El divorcio que cambio su vida. - Capítulo 34
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- Capítulo 34 - 34 Ambos tenemos un pasado
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34: Ambos tenemos un pasado 34: Ambos tenemos un pasado Ishtar lo besa, un beso largo y apasionado lleno de fuego y pasión; lo saca de todas esas ideas, estaba rojo de coraje, y sigue rojo pero por el deseo que le invade.
Ish – es perverso… pero verte así me excita –lo mira provocativo.
–
Sandro, con voz ronca acercándose a ella, con la mirada de un cazador a su presa– podemos… –Acariciando su pierna y cintura con las manos extremadamente calientes, lo que le arranca a ella un gemido subiéndole la sangre hasta la cabeza; casi ronroneando en su cuello.
–
Ish – Sandro, solo tú me provocas esto, no sé ¿cómo se te ocurre que alguien más podría ponerme así?
o pudiese siquiera llegar a tanto –dice entre besos y gemidos en el oído de Sandro.
–
Sandro que la abraza – Jarrett te beso y no me dijiste que lo hubieses golpeado
Ish, suelta una carcajada– no te dije ningún otro detalle solo que me beso.
No hay nada comparado con esto –dándole un largo y tierno beso.
–
Sandro se repega impúdicamente contra ella – ¿nada así?
Esperó que apenas y te allá tocado, porque aun quiero arrancarle la cabeza
Ish lo mira con ternura y le dice – lo empuje, –le da beso en el cuello.
– lo abofetee –otro beso del otro lado del cuello.
– Y le vacíe el trago en la cara, –le besa la frente.
– Para encerrarme en una habitación de su casa; –besa la palma de la mano de él y luego la enreda con la suya.
– Haciendo que me llevara al día siguiente –pegándose de nuevo a él.
– Hasta la oficina de Vega, –le besa la barbilla.
– sin dejar se me acercara, ni un centímetro –en casi un gemido le dice.
– ¿No es buena tortura?
–besando leve sus labios.
–
Sandro –no –traga saliva.
– No lo es –con voz muy ronca.
– Pero que bueno, que yo no debo pasar por eso y que te tengo aquí conmigo –abrazándola, cargándola, haciendo que enrede sus piernas en él, mientras se recargan contra la barra.
–
Ish – y más te vale que me trates bien y me enamores diario –le susurra al oído mientras le acaricia el cuerpo.
–
Sandro – ¿y tú?
–mirándola a los ojos.
–
Ish – lo intento –con sonrisa inocente.
–
Sandro –bien –la besa castamente en los labios.
–
Entre conversación y besos, se despojan de la ropa, caminan a la habitación; para terminar lo que iniciaron juntos en un abrazo profundo e íntimo.
Tan compenetrados en uno mismo, sudando y gimiendo de placer, ahogados en el otro sumidos en ellos llegan al clímax tan esperado.
Sandro – intentare no dejarme llevar por los ataques de celos –le dice de repente, en una promesa, para después besar su mano entrelazada con la de él.
–
Ishtar – soy solo tuya, –besa igual la mano de él.
– no lo dudes nunca
Sandro – y yo tuyo –la besa.
– No importa el pasado, ambos tenemos historia
Ishtar – y siempre nos seguirá a donde vayamos, no debemos dejar que nos afecte
Sandro – que así sea
Ishtar, ríe– Sr Juez, que se asiente en el acta, para evidencia y fundamento futuro
ISHMAR
Ishtar está en su oficina elaborando los contratos para los nuevos colegas; cuando empiezan a llegar.
Los pasa a los tres a la sala de juntas y a cada uno le da su folder y una elegante, fina y cara pluma con el logotipo de la firma.
La cual observa uno con más curiosidad que otro.
Leen el documento y firman, entregan Documentos los contratos y la pluma
Ish – esa pluma es de Uds.
Obsequio de bienvenida, tienen su nombre.
Ahora síganme.
Salen de la sala de juntas, cruzan el área central donde hay pequeños cubículos, llegando a otras oficinas menos de la mitad del tamaño de la de Ishtar o la de Josué, pero lo suficientemente amplias para trabajar cómodos.
Ish – Estos son los cubículos de los pasantes, auxiliares y chicos que cubren su servicio social –les dice cuando cruzan los cubículos.
– estas serán sus oficinas o privados; tienen su nombre en la puerta.
Llega Hannah, con un bonche de expedientes – hola buen día, ¿listos para empezar?
Joseph esto es para ti –le da un buen bonche de expedientes que el recibe.
–
Joseph –Ok, gracias –sorprendido por la cantidad.
–
Hannah –revísenlos y trabajen en ellos, todos tienen post tics con recomendaciones para hacer.
–Separa otro tanto de expedientes.
– Lucio esto es tuyo y Andrés esto es para ti.
Lucio – ¿Nada más?
–Siendo fulminado por la mirada de Hannah e Ishtar.
–
Andrés –Gracias.
Hannah –Soy Hannah para quienes no me conocen, no soy titular pero si la primera colega, cualquier duda mi oficina es aquella –señalando una puerta a unos metros, su oficina es un poco más grade que la de ellos pero no tanto como la de los titulares y a lado la de Pedro.
– yo me encargo de administrar los asuntos, supervisar a los nuevos integrantes y otras cosas que ameriten la crítica y buen gusto de una chica y abogada, que no sea Ish.
Ishtar –Por cierto aquí está el reglamento para que lo conozcan –Extendiéndoles, una hoja a cada uno.
–
Hannah –y se acaten a él, no quiero problemas chicos; cualquier falta al reglamento tiene sanción.
Ish –bueno abogados, ¡excelente inicio!
Nos vemos pronto, mi oficina es aquella, –señala una doble puerta al otro extremo, junto a la sala de juntas, habiendo otra puerta doble al otro lado de la misma sala de reunión.
– y aquella es la oficina de Josué, es el director.
Lucio – porque Josué es el director ¿y no tú?
–los tres observan a Ishtar, Hannah hace ojos de huevo e Ishtar evita reír mordiendo su mejilla por dentro.
–
Ish –ambos fundamos la firma y esta lleva mi nombre Ishtar Marshall, así que lo justo es que él sea el director –con una sonrisa orgullosa.
– y yo llevo las finanzas.
Joseph –eso tiene sentido –entra en su oficina.
–
Hannah –la cocina esta allá –señala una puerta cerca del elevador.
– y el baño a lado de las escaleras
Andrés – entendido y ¿el estacionamiento?
Hannah – ¿qué hay con él?
Andrés – el boleto de pago
Ishtar –en una hora los esperó en mi oficina
Hannah –hay algunos pasantes que ya llegaron –en un susurro.
–
Ishtar – olvídenlo, yo lo arreglo luego
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