Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior

El ERMITAÑO, NO QUIERE SALIR DE LA MONTAÑA - Capítulo 21

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. El ERMITAÑO, NO QUIERE SALIR DE LA MONTAÑA
  4. Capítulo 21 - 21 CALMA ANTES DE LA TORMENTA
Anterior
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

21: CALMA ANTES DE LA TORMENTA 21: CALMA ANTES DE LA TORMENTA Los días giraron.

Su vida se resumió en entrenar, nada más y nada menos.

—¿Qué esperas?

Te están dejando atrás.

Los músculos le gritaban, pero Tairus lo instaba a continuar.

Cuatro meses desde que llegó a ese mundo.

Tres meses de agonía física, y ahora tenía que seguir.

Uno pensaría que ya estaría acostumbrado a la rutina, pero el entrenamiento de los caballeros Y más aún el propio Tairus, dejaba todo corto: ejercicio, combate, comer, descansar y repetir.

Esa era la vida que llevaban.

Al levantar la mirada vio los ojos burlones de Catherine.

En estos tres meses, ella no hizo más que recordarle su primer encuentro.

Nadie estaba a su nivel, en rl sentido más miserable.

No había reclutas en la guardia real, los guardias eran hombres veteranos y de élite.

La excepción: Catherine la “Novata”.

La única recluta.

Literalmente, la más cercana a su nivel de habilidad.

—¿Qué esperas?

—instó Tairus con el ceño fruncido.

—¿No podemos entrenar el cuerpo a cuerpo?

—preguntó Mat, cansado del “calentamiento” y de la paliza que le habían dado.

—No.

—Pero siempre termino hecho mierda cuando peleo con ella —dijo Mat irritado, señalando a la jovial Catherine que preparaba su espada de madera.

Desde hacía dos meses se había agregado ese apartado al entrenamiento… y cómo lo disfrutaba la chica.

—La recluta —la voz de Tairus hizo voltear a Catherine— me habló de su encuentro.

Tienes experiencia en ello, pero eso no te servirá si no puedes reaccionar.

Terminarás partido en dos.

—¿No dijiste que mientras más corto el alcance más rápido es el refuerzo?

—apretó fuerte el puño, que resplandeció levemente con una luz rojiza.

—¿Sabes por qué la espada es la opción común?

Tomando una espada de madera, Tairus se acercó.

—¿Cómo sabría algo que nunca me enseñaste?

¿Qué?

¿Eres estupid…?

CLAP La espada de Tairus cayó de lleno en la cabeza de Mat.

—La espada es el arma estándar por una simple razón: su alcance y su resistencia.

El qi de refuerzo es exponencial al material.

Tienes razón, es más fácil reforzar el cuerpo, pero la maestría requerida para llevarlo a su culmen es mucho mayor.

Del mismo modo…un arma larga requiere un consumo de qi mayor.

¿Entiendes el porqué ahora?

Se arrodilló frente a él.

—Ahh… tanto discurso solo para decirme que no me lo puedo permiti…

CLAP El impacto resonó como un cocazo.

—Ahora levántate… de nuevo!.

Mat apretó la mandíbula y volvió a enfrentarse a Catherine.

La espada de Catherine arremetió, difuminada por su velocidad.

Su espada resplandecía y chocaba sin parar con la de Mat.

Su velocidad y fuerza eran, sin duda, asombrosas.

Pero su esgrima parecía burda.

Un simple choque de espadas, buscando desarmar o romper la espada del rival, demostrando su dominio del qi.

A pesar de ello, Mat apenas podía seguirle el paso.

Sus movimientos eran lentos, menos fluidos.

Resistiendo, llegó su oportunidad.

Catherine había dado un tajo para cambiar su postura y abrió su guardia.

El tiempo suficiente para que Mat atrapara su espada con la guarda de la suya, desestabilizando la y dándole una estocada rapida en el abdomen.

—¿Y bien?

—volteó Mat a ver a Tairus.

—Ojos al frente —señaló como si nada.

Apenas pudo bloquear.

Escuchaba la espada crujir bajo los golpes de Catherine, sin poder repetir un contraataque similar.

CRACK Eventualmente, Catherine rompió su espada.

Mat cayó al suelo mientras las astillas volaban.

La espada de madera terminó en su cuello.

—Suficiente.

Ahora cambio de mano —Tairus dio una palmada al aire.

—¿Ese último no lo gané?

—se quejó Mat, recuperando el aire.

—Fue un golpe mortal.

Habrías matado al contrario después de un tiempo, pero eso no pararía a un caballero o maestro de qi.

Si peleas contra uno, debes buscar un ataque incapacitante o un golpe de muerte —señaló su cuello y su pecho mientras le tiraba otra espada—.

Ahora con la otra mano.

—Carajo… —susurró Mat.

—¿¡Qué!?

—¡Nada!

Así continuaron hasta que el sol cayó.

—Jaja, parece que te masticaron y escupieron —se burló un hombre alto con armadura mínima y una espada ornamentada a su costado.

—Jajaja, cállate, Felix —refunfuñó Mat, lamiéndose las heridas.

Su resplandor era refrescante y anormalmente feliz.

—¿Qué mosquito te picó?

Estás… raro —solo verlo le daba un escalofrío.

—Hoy se dio la paga —sopesó una bolsa en su mano y sonrió—Con esto cubro la colegiatura unos meses.

Mat entrecerró los ojos, buscando en su memoria estática.

—Ahhh, para tu linda hija.

Jajaja.

¿Cuándo la presentarás?

