El divorcio que cambio su vida. - Capítulo 126
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126: camino 126: camino Ish, la detiene con su típica arrogancia, para no responder la pregunta que seguro se formula –bueno, vamos a caja.
¿Si tienen zapatillas verdad niñas?
Hannah, con tono travieso dice – ahí van las mías
Astrid –Amm… no sé… ¿Cuáles le quedarían?
Ish niega con la cabeza y mira a Hannah, en suplica para que la ayude; y luego alza los ojos al cielo pidiendo paciencia.
Hannah se lleva a Astrid, a buscar zapatillas
Dakota, pensativa recordando todo su guardarropa, dice –yo… tengo las zapatillas…
Ish la mira con una ceja alzada – ve anda; ¡no escojan las mismas!
Creo que vi unas negras con estoperoles plata…
La chica lleva los vestidos a caja, con las zapatillas de Ish y Hannah; luego va a ayudarlas a escoger unas zapatillas.
Después de otra hora probándose zapatos y debatiendo; eligen cada una las suyas.
Ishtar paga con la tarjeta de la firma y salen cada una con su bolsa.
Hannah –es tarde, vamos a comer algo
Ish suspira cansada, pero no se puede negar; de cualquier forma, de ahí solo ira al gym y a su casa con Luna.
Dakota las arrastra hasta un restaurante de donde emana un aroma delicioso de carne asada y especies.
Astrid, dudando pregunta – ¿restaurante argentino?
Dakota con mirada picara y seductora dice –podríamos probar… ¿no?
Hannah – ¿creen?
Se ve costoso
Dakota mira a Ishtar suplicante; Ish se da cuenta y pronto replica – ¡oh no!
Yo no pagare, y Josué no aprobaría esas comidas, ni las facturas.
Dakota, le suplica como pequeña – ¡por favor!
Ish, resiste y le dice, con fingida molestia – tú ganas lo suficiente –Dakota hace un gesto dramáticamente exagerado, de abatimiento
Hannah regresa después de haber echado un vistazo a la carta – prácticamente nos gastaríamos lo de un día de trabajo, en una comida aquí
Astrid –nos lo merecemos ¿no?
–dice mientras revisa su cartera
Dakota revisa también su cartera, exclama – ¡qué más da!
Nos hemos ahorrado lo del vestido y zapatos –alza los hombros y mira a las otras
Hannah – pues sí… no es de diario…
Ish desganada, se cuelga del brazo de su hermana y dice –como gusten, vamos.
Entran al restaurante, piden sus comidas y Hannah pide una botella de vino, sugerencia del chef, para acompañar los platillos.
Queriendo o no Ishtar pasa un día entretenido, y alegre; aunque se niegue.
Terminan de comer, y luego terminan la botella de vino.
Pagan y salen del restaurante, más relajadas, satisfechas y divertidas.
Suben a la camioneta de Ishtar, quien las lleva a cada una a su casa.
Primero a Dakota que le queda de paso, luego a Astrid que vive más lejos, por ultimo pasa a dejar a Hannah, que le iba sermoneando de que debe ya superar esa depresión, no admitida.
APARTAMENTO ISHTAR
Ishtar llega a su casa, revisa los alrededores, entra y cierra todo con mil cerraduras; cuelga su vestido en el closet, acomodando la caja de zapatos, con las otras tantas que tiene; se cambia y sirve de cenar a Luna.
Luego se tira en el sillón, para ver alguna película en la televisión, con Luna que va a acostarse encima o a un lado de ella, exigiéndole su tiempo de amor y calidad.
Con mimos y ronroneos, después de ver una película, apaga la televisión, revisa desde dentro de nuevo los alrededores y se va a dormir.
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