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El doctor multimillonario tomó mi primera vez y me hizo suya - Capítulo 110

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  3. Capítulo 110 - 110 Capítulo 110 No hay pago sin una probada
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110: Capítulo 110: No hay pago sin una probada 110: Capítulo 110: No hay pago sin una probada A Jace claramente no le faltaba el dinero, así que si Nerissa no aprovechaba esta oportunidad para sacarle un poco más, sin duda se arrepentiría más tarde.

Al fin y al cabo, los momentos como este en los que él mismo ofrecía dinero eran escasos.

Tenía que aprovecharlos mientras duraran.

—Vale, trato hecho.

Cinco veces.

A mi manera.

Sin quejas, sin palabra de seguridad…

el sofá, el suelo, la ducha, incluso el balcón…

Mientras hablaba, Jace le acarició los labios con suavidad, con un destello parpadeante en los ojos.

Nerissa se acobardó al instante.

—Diez mil.

Está bien, diez mil entonces.

Tenía que levantarse temprano con Quentin para una visita a la obra y no podía permitirse el lujo de aparecer con aspecto demacrado.

Además, necesitaba descansar de verdad; de ninguna manera podría soportar estar tan agotada.

Y no había que olvidar…

¿el balcón?

Estaba completamente a la vista.

Jace guardó el móvil, riendo por lo bajo.

—Quítatelo.

Esta vez, Nerissa no protestó.

Completamente sonrojada, jugueteó con los dedos y rasgó el envoltorio.

Justo cuando Jace se inclinaba, Nerissa le agarró la muñeca de repente.

—¡Espera!

¡Aún no me has transferido el dinero!

—Primero la mercancía.

El pago, después.

—Tú…

mff…

Antes de que pudiera terminar, Jace la silenció con un beso profundo.

*****
Cuando todo terminó, ya era pasada la medianoche.

Nerissa acompañó a Jace a la puerta en silencio y luego volvió al baño para lavarse a conciencia.

Sentía todo el cuerpo como si fuera gelatina, dolorido y débil; ni siquiera le quedaban fuerzas para sumergirse en la bañera.

Tumbada boca arriba en la cama, se quedó mirando los diez mil recién ingresados en su cuenta.

Aquella transferencia por fin le dio un poco de alivio.

Poco a poco, la cantidad iría aumentando.

Algún día, se lo devolvería.

Todo.

*****
Al día siguiente.

Nerissa acompañó a Quentin a la empresa encargada del proyecto.

Como el proyecto había comenzado con dos meses de antelación, muchas cosas aún no estaban listas.

En lugar de llevarla a la obra, Quentin la condujo directamente a un complejo comercial cercano.

Le explicó que iban a construir una réplica de esos edificios justo al lado, para que ella pudiera hacerse una idea examinando el producto ya terminado.

Mientras seguía a Quentin, Nerissa observó los edificios del complejo.

No se parecían en nada a lo que ella se había imaginado: solo simples cajas de hormigón.

Sin gracia ni estilo.

Básicos y funcionales.

El tipo de edificios que pasarían desapercibidos en cualquier ciudad.

No pudo evitar pensar: «¿Estas cajas tan básicas?

Los propios ingenieros de Thavira podrían encargarse de esto sin problemas.

Es una exageración traer tecnología del Grupo Lowell».

—El verdadero diseño está en el interior.

No se aprecia mucho con solo mirar por fuera —dijo Quentin en voz baja, percatándose claramente de sus dudas—.

Lo entenderás cuando entremos.

Nerissa asintió levemente, entre confundida y curiosa, y lo siguió al interior.

Una vez dentro, no tardó en darse cuenta de que la distribución era, sin duda, fuera de lo común: estaba llena de recovecos ocultos y pasillos sinuosos.

Los muros de carga estaban situados en lugares tan extraños que era difícil localizarlos a no ser que se mirara con mucha atención.

Casi parecía una ilusión óptica.

Nerissa se esforzó por observar cada pequeño detalle.

Aquel diseño no se parecía a nada que hubiera visto en los libros de texto.

Subieron en ascensor a la cuarta planta, donde todo volvió a parecer más o menos normal.

De allí para arriba, se convertía en un edificio de oficinas corriente: hileras de escritorios, gente hablando por teléfono sin parar y un murmullo constante de conversaciones.

Probablemente un centro de llamadas o una oficina de ventas, supuso ella.

No le dio más importancia.

En silencio, siguió a Quentin hasta que terminaron de recorrer el edificio.

Un esquema general de la distribución ya empezaba a formarse en su cabeza.

Al salir del edificio de oficinas, vio unas hileras de residencias no muy lejos.

Quentin le dijo que no eran importantes por ahora, que ya se las enseñaría en otro momento.

Ella asintió en silencio.

Al no tener experiencia real y ser todavía una novata, no tenía motivos para no hacerle caso a lo que él dispusiera.

Al pasar junto a uno de los edificios residenciales, se percató de algo extraño: en varios balcones, había unas cuantas mujeres embarazadas sentadas al sol.

Desde la distancia, permanecían sentadas, completamente inmóviles.

Casi como estatuas.

¿Quizá solo eran familiares de los empleados?

Nerissa lo supuso en silencio.

Mucha gente venía a Thavira a trabajar, y bastantes traían a sus familias.

La verdad es que el lugar parecía bastante animado.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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