y que tenga un buen día —le respondi
— No hay problema, un gusto ayudarla —respondió el chófer
Al cruzar la puerta de la casa, eché un vistazo al reloj: marcaba las 9:40 de la mañana. La fatiga era tan intensa que opté por echarme una siesta. Primero, programé la alarma del teléfono, por si mi cuerpo no lograba despertarse solo, para poder ir a buscar a sarahí a la salida de la escuela. Además, consideré la idea de adquirir una cámara y sacarme una fotografía: para dársela a sarahí tal vez me quería dibujar mi rostro, ya que ella mencionó que nunca había dibujado personas, solo paisajes y animales. De lo que estaba segura era de que esa niña poseía un talento enorme.
Entonces, me fui quedando dormida, pero no quise caer en un sueño profundo. Mientras mis ojos se cerraban, recordé la promesa que sarahí me había pedido que le hiciera. Me desperté de golpe, un poco alterada: había tenido un sueño con mis padres, y parecía tan real que aún lo sentía en la piel. Me incorporé del sofá y miré el reloj: eran las 10:40 de la mañana. No había dormido más de una hora, pero la fatiga había desaparecido. Sin embargo, algo me parecía raro: aunque me había quedado dormida apenas un rato, el sueño que había experimentado fue muy vívido, y hacía mucho tiempo que no soñaba con ellos. La última vez que aparecieron en mis sueños fue en el momento de su fallecimiento; sin embargo, en esta ocasión el sueño me llenó de felicidad.
:Perspectiva del sueño:”
Estaba en un espacio donde las flores silvestres crecían por doquier; a un lado, mío un río murmuraba su curso y los pájaros cantaban al sol. El aire fresco recorría todo mi cuerpo mientras yacía sobre la tierra, con una falda verde adornada de flores blancas. Al ponerme de pie, percibí mi figura de adulta; de pronto, llegó una voz que conocía como la palma de mi mano, y con ella, una oleada de paz y felicidad. Eran mis padres. Me lancé hacia ellos, los abracé con todas mis fuerzas y las lágrimas comenzaron a brotar. Sentí cómo sus brazos me apretaban con ternura, los tres entrelazados en un solo abrazo.
— “Mírate, ya eres una mujer adulta. no te imaginas lo orgulloso que estoy de ti… quería volver a verte para confirmar que mi mujercita se ha transformado en una verdadera mujer. perdóname por no poder estar a tu lado todos estos años; luché con todas mis fuerzas cuando me llevaron al hospital, intenté vivir pero al final la muerte se llevó la partida” —dijo aylin
—“No tienes nada que disculparte, al contrario: soy yo quien les pide perdón. me convertí en prostituta, les fallé como hija. por favor, discúlpenme” —le respondí
En ese momento, mis padres me miraron con ternura y me dijeron que no había necesidad de pedir perdón, que entendían completamente: lo había hecho para seguir adelante, y cuando pasó todo, apenas era una adolescente de dieciséis años, sin saber nada de cómo funcionaba el mundo. No quería que se fueran, así que caminamos juntos durante un buen rato; nunca antes me había sentido tan feliz a su lado. Entonces les dije:
— “Van a querer mucho a sarahí y a christopher, son personas maravillosas. christopher fue quien me sacó de la prostitución. vengan, los quiero presentarlos” —le respondi
— “Mi amor… samantha, no podemos irnos contigo. solo vine para verte una vez más. solo venimos a decirte que te amamos con todo nuestro corazón y que estamos increíblemente orgullosos de ti. a pesar de todo lo que tuviste que vivir, sigues teniendo ese corazón noble que siempre te caracterizó. ahora tu misión es cuidar de esa niña: está sola en el mundo, sin su madre para guiarla” —dijo aylin
— “Mamá… mamita por favor no te vayas, no me abandones. los necesito aquí, a mi lado. ¿no podemos empezar de cero, volver a ser felices como en el pasado? yo me encargaría de ustedes, solo por favor no se alejen” de mi —le contesté
— “No puedo irme contigo, mi… hija. ahora esa niña depende de ti: aunque tengas veinticinco años, en ti encontró la figura materna que necesita. debes ayudarla, porque si la dejas sola, ella sufrirá igual que tú sufriste antes” —dijo aylin
Entonces salí de la casa a buscar un poco de aire fresco, para procesar todo lo que había vivido. Alzar la mirada al cielo, sentí cómo las lágrimas deslizaban por mis mejillas al comprender que mis padresno me juzgaba ni estaba decepcionada de mí, a pesar de que me había convertido en prostituta. De pronto, una mariposa se posó suavemente en mi hombro, y no pude evitar hablarle:
— ¿Serás tú, mamá? gracias por siempre ser la mejor madre del mundo. voy a cumplir lo que me pediste, voy a cuidar y guiar a sarahí. si esa es tu voluntad, lo haré con todo mi corazón, más de lo que tú podrías esperar de mi —le dije.
En ese instante, la mariposa agitó sus alas y comenzó su vuelo: primero dio varias vueltas cerca de mí, como si me estuviera despidiéndose de mi, y luego se elevó hacia el cielo. La seguí con la mirada hasta que poco a poco se perdió entre las nubes. Otra lágrima recorrió mi mejilla. Había vuelto a perderla, pero al menos esta vez se había venido a decirme adiós y a darme su bendición.
Con
Cariño
Samantha
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