El diario de samantha - Capítulo 46
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Capítulo 46: El diario de samantha
Capítulo – 46: Revelaciones
Miércoles – 04 noviembre del 1998
Querida Aylin,
Mientras abordaba un taxi, me quedé mirando por la ventana las calles mojadas del centro. Se notaba un aire fresco que entraba por el cristal abierto, y hasta el cielo estaba cubierto de nubes grises y dispersas. En ese breve momento de tranquilidad, mi celular comenzó a vibrar y a emitir su tono de llamada. Al verificar la pantalla y comprobar que se trataba de christopher, sentí una gran felicidad por escucharlo de nuevo, así que contesté de inmediato.
— Hola, christopher. ¿cómo te encuentras? ¿cómo va tu día de hoy? ¿ya desayunaste? necesitas asegurarte de comer bien —le dije
— Buenos días, samantha. sí, me encuentro bien. solo llamaba para decirte que diego pasará por la casa en unos minutos para que le entregues unos documentos. están en un folder de color azul, que está sobre la mesa de noche de mi habitación… por cierto, ¿en dónde te encuentras ahora? —dijo christopher
— Voy de camino a la casa. pero, ¿qué sucedió con estefanía? supuestamente iba a venir ayer la estuve esperando pero nunca llegó —le pregunté
En ese momento, mis pensamientos se concentraron en las posibles consecuencias de lo ocurrido. Lo que había hecho con estefanía parecía lo peor posible. Debí haberle llamado a christopher el día anterior para contarle todo lo sucedido: le había golpeado, aunque la acción fue para defender a sarahí. Sin embargo, lo que christopher me comunicó me dejó desconcertado. Según él, estefanía también lo había llamado por teléfono el día anterior para informarle que no pasaría por los documentos, ya que se sentía algo enferma.
— Entonces no sabes qué le ocurrió. de todos modos, si estefanía te llame de nuevo, por favor, saludala de mi parte y cuéntale que espero que se recupere pronto —le respondí
— Claro, no te preocupes. es muy amable de tu parte, samantha estar pendiente de ella —respondió christopher
Después de llegar a casa, observé que había un vehículo estacionado cerca de la entrada. Al bajarme del taxi, me acerqué hacia el vehículo, aún hablando con christopher por teléfono que había un vehículo erca de su propiedad. Él dijo que tal vez se tratara de diego. Al aproximarme a la puerta del vehículo, esta se abrió y bajó un hombre. Al verme, se dirigió a mí:
— Buenos días. usted es samantha, ¿verdad? Soy diego —dijo diego
Lo saludé. Al entrar a la casa, me dirigí rápidamente hacia la habitación de christopher para buscar el folder azul. Al ingresar, vi que el espacio estaba algo desordenado, y el folder reposaba sobre la mesita de noche. Antes de colgar la llamada, le pregunté a christopher si me daba permiso para limpiar su habitación. Él aceptó, me decía que no había problema y agradeció, que solo necesitaba que le entregaran rápidamente el folder a su hermano. Después de entregarle el folder a diego, miré la hora: eran las 10:00 de la mañana, así que me daba suficiente tiempo para limpiar la habitación y
Después ir por sarahí a la escuela. Bajé a la cocina para tomar productos de limpieza, un mapeador y una escoba. Mientras me dirigía a limpiar la habitación, encendí la lavadora para lavar las sábanas de la cama de christopher, programándole un ciclo. Cuando subí de nuevo a la habitación y comencé a limpiar a la habitación cuando el palo, de la escoba golpeó el librero. Al escuchar que se había caído un libro, mi atención se centró en él se había abierto en dos páginas y llevaba una fotografía incrustada que me llamó la atención. Al leer un texto con una fecha y días, me di cuenta
de que se trataba de un diario. Pero de quién era de ese diario. Sentí curiosidad por leerlo, pero desistí: no me gustaría que alguien leyera mi diario personal. Pero me llamo la atención la fotografía parecía antigua, pero estaba bien conservada. Al mirarla con detenimiento, no podía creérmelo era de una mujer pero muy parecida a sarahí. Al sostener el diario entre mis manos, percibí el peso de su encuadernación de cuero desgastado y supe que estaba haciendo algo incorrecto. Sin embargo, deslicé el dedo por la solapa y comencé a leer. La primera página que
encontré llevaba escrita la fecha: viernes 12 de octubre de 1984. En aquel entonces, me esforzaba por aparentar ser fuerte frente a maritza su rostro, pálido y delgado, se sostenía sobre la almohada mientras observaba el techo de la habitación. Muy dentro, me sentía destrozado al verla así: cada día, su vitalidad se desvanecía gradualmente. Los medicamentos que debían mantenerla estable fueron rechazados por maritza, quien priorizaba por encima de todo la vida que latía en su vientre. A menudo posaba su mano sobre el abdomen, con movimientos cuidadosos y pausados, mientras
Se preguntaba en voz baja si tendría la oportunidad de abrazar a su bebé. Verla así me causaba un profundo dolor: el tratamiento hubiera podido extenderle la vida un tiempo más, peroella eligió poner el bienestar de nuestro bebe por delante de lo suyo. Maritza me dirigió una mirada fija. Fue en ese instante cuando me hizo prometer algo; el gesto no se parecía tanto a un pedido común, sino más bien a una última voluntad. Pero la voz de maritza era tan débil pronunciar mi nombre con lentitud.
— Necesito que me hagas una promesa. debes ser fuerte. por mi quiero que, si no logro sobrevivir al parto, si todo sale bien con el bebé, deseo que no tengas ninguna fotografía mias… le voy a decir a mis padres que todas mis fotografías se queden en la casa de mis padres, y ahí que permanezcan guardadas. hasta que nuestro bebé… tenga diecisiete años quiero que me hagas esa promesa christopher —dijo maritza
— ¿Por qué me pides eso, maritza? ¿qué le voy a decir a nuestro bebe, cuando me pregunté cómo eras cuando te quiera conocer por fotografías?… no comprendes lo que me estás pidiendo: maritza —dijo christopher
— Lo sé, christopher, y me disculpo por ello. pero no debes preocuparte: antes de morir, dejaré una carta para nuestra bebé. allí le contaré todo lo que necesite saber, y quiero que cumplas mi última voluntad.— dijo maritza
Nunca supe por qué maritza no quería que conservara ninguna fotografía de ella. Por eso robé una fotografía de maritza de su álbum de recuerdos, guardado en el cajón de su mesita de noche; en la fotografía aparecía maritza, en un parque, con el sol detrás de ella, radiante, feliz y llena de vida. “Además, me mencionó que, de ser niña, la nombrara con el nombre de amanda. No obstante, no cumpliré esa promesa: si es una niña, la llamaré maritza sarahí, igual que ella”. Después de leer esa sección del diario de christopher, supe que estaba actuando mal al inmiscuirme en algo tan íntimo. Cuando ya iba a cerrarlo, sin querer lo deslicé hacia atrás hasta casi la mitad del ejemplar, y una fecha me llamó poderosamente la atención, el título de esa entrada llevaba el nombre de susan.
Viernes, 03 de junio de 1983
Querido diario, rara vez escribo porque no estoy tan acostumbrado, pero necesito contarte algo: mi padre volvió a tener una pareja, una señora muy amable llamada maría cabanillas, quien tiene dos hijos: estefanía y diego. No pensaba mencionarlo, pero hace unos meses decidí buscar a mi madre biológica. Conseguí su dirección actual y al llegar allí, me encontré con la sorpresa de que ella había formado una nueva familia con un señor. También tiene otros niños, aunque no son suyos de sangre, son hijastros. Mi padre siempre me decía que ella se había ido por cuestiones de trabajo, ocultándome la realidad para evitarme el dolor. Al verla, noté que susan cuidaba de esos niños con más cariño del que nunca me tuvo a mí. Cuando me vio a mí, se quedó completamente sorprendida.
— Christopher, ¿qué haces aquí? no deberías estar en mi casa. ¿quién te dio mi dirección? ¡dímelo ahora!… déjame hablar, hijo, necesito explicarte todo… lo que has visto todo tiene una explicación christopher —dijo susan
— No hay nada que decir, susan. está claro que tenés tu vida ahora, yo lo entiendo perfectamente. pero ¿por qué me dejaste? ¿por qué nunca me diste un poco de cariño? yo creía que estabas de viaje de negocios… y por eso siempre estás lejos de casa, pero en realidad estabas con ese hombre, construyendo tu propia familia feliz… y pretendiendo ser una buena madre. que ironía si nunca fuiste capaz demostrarme tu amor hacia mi, que bueno que pudistes, ¡conseguiste! tú familia solo que te olvidaste de que ya tenías un hijo. —dijo christopher
— No, seas dramático christopher por favor.déjame explicarte: no me voy a justificar nada, pero ya no era feliz a lado de tu padre espero que lo entiendas.—dijo susan
— Claro que lo entiendo, susan… pero lo que no entiendo es cómo pudiste estar dos años sin darme ninguna noticia. ni siquiera intentaste de buscarme. ni las perras abandonan a sus crías, pero tú me abandonastes durante dos años. ahora te encuentro aquí, con ese hombre y esos niños. sabes qué? ya no te necesito. maría es mil veces mejor madre que tú. para mí, tu estás muerta, para mi susan. no volveré a buscarte jamás.—dijo christopher
— ¿Eso es lo que quieres, christopher? entonces te daré gusto: yo estoy muerta para ti, y tú estás muerto para mí. así los dos estaremos más tranquilos. ahora vete de aquí, te prometo que jamás te volveré a buscar. ahora jenifer y alan, son mis hijos —dijo susan
— Eso espero, susan.—dijo christopher
De pronto, se acercaron hacia susan un hombre y los dos niños, quienes la rodearon en un abrazo apasionado. yo me quedé de pie a un lado, observándolos en silencio, hasta que el hombre le preguntó con curiosidad quién era yo, mientras los pequeños miraban hacia mí y le preguntaban a susan: Mamita, ¿quién es ese muchacho?. Susan respondió rápidamente, sin dirigirme la mirada:
— Solo es un niño que pasó a preguntar por una calle que no conocía, nada más.— dijo susan
— Así es. me había perdido buscando una dirección, pero gracias a su mamá ya sé cómo llegar. ya me voy, que tengan un muy buen día. perdónenme las molestias. que causé con permiso, señora. muchísimas gracias por su ayuda.—dijo christopher
Acababa de terminar de leer ese capítulo y me sentía un nudo enorme en mi garganta. No podía creer que una madre pudiera llegar a hacer algo así. Como ya estaba leyendo el diario de a trozos, decidí saltarme hasta el último registro, a diferencia de las otras entradas que tenían fechas pasadas, esta sí era una fecha actual, la más reciente de todo el cuaderno. No era mucho lo que había escrito; el cuaderno estaba casi vacío, pero ahí estaba claramente marcada:
Miércoles, 28 de octubre de 1998
Hola de nuevo… hace mucho tiempo que no escribo nada. Necesito desahogarme. Con alguien hace poco conocí a una mujer llamada samantha poots tyler. Se le puede decir de que ya le ayudo en dos ocasiones, la primera vez que la conocí la tuve que llevar a un doctor estaba tan golpeada Y la segunda vez, samantha apareció delante de la puertas de mi casa en una noche diciéndome que la habían desalojado de su departamento. Al principio no quise ayudarla cuando me pidió si podía quedarse unos días, conmigo tenía mucho miedo. De meterla en mi casa por la seguridad de mi
Hija. Entonces voy relatar como conocí a samantha. La primera vez que la conocí fue un jueves 22 de octubre. Iba conduciendo alterado porque había perdido un importante negocio, cuando vi a una mujer apoyada en una pared y de repente ella se quedo inconsciente súbitamente, en suelo Estacioné el vehículo y me acerqué: hacía esa mujer hacia demasiado frío terrible y llevaba ropa muy escasa. Al principio pensé que había estado en alguna fiesta, pero algo en mi interior me indicó que se dedicaba al trabajo sexual. Lo único que se me ocurrió fue llamar una ambulancia, y
me fui con ella hasta el centro médico. Suelo evitar los hospitales a toda costa, porque aún no puedo olvidar que maritza murió en uno. Hospital ni siquiera cuando sarahí se enferma soy capaz llevarla al un hospital, siempre le digo madre que me haga el favor llevarla a un hospital. Al llegar al hospital no tuve más remedio que entrar: sentía mis piernas temblar, me venían ganas de vomitar… cada paso que daba me traía de vuelta pedazos del recuerdo de maritza. Tuve que esperar afuera de la sala de consulta del hospital, en un pasillo con sillas de plástico y paredes pintadas de color
Crema, transcurridos unos minutos, el doctor salió del consultorio, cerró la puerta con suavidad y se dirigió hacia mí. Me comunicó que era necesario programar una prueba de vhi para la mañana siguiente. Luego, de salír del hospital la lleve a mi propia hogar gracias a dios de que sarahí no seencontraba conmigo ese día al llegar a la casa. Le ofrecí una pijama de algodón y la instalé en la habitación de visita. El espacio es reducido, pero cuenta con baño independiente y varios cajones para guardar la ropa. Una vez acomodada, ella se quedó dormida. Al día siguiente, la conduje hasta
El centro de diagnóstico para que se realizara los exámenes que el médico había indicado. algunos se preguntarán por qué decidí ayudar a una persona a la que ni siquiera conocía. Bien la verdad es que, hace unos meses no puedo precisar el mes ni la fecha con exactitud, pero creo que fue en octubre, conocí a una joven en un pequeño restaurante. Al verla, me vino inmediatamente a la mente samantha, aunque ahora no logro recordar bien su apariencia y, con sinceridad, nunca le pregunté su nombre. Lo único que no olvido es que hacía mucho frío y estaba lloviendo, así que
Le regalé mi sacó por estaba empapada y así al frío; en aquel instante, me pareció una mujer muy atractiva. Ese día iba con Estefanía, quien llevaba una mala racha de humor desde que llegamos, así que tuvimos que marcharnos pronto. Antes de salir, le pedí al camarero que le diera una mesa libre en un rincón separado y le ofrecí que pidiera lo que quisiera comer, todo por mi cuenta. Había dejado una cantidad de dinero para que ella comiera lo que quisiera. Desde entonces, esa mujer misteriosa no me ha dejado en paz: me gustaría saber cuál era su nombre , dónde vive y qué hacía
allí ese día. Sé que lo que voy a decir no es correcto, y hasta me ruboriza tener que escribirlo. Pero la verdad es que ese día mi mente no paró de volver a ella; tuve pensamientos que ahora reconozco como equivocados. Si en aquel momento estefanía no hubiera estado a mi lado, la realidad es que le habría ofrecido dinero a cambio de pasar la noche conmigo. No pude contenerme y me reí a carcajadas, no con mala intención, sino porque la situación era realmente graciosa. ¡Vaya, christopher! ¿Cómo es posible que no reconocieras que esa mujer misteriosa de la
Que hablas era yo? ¡Yo misma! ¿Cómo puedes ser tan ingenuo? Cuando estefanía me vio de nuevo, me reconoció al instante. Entonces. fui yo la que le despertó esa sensación, esa atracción… pero no entiendo una cosa por qué la mujer misteriosa le provocó tanto deseo, mientras que ahora, siendo yo quien estoy aquí todos los días, parece que no le genera nada. Sin embargo, al final del relato había una frase que me conmovió hasta las lágrimas”…Quiero dejar constancia en este diario de que me equivoqué completamente con samantha. Al principio, su pasado me generó
Miedo; pensé que podría robarme o hacerme algún daño, así que la vigilaba cuando llegó a vivir a la casa. No me sentía cómodo con ella en un principio, pero poco a poco vi cómo sarahí iba creando un lazo con ella. Nunca había visto a mi hija mostrar tanto cariño hacia una mujer, y aunque me cueste admitirlo, y aunque no se lo muestre con palabras, yo también la estoy aceptando en mi vida. Ya la considero parte de mi familia.”Cerré el diario con cuidado y lo devolví a su sitio. Me quedé un rato en silencio,
Con
Cariño
Samantha
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