—sonrió pícaramente al recordar la imagen de una linda chica en un relicario, mientras se quitaba la ropa sudorosa.

—¡JAMÁS!

—la voz de Felix se oscureció y sus ojos se tornaron rojos—Sé lo que hacen los héroes.

Mat sintió un soplo mortal en la nuca.

—Solo era un juego… relájate… además, tu hija es tan blanca como yo prieto —dijo tomando cuidadosamente su distancia.

—Jajaj, otra vez sobreprotegiendo a tu hija —rió Sebas al ver al par— Ella eventualmente se casará, ¿sabes?.

Felix recuperó su semblante y miró a Sebas.

—Claro que no, Sir Sebas.

Ella se hará… ¿monja?

—Jajaj, ¿no la mandaste a una torre mágica?

—Claro, será maga… pero se irá al convento después.

—¡JAJAJA!

—Está loco… —lo miró Mat como si fuera un bicho raro.

A lo lejos, en el palacio real, la situación era menos apacible.

La mirada del rey cayó irritada sobre las personas frente a él.

Un conjunto de armaduras plateadas a la distancia.

Pero sus ojos se centraron en la persona frente a él.

Sus palabras… su petición… un dolor de cabeza.

—¿Repítelo?

—entrecerró los ojos Julius.

—Es hora de que la Iglesia tenga una pequeña conversación con el Héroe —sonrió Irilia, tan radiante como siempre.

—Una conversación… audiencia querrás decir —se recargó Julius en su trono.

—Puede darle el nombre que guste, Su Alteza… pero es un asunto vital tanto para él como para nosotros.

Julius la miró y suspiró para sus adentros, cerrando los ojos.

Había evitado e ignorado toda carta, petición nobiliaria y solicitud de audiencia.

Pero el día llegó.

La Iglesia estaba presionando y ya no pudo contener el problema.

El pueblo estaba esperando su intervención.

Y ella no aceptaría otro “no”.

—Bien —habló con un dejo de frustración escondida.

Más tarde, Mat caminó por los pasillos del palacio real.

—¿Qué tanto miras, mocoso?

—preguntó Erik, viendo a un Mat nervioso.

—Es extraño regresar… libre… sin ser llevado a rastras —entrecerró los ojos—¿Para qué me trajeron?

Quería descansar, ¿sabes?.

—A quién le importan tus necesidades, mocoso —lanzó una mueca asqueada Erik.

—Jaaa… más que nadie tú deberías estar descansando.

Tienes un pie en la tumba, anciano.

—Tsk.

No tienes respeto por tus mayores.

—No… a quien no respeto es a ti.

—Mocoso malpar…—Erik alzó su bastón antes de ser interrumpido.

—Maestro Erik.

El guardia se puso recto al verlo.

—¿¡QUÉ!?

—lo fulminó Erik.

—Yo… —¿Por qué me haces parar a esta hora?

¡No sabes que ya soy mayor!.

<Maldito anciano, ¿qué te costaba decir que tampoco sabes?> pensó Mat.

—El… el rey… —Deja de molestarlo, Erik.

Ya estás viejo para eso —Tairus salió detrás de la puerta.

Mat retrocedió instintivamente.

—¿A quién le dices viejo?

Sigo en la flor de mi vida… ¿y qué sucedió?

—acarició su larga barba.

—Solo pasen.

El tono anormalmente serio de Tairus hizo que el semblante de Erik se volviera duro.

Dentro estaba Julius, sentado en una silla aterciopelada.

Los nervios de Mat estaban a flor de piel.

Sería la segunda vez que vería al rey… y la primera no había salido tan bien.

Erik se sentó frente a Julius y Tairus se paró a un lado.

—Siéntate —señaló Julius el asiento junto a él.

Tragando saliva, Mat se sentó.

Y Julius comenzó a contar todo lentamente.

—Así que aquella loli era la santa… —¿Qué es una loli?

—preguntó Erik curioso.

—Es… Mat abrió la boca, pero Julius lo interrumpió.

—La verás en la mañana.

¿Entiendes lo importante que será esto?.

Mat asintió en silencio.

PLAP Los guardias cerraron la puerta al salir.

Mat y Erik regresaron en silencio.

—¿Por qué estaba tan serio?

—se rascó la cabeza.

—Mmm… no lo entiendes.

Está ansioso —dijo Erik sin voltear.

—¿Por qué?

Es el rey, ¿no?.

—Sí, sí lo es… ¿qué crees que es lo más importante para un rey?.

—Pues la gente, ¿no?

Un rey no es rey si nadie lo sigue.

—Ja.

El poder de los números, de los talentos.

Recuerdo que me dijiste algo así de tu mundo… aquí es lo segundo más importante.

—¿Segundo?

—Sí.

Lo más importante aquí… es el poder.

El primer rey de Lumen pudo usar ese nombre y crear este reino simplemente con su espada.

Volteó a ver a Mat profundamente antes de seguir.

—Julius es un buen rey, no hay duda de ello… pero es diferente.

—¿Diferente?

—Un buen rey con poco poder.

De ahí su ansiedad.

Habría sido derrocado por su tío o la Iglesia si no fuera tan buen gobernante… o sin el apoyo de Tairus y mío.

La voz de Erik se volvió casi fría al final.

Mat no dijo nada.

A pesar de lo fantástico de ese mundo, había demasiados bandos y demasiada oscuridad.

Lo mejor era no meterse.

Pero lo habían metido.

Su rostro se hundió.

Mañana conocería a Irilia.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo