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El diario de samantha - Capítulo 48

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Capítulo 48: El diario de samantha

Capítulo – 48: El deseo de sarahí

Viernes – 06 noviembre del 1998

Querida Aylin,

Ese día, caminábamos por uno de los senderos del parque, donde los árboles altos filtraban la luz del sol y el viento llevaba el olor a tierra húmeda. El aire fresco golpeaba suavemente nuestro rostro, y sarahí tenía mi mano entre las suyas, sujetándola con firmeza mientras avanzábamos juntos. Al ver que su mirada estaba fija en el camino y que no pronunciaba palabra alguna, le hice la pregunta.

—¿Qué sucede, sarahí? ¿qué te agobia? —le dije

— Me siento mal porque joseph nunca pasa tiempo conmigo; siempre está en prácticas para su partido de fútbol. a veces creo que no me ama como yo lo amo a él, samantha. ¿crees joseph me ama? —dijo sarahí

Buscamos una banca vacía bajo la sombra de un roble grande para conversar con más tranquilidad. Al sentarnos, apenas había transcurrido un minuto cuando las lágrimas empezaron a brotar de sarahí se tapaba la boca con la mano, tratando de contenerlas, todo por joseph. Me duele mucho verla así, ya que su enamoramiento por él es realmente profundo. Entonces le hablé:

— Sarahí, ¿sabes realmente lo que es el amor? todavía estás empezando a conocer la vida; tienes trece años y en poco tiempo cumplirás los catorce. para ti ¿qué significa el amor para ti? —le pregunté.

— No sé cómo ponerlo por escrito, pero cuando estoy con joseph me siento como soy de verdad. me siento frágil, pero también segura, y sé que lo amo con todas mis fuerzas… cuando me besa, todo lo malo desaparece: mis preocupaciones, mi tristeza, mis problemas. desde que estoy a su lado, soy distinta a como era antes —dijo sarahí

— A veces el amor nos lleva por caminos equivocados… quizás creas que has encontrado a la persona indicada, pero en realidad no lo es. yo misma lo viví: antes de conocer a Víctor, estaba profundamente enamorada de alguien llamado de victor y después de jeremy, y también me equivoqué en él. sarahí…. tengo una pregunta: ¿qué sientes realmente por leonardo? —le dije

— Pues es solo una amistad, nada más. no voy a negar que leonardo se me hace muy atractivo, pero no pasa de ahí. aunque… pero si mis sentimientos cambiaría, hacia el pero. el problema seria que leonardo el 13 de noviembre se va a mudar a san francisco. si me explico samantha lo que quiero dar entender, y que hay de ti samantha, ¿hay alguien que te guste? — dijo sarahí

En ese instante me quedé en silencio. No tenía claridad sobre mis sentimientos, aunque era innegable que en los últimos tiempos había comenzado a sentir algo hacia christopher. Aún así, no podía determinar de qué se trataba: si se trataba únicamente de agradecimiento por su trato, ya que él me había considerado como una persona, no como un objeto sexual como lo habían hecho otros antes. Mis sentimientos estaban dispersos, sin un rumbo definido, y no sabía cuál era mi verdadera voluntad. Primero debía poner orden en mis emociones y tomar una decisión consciente. Después, le respondí a sarahí.

— Aún no lo sé, sarahí; me siento tan confundida, especialmente conmigo misma —le dije

Miré hacia el cielo y dejé escapar un suspiro leve. Tenía muchas ganas de desahogarme, de contarle que mi vida había dado un giro completo gracias a su padre. Él me había ayudado a cambiar por completo: sin su apoyo, seguiría en la prostitución. Pero ahora, junto a sarahí y a christopher, ya no surgen pensamientos suicidas. Por fin, mi vida tiene un motivo para seguir adelante.

— Sabes qué, samantha? antes de conocerte, tenía mucho miedo de crecer y de llegar a ser adulta; temía los cambios. pero me equivocaba: tú me has enseñado que los cambios pueden ser… hermosos. aunque todavía siento miedo de vez en cuando, sé que me convertiré en una buena persona. gracias a mi padre, que me ha mostrado lo positivo de las cosas, y gracias a ti, que me has explicado los cambios que suceden en mi cuerpo… ahora me pregunto qué seré cuando pasen diez años —dijo sarahí

— Claro que sí, te convertirás en una excelente persona. pero debes disfrutar tu niñez ahora mismo. no hace falta que te preocupes tanto por lo que vendrá; vive este momento, porque… no todos tienen la suerte de poder ser niños tranquilamente. hay quienes tienen que madurar a cierta edad, antes de tiempo, sarahí —le dije

— Samantha, ¡hazme una promesa! —dijo sarahí

— ¿Qué promesa quieres que te haga, Sarahí? —le pregunté.

De repente, sus ojos se centraron en mí y levantó su dedo meñique. Sabía perfectamente lo que eso significaba, así que extendí el mío y lo entrelacé con el de ella. Con voz suave y calmada, le dije: Dime, ¿qué es lo que quieres que te prometa?

— Samantha, no importa con quién te cases ni dónde hagas tu vida: prométeme que nunca dejarás de ser mi amiga. aunque tengas que irte muy lejos de aquí, aunque nos separe la distancia, prométeme que siempre mantendremos contacto… sé que algún día tendrás que partir y dejarme, pero ya no temeré estar sola. porque sé que me enseñarás el valor que necesito ahora para enfrentarlo todo. —dijo sarahí

— Por supuesto que sí. no importa dónde esté ni con quién comparta mi vida, siempre seré tu amiga… cerca o lejos, nunca perderé el contacto contigo. porque tú fuiste quien me ayudó a cambiar, quien me enseñó a ser buena persona y a ser distinta de cómo era antes —le respondí.

De repente, nos abrazamos con fuerza, las dos juntas. Intentaba contener las emociones para mantener la compostura, pero una lágrima acabó deslizándose por mi mejilla. Al mismo tiempo, escuché un suave sollozo, y entre las lágrimas percibí un leve sonido de risa. Nunca antes sarahí me había hecho llorar así: en otras ocasiones, siempre me había animado a acercarme más a su papá, pero esta vez sus palabras tenían una madurez que me sorprendió, hablando con realismo de lo inevitable. Un día tendré que marcharme de aquí pensaba yo. Espero que ese momento no llegue

demasiado pronto. Entonces, nos secamos las lágrimas mutuamente, mientras jurábamos una vez más que nuestra amistad sería para siempre. Después, decidimos ir por una nieve elegimos sabor de chocolate, como siempre. Mientras caminábamos por la calle, eché un vistazo a sarahí y me entró un nudo en la garganta al imaginarme viviendo lejos de ella; pensar en una vida sin ella a mi lado era realmente doloroso. Pero al mismo tiempo, mi mente se fue a cómo sería cuando creciera: seguro que luciría como su madre, tal como la había visto en esa fotografía que guarda en el diario.

De christopher. Por mucho que crezca, aunque forme su propia familia y tenga una vida completamente distinta, para mí siempre seguirá siendo esa misma niña con la que conocí y que cambió mi vida. Mientras estábamos en el taxi, después de tomar la nieve, sarahí se apoyó en mi hombro y se quedó dormida profundamente. Al notar que llevaba el mismo corte de cabello que yo, y que también lo había pintado de los mismos tonos que el mío, no pude evitar sonreír. En ese momento, el chofer hizo un comentario que me llenó de orgullo, aunque al mismo tiempo me invadió la sensación de ser una intrusa, esa no era mi familia.

— Disculpe la indiscreción, señorita. ¿es su hija? porque tienen un parecido increíble —mencionó el chofer

— ¿En serio? todos siempre dicen que se parece más a su padre, ¿usted ve algún parecido conmigo? —le pregunté

— ¡Claro que sí! no es que se parezca un poco, sino que son idénticas —respondió el chofer

— Muchas gracias, de verdad que lo aprecio —le dije

Sarahí seguía profundamente dormida, así que le acaricié suavemente el rostro, evitando despertarla. Cuando quedaban apenas unas cuantas cuadras de camino a la casa, decidí despertarla gradualmente para que se fuera preparando. Cuando llegamos a la casa, descendimos del taxi. Sarahí se retiró a su habitación con la explicación de que necesitaba descansar, pues se sentía un poco agotada. Mientras tanto, me puse manos a la obra con la cena. Casi terminando, eché un vistazo al reloj: marcaba las cuatro de la tarde. Subí hasta su cuarto para avisarle que la

Comida ya estaba lista. Al ver la puerta entreabierta, entré sin hacer ruido. La vi dormida en la cama; el lienzo de su cuadro estaba cubierto con una tela protectora. Al levantarla ligeramente, descubrí dos figuras inconclusas: una mujer y una niña en un parque, con la inscripción “mamá y hija” debajo. Volví a cubrirlo con cuidado. Al observar el espacio alrededor, encontré las fotografías que habíamos sacado en ese mismo lugar en el parque pero me pregunta era quien lo había revelado el rollo Al despertarla, sarahí se levantó de un salto. Al identificarme, su expresión se

Relajó y regresó a la calma. Se incorporó completamente de la cama, y ambas nos dirigimos nuestros pasos hacia la cocina con la intención de cenar. En ese momento, el timbre de mi celular interrumpió el silencio. Al ver quién llamaba, comprobé que se trataba de christopher y procedí a atender la llamada.

— Buenas tardes, samantha. por ¿casualidad sarahí se encuentra en la casa? o ¿quizás ya está durmiendo? porque en otras ocasiones anteriores, cuando he llamado, siempre está durmiendo o se encuentra realizando sus tareas escolares —dijo christopher.

— En esta ocasión está conmigo; estamos yendo hacia la cocina para cenar. ¿desea hablar con ella? —le pregunté

Mientras sarahí mantenía la conversación con su padre, la alegría se apreciaba en cada uno de sus gestos. A medida que avanzaba la charla, su voz fue perdiendo firmeza, afectada por la emoción de comunicarse con él. Cuando pronunció su petición, sentí cómo se formaba un nudo en mi garganta.

— Papi, necesito que me escuches con atención, porque quiero pedirte algo para mi cumpleaños. sé que eres el mejor padre que podría haber tenido, y también sé que no me falta de nada mientras estoy a tu lado. lo único que quiero que me des como regalo en esta ocasión es que estés aquí conmigo para apagar las velitas… siempre me has dicho en los cumpleaños pasados que no ibas a faltar, la mayoría siempre estás de viaje por tu trabajo.voy a cumplir catorce años, y me estoy convirtiendo en una mujercita… realmente estuvieras a mi lado —dijo sarahí

Mientras seguía hablando, sarahí dijo sus últimas palabras y se despidió de su padre. Luego, llevó la mano a su rostro para secarse las lágrimas que habían caído sobre su cuello, y con un movimiento lento, presionó el botón para colgar la llamada.

:Al día siguiente sábado – 07 noviembre del 1998:”

Al despertar, eché un vistazo al reloj: eran las nueve de la mañana. Había dormido placenteramente, ya que hoy era sábado y no había prisas. Me levanté de la cama y me dirigí al comedor para preparar el desayuno, pero noté que sarahí se había levantado un rato después que yo. En ese momento, ella me sugirió que en lugar de comer en casa, iríamos a disfrutar el desayuno fuera. Acepté con alegría y empezamos a caminar hacia nuestras habitaciones para vestirnos adecuadamente; de pronto, el timbre de la puerta resonó por toda la casa. Le dije a sarahí que

Siguiera adelante para cambiarse mientras yo me encargaba de abrir. Al abrir la puerta, vi que era leslie. Llevaba unas maletas en la mano, y al reconocerla, me quedé completamente sorprendida, sin poder articular palabra alguna en un principio. Me contestó leslie con una voz relajada

— Hola, samantha, buenos días. solo vine para despedirme de ti. sabes qué? esa conversación que tuvimos me hizo reflexionar mucho. espero poder volverte a ver pronto… me voy a mudar a san francisco; voy a trabajar en el negocio que tiene mi madre. regresaré a la casa de mis padres aquí no tengo nada que hacer mas. cuídate mucho, ¿samantha? —expresó leslie

— ¿Así que finalmente vendiste tu propiedad, leslie? —le contesté

— No me quedó más remedio. allí fue donde construir mi vida, pero también donde la destruí toda por seguir una aventura. lo que más deseo es volver a encontrar a jim, pero creo que será difícil. solo tengo rumores de que ahora vive en canadá… solamente es un rumor mira, aquí tienes una tarjeta; está es la dirección del local de mi madre. si algún día viajas pasas por san francisco, puedes acercarte a visitarme —dijo leslie

— Florería muggleton… muchas gracias, leslie. espero que te vaya excelente en todo. también te entiendo perfectamente; entiendo por qué tomas esta decisión. solo tengo una pregunta: ¿por qué no intentas buscar a jim para hablar con él? claro que no va a ser como antes, pero al menos podrías hablarle. cara a cara y decirle lo que sientes, pedirle disculpas por todo —le comenté.

— No es mejor intentarlo. porque si lo vuelvo a ver, seguro que me voy a hacer daño a mí misma… pero fue demasiado tarde cuando me di cuenta de que realmente lo amo. ya no sirve de nada; él ya se divorció de mí. no pude valorar los años que estuvimos juntos como esposos. solo espero que…la persona con la que está ahora sea la indicada, que sea buena para él. bueno, ya me tengo que ir. mi taxi me está esperando cuídate mucho, samantha —expresó leslie

Nos abrazamos con fuerza, apretándonos una a la otra. Al verla alejarse y verla con esa mirada tan triste, entendía completamente todo lo que estaba atravesando. Ella misma tomó las decisiones que la llevaron hasta aquí, pero no corresponde a mí juzgarla. Cometió un error, y ahora está enfrentando las consecuencias de sus actos.

Con

Cariño

Samantha

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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