El divorcio que cambio su vida. - Capítulo 39
- Inicio
- Todas las novelas
- El divorcio que cambio su vida.
- Capítulo 39 - 39 Vivir juntos
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
39: Vivir juntos 39: Vivir juntos Sandro le abre la puerta a Ishtar para que suba; subiendo saluda a los niños y se coloca su cinturón de seguridad
Altaír – ¿quién es él?
–pregunta curiosa.
–
Ishtar – ¿quién?
–haciéndose la desentendida; Sandro la mira de reojo.
–
Altaír –él –señalando a Josué.
– Él hombre feo con quien saliste del elevador riendo –Sandro intenta contener la risa; mientras Ishtar sonríe por la cruda descripción que hace la niña.
–
Ishtar – ah, es mi socio se llama Josué
Altaír – ¿y porque reían?
Ishtar, queda en aprietos por no poder explicarle la burla que hacían– porque estábamos contando chistes
Altaír – pero tú no deberías de reír con él –Sandro goza de como la pequeña reprende a Ish.
–
Ishtar – ¿Por qué no?
Altaír – porque….
–Le dice bajito en secreto.
– tu eres novia de mi papá ¿verdad?
Ishtar, sonrojada, en el mismo tono de confidencia– sí.
¿Cómo lo sabes?
Altaír – me dijo mi papi
Ishtar – ¿eso te dijo?
–con una sonrisa tierna y llena de ilusión.
–
Altaír –si –asentando con la cabeza.
–
Ishtar – ¿y qué te parece eso?
Altaír – Amm –tocándose la boquita con el índice.
– pues tú me caes bien y mi papa está feliz cuando está contigo.
Contigo no se gritan
Ishtar – ah bueno tú también me caes muy bien y tu hermanito también
Altaír – pero a veces es un tonto
Sandro – ¡Altaír!
No le digas así a tu hermano
Altaír –pero es la verdad papi.
Hoy se tiró todo el jugo encima
Etzel –no es cierto, un niño me lo aventó y la mis Paty lo regaño
Empiezan a pelear entre ellos
Sandro –Ves, ni a Altaír le agrada Josué.
Ish –noto que reía; eso no habla de nada.
Sandro –tu siempre tan respetuosa
Ish –no discriminó
Sandro – no me encelare.
Ish –ok, ¿a dónde cenamos?
Altaír – ¡idiota!
–grita.
–
Sandro – ¡Altaír!
–reprende a la niña.
–
Altaír –es que papi… –Chilla intentando convencer.
–
Sandro – ¡nada está castigada!
Altaír dice entre sollozos en queja– ¡no es justo!
Mi mamá siempre decía así cuando estaba enojada y porque yo no puedo… –sigue llorando.
–
Sandro – tu mamá es adulta y conoce la consecuencia de sus palabras –explica.
–
Ishtar –las niñas hermosas como tú no dicen groserías.
Debes comportarte como una princesa –la intenta convencer.
–
Altaír –yo no soy una princesa –sentencia.
–
Sandro – si sigues diciendo groserías.
Ya no serás mi princesa
Altaír – sí, quiero ser tu princesa –en berrinche.
–
Sandro – entonces ya no dirás groserías
Altaír, suspira– no es justo
Sandro – no es justicia sino hacer lo correcto
Altaír, bufa molesta– ¡Ash!
…
Etzel – entonces… ¿tú y mi papá son novios y se besan?
Altaír – obvio, los novios se besan
Etzel – ¿y mi mamá?
Ishtar – ¿qué hay con tu mamá?
Etzel – si mi mamá y mi papá ya no viven juntos, ya no están juntos, ya no se besan; pero vivimos en tu casa, tú y mi papá están juntos, se besan y son felices; pero y mi mamá ya no se besara con él y ya no será feliz
Sandro – eso ya lo platicamos con Betty –la psicóloga.
–
Etzel – sí.
Dijo que ella encontraría a alguien que también la ayude a ser feliz pero ustedes ya no se besaran ni serán felices juntos.
Eso no me hace feliz; ya no estarán juntos conmigo como en mi cumpleaños
Ishtar – El que ellos no estén juntos, no quiere decir que no estén contigo
Etzel – eso dijo la miss Betty y también dijo que me acostumbrare.
Pero extraño verlos juntos
Altaír – pero siempre estaban peleando y gritándose; eso daba miedo y era muy triste
Ishtar – ustedes deben solo preocuparse por estar bien y felices, por jugar, divertirse y aprender mucho en la escuela; sus papas los amaran, aunque no estén juntos y no dudo que su mamá, encuentre a alguien con quien sea feliz, aunque no se los presente
Altaír –ella sale con alguien pero dice que aún no es momento de que lo conozcamos
Etzel –no es cierto
Altaír –claro que sí; yo la oí hablando por teléfono
Etzel –ella dijo que era solo un amigo
Altaír –mintió
Sandro –tranquilos niños; a ver si su mamá sale con alguien y no quiere que lo conozca aun, ella tendrá sus razones
Etzel – ¿cómo cuál?
–dice desanimado.
–
Altaír – porque ha de estar bien feo, más que el socio de Ish
Etzel – ¡nooo!
–Chilla.
–
Altaír – ¡o no quiere a los niños chillones como tú!
Etzel -¡¡¡papá!!!
–Llanto.
–
Sandro – Altaír deja de molestar a tu hermano y tú ya no llores, se ve mal que estén haciendo eso en la calle; no los volveré a traer a ningún restaurante
Ish – compórtense bien sino no les traerán postre
Sandro – no.
No hay postre para Altaír por grosera
Etzel -jajá y ¿para mí?
Sandro – tampoco porque te portaste mal en la escuela
Altaír – jajaja
Sandro -basta –les dice a los niños antes de que empiecen a llorar.
–
EN LA RECAMARA
Ish está preparando la maleta en lo que Sandro duerme a los niños.
Empaca ligero, una falda color vino con su saco, un pantalón negro con su saco, cuatro blusas a juego, un par de coordinados de ropa íntima; una mascada y un collar que combinen con todo; un par de zapatillas, los elementos personales de higiene y perfume; la bolsa, carga lo demás.
Mientras esta abstracta observando lo que lleva y pensando en lo que podría necesitar no se percata que Sandro entra y la observa, decidiéndose a sacarla de sus ideas al abrazarla por la espalda y besarla.
Sandro –llevas lo necesario.
Si no hay tiendas.
–Besándola detrás de la oreja.
–
Ish – si creo que sí.
Sandro – es pequeño equipaje.
Ish – solo es para un par de días; no me gusta cargar de más
Sandro – ya veo –continua besándole el cuello y el hombro.
–
Ish – ¿ya se durmieron?
Sandro – si –besando su boca.
–
Ella da la vuelta para quedar frente a él.
— ¿Me ayudas?.
-Él le hace una mueca desganado por soltarla; pero la deja cierra la maleta y la baja de la cama; para quitar las cobijas.
Se sienta al borde y la jala para que se siente en su regazo.
Sandro – ¿a qué hora te iras?
Ish –salimos a las seis de la tarde
Sandro – te llevo; bueno si quieres los –acentuando esto.
– llevo al aeropuerto
Ish –gracias, pero me quedo con el pendiente de que andes solo con los niños hasta allá –dándole caricias diversas.
–
Sandro –mmm puedo dejarlos a Pablo y a Lisa –su esposa.
– un rato.
Ish – ¿seguro?
Sandro –sí; yo no me quedaría tranquilo, sino te llevo –le besa la cabeza mientras juega con su cabello.
–
Ish – está bien
Sandro – oye Ish…
Ish – mmm –besándole el cuello, entretenida quitándole la camisa.
– dime
Sandro – ¿cuándo regreses podemos hablar de mudarnos y vivir juntos?
Le suelta dudoso de la respuesta; ella deja lo que estaba haciendo para verlo a los ojos, con el ceño fruncido como es su costumbre cuando algo le estresa o molesta.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com