El Dios Urbano del Origen - Capítulo 48
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- Capítulo 48 - 48 Capítulo 48 Lobos con Piel de Oveja y la Sombra del Linaje Materno
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48: Capítulo 48: Lobos con Piel de Oveja y la Sombra del Linaje Materno 48: Capítulo 48: Lobos con Piel de Oveja y la Sombra del Linaje Materno A la mañana siguiente del lanzamiento, la oficina temporal de la Corporación Origen en la Villa Nube de Jade era un hervidero.
Tang Yan estaba sentada frente a tres laptops, revisando los números con una sonrisa incrédula.
—Maestro, Presidente Lin —informó ella—.
En las primeras doce horas, hemos vendido el 80% del inventario inicial.
Los ingresos netos superan los cinco mil millones de yuanes.
Y la lista de espera para el próximo lote ya tiene a tres mil personas.
Lin Wentao, que estaba bebiendo té para calmar los nervios, casi se atraganta.
—¿Cinco mil millones?
¿En una noche?
Eso es más de lo que la tienda de abarrotes ganaría en diez mil años.
—Es el poder del monopolio de la vida, papá —dijo Lin Xuan tranquilamente, sentado en el sofá jugando con una moneda—.
Acostúmbrate.
Pronto, el dinero será solo un número sin sentido para nosotros.
Sin embargo, la celebración fue interrumpida.
Ye Xiaoyu entró corriendo desde el recibidor, con el rostro pálido.
—¡Presidente Lin!
¡Maestro!
Hay gente en la puerta.
Muchos autos.
Dicen que son de la “Oficina de Regulación Comercial” y de la “Cámara de Comercio de la Capital”.
Exigen entrar.
Lin Xuan entrecerró los ojos.
—Llegaron más rápido de lo que pensé.
Déjalos pasar.
Minutos después, la puerta del salón se abrió.
Entró un grupo de seis personas.
Liderándolos iba un hombre de unos cuarenta y cinco años, con gafas de montura dorada, un traje impecable y una arrogancia que se podía oler a kilómetros.
En su solapa, brillaba el pin de una Cigarra Dorada.
El hombre no miró a Lin Xuan ni a Tang Yan.
Sus ojos se clavaron directamente en Lin Wentao con una mezcla de desprecio y burla.
—Vaya, vaya —dijo el hombre, aplaudiendo lentamente—.
Lin Wentao.
El “jardinero” que se robó una flor y huyó al campo.
Pensé que habrías muerto de hambre en algún agujero de Jiangbei.
¿Quién diría que volverías a la Capital para jugar a ser empresario?
Lin Wentao se puso rígido.
Reconoció esa voz.
—¿Wu…
Wu De?
—Director Wu para ti —corrigió el hombre con frialdad—.
Soy el Ejecutivo Senior de la Cámara de Comercio de la Cigarra Dorada y el administrador de asuntos externos de la Familia Li.
El Director Wu se sentó sin ser invitado, cruzando las piernas.
—Vamos al grano, Wentao.
La Familia Li ha notado tu pequeño negocio de “Agua Mágica”.
Admitimos que el producto es…
interesante.
Sacó un documento legal grueso y lo tiró sobre la mesa.
—La Matriarca de la Familia Li ha sido benevolente.
Ha decidido perdonar tu ofensa de hace veinte años por secuestrar a la Señorita Xiulan.
A cambio, firmarás esto.
Tang Yan tomó el documento y lo leyó rápidamente.
Su rostro se volvió gélido.
—Esto es un robo —dijo ella—.
Exigen el 90% de las acciones de la Corporación Origen, la entrega inmediata de la fórmula del Agua de Vida y que Lin Wentao renuncie a la presidencia para quedar solo como “consultor honorario”.
—Es una oferta generosa —dijo Wu De con una sonrisa viperina—.
Consideren el 10% restante como una dote tardía por haberse llevado a nuestra hija.
Si no firman…
bueno, la Oficina de Regulación encontrará “toxinas” en su agua mañana, sus cuentas serán congeladas y tú, Wentao, volverás a la cárcel, esta vez para siempre.
Lin Wentao apretó los puños, temblando de ira.
—¡No pueden hacer esto!
¡Es el negocio de mi hijo!
¡Y Xiulan es mi esposa, no una propiedad que robé!
—Xiulan es una hija noble del Clan Li —escupió Wu De—.
Tú solo eres un campesino sucio.
Que te permitamos respirar el mismo aire es un regalo.
Firma.
Wu De extendió una pluma de oro.
En ese momento, una mano pálida y fuerte interceptó la pluma en el aire.
Lin Xuan, que había estado en silencio, se levantó del sofá.
—¿Así que tú eres el perro que la Familia Li envió a ladrar?
—preguntó Lin Xuan, mirando la pluma.
—¿Y tú quién eres, mocoso?
—Wu De lo miró con asco—.
Ah, debes ser el hijo bastardo.
Tienes los ojos de tu madre, qué desperdicio.
¡CRACK!
Lin Xuan cerró el puño.
La pluma de oro macizo se hizo polvo metálico que cayó sobre la mesa.
La sonrisa de Wu De se congeló.
—Escucha bien, perro —dijo Lin Xuan, su voz bajando de temperatura—.
Mi padre es el Presidente.
Mi madre es la Señora de esta casa.
Y yo…
soy tu peor pesadilla.
Lin Xuan tomó el contrato de “adquisición”.
—¿Quieren la empresa?
—Lin Xuan rompió el contrato por la mitad, luego en cuatro, y luego lo lanzó a la cara de Wu De—.
Aquí está mi respuesta.
—¡Insolente!
—Wu De se levantó, rojo de ira—.
¡¿Sabes lo que has hecho?!
¡Nadie rechaza a la Cigarra Dorada!
¡Nadie insulta a la Familia Li en la capital!
¡Tengo a dos Grandes Maestros esperando afuera que podrían…!
¡PLAF!
Lin Xuan le dio una bofetada.
No fue una bofetada normal.
Fue un revés cargado con un rastro de Qi.
Wu De salió volando, girando en el aire como un trompo, escupiendo tres dientes y sangre, antes de estrellarse contra la pared opuesta, rompiendo un cuadro costoso.
—¡Director Wu!
—sus asistentes gritaron aterrorizados.
Lin Xuan caminó hacia él y le pisó el pecho, impidiéndole levantarse.
—Vuelve con tu “Matriarca” —dijo Lin Xuan, mirando hacia abajo con ojos de demonio—.
Y dale este mensaje: Lin Wentao y su hijo han vuelto.
No queremos su perdón.
Queremos su sumisión.
Apretó el pie un poco más, haciendo crujir las costillas de Wu De.
—Diles que si quieren mi agua, tendrán que venir a buscarla de rodillas.
Y por cada insulto que le hayan hecho a mi padre en el pasado…
me cobraré un miembro de la Familia Li.
Lin Xuan levantó el pie y le dio una patada que lo envió rodando hasta la salida.
—¡Sáquenlos de aquí!
—ordenó a Tang Yan.
Mientras los asistentes arrastraban al Director Wu fuera de la villa, Lin Wentao miraba a su hijo, atónito pero con una extraña mezcla de miedo y alivio.
—Hijo…
acabas de declarar la guerra a tu propia familia materna.
—Ellos no son familia, papá —dijo Lin Xuan, limpiándose las manos con un pañuelo—.
Son ladrones.
Y acaban de descubrir que intentaron robarle a un Dragón.
Se giró hacia Tang Yan.
—Prepárate.
La Cigarra Dorada atacará con todo mañana: bloqueos, difamación, asesinos.
Quiero que la Alianza Marcial esté lista para responder fuego con fuego.
—Sí, Maestro.
Lin Xuan miró por la ventana hacia el centro de la ciudad.
—Querían jugar al monopolio.
Bien.
Vamos a enseñarles cómo se juega cuando el banco es mío.
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