EL DOCTOR SEXUAL (SU SUMISA)18+ - Capítulo 38
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- Capítulo 38 - Capítulo 38 ME CANSÉ DE TU COÑO (1)
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Capítulo 38: ME CANSÉ DE TU COÑO (1) Capítulo 38: ME CANSÉ DE TU COÑO (1) Ann y Silver se bajaron agitadas de los taxis antes de pagarle al taxista. Las dos desfilaron con lo mejor de ellas mismas para llamar la atención de la gente mientras avanzaban hacia el gigantesco club, pero parecía que no les prestaban atención, ya que el grupo de personas que estaba en las esquinas estaba ocupado chocando sus copas mientras se involucraban en una profunda conversación. Se podía escuchar una risa estruendosa entre ellos mientras murmuraban los unos con los otros.
El sonido del bajo que salía del club se hizo más fuerte a medida que se acercaban a la entrada. Ann tomó de la mano a Silver, para evitar separarse.
Ella empujó la puerta y ambas entraron. La música que pinchaba el DJ, estentórea toda la zona y casi intentaba reventarles los oídos. Las mesas y sillas que se derribaban durante una pelea juguetona entre adolescentes locos en el borde de la sala del club eran como resultado del estridente rugido de victoria.
Un rugido de emoción sofocaba la sala, ya que se reproducía una música hip pop cantada por Nikki Minaj. Las mujeres en la pista de baile movían sus caderas y retorcían sus traseros al compás de la música, mientras los hombres se entrelazaban y se frotaban salvajemente contra ellas.
—¡Vamos, vayamos a la barra! —gritó Ann para que la escuchara Silver, después de observar el club por algunos segundos.
Silver siguió a Ann por detrás mientras ella tomaba la delantera hacia la barra del bar.
El olor a cerveza, humo rancio de cigarrillos, sudor y cítricos les llegó a la nariz cuando llegaron a la barra.
La barra estaba llena, pero lograron reservar un espacio. Silver tomó asiento en un taburete de madera que estaba alineado a lo largo del mostrador mientras Ann se inclinaba contra el mostrador con los codos apoyados en él.
—No puedo recordar la última vez que fuimos a un club —gritó Ann debido a la música alta que hacía imposible que alguien escuchara.
—Lo que sea —dijo Silver con un tono desinteresado. No sentía el ambiente como solía sentirlo en los días de instituto. Incluso cuando sonaba su música favorita, no se movió ni un poco.
—Venga, Silver, deja de actuar como una sádica —gritó Ann y Silver rodó los ojos—. Hoy vamos a ligar.
—No, Ann, tengo novio —rechazó Silver.
—¿Y qué? —Ann desvió su mirada hacia Silver.
—No soy como tú, que encuentras divertido engañar, vale —Silver pestañeó mientras enfatizaba en la última palabra.
—Suenas como una perra —maldijo Ann.
—¿Qué? —Silver se indignó.
—Tequila —ignoró a su amiga Ann y hizo su pedido.
—¿Tequila? —Los ojos de Silver se abrieron grandes en desconcierto.
El barman con mangas remangadas se acercó al mostrador. Sacó un vaso pequeño y una botella de tequila. La abrió y vertió un pequeño trago en la copa antes de lanzárselo a Ann.
—¿Qué? Te dije que voy a ligar esta noche —rodó los ojos Ann mientras agarraba la copa del mostrador.
—No voy a llevarte a casa, Ann, así que por favor ten cuidado… —advirtió Silver.
—Estoy bien —dijo ella, llevando la copa a sus labios—. Mientras tú no bebas nada —añadió Ann.
—De verdad… —gritó Silver y parecía que Ann se había perdido ya que no le prestaba atención a su mejor amiga—. Ann —llamó cuando notó el repentino cambio incómodo de expresión en el rostro de Ann; era como si estuviera babeando por algo o alguien—. Tuvo que seguir su mirada hasta la entrada del bar para descubrir a quién estaba mirando su amiga sin parpadear.
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