El diario de samantha - Capítulo 57
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Capítulo 57: El diario de samantha
Capítulo – 57: Maritza – parte 03
Viernes – 13 de noviembre del 1998
Querida Aylin
9:49 de la noche
:En el presente:”
Mientras christopher seguía contando su historia, sin previo aviso, la electricidad volvió a funcionar. Al mismo tiempo, él se detuvo y permaneció en silencio durante unos minutos. Su voz, cuando finalmente emitió algún sonido, resultaba entrecortada. Lo único que hice fue moverme hacia él, apoyar mi cabeza sobre su hombro y quedarme ahí, manifestando con mi presencia que estaba dispuesta a escucharlo. Luego, christopher habló.
— Ya dejó de llover. esto significa que mañana podremos emprender el viaje a san francisco. —dijo christopher
Después de un rato, busqué retomar la conversación, ya que me interesaba conocer más sobre la historia de maritza. Pero al ver que christopher seguía en silencio, modifiqué mi enfoque, manteniéndome con el rostro apoyado en su hombro. Entonces le contesté a christopher
— Christopher, ¿qué sucedió después con maritza? sé que podría tratarse de un asunto difícil, o que quizás ya no quieras tocar el tema. si es así, perfectamente te entiendo —le respondí
— No es así, samantha. Estoy bien, pero realmente necesito contar esto a alguien y desahogarme con alguien —dijo christopher
— Dime, christopher: ¿cómo supiste que maritza era la indicada para ti? dime, por favor… quiero saber cómo se llega a esa conclusión.—le pregunté
—¿Acaso tú tienes a alguien que te llama la atención, samanta?—dijo christopher
Quería decirle que era él, pero no era el momento. Estaba desahogándose conmigo, contando la historia de maritza su ex esposa y cómo se habían llegado a conocerse; si lo mencionara entonces, solo lo iba a confundir, y hasta yo misma podría perder la claridad que necesitaba. Solo quería entender cómo se reconoce a la persona dedicada para construir un futuro. Entonces christopher respondió:
— Si la persona que está en tu casa te hace reír de verdad, si te haces ser tú misma sin tener que fingir o aparentar algo que no eres; si al verla te hace sonreír desde el corazón y te genera… emociones que nunca antes habías experimentado… etsa es la indicada, o el indicado, samanta.—dijo christopher
Dios santo. Esa misma sensación es exactamente la que siento cuando estoy con christopher. Significa que él podría ser la persona indicada para mí. Lo único que hice fue levantarme del sofá con una impresión que no lograba definir: un nudo en la garganta y una ligera sacudida en las manos. Christopher siguió hablando, concentrado en su relato.
— Sí, maritza sabía todo de mí: conocía todas mis penas y mis alegrías, mis sueños más profundos incluso mis pecados… aunque muchos llaman a estas cosas imperfecciones. pero no lo son; son parte de lo que nos hace humanos y de lo grande que la vida tiene para ofrecer. tenemos que elegir con quién compartirla, con quién envejecer. una relación estable no es un juego: implica responsabilidad en cada paso… habrá discusiones en las que parecerá que no hay salida, pero el amor verdadero se mantiene con la persona que escogiste. samanta, la persona que elijas tiene que conocer tus rarezas, tus miedos y tus manías. no somos perfectos, ni tú eres perfecta; todos cometemos errores… la cuestión es amarse mutuamente, respetarse y saber si se es el uno para el otro. Espero que la persona que te llama la atención te sepa valorar como te merece — dijo christopher
Después de que christopher pronunciara esas palabras tan hermosas, se detuvo. Los segundos pasaron lentamente; afuera, el ruido de los vehículos en la avenida se escuchaba distante, mientras christopher miraba fijamente hacia la ventana. Volvió a decir el nombre de maritza, esta vez en un susurro casi imperceptible. Me acerqué y me senté a su lado, apoyando mi cabeza en su hombro, de nuevamente. Era claro que el tema que iba a abordar en ese instante le generaba una gran angustia. Su voz se quebró cuando comenzó a hablar, era la primera vez que veía a christopher de esa manera, tan vulnerable. Sin darme cuenta, mis dedos buscaron los suyos y los sostuve con firmeza.
