El ERMITAÑO, NO QUIERE SALIR DE LA MONTAÑA - Capítulo 14
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- Capítulo 14 - 14 LA IGLESIA DE AGNOLI
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14: LA IGLESIA DE AGNOLI 14: LA IGLESIA DE AGNOLI La iglesia de Agnoli.
Una iglesia tan blanca como la luz que desprende Lumia, o eso decían.
Dentro de sus pulcros muros, más allá del ojo público, se encontraba la Santa Irilia, descansando en sus aposentos.
Rodeada de subordinados y afiliados a la iglesia, discutían lo ocurrido: los problemas políticos, la respuesta o, directamente, represalias.
Irilia estaba ahí, quieta, masajeando su sien; las secuelas de la contusión aún permanecían.
—Kael, ¿qué ha sucedido?—Con solo levantar la mano, todos guardaron silencio, dejando su pregunta clara.
Un caballero en armadura plateada dio un paso al frente.
Su pelo era blanco como la ceniza; su barba, cuidada y arreglada.
Alto, fuerte, con una piel pulcra, tal vez bendición de la diosa.
Kael, el Capitán de la Guardia Sacra.
—Su Santidad, le ruego su perdón, pues no pude capturar al culpable.
Cayó en manos de la realeza y no pudimos obtener información del atentado— Kael se postró, apoyado junto a la cama, pidiendo la absolución.
—El culpable…—La palabra rondó los labios rosados de Irilia.Su mente volvió al momento de la explosión.
No recordó nada exacto del instante, pero sí la sensación que le dejó aquella luz.
Calor.
Poder.
Imponencia.
—Era poder divino —su veredicto fue directo— El héroe ha sido convocado.
—¿El héroe, su Santidad?— Kael levantó la cabeza.La revelación profética era una cosa; que la revelación pisara el mundo, otra muy distinta.
—El héroe ha sido invocado—.
—¿Antes de tiempo?—.
Todos en la habitación comenzaron a discutir la situación imprevista.
Irilia se mordió el labio ante esa realidad sobre la mesa.
—Su Santidad, castígueme.
He cometido un pecado terrible… ¡¿cómo he cometido tal atrocidad?!—Kael bajó la cabeza hasta el suelo; su cuerpo temblaba.Irilia lo observó con ojos fríos.
El error había sido brutal.
Más allá de la llegada imprevista del héroe, que cayera en manos de la facción realista era un fallo garrafal.
—El castigo vendrá después, Kael.
Primero tenemos que solucionar esto—Irilia frunció su delicado ceño.
—¡Sí, su Santidad!— Kael asintió; ahora tenía que ganarse su absolución.
Irilia se puso a pensar; tenía que resolver ese error.
Pero era evidente que reclamar ahora, desde una posición de desventaja, no llevaría a nada, incluso si sus demandas eran legítimas.
Sus dedos se movían ansiosos de un lado a otro, pensando una y otra vez en alguna solución.
Hasta que sus ojos brillaron peligrosamente.
—Padre Salif—.
La mirada de Irilia se posó en un hombre bajo, de tez oscura.
—Su Santidad—.Salif se inclinó, esperando sus órdenes.
—Llama a los nobles y manda a los monjes a predicar—.
—¿A los nobles… predicar?— Salif no comprendía la repentina orden.
—Sí… Que le digan a tantos como sea posible, al mundo, que Lumia ha traído al héroe de esta era—.
Irilia estaba decidida.
Todos guardaron silencio.
El significado era claro.Darían aviso primero, antes que la facción real.
Darían el primer golpe y se adjudicarían.
<No dejaré que salga como quieres, Julius> pensó Irilia venenosamente.
Esa misma noche, los monjes y clérigos se movilizaron en masa.
Los mensajes se enviaron a toda iglesia activa en el país.
Nobles, sirvientes, plebeyos afiliados y creyentes en Lumia se movieron.
La noticia se esparció como fuego.
—El Héroe ha llegado——El salvador—Se podía escuchar entre las ciudades y poblados.
Noticias que marcaron la llegada de un nuevo día.
—Maldita…— gruñó Julius apenas despertó.
La noticia explotó.
Como pólvora.
Irilia se le había adelantado.
—¿Qué hará, Majestad?— preguntó Tairus.
—¿Qué más, Tairus?— suspiró— Manda a los emisarios a calmar las aguas.
Si alguien pregunta, no afirmen ni nieguen nada… Ahora solo podemos esperar el despertar del héroe—.
Julius masajeó su sien palpitante.
—Consultaré con el maestro Feor— habló Tairus, girándose hacia la salida.
—Gracias, Tairus—Suspiró cansado Julius al verlo irse, observando cómo este se detenía un segundo y asentía con una reverencia.
Mientras todo este revuelo sucedía,Erik esperaba pacientemente.
El sol salía y él permanecía inmóvil frente a la cama.
A que Mat despertara.Ajenos a todo, las piezas estaban en marcha.
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