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El ERMITAÑO, NO QUIERE SALIR DE LA MONTAÑA - Capítulo 1

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  4. Capítulo 1 - 1 PRÓLOGO
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1: PRÓLOGO 1: PRÓLOGO En un futuro distante.

La aldea de Parl, una pequeña comunidad ubicada en el noroeste del continente, más allá de los reinos de los hombres.

“Sí, una pequeña aldea olvidada por Dios”, muchos dirían eso.

Pero no los aldeanos de Parl.

Ellos eran felices por el simple hecho de estar lejos de las guerras entre los reinos y de las luchas interestatales.

El suelo era fértil, demasiado fértil.

La comida era abundante, al igual que los animales y la madera.

Las montañas y el bosque les daban todo.

Tanto era así que Louis, un huérfano víctima de las guerras, recién llegado, veía raro a las personas rollizas y de piel sana… —Apúrate, Louis —le instó su tío Mak, un buen hombre tan robusto como amable, que lo recibió junto a su hermana pequeña después de la muerte de sus padres.

Un pueblo de ensueño desde su punto de vista.

No sabía por qué sus padres no quisieron venir aquí con su tío, pero… si había algo anormal, sería, en efecto, el bosque de las montañas.

—¿A dónde vamos, tío?

—preguntó Louis a su tío, mientras cargaba un carro con sacos de comida y mercancías importadas—.

¿Para qué es todo esto?

—Calla… —”HUUGG”— ahhh, y apúrate —respondió su tío sudoroso después de meter con dificultad una pesada caja—.

¡Ufff!

No puedo creer que casi me retraso este mes.

—Te dimos las cosas hace semanas.

—Y te recordamos cada una de ellas.

Le recordaron las vecinas con ojos apagados.

—HUGGG —un ataque efectivo, ya que Mak se retorció al sentir sus miradas como dagas clavándose en él, suplicando—.

Ya voy, ya voy… Dejen de verme así, no ha terminado el mes.

—¡Je, je, je!

—no pudieron evitar reírse sus vecinos y amigos con su súplica.

Mientras Louis veía extraño todo esto, terminó sin saberlo en el camino.

—¿A dónde vamos, tío?

—volvió a preguntar con curiosidad.

Mak lo vio como si apenas recordara que no sabía nada del pueblo.

—Al templo en el bosque de las montañas… “las montañas sin fin” —.

Louis se sorprendió.

Nunca oyó de un templo en las montañas, y más aún de “las montañas sin fin”.

<Pero montañas sin fin… cuando llegué eran realmente impresionantes, pero… realmente no vi el fin> Louis recordó su llegada y, por su edad impresionable, realmente lo creyó al recordar.

Al ver su expresión, su tío sonrió.

—Se dice que antes eran unas pocas montañas… “la boca del mundo” le llamaban —sonrió al ver cómo su sobrino se sumergía en la historia.

—Fue poco después de la era de la Gran Guerra y el “héroe”… y la gran catástrofe que sumergió a los reinos de los hombres en guerras sin fin, que llegó aquí… el primero, Adrian Parls —los ojos de Louis brillaron con la mención de la Gran Guerra y el héroe, para luego escuchar sobre la gran catástrofe.

Louis no sabía mucho sobre ello, solo las historias narradas y baladas, pero sí recordaba algo: la desaparición del héroe, la muerte de todos los reyes de los hombres y… el reino borrado.

Así que lo que su tío le contaba no era diferente a un cuento de hadas.

—Sí, Adrian Parls.

Debieron ser cerca de 300 años después, tal vez más —su tío lo trajo de nuevo a la realidad, sacándolo de las viejas historias de sus recuerdos—.

En esos tiempos, el mundo aún resentía fuertemente lo que pasó.

La debilidad de unos… sacó a relucir la codicia del corazón de los hombres…

Pero bueno, Parls quería alejarse de esos conflictos; tenía que cuidar a su familia, así que pasó por el gran desierto de Gobi, por las llanuras centrales y los reinos caídos… Terminando aquí, en medio de la nada.

En esos tiempos, “la boca del mundo” estaba lleno de monstruos: cíclopes, croctars, dragones, etc.

Tomándose el tiempo para que su sobrino se imaginara todo, siguió: —El viejo Parls realmente se lamentó de venir hasta las orillas del continente, a este lugar olvidado por la diosa.

El suelo era duro e infértil.

Básicamente, el único suelo rico era el del bosque, lleno de bestias mortales.

Un suicidio… y estas no salían, así que, ¿para qué jugar con su suerte?