— Desgraciadamente, durante aproximadamente dos o tres semanas, no tuve ninguna noticia de maritza. todos los días regresaba al lugar donde nos conocimos: por primera vez… sabes algo samantha yo tengo un problema es que me encariño demasiado rápido —dijo christopher
— Te encariñas tan rápido —le dije
— Sí. aunque quizás no lo percibas, y aunque no sepa expresarlo adecuadamente, contigo ya me he encariñado igual de rápido… porque eres la única persona que me ha mostrado preocupación con verdadera pasión, y ahora estás aquí a mi lado escuchando mi historia. gracias samantha —dijo christopher
— Dime: ¿por qué se marchó maritza sin avisarte? no te dio ninguna explicación, ¿qué sucedió con ella en esas semanas de ausencia? ¿cuál fue el motivo de su partida? —le respondí
— Lo único que puedo recordar es que un día estaba en el parque, apoyado contra el tronco de un de árbol grande mientras jugaba con una piedra entré mís mano, pensando… en todo lo que habíamos vivido juntos. de repente, una voz tan familiar resonó a mis oídos, llamándome por mi nombre —respondió christopher
:Flashback — Miércoles 22 de junio de 1983:”
Al girarme, la distinguí de inmediato: era maritza, caminando hacia mí con paso lento y cuidado, igual yo. No lo dudé ni un segundo: me lancé hacia ella, y ella corrió a mi encuentro. Nuestros brazos se cerraron el uno alrededor del otro con tanta fuerza que los dos perdimos el equilibrio y nos estrellamos suavemente contra el césped. Nos besamos con una urgencia que venía de dentro, y yo me aferraba a ella con todas mis fuerzas, tenía miedo de que si la soltaba, se fuera de nuevo para siempre. Cuando finalmente pudimos mirarnos, vi que sus ojos estaban llenos de lágrimas que corrían por sus mejillas.
— Christopher, sé que lo que te voy a contar puede parecer demasiado rápido o sin fundamento, pero debo ser sincera contigo… desde que te conocí por primera vez, y más aún cuando compartimos nuestra intimidad, supe que ibas a llegar a ser alguien muy importante para mí. nunca había sentido nada tan especial con nadie más. quiero contarte por qué estuve ausente estos días; sé que pudo haberte generado dudas, o tal vez incluso creíste que te había abandonado. pero permíteme explicarte la razón de mi ausencia —dijo maritza
Después nos pusimos de pie; maritza intentó secarse las lágrimas con los dorso de sus manos, pero su mirada seguía siendo inquieta, como si llevara un peso enorme dentro. Lo que iba a revelar la hacía temblar ligeramente. Yo le sostuve ambas manos entre las mías, presionándolas con calma para darle apoyo y hacerle saber que estaba ahí para ella. Entonces maritza habló de nuevo, con una voz que parecía mantenerse a duras penas.
— Antes de que tomemos algún camino juntos, necesito que conozcas algo fundamental de mí. y después, necesito que me digas la verdad, christopher, con toda la sinceridad del mundo. ¿me amas? dímelo claro: ¿me amas aún a pesar de lo que pueda pasar? —preguntó maritza
— Por supuesto que te amo, maritza. eres lo más importante que tengo en mi vida; mi amor —respondió christopher
En ese momento, maritza tomó la manga de su blusa de algodón y empezó a limpiarse su rostro con mucho cuidado, borrando paso a paso todo rastro de maquillaje. Seguí cada uno de sus movimientos con la mirada, mientras una extraña sensación de presentimiento iba creciendo en mi pecho, como un nudo que se iba haciendo más apretado. Cuando terminó, su rostro quedaba al descubierto bajo la luz crepuscular, y de repente maritza derramó una sola lágrima resbaló por su mejilla observé que sus mejillas estaban rojizadas, como si hubiera sufrido una quemadura solar
Intensa, sin pensarlo dos veces, me acerqué hacia ella para mirarle con más cuidado, con la intención de preguntarle si le dolía. Pero maritza se apartó ligeramente, y cuando yo iba a hablar para preguntarle qué pasaba, ella colocó su dedo índice sobre mis labios en señal de silencio.
— Escúchame bien christopher… tengo lupus eritematoso sistémico, es una enfermedad crónica que afecta a múltiples órganos y sistemas de mi cuerpo estoy bajo tratamiento médico constante, pero sé que esto va a transformar mi vida para siempre.sé que la enfermedad puede ser muy grave, y en momentos como este siento que estoy condenada a morir tarde o temprano. parece ser mi destino. ahora que ya sabes la verdad… ¿me amas aún así? ¿quieres seguir a mi lado? —dijo maritza
— Maritza, para mí sigues siendo la mujer más hermosa, maravillosa y perfecta que he conocido; tu enfermedad no cambia en absoluto mis sentimientos por ti… deseo estar a tu lado, pase lo que pase.— dijo christopher
:Sábado 25 de junio del 1983 4:30 de la tarde:”
El silencio de mi habitación, donde reposaba un cuaderno y una taza de café ya frío sobre la mesita de noche, se vio interrumpido por el timbre del teléfono. Al levantar el teléfono reconocí la voz de maritza. Me informó que su casa estaba sola sus padres habían salido y su hermano asistía a un partido de fútbol, y me pidió que fuera a su casa. Le respondí que sí, que realmente deseaba estar con ella, aunque percibí un ligero cansancio en su tono, acompañado de breves pausas entre palabras. Al llegar a su domicilio, maritza apareció en la puerta principal; llevaba una bata de algodón clara y sus cabellos estaban recogidos en un moño. La saludé con un gesto y, luego de que ella hiciera lo mismo, entramos a la sala.
— Hola, christopher, ¿cómo estás? ¿quieres ver una película conmigo?— dijo maritza
— Te ves tan hermosa, mi amor. sí, acepto ver una película ¿ya tienes alguna en la mente? —dijo christopher
Una vez que terminó la película, maritza me solicitó que la llevara a su habitación cargándola en mis brazos, como hace un matrimonio recién casado cuando llega a su habitación. Acepté sin dudar, suponiendo que el cansancio de todo el día la estaba afectando y necesitaba reposar. La levanté con cuidado, sintiendo su peso sobre mis brazos mientras ella rodeaba mi cuello con sus manos. Mientras avanzábamos por el pasillo, cuyas paredes estaban cubiertas de fotografías enmarcadas, maritza extendió una mano y la posó sobre mi rostro, con sus yemas tocando mis
Mejillas con ternura. En ese instante, vi cómo se formaban lágrimas en sus ojos, que poco a poco deslizaban por sus pómulos. Intenté hablar para preguntarle qué le pasaba, pero ella adelantó su dedo índice y lo colocó suavemente sobre mis labios, impidiéndome que hablara.
— Sabes, christopher: no me arrepiento de haberte conocido, ni tampoco de lo que sucedió entre nosotros en el campamento… lo único que me pesa en el corazón es no poder estar a tu lado para siempre, no hacer realidad las promesas que guardamos en nuestras mentes sin pronunciarlas, y no llegar a envejecer contigo para ver cómo crecen nuestros nietos. mi tiempo es corto, así que quiero aprovechar cada instante al máximo a tu lado.— dijo maritza
Un nudo se formó en mi garganta al escuchar esas palabras, y varias lágrimas deslizaron por mis mejillas al comprender lo que realmente quería decir. La bajé con extremo cuidado, apoyándola suavemente en la cama, y entonces noté que la mesita de noche estaba cubierta: de medicamentos, había cajas medicamentos, viales de vidrio y jeringas preparadas para inyecciones, dispuestas en orden sobre un paño blanco. De repente, se oyó un leve clic. Al girarme, maritza ya había cerrado la puerta de la habitación hasta quedar completamente cerrada. Se acercó paso a paso hacia mí, parándose frente a donde yo me encontraba junto al borde de la cama, y me contestó…
— Christopher, ¿de verdad me amas? ¿estarías dispuesto a hacer cualquier cosa que te pidiera? solo tienes que decirme.— dijo maritza
— Por supuesto que te amo. estoy dispuesto a hacer lo que sea que quieras o necesites de mí.— dijo christopher
Entonces maritza se inclinó hacia mí y me susurró al oído, con una mezcla de ternura y determinación en su voz, que quería que la embarazara, para dejar algo de sí misma en este mundo, un legado que me acompañara toda la vida y me recordara siempre a ella. Dudé por unos instantes, sintiendo cómo una ola de emociones me invadía, pero finalmente asintí y acepté su deseo.
:En el presente:”
— Entonces lo hicieron… no hace falta que me lo confirmes, christopher.— le dije
— Sí… sí, lo hicimos.—dijo christopher
— ¿Qué pasó luego, christopher? ¡dime qué sucedió con maritza después! —le dije
— Después de que estuvimos juntos, fueron pasando los meses. la salud de maritza iba empeorando progresivamente, pero un día completamente normal, me llamó por teléfono para proponerme reunirnos en el parque, el mismo lugar donde nos conocimos hace tanto tiempo, ya que tenía una noticia… que quería contármelo en persona. —dijo christopher
:Flashback – miércoles 25 de enero del 1984:”
Cuando llegué al parque, la vi a maritza sentada en la banca me acerqué hacia ella observé. Que su rostro se leía una alegría que no había visto en mucho tiempo. Se levantó con precaución al verme llegar y me entregó una caja pequeña envuelta en papel de regalo. Al abrirla, descubrí una prueba de embarazo con el resultado positivo: estaba embarazada. Así fue como el sueño de maritza de dejar un legado se hizo realidad.
— ¿No sientes alegría al saber que vamos a hacer padres, christopher? ¡vamos a ser padres!— dijo maritza
— Claro que me da alegría, más de la que puedo explicar… pero también tengo mucho miedo, todo por tu enfermedad, maritza. ¿estás realmente segura de que estás embarazada?— dijo christopher
— Sí, estoy totalmente segura. no te preocupes por mi condición; lo único que importa es dejar un legado aquí, algo que te recuerde siempre a mí, christopher. —dijo maritza
Maritza me miró con los ojos llenos de lágrimas, suplicándome apoyo para su decisión. Su deseo era dejar un legado, al menos una parte de ella permanecería aquí, junto a mí y junto a sus padres. Acepté la responsabilidad correspondiente, luego nos dirigimos a hablar con ellos. Los padres de maritza: estaban algo enojados por la noticia del embarazo, pero también se advertía en ellos una marcada preocupación por su hija. Aunque mantuvieron la compostura, la cuestión era motivo de seriedad representaba un riesgo para la vida de maritza; no pude ocultar mi propia inquietud por ella.
:Al día siguiente -jueves 26 de enero de 1984:”
Tomamos la decisión de llevar a maritza con el médico familiar para que evaluara su estado. El doctor, phillip, nos permitió ingresar a los padres de maritza y a mí para que nos informara sobre la situación. de maritza pero todos estamos estresados demasiados la única que se miraba bien era maritza
— Debo ser completamente honesto con ustedes maritza apenas ha cumplido los quince años y padece lupus eritematoso sistémico; la situación representa demasiado peligro, tanto para ella como para el bebé. según sus expedientes médicos, su enfermedad se encuentra en un estado muy avanzado. —dijo phillip
— Pero phillip, si logramos que mi hija se someta a un aborto, voluntario ¿podría ganar algo más de tiempo de vida?, por favor, háganos saber la verdad —dijo edward
— Padre, ¡qué está diciendo! la decisión solamente la toma yo. si insistes en eso, te odiaré hasta mi último suspiro ¿me está escuchando? —dijo maritza
— Es tu culpa, christopher. mi hija va a morir: es tu culpa, fuiste tú quien provocó que nuestra hija pierda la vida —dijo emma
— Ya basta, madre. doctor, incluso si decido abortar, dígame cuánto tiempo me queda. necesito que sea totalmente sincero conmigo —dijo maritza
— Al evaluar tu situación médica, maritza, debo decirte que desgraciadamente tu tiempo es limitado: como máximo, veintidós meses, aunque no puedo garantizarlo con certeza. si optas por continuar con el embarazo, sin embargo, tu vida se reducirá a un máximo de diez meses… esto sucedería porque deberás suspender todos tus medicamentos ya que su uso provocaría un aborto espontáneo. además, enfrentarías riesgos significativos: podrías no sobrevivir al parto, y aunque la probabilidad de que el bebé muera en el proceso no es alta, la tuya sí lo es… lo único que puedo hacer por ti es recetar vitaminas para fortalecer al bebé y ayudar en su desarrollo. pero la realidad es que tu destino es la muerte, mija. la decisión final es tuya —dijo phillip
Entonces maritza se colocó sus manos suavemente sobre su vientre y decidió continuar con el embarazo. Sus padres empezaron a intentar convencerla de abortar, pero ella les replicó: “Ustedes conocen lo que significa ser padres; déjenme conocer lo que es ser madre. Quiero sentir cada paso del crecimiento de mi bebé dentro de mí. No se muestren egoístas”. Después, volviéndose hacia el doctor preguntó con firmeza:
— Doctor, ¿hay posibilidades de que mi bebé nazca sano, sin heredar mi enfermedad ni padecer ninguna otra alteración? —dijo maritza
— Maritza, debo ser totalmente sincero: existe la posibilidad de que nazca con alguna condición médica. por ello es que te estoy indicando vitaminas, con el fin de apoyar un desarrollo saludable… asimismo, se han registrado casos en que la placenta brinda protección al feto; no obstante, no puedo garantizar que no herede tu misma condición. probabilidad de que nazca y desarrolle lupus eritematoso sistémico es del 50% —dijo phillip
— Dígame la verdad, doctor: ¿usted cree que podré conocer a mi bebé antes de morir? necesito que sea sincero conmigo —dijo maritza
El doctor se mordió los labios, luchando por encontrar las palabras, pero al final les contó la verdad a todos. La respuesta dejó sorprendidos a mí, a edward y a emma. Sin embargo, maritza no mostraba miedo ante su destino, por cruel que este fuera.
— No, maritza el problema radica en que hay un 80% de probabilidades de que desarrolles preeclampsia severa, lo que podría llevar a tu fallecimiento durante el proceso del parto… lamento enormemente tener que decirte esto, pero la elección es inevitable: o proteges tu vida o permites que nazca tu bebé —dijo phillip
— Qué penoso… me hubiera encantado conocerlo, descubrir si es niña o niño. pero prefiero arriesgarme para que mi bebé vea la luz. de la mañana y que vea lo hermoso que es la vida y vivir… muchas gracias, doctor: le estoy muy agradecida por todo lo que ha hecho por mí en estos últimos meses —dijo maritza
Con
Cariño
Samantha
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