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El domador de bestias más débil consigue todos los dragones SSS - Capítulo 287

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Capítulo 287: Capítulo 287 – Semana de Batalla del Domador – 23

Ren fue demasiado rápido.

Conectó un golpe preciso en la cara del chico más cercano.

Vern cayó inconsciente, su centauro desapareciendo por el impacto.

Pero la victoria fue breve.

Héctor, al ver caer a su compañero, rugió de furia. Canceló instantáneamente la lucha del minotauro contra el escarabajo y se fusionó con el rayo de luz que era su bestia, su cuerpo transformándose en una versión humana más pequeña con varios rasgos de la criatura.

Se lanzó hacia Ren, que apenas había aterrizado después de su ataque a Vern.

—¡Te tengo! —gritó, su puño transformado yendo directamente hacia el costado de Ren.

El golpe conectó con un fuerte crujido. Héctor sonrió, seguro de su victoria, hasta que notó la expresión de Ren mientras rotaba. No había dolor, solo calma. Y entonces…

Héctor se sorprendió, mientras miraba su propio puño.

La hidra de Ren también había regresado a su cuerpo en un destello de luz justo a tiempo, completamente fusionada, cubriendo su torso con una armadura parecida al diamante.

Las escamas translúcidas, reforzadas por el poder del anillo, le daban un 140% extra de defensa y habían absorbido el impacto por completo.

Pero lo más alarmante para Héctor no era ser incapaz de infligir daño… era el dolor que ahora subía por su brazo. Sus nudillos estaban dislocados, algunos huesos claramente fracturados por el impacto contra algo mucho más duro de lo esperado.

—Mi turno —dijo Ren, ejecutando ya su contraataque preciso y devastador.

Giró, canalizando el impulso del golpe de Héctor en su propio movimiento, y conectó una patada giratoria que impactó exactamente en la mandíbula del chico minotauro fusionado.

Héctor colapsó, inconsciente incluso antes de tocar el suelo.

Rosalind, la última en pie, evaluó la situación con la frialdad característica de su educación de combate noble. Su caballo seguía atrapado por Taro, Min había reaparecido detrás de ella y ahora dirigía su serpiente hacia su espalda, y Ren se estaba girando en su dirección con esa calma que era más intimidante que cualquier grito de batalla.

Pero lo que finalmente selló su decisión fue ver al enorme escarabajo, ahora libre de su enfrentamiento con el minotauro, acercarse a su caballo para atraparlo en formaciones minerales que emergían del suelo.

Con un suspiro de resignación, Rosalind levantó las manos.

—Me rindo.

Lin observó por un momento más, asegurándose de que el combate había terminado definitivamente, antes de levantar su brazo.

—¡Victoria para el equipo de Ren! —anunció con su voz profesional que apenas ocultaba un tono de satisfacción.

Las gradas estallaron en vítores y exclamaciones de asombro. Lo que muchos habían anticipado como un combate más complicado había terminado nuevamente en menos de un minuto, una demostración de efectividad que pocos habían visto en estudiantes de primer año.

Desde su posición privilegiada, Selphira Ashenway aplaudió con elegancia, sus ojos brillando con orgullo, aunque nadie sabía exactamente por qué.

Klein, observando desde un rincón apartado, apretó los puños con tanta fuerza que sus uñas se clavaron en sus palmas. La facilidad con la que el equipo Ala Gris había despachado a compañeros de su círculo interno era más que humillante; era una amenaza directa a su honor.

—Impresionante coordinación —comentó Luna a nadie en particular, aunque su tono sugería que mentalmente medía sus propias estrategias contra lo que acababa de presenciar.

En la arena, mientras los auxiliares médicos atendían a Héctor y Vern, Ren y sus amigos se reunieron en un círculo estrecho.

—Funcionó mejor de lo que esperaba —admitió Taro, flexionando sus dedos para aliviar la tensión de resistir la carga—. Aunque casi pierdo el agarre cuando el caballo cargó.

—Ren dijo que sus cuernos no podrían atravesar la sinergia defensiva de tus bestias aunque soltaras, no seas tan quejica… —Min sonrió ampliamente—. ¿Viste sus caras cuando desaparecimos? Invaluables.

Ren, sin embargo, mantuvo su expresión analítica mientras observaba las marcas de batalla en sus compañeros.

—La sincronización con el anfibio necesita trabajo —señaló—. Perdí la invisibilidad demasiado pronto al saltar. Taro podría haber dañado al caballo con las garras minerales y…

—No seas tan perfeccionista, tú fuiste el que dijo que no deberíamos planear demasiado para poder aprender a reaccionar —Min suspiró teatralmente, aunque su sonrisa no disminuyó.

—El equipo de Klein, el de Larissa o el de Luna serán diferentes —comentó Ren mientras se dirigían hacia la salida—. Recuerden que necesitaremos más que trucos de invisibilidad contra ellos.

—Un problema para otro día —respondió Taro, sorprendiendo a sus compañeros con su despreocupación—. Por hoy, ¿qué tal si disfrutamos un poco de esta victoria? Imaginen la cara de Klein…

Min estalló en carcajadas, poniendo un brazo alrededor de los hombros de cada uno.

—¡Ese es el espíritu! Esperen… ¿Quién eres y qué has hecho con nuestro preocupado Taro?

Los tres se alejaron riéndose, dejando atrás una arena llena de especulación sobre si estos chicos con bestias supuestamente mediocres realmente podrían llegar al final del torneo.

♢♢♢♢

Ren y su equipo observaron algunas otras batallas del día ya que no necesitaban ser curados.

El equipo de Han ganó la suya, y Min hizo un gesto de disgusto, junto con una expresión de completa decepción de Taro, cuando el equipo de Klein ganó la suya fácilmente.

Pero la siguiente batalla…

El murmullo en las gradas alcanzó un nuevo nivel cuando anunciaron la siguiente pareja de equipos. No era solo otro enfrentamiento de recién llegados; era una batalla que agrupaba a tres de las familias más poderosas de Yano, protagonizada por jóvenes herederas que también eran primas y amigas cercanas.

—¡Equipo Luna contra Equipo Larissa! —anunció Yang, su voz resonando por toda la arena—. Prepárense para entrar.

—Esto será interesante —comentó Ren, inclinándose ligeramente hacia adelante—. Las tres tienen estilos de combate similares y conocen las debilidades de cada una.

Min levantó una ceja.

—¿Quién crees que ganará?

Ren no respondió inmediatamente, sus ojos estudiando a los dos equipos entrando a la arena desde extremos opuestos. Luna caminaba con su característica gracia, flanqueada por Mayo y Matilda, ambas proyectando serenidad. Desde el otro lado, Larissa avanzaba con la elegancia casi innata de la más alta nobleza, seguida por Liora y María.

—Depende de cuánto estén dispuestas a revelar —finalmente respondió.

En el centro de la arena, las primas se miraron directamente, una tensión casi palpable flotando entre ellas.

—No esperaba enfrentarnos tan pronto —comentó Larissa, su voz manteniendo la compostura aristocrática a pesar de la situación.

Luna esbozó una ligera sonrisa.

—Considéralo una oportunidad para demostrar quién ha progresado más desde nuestros días de entrenamiento.

—Supongo que sí —respondió Larissa, y por un instante, una chispa de algo casi nostálgico cruzó su rostro antes de que la máscara de competidora se asentara nuevamente en su lugar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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