El ERMITAÑO, NO QUIERE SALIR DE LA MONTAÑA - Capítulo 13
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- Capítulo 13 - 13 LA MARCA
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13: LA MARCA 13: LA MARCA Más allá del terror psicológico de ver a un anciano reír como loco, en una situación extradimensional,la mente de Mat se planteó seriamente saltar por la ventana.
El razonamiento: Anciano → vestido de mago → risa loca = mago loco.
Si nadie quiere caer en manos de un científico loco, menos aún de un mago loco.
Y más aún cuando la sonrisa del viejo se ensanchó enormemente al sacar de sus ropajes un pergamino,cuyo símbolo grabado resplandecía en una luz azul llameante.
—¡¿QUÉ MIERDA?!—Los músculos de Mat se tensaron, saliendo disparado contra la ventana más cercana.
—¡Ahí te voy, DIOSITO!—Mat rugió al saltar para armarse de valor, sin esperar a abrirla, sin pensar.
—FHENTO SHEI MO OSCOH —(Viento, responde mi orden)— Erik lanzó un hechizo rápido.
El cuerpo de Mat salió disparado hacia atrás, rebotando contra el suelo marmoleado.
—Jhe sho sheiph?
—(¿Qué esperan?)—Preguntó Erik a los guardias, aturdidos por el desarrollo repentino, mientras tomaban a Mat firmemente de los brazos, sometiéndolo contra el suelo.
—¡Suéltenme, mamahuevos!— gritó Mat mientras buscaba zafarse de su agarre férreo.
Se paralizó cuando vio a Gandalf caminando con un pergamino cuyo círculo resplandecía más y más al acercarse a él.
—¿¡QUÉ ES ESO!?—Los brazos de Mat se tensaron ante la sonrisa del mago canoso y el objeto extrañamente sobrenatural.
—¡NO TE ACERQUES!—La luz del pergamino se reflejaba en sus ojos, acercándose lentamente, mientras el vejete susurraba algún cántico extraño.
—¡ESPERA!
¡¡PIDOS!!—Ya cuando Mat lo tuvo enfrente, el brillo era cegador.
Sus gritos, sus forcejeos, cayeron en oídos sordos.Solo pudo ver cómo forzaban su cuello a un lado.
—¡Aguanta!… ¡AHHHHHHH!—Antes de que pudieran presionar el pergamino y su luz contra su piel.
Mat no sintió nada por unos momentos, antes de sentir como si le fundieran la piel: un dolor que taladraba los nervios en carne viva.
—¡AHHH, MALDITO HIJO DE PUTA!—Un grito , desde mas profundo de las entrañas, se le escapó.
—Jhe il fhet phosehe?!
—(¡¿Qué le pasa?!)— preguntó el guardia al ver a Mat, recibiendo un simple meneo de cabeza de su compañero, dejando a ambos consternados e incómodos.
Tanto fue así que logró liberarse de los dos guardias, llevándose las manos al cuello, revolcándose en el suelo de dolor.
Su piel estaba roja, su cuerpo sudaba a chorros y el aire de sus pulmones no le alcanzaba para gritar.
Sin el pergamino obstruyendo la vista, se veía cómo el círculo resplandecía a fuego en su piel, tan brillante como ardiente.
—¡AHHH, ANCIANO INFELIZ!—Mat no dejó de gemir o gritar cada vez que podía, el dolor encajoso.
Pero, como toda llama, al final, después de brillar, perdió todo su resplandor rápidamente.Y con ello, el dolor menguó hasta desaparecer.
—Ahh… ahh… viejo… puto… rabo verde… jhaaa… chupa pitos…—Mat apenas podía decir palabra alguna después de semejante experiencia.
—Jooo, pensar que un jovencito tendría una lengua tan sucia —habló Erik, acariciando su barba y sonriendo.
—¿Me… e-entiendes…?
¿Te entiendo?— Mat jadeó su respuesta con las fuerzas que le quedaban, consternado, frunciendo el ceño.
—Viejo… sapho phuto… ehhh…—Lo maldijo una última vez antes de desmayarse.
—Jooo, qué entusiasta —Erik sonrió burlonamente al escucharlo, para luego observar atentamente a Mat, como si buscara en qué eran diferentes.
—¡¿Erik, qué pasó?!—El grito sacó a Erik de su trance al voltearse, viendo a un Julius boquiabierto y a un Tairus refunfuñón.
—Resolví tu problema, mocoso.
Tsk—.Se giró, Erik, evaluando a Mat más a detalle.
—¿Resolviste el problema?
¿Y qué fueron esos gritos?
¿Está inconsciente?— Julius lanzó pregunta tras pregunta mientras se acercaba.
—El hechizo de Rellierie no se puede lanzar sin entender o conocer la magia; el idioma es intrascendente —contestó Erik sin más.
—¿Entonces qué hiciste?!— Julius frunció el ceño.
—Plasmé la fórmula en un círculo mágico y la imprimí en un pergamino —sonrió Erik.
—Grabaste un círculo en su cuerpo… ¡eso solo se hace con objetos!— Julius se molestó visiblemente.
—Ya no más.
A esto me ha llevado la investigación —respondió Erik, orgulloso.
Julius se quedó consternado por su respuesta confiada.
—Pudiste haberlo matado— esta vez Tairus interrumpió.
—La posibilidad de muerte era casi nula… pero ¿qué es un poco de dolor a cambio de comunicarte a pesar de la barrera de la lengua?—Erik jaló molesto su túnica, como si no apreciaran su gran logro.
El silencio se hizo entre los tres.
—…Entonces, ¿ahora puede hablar la lengua de Lumia?— preguntó exasperado Julius.
—La lengua de Lumia… no puede —negó Erik.—¿Para qué fue todo eso entonces?— .
Julius no podía seguirle el ritmo al viejo mago.
—Dije comunicarse, no hablar la lengua de Lumia.
El círculo es un transmisor: él habla y tú entiendes lo que dice a través de los conceptos de los distintos lenguajes, superponiendo lo que conocen ambos en un punto en común, de ida y vuelta, como un traductor, pero sin intermediario y sin conocer el idioma.
Las mismas bases que el hechizo de Rellierie, pero ligeramente diferente —Erik comenzó la cátedra de su grandioso logro.
—Al final, es un simple traductor —escupió Tairus.
—¡¿Cómo te atreves a comparar mi trabajo con un simple y mundano traductor?!— Erik saltó embravecido.
—Permite la comunicación entre dos lenguas diferentes.
UN TRA-DUC-TOR —provocó Tairus.
—¡MOCOSO MALOLIENTE!— sacó Erik la mano de su toga.
—¿¡FUNCIONA!?— Julius interrumpió su arranque.
—Cough… claro que sí.
Lo comprobé antes de que el jovencito quedara inconsciente —tosió al recordar su promesa de comportarse.
—¿No lo maldijo?—Un guardia le susurró al otro, asintiendo en respuesta.Murmullo que no escapó de los oídos afilados de tres veteranos en la política.
—PUF, jajaj—Tairus no pudo evitar estallar en carcajadas.
—COUGH—Mientras Julius tosía para controlarse.
—…—Y Erik solo hundió el ceño, maldiciendo a todos.Malditos mocosos.
—¿Cuándo despertará?— preguntó Julius, viendo al joven moreno.
—¿Eso está fuera de mi campo?— Erik se encogió de hombros y se sentó a esperar—¿Pero aún no he hecho mis preguntas?—.
Tairus lo vio todo y solo meneó la cabeza.
En cambio, lejos, en una iglesia ostentosa y ornamentada, cuyos pisos eran de mármol blanco, cuya capilla para el público estaba repleta de esculturas de la misma hermosa mujer en diferentes poses y actos benignos que adornaban el interior inmaculado…Más allá de las esculturas, más allá de las habitaciones de los sacerdotes y clérigos,estaban los aposentos de la alta Eclesiarquía, por si alguna vez visitaban la iglesia.
Un cuarto adornado de blanco y dorado, cuyos pilares parecían tener venas de oro y la madera blanca, venas de plata.
Dentro de las sábanas aterciopeladas plateadas se hallaba una pequeña chica.
Su cabello dorado estaba suelto y regado por la cama, quieta como una estatua bella.
Su único defecto: un punto rojo, ligeramente inflamado, en su pálida frente.
—…—Hasta que sus largas pestañas doradas temblaron, revelando unos húmedos y grandes ojos verdes.
Sí.
Irilia había despertado.
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