El diario del rescatado \ Forjo - Capítulo 7
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- Capítulo 7 - 7 Capítulo 4 Anatomía de lo invisible Lo que la biblia dice de mi guerra
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7: Capítulo 4: Anatomía de lo invisible: Lo que la biblia dice de mi guerra 7: Capítulo 4: Anatomía de lo invisible: Lo que la biblia dice de mi guerra Mi historia no es un caso aislado de “mala suerte”; es el reflejo de una guerra milenaria documentada en el libro más antiguo y real del mundo.
A menudo me preguntan cómo es posible que seres de “leyendas” o ataques tan crudos puedan manifestarse en la vida de una persona.
La respuesta no está en los foros de internet, sino en la Palabra de Dios.
Para entender mi rescate, primero hay que entender la naturaleza de mis captores.
1.
La jerarquía del caos (Efesios 6:12) Cuando hablo de los “principados” que mi ex poseía o de los seres que acechaban mi armario, la Biblia les da nombre y rango: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo…”.
Lo que yo vi no eran personajes de ficción; eran entidades espirituales operando bajo una jerarquía diseñada para oprimir.
El mundo espiritual tiene leyes, y el enemigo es un estratega que utiliza cualquier “puerta” abierta para reclamar territorio.
2.
El peligro del libre albedrío sin cobertura (1 Pedro 5:8) El vaivén de vivir a nuestra manera, alejados de la protección fiel a Dios, nos pone en el radar del devorador.
La Biblia advierte: “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”.
En mi caos de ansiedad y desobediencia, yo no estaba bajo el ala del Altísimo de forma plena.
Estaba en campo abierto, y el león encontró en mi ingenuidad el momento perfecto para atacar.
3.
Las puertas inducidas y la contaminación (2 Corintios 7:1) Muchos me preguntan por qué viví cosas perversas que yo no deseaba.
La Biblia habla de la contaminación de carne y de espíritu.
Cuando somos inducidos a la pornografía o a juegos ocultistas, el enemigo establece una “fortaleza” mental.
Aunque mi alma sentía asco, mi entorno había permitido que la oscuridad instalara su campamento.
Pero la promesa es clara: Dios puede limpiar toda contaminación si nos volvemos a Él.
4.
El Rescate es una Promesa (Colosenses 1:13) Este es el núcleo de mi diario.
La Biblia dice que Dios “nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo”.
No fue mi fuerza la que cerró la puerta del armario aquella noche en 2019, ni fue mi voluntad la que me sacó de la depresión.
Fue un traslado legal.
Dios reclamó Su propiedad sobre mí y anuló el derecho legal que las sombras creían tener.
Conclusión del diagnóstico: Si hoy estás jugando con lo oculto o crees que puedes manejar tu vida sin Dios, recuerda que el diablo no juega.
Pero también recuerda que Mayor es el que está en nosotros, que el que está en el mundo (1 Juan 4:4).
Mi vida es la prueba de que el diagnóstico de la Biblia es real, pero Su medicina es eterna.
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