Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

el duque del norte caído - Capítulo 25

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. el duque del norte caído
  4. Capítulo 25 - 25 Capítulo 25 Expansión en la Nieve y la Luz que Llega
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

25: Capítulo 25: Expansión en la Nieve y la Luz que Llega 25: Capítulo 25: Expansión en la Nieve y la Luz que Llega El Castillo Helado no se conformaba con defenderse.

Kain Voss había aprendido que un ducado vivo debe crecer o morir.

Días después de la masacre nocturna que aterrorizó al Imperio, Kain reunió a sus comandantes en el salón del trono.

—Damas y caballeros —dijo con voz firme—, el Imperio vendrá con todo.

No esperaremos dentro de murallas.

Expandiremos.

Órdenes claras: • Equipos de magos del clan dragón y golems reforzados con cristales de hielo derribarían secciones antiguas de las murallas externas para reconstruirlas más lejos, ganando leguas de terreno.

• Bosques cercanos serían talados controladamente para crear vastos campos de entrenamiento: llanuras abiertas para cargas de Caballeros de Dios, colinas para posiciones de Ojos del Norte, valles ocultos para emboscadas de kitsune.

• Nuevas aldeas fortificadas se levantarían para refugiados y familias: casas cálidas con mana térmico, granjas bendecidas por cristales de crecimiento, establos para wyverns.

Especial atención a las áreas para futuras “sirvientas” —como Kain llamaba eufemísticamente a las mujeres y niñas rescatadas de esclavitud en otros ducados que llegaban buscando refugio.

Ellas tendrían barrios propios seguros, con escuelas, huertos y talleres donde aprender oficios o combatir si lo deseaban.

Kain no permitiría que nadie en su ducado volviera a ser propiedad.

Draka, con fuego en los ojos, supervisaba la destrucción de murallas antiguas: puñetazos dracónicos que pulverizaban piedra como si fuera nieve.

Bork lideraba equipos de Caballeros de Dios moviendo bloques enormes para nuevas fortificaciones.

Lyria coordinaba desde el aire con wyverns, marcando límites.

Elara usaba Envy para crear ilusiones que ocultaran las obras del enemigo lejano.

Kira, con Lust, calmaba a refugiados asustados, haciendo que desearan quedarse y contribuir.

El ducado crecía.

Día a día, más fuerte, más grande.

Una mañana fría, cuando las nuevas murallas ya se alzaban a tres leguas del castillo original, un Ojos del Norte en la torre más alta dio la alerta con cuerno largo.

Todos alzaron la vista.

En el horizonte sur, una procesión pequeña pero brillante avanzaba por la nieve.

Bandera blanca con el emblema de Saint: una luna rodeada de estrellas.

Al centro, flotando a centímetros del suelo, una figura de luz pura: vestido blanco con detalles celestes, cabello rubio ondeando como oro líquido, alas pequeñas en la cabeza brillando suavemente.

La Gran Santa Lilia Saint venía en persona.

Solo veinte escoltas: sacerdotes y paladines sagrados, sin armas agresivas visibles.

Lyria voló inmediatamente a informar a Kain, que estaba supervisando un nuevo campo de entrenamiento.

—La Santa.

Viene con bandera de paz.

Sola, casi.

Quiere hablar.

Kain limpió nieve de su capa negra, ojos dorados entrecerrados.

—Ábranle las puertas.

Recíbanla con honor, pero con vigilancia.

Kitsune en sombras.

Ojos del Norte listos.

Wyverns en altura, pero sin atacar.

Draka gruñó cerca.

—¿Confías en ella?

Kain negó.

—No confío en nadie del Imperio.

Pero si es tan pura como dicen… quizá escuche.

Y si no… tendremos que mostrarle por qué el norte ya no se arrodilla.

La procesión llegó a las nuevas puertas externas.

Lilia flotaba al frente, halo tenue brillando, ojos azules llenos de tristeza y esperanza.

Los guardias Voss —caballeros blancos y arqueros— se apartaron respetuosos.

Kain esperaba en la plaza principal, flanqueado por Lyria, Bork, Draka, Elara y Kira.

Lilia descendió suavemente hasta tocar la nieve con pies descalzos.

Sus alas en la cabeza se movieron nerviosas al sentir tantas auras poderosas y oscuras.

Pero sonrió con calidez genuina.

—Duque Kain Voss… gracias por recibirme.

Vengo no como enemiga, sino como portadora de luz.

Deseo hablar de paz.

Para que ninguna alma más se pierda en la oscuridad.

Kain la observó un largo momento.

Sintió su pureza: real, abrumadora, como un sol en la nieve.

Inclinó la cabeza —no reverencia, pero respeto.

—Gran Santa Lilia.

Bienvenida al Gran Ducado del Norte.

Hablaremos.

Pero la paz tiene un precio: justicia para los oprimidos, libertad para los Pecados, reconocimiento de nuestro derecho a existir.

Si vienes con corazón abierto… escucha nuestra historia.

Si no… la luz y la oscuridad chocarán.

Y nadie ganará.

Lilia asintió, ojos azules firmes.

—Escucharé.

Y rezaré para que la luz encuentre camino en ambos corazones.

El castillo contuvo el aliento.

La Santa había llegado.

Y con ella… la última oportunidad de paz antes de que el fuego y las sombras consumieran todo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo