El Dios Urbano del Origen - Capítulo 41
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- Capítulo 41 - 41 Capítulo 41 Renaciendo en Jade y el Sutra del Emperador
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41: Capítulo 41: Renaciendo en Jade y el Sutra del Emperador 41: Capítulo 41: Renaciendo en Jade y el Sutra del Emperador El líquido dorado, brillante y denso como el mercurio, tocó la coronilla de Lin Xue.
No fue suave.
Fue como si le hubieran vertido lava fundida directamente en el cerebro.
—¡AAAAAAAHHHHHHH!
El grito de Lin Xue desgarró el silencio de la montaña, un sonido tan agónico y primitivo que hizo que Ye Xiaoyu se cubriera los oídos y cerrara los ojos, temblando.
Incluso Tang Yan, una guerrera estoica, tuvo que apartar la mirada, incapaz de ver sufrir así a una niña.
El ritual había comenzado.
La Esencia de Hueso de la Supremacía del Cielo no estaba diseñada para un cuerpo mortal.
Era una fuerza del Dao demasiado tiránica.
En el momento en que entró en su sistema, no se fusionó con sus huesos; comenzó a devorarlos.
Bajo la piel de Lin Xue, se escuchaba un sonido aterrador, como ramas secas rompiéndose una tras otra.
Crack.
Crack.
Snap.
Sus huesos mortales —fémures, costillas, columna vertebral— se estaban pulverizando bajo la presión de la energía dorada.
El cuerpo de Lin Xue colapsó, convirtiéndose en una masa de carne blanda que solo se mantenía erguida gracias a la telequinesis de Lin Xuan.
—¡Hermano!
¡Mátame!
¡Duele!
—aulló ella, sus ojos en blanco, la espuma saliendo de su boca.
El dolor superaba cualquier límite humano.
Era la sensación de ser triturada viva.
Lin Xuan estaba sudando.
Sus manos se movían a una velocidad vertiginosa alrededor del cuerpo de su hermana, golpeando puntos de acupuntura clave.
—¡No te desmayes!
—rugió Lin Xuan, su voz inyectada con Qi para resonar en la conciencia de ella—.
¡Si te duermes, mueres!
Lin Xuan no podía quitarle el dolor.
Los nervios tenían que estar despiertos para conectarse con la nueva estructura.
Pero él estaba haciendo algo milagroso: con su propio Qi del Orbe Hongmeng, había creado una membrana protectora alrededor de su corazón, sus pulmones y su cerebro.
Mientras el resto de su cuerpo era destruido y licuado, sus órganos vitales flotaban seguros en un capullo de energía violeta.
Él mantenía su vida atada a este mundo por un hilo de seda indestructible.
—¡Resiste, Xue’er!
—ordenó Lin Xuan, mientras guiaba el líquido dorado hacia la columna vertebral—.
¡Recuerda por qué haces esto!
¡Recuerda a los secuestradores!
¡Recuerda la impotencia!
Dentro del infierno de dolor, la conciencia de Lin Xue parpadeaba como una vela en un huracán.
Quería rendirse.
La oscuridad del desmayo era tan dulce y tentadora.
Pero la voz de su hermano la ancló.
Impotencia…
Recordó las risas de los hombres en el autobús.
Recordó a sus padres siendo humillados en su memoria.
Recordó que siempre fue la “hermana tonta y débil”.
“No…” pensó ella, mordiéndose la lengua hasta sangrar para mantenerse despierta.
“Si me rindo ahora, desperdiciaré el regalo de mi hermano.
Si me rindo, siempre seré basura.” —¡Gaaaaah!
Con un último alarido de esfuerzo, Lin Xue forzó a su mente a aceptar el fuego.
Al ver que su voluntad aguantaba, los ojos de Lin Xuan brillaron.
—¡Ahora!
¡Reconstrucción!
Lin Xuan juntó las palmas.
El líquido dorado que había disuelto sus huesos viejos comenzó a solidificarse.
Desde la médula hacia afuera, una nueva estructura comenzó a crecer.
No era hueso blanco y poroso.
Era Jade Blanco Inmortal, denso, perfecto, atravesado por hilos de oro que eran las leyes físicas solidificadas de la Supremacía del Cielo.