—Mak vio cómo su sobrino veía confundido su alrededor.

Los campos dorados con trigo, las hierbas verdes, y el suelo negro y las montañas imponentes… No podía imaginar que esto alguna vez fuera un lugar tan inhóspito, decadente y mortal.

—Sí, el viejo Parls no encontró nada en su búsqueda de paz… o eso pensó —Louis se mordió los labios al sentir que su tío llegaba a la mejor parte.

A todos los niños les gustaría una historia de épocas de mitos—.

Una noche de tormenta, mientras Parls dormía, despertó… El suelo tembló a su alrededor, la tierra se lamentó y rugió, obligándolos a salir de sus camas… Y entonces lo vio: la tierra se deformó, alzándose en el aire, tan arriba que parecía tocar las nubes, tan extenso que parecía no tener límite… Hasta que la tierra se contrajo, compactando y frunciendo, dándole forma y estructura a la tierra y roca… Y en una noche nació una cordillera de montañas tan grandes y profundas como sólo sabrían los dioses.

Un espectáculo sobrenatural… Incluso podría jurar que vio una sombra entre las nubes y rayos —.

Louis se asombró ante la idea de algo tan mítico.

Sus ojos brillaban como estrellas, pero surgió una pregunta: —¿Por qué no se fue?

Mak lo vio a los ojos.

Sí, la gran pregunta.

—Lo intentó, pero, ¿cómo irse cuando luchas por sobrevivir?… Necesitaban comida, agua para viajar, y apenas lo tenían —.

Louis, por un momento, se imaginó sombras como esas historias con marionetas: todos cansados y hambrientos, sin entender, ni posibilidad real de escape… ¿Qué tan lejos llegarían si lo intentaran?

—¿Qué pasó después?

—Louis preguntó expectante.

—Nada… —Mak dijo, viendo la cara congelada de su sobrino, quien lo veía refunfuñando—.

…En serio, nada pasó… Parls estuvo comido por la ansiedad, pero no pasó nada… Hasta un mes después.

—¿Un mes?

—Sí… un mes —dijo, sumergiéndose una vez más—.

Las montañas, llenas y rocosas, estériles en extensión, un día, de repente y sin explicación, se volvieron rebosantes de vida: árboles, plantas… flores, agua.

Lo único que faltaba fueron los animales… los cuales llegaron con el tiempo… —.

Louis vio las montañas, confundido.

<¿Aparecieron sin más?> —Y eso no fue lo más extraño… Lo que haya pasado… llegó fuera del bosque —Mak le sonrió, y Louis lo entendió, observando los campos y la tierra verde que se extendía más allá de la vista—.

Parls solo pudo pensar que fue un acto divino e hizo un templo a la diosa en las orillas del bosque, en agradecimiento… —Fue la diosa —el niño lo interrumpió, pero Mak solo negó con la cabeza.

—Eso pensó Parls, pero luego pasaron cosas extrañas —habló con una sonrisa incómoda.

Su sobrino era de un reino con predicación hacia Lumia, pero continuó—.

Parls lo pensó, pero luego le cayó un rayo a la estatua… luego ardió de forma espontánea… apareció decapitada, incluso una vez apareció destrozada en las letrinas.

Ambos guardaron silencio ante los ataques sobrenaturales, para luego Louis reír ante los otros ataques infantiles.

Mak simplemente menear la cabeza, más relajado con su actitud.

—Parls, viendo esto, dudando, se armó de valor y construyó un templo en una de las montañas.

Y extrañamente no le pasó nada.

Eventualmente, la gente comenzó a llegar más y más, y el pueblo fue creciendo, al igual que las ofrendas en el altar… semillas, comida, fruta, incluso alcohol y metales… Y pasó otra vez algo extraño —Louis, sonriendo, esperó el giro—.

Todo desaparecía, cada vez… Y eventualmente, cuando el pueblo estuvo saturado y sin abasto, Parls dejó, aún así, ofrendas… Sí, ese mes se llevaron todo, excepto las semillas… Parls las vio extrañado… Pensó que no le gustó al dios de las montañas, o tal vez se apiñó de su situación… Pero cuando las abrió, las vio: esas semillas pequeñas que dejó se volvieron más grandes y regordetas… Y el cultivo se disparó, las plantas, las cosechas crecían más rápido y abundantes.

La bendición de las montañas… Ya debes saber qué pasó después.

Louis vio la carreta repleta de su tío y, en el fondo de ella, unos costales con semillas.

—La gente comenzó a dejar ofrendas, obteniendo semillas benditas —Louis se maravilló, a lo que Mak le acarició la cabeza.

La historia fue tan larga que, sin saberlo, estaban frente al templo, comenzando a poner las cosas en el altar.

Louis esperó ver algo fantástico.

—No puedes ver —le indicó Mak.

—¿Pero…?

—Louis lo volteó a ver, quejándose, pero vio a Mak con los ojos cerrados, sonriendo.

Para luego ver el altar… congelándose.

—¿Eh?… ¿No está?

Mak abrió los ojos, ya acostumbrado, y recogió sus semillas.

—Hora de volver.

Louis simplemente se quedó pasmado sin entender, para luego seguir a su tío, repitiendo lo que pasó en su cabeza.

Estaba seguro de que solo volteó un segundo.

—¡Ustedes, alto!

—Para luego ser detenido por un regimiento de hombres armados a su regreso—.

¿Son del pueblo de Parls?

Louis se alteró al reconocer la bandera, pero su tío se mantuvo calmado y tranquilo.

El hombre asintió, sacando un documento de su alforja.

—Por la presente… en nombre del rey de Crackon, Su Eminencia… —El dúo simplemente oyó en silencio—.

El pueblo libre de Parls ahora caerá en jurisdicción del reino, disponiendo de su protección, a cambio de tributo.

—Entiendo, mi señor —Mak asintió.

—P-pero, tí… —Louis susurró, pero fue callado por Mak.

—Es bueno ver que entienden su lugar… Informen al resto —el hombre ondeó su capa y se retiró, para luego ver el bosque exuberante y las montañas ricas—.

A partir de ahora, tampoco está permitido que los pobladores se acerquen a las montañas sin el permiso correspondiente.

Mak asintió mientras se despedía sonriendo.

Mientras Louis veía con lástima el futuro de su hogar actual, entendía por qué su tío lo calló: eran gente sin poder.

Viendo a su sobrino, Louis, le acarició la cabeza.

—No son los primeros que vienen por las montañas —le sonrió confiado a Louis.

Quien, con los ojos brillosos, vio al regimiento y al hombre bigotón del documento real señalando áreas del bosque y algunas montañas.

—¿Pero cómo?

—dudó al ver a los hombres armados.

Los aldeanos no parecían expertos en combate, y aunque las historias los marcan, hace mucho que no caminaron dioses y héroes por la tierra.

—Ya verás —le sonrió Mak sin volver a ver a los soldados.

Días después, con la llegada de más soldados, el pueblo ahora ondeaba la bandera de Crackon.

Dudando ahora de las palabras calmantes de su tío, Louis pensó: <Ya no soy un niño>, diciéndose así mismo, enojado.

Y unos días más tarde, Louis lo oyó… Un rugido tan fuerte y tan calmado… antinatural.

Lo hizo temblar de miedo a él y a su hermana desde lo más profundo… Pero su tío llegó a calmarlos.

Para luego, sin resistir su curiosidad, explorar más allá, donde nació aquel ruido… ese cántico.

Un escalofrío le recorrió desde lo más profundo de su ser.

Un campo lleno de cuerpos.

No solo el regimiento; era evidente que era un ejército completo.

No una batalla, una auténtica masacre sin sangre, tan antinatural como podía entender.

Y lo más aterrador… fue ver a los aldeanos, personas amables, recogiendo las cosas, recogiendo las armaduras y equipo, para al final llevarse los cuerpos, como si fuera una simple cosecha, mientras meneaban la cabeza con lástima.

Louis corrió tan rápido como pudo, tropezando varias veces, viendo al llegar al pueblo cómo su tío recogía la bandera de Crackon.

Sus piernas cedieron al ver la sonrisa de su tío.

—Oye, tranquilo, ¿qué pasa?

—pero luego vio el rostro preocupado de su tío al verlo en el suelo, temblando.

Mak vio su ropa sucia y el miedo en sus ojos y lo supo.

—¿Lo viste?

—Louis, temblando, no respondió de inmediato—.

¿Lo hicieron?

—El miedo era palpable en su voz.

Su tío lo vio con lástima y meneó la cabeza.

—Te lo dije: no son los primeros que vienen.

¿De verdad crees que nosotros podríamos hacer eso?

Por fin Louis lo entendió.

Sí, no tenían la capacidad; los conoció por poco tiempo, pero lo sabía… Y no pudo evitar ver las enormes montañas.

Y, sin saberlo, se volvió más respetuoso hacia ellas, y silenciosamente volvió la paz y la tranquilidad.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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