El diario de samantha - Capítulo 7
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7: El diario de samantha 7: El diario de samantha Capítulo – 07: La búsqueda Miércoles -14 de octubre de 1998 Querida Aylin, Honestamente, no estaba tan interesada en saber su historia, me parecía que sería otra historia de lamentos sin sentido, pero era mejor escuchar esa historia patética que tener sexo.
Al menos ya me habían pagado los cincuenta dólares para estar ahí, sentada en la cama de motel con las piernas cruzadas, fingiendo interés mientras el aire acondicionado soplaba frío sobre mi rostro.
— Sabes algo?
me siento atrapado por las decisiones que he hecho me enamoré…
no, espera…..
me enamoré de mi mejor amigo…
él se suicidó hace unas semanas al saber que era portador de sida, y tal vez yo también sea portador de la misma enfermedad.
no me he hecho la prueba, por miedo a confirmar lo que ya sé en el fondo —dijo bruno Al escucharle decir que tal vez sea, portador de sida “probablemente” tuvo sexo con su mejor amigo, sentí una gran repugnación hacia él.
Un escalofrío recorrió mi espalda, y tuve que aguantarme de estar tan cerca de el.
Sentía miedo de que me pudiera, contagiar de su misma enfermedad, pero al ver su rostro.
Como si el miedo a su “condición” se pudiera sentir en el aire, que olía a cloro y a la colonia que llevaba puesto.
Saber que se había acostado con un hombre me daba asco, un asco que se quedaba pegado en la garganta.
—¿Es enserio lo que me estás diciendo?
¿que podrías estar contagiado de sida?
—dije De repente, Bruno dio un suspiro profundo que pareció agotarlo todo: sus hombros se hundieron, y su cabeza se inclinó un poco antes de mirarme fijamente.
Sus ojos estaban húmedos, y en ellos se reflejaba el miedo el mismo miedo que veía en la cara de algunas clientas cuando hablaban de sus problemas, pero a la vez ya estaba resignado a su cruel destino.
Comenzó a hablar de nuevo, su voz más baja que antes, casi un susurro: —Sí, es cierto lo que te dije, pero no me arrepiento de nada.
porque lo que viví con él fue lo más hermoso que jamás había vivido con ninguna mujer…
—respondio bruno :Flashback miércoles 10 de agosto 1998:” Perspectiva de bruno —¿Para qué me citaste aquí?
¿qué es lo que necesitas, gabriel?
me hablaste muy temprano diciéndome que tenías que hablar conmigo —dijo Bruno, mientras se sentaba en el banco del Gabriel se quedó de pie frente a él, con las manos metidas en los bolsillos de su chaqueta.
Su rostro estaba un poco sonrojado, y no se atrevía a mirarlo a los ojos: —¿Te gustaría ir conmigo este fin de semana a campar en el río?
había visto un lugar bonito, con árboles altos y agua clara —dijo gabriel —¡Claro que sí, gabriel!
—contestó bruno :Viernes 13 de agosto 1998:” Al llegar al campamento, a mí se me había olvidado la casa de campaña.
Gabriel se rió un poco, con ternura, y me dijo que me quedara a dormir con él en su tienda no tenía otra opción.
Cuando entré a la tienda de campaña, olía repelente de insectos.
Me coloqué en posición de cucharita, pegado a la pared de la tienda, pero en la noche hacía demasiado frío: el viento silbaba por los agujeros y me hacía temblar.
De repente, extendí el brazo y abracé a Gabriel por la cintura, buscando calor.
Mi mano se deslizó sin querer hacia su pecho, y luego hacia abajo, hasta tocar su parte íntima a través de los pantalones.
Ambos nos quedamos quietos por un segundo, y luego él se giró hacia mí y nos comenzamos a besar despacio al principio, luego con más hambre.
Los dos nos quitamos la ropa desesperadamente, como si el frío no existiera, y se nos mezclaron los susurros y el latido rápido de los corazones.
:En el presente:” Percepción de samantha Al escucharle hablar así, con esos detalles de lo que le pasó con Gabriel en el campamento, me dió demasiado asco.
Me tuve que agarrar de la cama para no ponerme de pie y irme de inmediato, pero recordé los cincuenta dólares y me quedé quieta.
En la habitación del motel, con la luz tenue del foco de la mesita que proyectaba sombras sobre las paredes de color crema, me incliné un poco hacia bruno: — Gabriel ya tenía sida cuando tuvieron por primera vez sexo —dije mientras jugueteaba con el borde de mi falda, sin mirarlo a los ojos.
Él se apoyó en el respaldo de la cama, cruzando los brazos sobre el pecho.
La tela de su camisa se arrugó un poco, y noté que sus dedos temblaban ligeramente.
— Creo que sí.
pero lo más extraño era que siempre se veía con buena salud: piel clara, cabello lustroso, nunca parecía cansado.
Ni enfermo —dijo bruno mirando hacia la ventana, donde se veía el reflejo de las luces del estacionamiento.Giré mi cabeza hacia él, con la ceja fruncida un poco por la curiosidad aunque no por preocupación.
— Entonces, ¿qué sucedió después con su relación sentimental?
—respondí apoyando mi mano sobre la cama, sobre la hoja de lino que olía a jabón barato.
Siendo honesta conmigo misma, no sentía empatía por él ni por la situación que le estaba sucediendo.
Mientras lo escuchaba, pensaba que lo que le pasaba, el mismo se lo había buscado: había decidido estar con Gabriel sin preguntarse nada, y ahora pagaba las consecuencias.
:Flashback] Sábado 20 de agosto 1998:” Perspectiva de bruno Estábamos en la tienda de campaña: la pequeña de tela verde oscuro, con agujeros minúsculos por donde se colaba luz de la luna.
Ya estábamos acostados en los colchones hinchables que siempre se desinflaban un poco a medianoche, la humedad del suelo se filtraba por el fondo y hacía frío a pesar de las dos mantas.
Entonces Gabriel comenzó a hablarme, su voz baja —Bruno, no te gustaría que nos fuéramos de aquí los dos y comenzar de nuevo, los dos juntos?
Porque por mi parte, ya estoy cansado de vivir de esta manera: de encontrarnos en lugares oscuros, de verte todos los días a escondidas…..
de tener que callar cuando te veo en la calle con tus amigos —dijo gabriel — No puedo.
¿qué le voy a decir mis padres?
de que su único hijo es homosexual entiéndeme, por favor: es una situación algo delicado para mí y para mi familia —dijo bruno :en el presente: De repente, Gabriel se levantó de un salto, soltó mi mano con un tirón rápido y salió de la tienda de campaña de un golpe la entrada se abrió y se cerró con un ruido seco de tela contra el armazón.
Yo me quedé acostado, sin mover un músculo, mientras unas lágrimas recorrían mis mejillas de forma silenciosa.
Sentía una frustración abrumadora al verlo irse, pero aún así, no me sentía preparado para decirle a mis padres que su único hijo era homosexual.
Honestamente, su historia me parece tan patética que casi me da vergüenza escucharla, las palabras giran en mi cabeza con una mezcla de irritación y desprecio mientras veo cómo bruno gesticula desesperadamente con las manos,sus ojos brillando con lágrimas que no se atreve a dejar salir.
Miro discretamente a mi reloj: el brillo azulado de los dígitos me ciega un instante, y un alivio enorme me recorre el pecho faltan solocinco minutos para que se cumpla la hora, para irme acerque para decirle de una vez que sus horas conmigo ya terminan, ya no aguanto más escuchar sus lamentos.
Entonces me explica, con la voz rajada y más baja que antes, cómo se siente en ese momento exacto cuando.
Bruno se calló por un rato, mirando fijamente el suelo de la habitación.
Sus dedos se aferraban con desesperación a los bordes de la cama, y sus nudillos se ponían blancos por la fuerza, como si intentara aferrarse a algo más que a la tela, como si temiera caer al vacío.
— Esa noche en el campamento…
fue la primera vez que me sentí realmente yo después volvimos allí muchas veces.
cada fin de semana que podíamos escapar de nuestras casas, íbamos al río.
gabriel me enseñaba a pescar, a encender una fogata sin fósforos, a mirar las estrellas y a darles nombres inventados.
era nuestro lugar, solo nuestro, un refugio en medio de la nada donde podíamos ser quienes éramos sin miedo…..
nunca imaginé que ese mismo lugar sería donde él me daría la noticia que cambiaría mi vida para siempre.
—dijo bruno decía bruno de que sentía un escalofrío de horror recorrió su cuerpo al recordar la escena, el sol cayendo sobre el río, el sonido del agua corriendo y la voz de Gabriel temblando al pronunciar las palabras que lo destrozarían.
— Hace dos meses, estábamos ahí, sentados en la orilla, y de repente gabriel me tomó la mano, con los ojos llenos de lágrimas que no entendía.
me dijo que tenía algo importante que decirme, algo que había estado ocultando por miedo a perderme.
entonces, con la voz rota, me confesó que era portador del VIH.
—dijo bruno De repente hubo un silencio sepulcral invadió el lugar, un silencio que parecía gritar la verdad que gabriel acababa de revelar.
Bruno sintió como si el mundo se detuviera, como si el aire le faltara y el corazón se le rompiera en mil pedazos.
— Me dijo que lo sentía, que nunca había querido hacerme daño, que me amaba más que a nada en el mundo.
pero yo no podía entenderlo, no podía procesar lo que me estaba diciendo.
¿cómo podía ser posible que algo así nos estuviera pasando?
¿cómo podía ser que el amor de mi vida estuviera enfermo y me hubiera ocultado algo tan importante?
—respondio bruno — Que ¿sucedió más?
—dije — Intenté llevarlo, al hospital, pero él se negó.
y dijo que no quería que nadie supiera de su enfermedad que prefería llevárselo el secreto a la tumba.
mis padres nunca supieron por qué lloré durante días cuando lo enterraron.
pensaron que era por la pérdida de mi mejor amigo, y yo no tuve el valor de decirles la verdad.
nadie sabía que era mucho más que eso, que era el amor de mi vida, mi compañero, mi todo, y que ahora me había dejado solo, con el miedo y la incertidumbre carcomiéndome por dentro.
—contesto bruno de repente bruno se levantó y se acercó hacia la ventana luces encendidas, era como fantasmas en la oscuridad.
La noche se acercaba, y la soledad se hacía más palpable.
Pero bruno seguía hablando, como si necesitara desesperadamente liberar las palabras que lo atormentaban, como si al contar su historia pudiera aliviar el peso que lo aplastaba.
— Ahora cada vez que veo un árbol alto o escucho el ruido del agua…
pienso en gabriel, en todo lo que perdimos.
y en la prueba del VIH de que no me atrevo a hacerme.
que si la hago, todo se vuelva real, que no solo sea una pesadilla de la que puedo despertar.
que confirm eh que mi vida nunca volverá a ser la misma, que yo también estoy condenado a morir.
—dijo bruno Después de que se había agotado la hora, salí del motel.
Ya era tarde; me encontraba en la recepción y ya me disponía a regresar a mi departamento, cuando de repente se escuchó un sonido de detonación en uno de las habitaciones.
Entonces, el recepcionista le habló al guardia para que revisara, para ver qué podría ser ese ruido.
Me di la vuelta, salí del hotel: ya no era mi problema si ese tipo se había suicidado.
En mi mente, decía cobarde.
Con Con Samantha …
(final del capítulo) Nota del autor: ¡Hola a todos!
Espero que el capítulo de hoy les haya impactado.
Quería recordarles que TODO LO QUE SUCEDE AQUÍ ES FICCIÓN.
Si alguien se siente afectado por el tema del suicidio, por favor busquen ayuda.
¡Nos vemos en el próximo capítulo!
💛
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