Su columna se enderezó.
Sus costillas se reformaron, protegiendo los órganos.
Sus brazos y piernas recuperaron su forma, pero ahora irradiaban una luz divina.
La piel de Lin Xue se rompió y cayó como la muda de una serpiente, revelando debajo una piel nueva, inmaculada, sonrosada y resistente como la seda celestial.
Impurezas negras y malolientes fueron expulsadas de sus poros, limpiando su cuerpo de toda suciedad mortal.
En el cielo, las nubes de tormenta rugieron una última vez, frustradas porque la mortal no había muerto, y comenzaron a disiparse.
Lin Xuan bajó las manos, respirando pesadamente.
El ritual había terminado.
Lin Xue cayó al suelo, jadeando.
Ya no había dolor.
Solo una sensación de poder abrumador que corría por sus venas, un río de energía que nunca antes había sentido.
Se miró las manos.
Eran perfectas.
Apretó el puño y sintió que podía romper una roca.
—¿Estoy…
viva?
—susurró.
Su voz sonaba cristalina, musical.
Lin Xuan se acercó y la ayudó a levantarse.
—No solo viva.
Has renacido.
Se giró hacia Tang Yan y Ye Xiaoyu, que miraban a Lin Xue como si estuvieran viendo a un ser de otro mundo.
La presión que emanaba de la niña, que hace una hora era una mortal indefensa, ahora hacía que el aire vibrara.
—Felicidades —dijo Lin Xuan sonriendo—.
Ahora posees la Constitución de Jade Inmortal.
Tus huesos son tesoros.
Tu afinidad con el Qi es absoluta.
Pero no habían terminado.
Lin Xuan tocó la frente de su hermana nuevamente.
—Un cuerpo de dios es inútil sin una mente que sepa usarlo.
Te daré una técnica.
Esta no es una técnica cualquiera.
Es un método de cultivo creado específicamente para alguien con huesos inmortales.
[Transmisión de Legado: Escritura del Emperador de Jade Inmortal] Información compleja fluyó a la mente de Lin Xue.
No era solo texto; eran imágenes, sensaciones y comprensiones del flujo de energía.
La técnica le enseñaba a usar sus propios huesos como amplificadores para absorber el Qi del cielo y la tierra a una velocidad aterradora.
—Siéntate y cultiva ahora mismo —ordenó Lin Xuan—.
La energía residual del esqueleto aún está en tu cuerpo.
¡Absórbela!
Lin Xue se sentó en posición de loto.
Esta vez, fue instintivo.
Activó la técnica.
¡ZUUUM!
El aire alrededor de la montaña se arremolinó.
Un vórtice de viento visible se formó sobre su cabeza, succionando el Qi ambiental hacia su cuerpo como si fuera un agujero negro.
Sus nuevos huesos brillaron a través de su piel.
¡POP!
Primera barrera rota.
Apertura de Qi: Nivel 1.
Pero no se detuvo ahí.
La energía del esqueleto antiguo era demasiado densa.
¡POP!
Segunda barrera destrozada en segundos.
El aura de Lin Xue se estabilizó y se expandió, lanzando una onda de choque que despeinó a Tang Yan y Ye Xiaoyu.
Lin Xue abrió los ojos.
Un destello de luz blanca pura cruzó sus pupilas.
—Apertura de Qi: Nivel 2 —dictaminó Lin Xuan con satisfacción.
En menos de una hora, había pasado de ser una mortal sin talento a una cultivadora de Nivel 2.
Un salto que a otros les tomaría años o décadas.
Lin Xue se puso de pie.
Se sentía ligera, poderosa, renovada.
Miró a su hermano y las lágrimas volvieron a sus ojos, pero esta vez eran de gratitud pura.
—Hermano…
—Ella se lanzó a abrazarlo—.
Gracias.
Gracias por darme una nueva vida.
Lin Xuan la sostuvo, sintiendo la solidez de sus nuevos huesos.
—Úsala bien, Xue’er.
Ahora tienes el poder para protegerte a ti misma y a nuestros padres.
Miró al horizonte.
El sol comenzaba a ponerse.
—Vámonos.
Mañana es el cumpleaños del abuelo.
Y ahora…
la Familia Lin completa está lista para dar la cara.
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