El Elegido - Capítulo 6
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6: Capitulo 6 6: Capitulo 6 Aitor volvió a la zona de reuniones, allí le abrió la puerta Gans.
— Hola, ¿Qué tal estás?
Gans se movió a gran velocidad para volver a jugar videojuegos.
— Veo que es cierto que no eres muy hablador.
Una mano de hueso apareció delante de Aitor y señaló a una puerta que estaba al lado de Gans.
— Gracias.
Aitor abrió la puerta que señalaba la mano y allí estaba Zack, parecía estar cansado.
— Por fin llegas.
Zack se dió la vuelta y vio a Aitor.
— Entra, vamos a empezar el entrenamiento.
— ¿Donde está Saches?
— Saches está en una misión, me encargo entrenarte.
Aitor entró en la sala y cerró la puerta.
— Muy bien, te voy a enseñar lo básico.
Zack cerró los ojos y después de unos segundos los volvió a abrir.
— ¿Lo has visto?
— Solo he visto que has cerrado los ojos.
— Veo que no sabes nada de verdad.
Zack suspiró.
— Debes intentar concentrarte en los ojos para intentar ver cómo fluye el maná puro.
— ¿Eso para que es?
— Así puedes ver que tan fuerte es tú oponente en comparación contigo.
Aitor cerró los ojos y se concentró.
— Lo básico es poder ver el maná de tú oponente, pero lo suyo sería intentar sentir el maná de otros.
Aitor empezó a ver algo extraño, era capaz de ver a Zack con los ojos cerrados.
— Te estoy viendo.
— No digas tonterías.
Zack levantó los brazos.
— ¿Qué he hecho?
— Has levantando los brazos.
Zack se sorprendió, “¿Nos habrá engañado?” — Vale, abre los ojos.
Aitor abrió los ojos.
— Ahora debes de intentar rodear todo tú cuerpo con maná.
— ¿Para que es eso?
— Eso sirve para resistir mejor los ataques y dar golpes más fuertes.
Aitor cerró los ojos y se concentró para hacer lo que dijo Zack.
— ¿Lo he hecho bien?
Zack estaba impresionado, “este chico es un genio” pensó.
— Ahora debes de aguantar así durante una hora.
Aitor se quedó quieto y cerró los ojos.
— Te avisaré cuando ya hayas terminado.
El tiempo pasaba y Aitor cada vez estaba más cansado, se sentía como si hubiera estado corriendo durante más de tres horas.
— ¿Falta mucho?
Al no tener respuesta, Aitor abrió los ojos y vio a Zack dormido.
— ¿Se ha quedado dormido?
Zack despertó de golpe y miró la hora en el teléfono.
— ¡Me he quedado dormido más de tres horas!
— ¿¡Es enserio!?
Aitor cayó al suelo agotado.
— Me has sorprendido.
Aitor miró a Zack.
— ¿A qué te refieres?
— Yo la primera vez que usé el maná así solo dure unos diez minutos.
Aitor sonrió feliz al escuchar eso.
— Genial.
Mientras tanto en la plaza de la ciudad estaba Saches descansando en un banco.
— Al final no era nada.
Saches estaba relajándose en el banco, cuando una señora mayor se sentó a su lado.
— Joven, aquí tiene.
La señora le entregó un pequeño trozo de papel a Saches, cuando Saches miró el papel se dió cuenta de que la señora había desaparecido.
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