Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El diario de samantha - Capítulo 45

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. El diario de samantha
  4. Capítulo 45 - Capítulo 45: El diario de samantha
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 45: El diario de samantha

Capítulo – 45: La fotografía

Martes – 03 noviembre del 1998

Querida Aylin,

11:27 de la mañana

Me sentía un poco más relajada. Sabía perfectamente de qué mis padres no me juzgarían lo que había hecho, en mi pasado y esa certeza me calmaba. Decidí entonces ir hacia la escuela para esperar a sarahí que saliera, de clases. Mientras esperaba el taxi cerca de la casa, de la puerta principal, pasé la palma de mi mano por mis mejillas para limpiar las lágrimas que aún persistían, recordando los fragmentos del sueño que había tenido unos minutos antes. En ese momento, mi celular emitió un tono de llamada. Al revisarlo, el contacto mostraba el nombre de christopher, así que lo atendí de inmediato.

— Hola, christopher. ¿cómo te va? espero que todo esté bien —le pregunté

— Todo perfecto, samantha. la razón de mi llamada es avisarte que el contrato ya está listo; solo faltan algunas firmas para finalizarlo. sin embargo, no creo poder llegar a tiempo para el cumpleaños de sarahí —contestó christopher.

— No te preocupes por eso, ella comprende lo que pasa. christopher, no te exijas tanto, el estrés puede afectarte. intenta relajarte un poco; yo me encargaré de ella aquí. es una niña muy madura —le respondí

— Gracias, samantha… ah, por cierto, antes que se me olvide: estefanía llegará a la casa entre la 1 y las 2:30 de la tarde para recoger unos documentos que necesito me lo va enviar por servicio de… correo. pero bueno, samantha, debo decirte que eres una persona realmente amable. y tengo una pregunta que hacerte, aunque me dé un poco de vergüenza. sé que no te corresponde a ti hablar de ese tema con sarahí, que es mi responsabilidad como padre, pero ¿ya le hablaste sobre el periodo? —dijo christopher

— Sí, ya se lo expliqué, y además le comenté sobre cómo se desarrolla el cuerpo de la mujer. no te preocupes, lo traté de explicarlo todo de forma sencilla y clara. espero que no te moleste que lo haya hecho sin antes consultarte —le dije

— Claro que no me molesta en absoluto. sabes qué, samantha? todos los días le doy gracias a dios porque has llegado a nuestras vidas. la verdad es que yo como padre trato de hacerlo mejor posible, pero la verdad es que tú eres mejor madre para ella. en comparación entre el tu yo soy un mal padre ¡así es, no hay duda! —contestó christopher

— No digas eso, por favor. tú haces todo lo que está en tus manos para estar con ella, pero también tienes que trabajar para mantener. a sarahí y ella lo entiende perfectamente. es realmente una niña muy madura para su edad; nunca antes había conocido a alguien tan pequeña con tanta sensatez —le contesté

Cuando christopher puso fin a la llamada, no coloqué el celular de inmediato, sino que lo mantuve cerca de mi rostro fingiendo que aún hablábamos. Le dirigí unas palabras suaves, como si la conexión siguiera activa… Christopher, espero que vuelvas pronto. Te echo mucho de menos; contigo me siento tan segura y protegida. Vuelve pronto. Después conmigo y con sarahí de unos segundos, terminé de simular la conversación, corté la llamada y guardé el celular en el bolsillo de mi pantalón. En ese mismo instante, divisé el taxi acercándose hacia mi. Al subirme al taxi, le di la

Dirección de la. Escuela al chofer, mientras avanzábamos rumbo a la escuela, no lograba sacar de mi mente a christopher pregunta: ¿por qué habría pensado eso de el? Es innegable que me ha apoyado muchísimo en mi proceso de recuperación, pero jamás ha dado señales de algo más que amistad y respeto. Nunca ha cruzado ninguna línea conmigo. A lo físico ¿Qué me está pasando? Quizás todo sea solo el agradecimiento que siento por todo lo que ha hecho por mí. Quizás así sea… No puedo permitirme enamorarme de él, porque todavía no se lo que realmente quiero, en mi

Vida. En el taxi, no lograba. Evitar que mi mente se detuviera en: christopher es tan guapo, tan atractivo… pero no puedo enamorarme de él. No era lo correcto, y además apenas lo conozco. Seguro que todo se debe al agradecimiento que siento por su ayuda; cuando uno está tan vulnerable, las emociones suelen mezclarse y confundirse. Eso debe ser todo… Faltando unas cuadras para llegar. A la escuela, le pagué al conductor y luego me bajé para esperar a sarahí en la acera. De repente, observé de que se estaba acercandose a. Leonardo, quien se detuvo frente a mí para saludarme.

— Hola, señora samantha. ¿cómo está usted? —dijo leonardo

— Estoy bien, gracias. ¿y tú cómo te va? —le respondí

— Señora samantha, quisiera pedirle un favor con toda confianza. cuando me mudé… de este lugar, ¿podría cuidar de sarahí? sé que ella es fuerte y a veces hasta me defiende de lo demás compañeros, pero también hay momentos en los que necesita que la escuchen. una vez la encontré llorando porque anhelaba tener una madre. —dijo leonardo

Le dije a leonardo que estaba bien y que no debía preocuparse. Justo en ese momento, a lo lejos, sarahí me vio y corrió hacia mí con los brazos abiertos, dándome un fuerte abrazo, y me decía que ¡Le daba tanta alegría verme de nuevo! se le notaba que estaba tan emocionada y. Al verme de repente sarahí se agarró de mi mano y me volteo hacia mí, esperando mi reacción solamente le di una pequeña sonrisa y luego comenzamos a caminar las dos juntas. Nos despedimos de leonardo y fuimos en busca de una tienda para comprar una cámara y un par de rollos de película; le había

Dicho a sarahí que podía tomarme fotografías a su gusto. Al llegar la tienda, compré un equipo y rollos necesarios. De ahí nos dirigimos a casa, ya que le había comentado a sarahí que estefanía pasaría por posiblemente a la 1:00 de la tarde teníamos que regresar a la casa y al ver la hora eran 12:40 de la tarde. Pero antes de irnos, sarahí tomó la cámara, le colocó las baterías y cargó el rollo de película. Tenía interés en que nos fotografiáramos en ese preciso momento, en el parque cerca de la fuente de piedra. De repente, pasó un hambre desconocido, de mediana estatura y vestido

con ropa casual, y sarahí le preguntó si le hacía un pequeño favor de tomarle unas cuantas fotografías. El aceptó de inmediato. Entonces, sarahí me pidió que me sentara en una de las bancas de madera que bordeaban el camino. Obedecí sin preguntar más. Lo que resultó extraño fue que, una vez sentada, sarahí se subió encima de mis piernas y apoyó su rostro en mi pecho, manteniendo la postura con la misma suavidad que un recién nacido contra su madre. Cuando terminó la sesión de fotografías, el hombre se acercó hacia mí para devolver la cámara. Sin

Embargo, sarahí no se bajó; permaneció en esa posición por unos minutos. De repente, sentí una sensación húmeda en la tela de mi blusa. Al inclinarme para observar su rostro, vi que estaba llorando en silencio. Entonces, le hablé a sarahí… con una voz suave

—¿Qué sucede, sarahí? ¿estás bien? dime qué te está pasando —le dije

Sin embargo, ella no estaba dispuesta a hablar todavía; seguía apoyada en mí, su rostro hundido en mi pecho y llorando abundantemente, dejando una mancha húmeda cada vez más grande en la tela de mi ropa. Un nudo denso se formó en mi garganta, dificultándome incluso respirar con normalidad. Cuando sarahí intentó responder, su voz salió entre sollozos y sus palabras eran casi ininteligibles. Entonces le dije que se tomara su tiempo, que se relajara y que cuando estuviera lista me lo contara de nuevo.

— El motivo de que esté llorando es que una compañera del colegio me dijo que tú también te irías de mi lado… porque no eres mi verdadera madre. por eso quise que nos tomáramos esas fotografías: para saber que hubo al menos una persona que realmente me ha querido —contestó sarahí

— Claro que no me voy a ir, mi niña. tú ya eres una parte fundamental de mi vida, y ese cariño que siento por ti no va a desaparecer nunca. jamás te dejaré sola —le dije

— ¿De verdad lo dices, samantha? ¿jamás te irás de mi lado? ¿nunca? —preguntó sarahí

Entonces agarré su rostro con delicadeza, le sequé las lágrimas con la manga de mi blusa y le ofrecí una sonrisa tranquila. Sarahí frunció el ceño y puso el rostro puchero, a punto de empezar a llorar otra vez. La bajé despacio de mis piernas y volví a limpiarle su rostro con cuidado. Ella me pidió perdón por haber manchado mi ropa. Entonces me arrodillé para quedarme a su altura, la abracé con todas mis fuerzas y sentí cómo su cuerpo temblaba de nuevo entre mis brazos, pero ahora con llantos más calmados. Nos pusimos en camino a pie para encontrar un taxi. Mientras

Caminábamos por la acera, miré a sarahí de reojo: su pequeña figura se mantenía cerca de mí, y noté que realmente necesitaba tener a alguien que la tratara como una hija. No sabía muy bien cómo desempeñar ese papel, pero una cosa estaba clara: ella me necesitaba, y eso era suficiente para mí. Cuando divisamos un taxi disponible, le hice la señal para que se detuviera abordamos, en taxi le indiqué la dirección al conductor. Al llegar a la casa, estefanía estaba esperando en la puerta principal, con la mirada fija en nosotros. Bajamos del vehículo y justo cuando íbamos a llegar, en la Entrada, sarahí se adelantó y le habló, a. Estefania

— Estefanía, quiero disculparme contigo por el otro día… por haberte hablado con mal modo —dijo sarahí

— No quiero que me dirijas ni la palabra. sarahí estoy tan decepcionada de ti, estás imitando su mismo corte de pelo, y su mismo color de cabello… y tu verdadera madre estaría decepcionada de ti, claro si estuviera… con vida. —dijo estefanía

las palabras de estefanía fueron tan crueles hacia sarahí. Ella solo se quería disculpar, nada más. pero en ese momento, al ver a sarahí con la mirada clavada en el suelo y notar que comenzaba a llorar, me hirió directamente en lo más profundo y sentí cómo la ira me recorría todo mi cuerpo Me acerqué rápidamente… hacia ella y le di un fuerte puñetazo firme en su rostro. Estefanía se giró de golpe, y al volver a mirándome, se pudo ver que le salía sangre de los labios. Intentó levantar la mano contra mí, pero yo la agarré con fuerza antes de que pudiera hacer nada.

— Eres una víbora venenosa. ¿cómo te atreves a decir semejantes tonterías? acaso no tienes corazón te voy a pedir, una cosa ¡lárgate de vista ahora mismo, antes de que no pueda contenerme! no recibirás ni un solo documento de christopher, —le dije

Al notar que estefanía me miraba fijamente con una mirada llena de odio, yo seguía agarrando su mano con firmeza. Pero se retiró de golpe al ver a sarahí, que se encontraba un poco más atrás, separada de nuestro encuentro. En ese instante, me habló estefanía con una voz entrecortada por la ira:

— Escúchame bien estúpida: eso no se queda así. no has ganado esa batalla. me voy. pero no olvidare el golpe que me diste te haré pagar lo doble no, no, lo triple ¿oíste? —dijo estefanía

Me acerqué hasta donde estaba sarahí. Al mirarla, se notaba claramente el miedo que le producía estefanía, pero también pero al verme llegar hacia me dió un fuerte abrazo. En ése momento, sarahí comenzó a llorar recordando lo que estefanía le había dicho de su, madre

— Gracias, samantha… gracias por estar a mi lado —dijo sarahí

— No hay de qué. pero lo importante es que estés bien, sarahí —le respondí.

Una vez dentro de la casa, me puse a preparar la cena mientras sarahí se iba a su habitación; quizás para dibujar o hacer sus deberes. Después de cenar, me propuse limpiar la cocina y lavar. Los platos sucios, sarahí regresó a su habitación. Y luego de terminar de lavar los platos anecesitaba tomar un descanso y. luego darme un baño me sentía algo estresada por todo lo que había pasado ese día, así que pensé en irme a descansar. Mi habitación mientras iba caminando observé mi reloj eran las 6:38 de la tarde, ya era algo tarde. Pero me llamo la atención estaría haciendo sarahí, entonces me dirigí hacia la habitación de sarahí para darle las buenas noches antes de dormir. Al golpear su puerta, escuché su voz desde adentro:

— Adelante, —dijo sarahí

Al entrar a la habitación, vi un lienzo sobre su caballete observe que sarahí sostenía. En sus manos una paleta de pintura estaba trabajando; los rostros que dibujaba aún no se distinguían con claridad. Me sorprendió de su talento por qué ya era otro nivel dibujando con esa clase de pintura Entonces le hablé:

— ¿Quién te enseñó a dibujar, sarahí? —le dije

— Fue mi tío diego y su esposa, me enseñaron hace algún tiempo. antes formaba parte de las niñas exploradoras, pero tuve que rendir por el motivo en ese tiempo… mi padre siempre estaba de viaje de negocio casi siempre, así que tuve que dejarlo. pero justo antes de renunciar a esas actividades, aprendí a dibujar —respondió sarahí

— ¿Y no te gustaría volver a pertenecer a las niñas exploradoras, sarahí? dime la verdad —le pregunté

— Sí, me gustaría regresar… pero a la vez no porque ya tengo novio, y no deseo descuidarlo, al recordar que estuve los grados en brownies, después pasé a juniors, y apenas estaba por empezar en cadettes cuando tuve que dejarlo, porque no había nadie que me acompañara o me llevara a las actividades —dijo sarahí.

— ¿Qué tal si mañana vamos a inscribirte de nuevo? ¿te parece bien? —le pregunté

— No lo sé aún, samantha. tengo que pensarlo con calma. quizás sí, quizás no… ahora estoy pensando estudiar medicina, veterinaria —dijo sarahí

Entonces le di las buenas noches salí de su habitación. Me sentía muy cansada y necesitaba bañarme enseguida. Al llegar a mi habitación, me quité mi collar y me desvestí completamente para meterme en la ducha. Cuando el agua comenzó a correr por mi cuerpo, en ese momento quería saber qué estaba haciendo. ¿Christopher, tal vez en ese preciso instante? ¿Estaba manteniendo una relación sexual con una trabajadora sexual? No comprendía por qué la posibilidad me preocupaba en tanta medida. Si realmente era soltero, tenía libertad para actuar

Como quisiera; no existían vínculos o compromisos con alguien más. Aun así, la cuestión no dejaba de rondar mi cabeza, generando una especie de inquietud difusa. ¿Por qué me producía dolor imaginar a christopher teniendo relaciones sexuales con otra mujer? Quizás, en lo más profundo de mi ser, deseaba ser yo esa mujer. Me repetía una y otra vez: “Basta. Samantha. Deja de darle vueltas a cosas sin sentido”. Sin embargo, la imagen no abandonaba mi mente. Empecé a recrear la escena en mi cabeza: él le hacía el amor a una mujer en la cama del hotel, ambos

Desnudos, el sudor resplandeciendo sobre sus cuerpos, llegué incluso a escuchar los gemidos de esa mujer, aunque sabía que probablemente eran producto de mi imaginación. Lo único que hice fue taparme los oídos con fuerza, tratando de hacer que ese ruido se desvaneciera por completo, me repetía en voz baja: Ya basta, Samantha. Deja de darle vueltas a estas tonterías. Él puede hacer lo que le plazca; al fin y al cabo, es un hombre, tiene necesidades biológicas propias de su sexo. No es un monje que pueda aguantarse sin satisfacerlas. Salí del baño y, al pararme frente al espejo.

Contemplé mi reflejo. Mis bustos eran tan pequeños… pensé: Tal vez a christopher le gusten los bustos grandes. Me sacudí mi cabeza para deshacerme de la idea, me vestí con mi pijama y me acosté en la cama dispuesta a dormir de una vez por todas. Sentía una rabia difusa; no lograba distinguir si era contra mí misma o contra christopher. Estaba acostada de lado en la cama, el teléfono entre mis manos. El contacto de christopher aparecía en la pantalla, y mi dedo temblaba a centímetros de la tecla de llamada. En ese momento, comencé a hablar en voz baja, como si estuviera teniendo una charla conmigo misma:

— ¿Qué estoy haciendo? ¿porqué me preocupo por él, o no quiero que esté con una trabajadora sexual? ¿oh tal vez estoy celosa? ¡Jajaja! por favor, samantha, reaccióna. ¿crees que alguien como yo pueda estar con un hombre como christopher? no, por mi pasado… ¿quién en su sano juicio estaría conmigo si sabe que fui prostituta? —me dije

Entonces solté el teléfono y decidí dormirme. Intenté cerrar los ojos, pero de repente una lágrima rodó por mi mejilla. Me dije: “Por favor, contrólate, samantha. Él nunca te ha dado motivo, ni siquiera se ha pasado de línea contigo. ¿Por qué estás llorando, estúpida? Deja de pensar esas cosas. ¿Acaso eres una imbécil?” Con el dorso de mi mano limpié mis lágrimas.

Con

Cariño

Samantha

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo