Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El doctor multimillonario tomó mi primera vez y me hizo suya - Capítulo 11

  1. Inicio
  2. El doctor multimillonario tomó mi primera vez y me hizo suya
  3. Capítulo 11 - 11 Capítulo 11 Arrastrada de vuelta a su mundo
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

11: Capítulo 11 Arrastrada de vuelta a su mundo 11: Capítulo 11 Arrastrada de vuelta a su mundo Jace estaba de pie junto a la puerta, vestido con un elegante traje negro hecho a medida.

Alto y esbelto, proyectaba un aire de fría indiferencia que lo hacía parecer completamente inaccesible.

Con ambas manos metidas despreocupadamente en los bolsillos, lanzó una mirada perezosa a Liam y a Nerissa, que estaban debajo de él, y sus cejas se crisparon ligeramente.

Su voz sonó grave e indiferente.

—¿Qué demonios están haciendo?

Nerissa levantó la vista instintivamente al oír aquella voz y se encontró con la mirada fría e indiferente de Jace.

El corazón se le paralizó por un segundo.

Era él.

«¿Es…

el tío de Liam?».

Liam se apresuró a pasarle un brazo por los hombros a Nerissa, forzando una sonrisa tímida.

—No es nada.

Es mi novia, solo estábamos tonteando.

—¿Novia?

—repitió Jace, alargando la palabra con una ceja enarcada mientras sus ojos se posaban en Nerissa.

Hoy iba maquillada, con la piel de un blanco cremoso y resplandeciente.

Un suave rubor le cubría las mejillas, y sus pestañas, largas y rizadas, enmarcaban unos ojos grandes y llorosos, llenos de miedo.

El borde de sus ojos estaba enrojecido, como si fuera un conejito indefenso que hubiera sido llevado al límite.

—No soy su novia…

—negó Nerissa casi al instante, mientras forcejeaba para liberarse del brazo de Liam.

—¿Acaso tengo que ser más claro, tío?

Llevo un tiempo sin mojar, solo quería pasar la noche con una compañera.

Le estoy pagando, ¿entendido?

—interrumpió Liam antes de que Nerissa pudiera responder, y empezó a arrastrarla.

Se había topado con Jace varias veces en ese club y siempre cada uno se había ocupado de sus propios asuntos.

Su tío nunca le había parecido del tipo entrometido.

Nerissa trastabilló mientras él tiraba de ella, y justo cuando pasaban junto a Jace, este alargó la mano y la agarró por la muñeca.

—Tío, ¿cuál es tu problema?

—preguntó Liam, con genuina confusión.

—Lárgate —dijo Jace con rotundidad, solo una palabra.

—Pero ella…

Liam intentó replicar, pero se calló en seco cuando Jace le lanzó una mirada gélida.

—Vuelve a intentar algo así y haré que tu padre te parta las piernas.

—La voz de Jace era gélida.

Esta vez, Liam no tuvo nada que replicar.

Fulminó a Nerissa con la mirada antes de marcharse pisando fuerte, claramente cabreado.

El baño se quedó en silencio al instante.

Ahora solo estaban ellos dos, uno frente al otro.

Jace bajó la mirada, observando su atuendo: camisa blanca, falda diminuta y un lazo atado al cuello.

Definitivamente, el uniforme del club para vender copas.

—Yo…

solo estoy trabajando aquí —se apresuró a explicar Nerissa—.

Gracias por lo de antes.

Jace no dijo gran cosa.

Salió del baño y se apoyó con aire despreocupado en la pared del silencioso pasillo; era un lugar mejor para hablar.

La llamó con un gesto del dedo.

Nerissa se acercó.

—¿Andas corta de dinero otra vez?

—preguntó él con voz monocorde.

Nerissa negó con la cabeza.

—No.

—¿Entonces por qué este trabajo?

—Estoy intentando ahorrar —respondió ella con sinceridad.

Jace se le quedó mirando un momento.

—¿Cuánto quieres ahorrar?

—Sesenta mil.

Él le dedicó una mirada larga e indescifrable.

Sus ojos eran oscuros, con las emociones enterradas en lo más profundo.

Aflojándose un poco la corbata y desabrochándose los dos primeros botones de la camisa, finalmente volvió a mirarla.

—¿Y si no consigues ahorrarlo?

—¿Eh?

—parpadeó Nerissa, confundida por su repentina pregunta.

—¿Piensas venderte otra vez?

¿O tal vez vender tus óvulos esta vez?

—dijo Jace en un tono tranquilo, pero la frialdad que escondían sus palabras era difícil de ignorar.

Hacía solo unos días, Nerissa estaba en uno de los baños del campus cuando vio algo pegado en la esquina interior de una de las cabinas: una tira de papel rota que apenas colgaba.

Con tinta negra emborronada, se leía: «Se buscan donantes de óvulos.

Solo gente seria.

Gran recompensa.

Enviar mensaje al [número]».

Ni un folleto elegante.

Ni logotipos.

Ni la mención de una clínica.

Solo un número de teléfono y una promesa de dinero.

Estaba sin blanca, desesperada y, por una fracción de segundo, se lo planteó seriamente.

Sus dedos habían vacilado sobre el teclado mientras marcaba.

Pero, presa del pánico, se equivocó de número.

Esa llamada había sido para Jace.

Y ahora, allí estaban.

El rostro de Nerissa se encendió al instante, e incluso le ardían las puntas de las orejas.

Ni siquiera alguien de temperamento tan apacible como ella podía soportar semejante pulla.

—Yo…

no lo hice —tartamudeó.

Se dio cuenta de que él lo había malinterpretado por completo y, sinceramente, sintió la necesidad de aclararlo.

—Solo quería devolverte el dinero —musitó Nerissa.

Tenía esa vena de terquedad: solo se sentía cómoda ganando dinero de una manera que tuviera sentido para ella.

Había pedido sesenta mil, y él le había dado doscientos mil.

Había algo en todo aquello que no le cuadraba, así que ahora quería devolverle el dinero extra.

Jace la miró con una expresión indescifrable, frunciendo ligeramente el ceño.

«¿Esta chica va en serio?

La típica empollona, se le ha frito el cerebro».

—¿De verdad insistes en devolvérmelo?

—preguntó, entrecerrando los ojos y midiéndola de arriba abajo.

El uniforme del club se le ajustaba a la figura un poco demasiado bien: curvas en todos los lugares adecuados, una cintura diminuta y unas piernas largas y rectas.

Aún conservaba ese toque de redondez infantil en las mejillas, inocente con una pizca de tentación…

y eso lo transportó de vuelta a aquella noche de hacía una semana.

Pero Nerissa asintió sin dudar.

—Sí.

Tengo que hacerlo.

Jace bajó un poco la mirada y de repente se acercó más, haciendo desaparecer el espacio entre ellos.

Ella quedó completamente engullida por su sombra, con aquellos ojos oscuros clavados en los suyos como si pudiera ver a través de ella.

Su voz se volvió grave y ronca.

—Entonces pasa una noche más conmigo y estaremos en paz.

¿Trato hecho?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo