El ERMITAÑO, NO QUIERE SALIR DE LA MONTAÑA - Capítulo 3
- Inicio
- Todas las novelas
- El ERMITAÑO, NO QUIERE SALIR DE LA MONTAÑA
- Capítulo 3 - 3 EL DEBER Y EL ¿DON
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
3: EL DEBER Y EL ¿DON?
3: EL DEBER Y EL ¿DON?
—QUE CARAJOS, de que hablas…
Mujer?
— Mat cuestionó mientras le escurría baba por la barbilla.
La mujer divina entrecerró los ojos, antes de volver a su expresión divina, tan rápido que Mat no se percató.
—De salvar vidas, un gran deber, como los héroes de antaño, has sido traído aquí para pelear por la humanidad — dijo cálidamente.
—-¿Deber?
¿De qué hablas, quién eres… y donde estoy?!— Mat frunció el ceño ante esa respuesta de juego retro.
—Si, tu deber…—frunció ligeramente el ceño tan rápido como desapareció y continuó —En cuanto a mi soy Lumia la diosa de la luz y los hombres, estas en mi palacio —.
Mat confundido se tomó el tiempo de por fin ver su entorno.
Una vista de ensueño maravillo sus ojos, un palacio qué parecía brillar entre la oscuridad, polvo estelar y estrellas, mientras era rodeada de nubes multicolores sepultando la oscuridad para nada más que contrastar.
Viendo más allá vio como el camino blanco perlado, guiaba y se bifurcan hasta converger en uno solo, hacia la escalera del palacio, podía ver plantas cuyas hojas parecían arder en llamas doradas, no… parecían contener en ellas esas llamas.
<que se fumó el que construyó esto?> se maravillo con la vista, antes de ver de nuevo a la mujer más convencido de sus palabras sobre su supuesta divinidad.
<parece más una diosa de las pervertidas> gruñó internamente poniéndose de pie, mostrando una vez más el contraste la mujer parecía medir poco más de dos metros.
—…
— abriendo los ojos como platos, busco la calma con urgencia para poder hablar — Dijiste rey demonio, humanidad…de que hablas con presunción?
—.
Su voz tembló al hablar y la mujer solo suspiro girando los ojos.
—El rey demonio Equimon, soltó un ataque a la humanidad… varios reinos cayeron… y la lucha está muy inclinada… por ello haz sido invocado, el héroe — la diosa respondió entrecortada, buscando simplificar su anterior monólogo antes de juntar las manos y volver a su anterior brillo santo.
—Equimon el rey demonio, los demonios avanzando en territorio humano , humanidad siendo derrotada… —Mat recapitulO lo esencial y bajó la cabeza pasándose las manos por la cara con frustración, antes de responder, secamente—-…
podrías devolverme a mi casa —.
Sus palabras cayeron dejando solo un silencio incómodo, la mujer frunció lenta y visiblemente el ceño.
—TUU-UUUU!!!— un grito resonó.
Tan fuerte que Mat sintió que se le rompían los tímpanos ensordeciendo lo— COMO TE ATREVES A HABLARLE ASÍ A LA DIVINA LUMIA—.
Y con el grito cayó del cielo como una estrella, mandando de espalda al suelo a Mat, sumergiendolo en polvo y escombros.
Y cuando se asentó, un hombre con cabello negro como la noche, con complexión y facciones divinas, con tatuajes y marcas doradas, le saludo.
Habría estado bien, un fino “Henry Cavill” ,podría apreciar la vista, si no fuera por esa expresión asesina y la espada de luz que tenía en la mano, que le mando un escalofrío por la columna.
—Diveine…acaso te llame —.
La voz tranquila de Lumia, debió ser algo aterrador ya que el “Diveine” temblaba como gelatina con su voz.
<qué carajos… y este que?!
Diveine (Divino), maldito nombre narcisista, que presumido solo por su rostro y cuerpo perfecto… >maldijo y escupió al suelo Mat, mientras se recuperaba del asalto.
—Lo siento mi diosa, pero!
ESTE MORTAL NO TIENE NADA QUE VER CON LOS HÉROES SASAKI O SHOJO!
—rugió Diveine con ira y nostalgia — ¡ellos eran tan respetuosos!
¡Tan correctos!
Jamás alzaron su voz ante usted.
Se inclinaba y agradecía el honor y el poder servir… ¡Eran todo lo que un héroe debe ser!…
¡NO COMO… ESTE!
—.
<Sasaki… Shoujo…este cabrón me esta comparando con unos japoneses > el cerebro lagueado de Mat casi se funde ante la lógica estúpida de Diveine.
<este cabrón !, me secuestran, casi me matan de un infarto y encima me vomite… ¡Perdone su majestad!
>Mat lo maldijo y le escupió, pero no se atrevía a decírselo a la cara del psicópata.
Dejo un agujero de 5 metros de ancho y uno de profundidad al caer, era irreverente, pero no un loco.
—Diveine — la voz de Lumia resonó una vez más, un poco más fría.
—Me-me excedí, perdone mi diosa…pero este morta… — el hombre volteo a Lumia y como una mujer regañada bajo la cabeza y se hizo a un lado — si, mi diosa—.
Evaluó de nuevo a esta diosa, no era bueno entendiendo a las mujeres, literalmente tenía la sensibilidad de una piedra en ese aspecto… Pero reconocía a la gente peligrosa y esta diosa lo tenía escrito en toda la frente.
—jejeje perdón por eso y perdón… — se volteo Lumia para verlo directamente con una brillante y amable sonrisa, asustado lo — pero no puedo devolverte a casa… Sólo podía invocar una vez… Por ahora—.
Se disculpó mientras sonreía, pero esas palabras congelaron a Mat.
<qué…no puedo volver a ver a mi familia, mi padre, mi hermano… Mamá > sus ojos se oscurecieron visiblemente durante un rato antes de que su mirada se enfriara y viera al par mortalmente.
—jejej no tienes que verme así… dije por ahora—soltó una risa y bajo un poco la cabeza viendo a Mat a los ojos — si quieres volver, tendría que juntar suficiente poder—.
La respuesta iluminó los ojos de Mat recobrando la esperanza.
—pero para eso… Tendría que juntar poder— ella entrecerró los ojos con lástima poniendo su dedo suavemente en la garganta de Mat.
—pero para eso tendría que mantenerse la humanidad… Y ganar la guerra — antes de pasarlo bruscamente hacia su barbilla y darse la vuelta.
Mat se tocó su boca y la barbilla, que ahora estaban mágicamente limpias de su vómito y baba.
Viendo a la diosa caminando, meciendo su seductora caderas, de lado a lado antes de sentarse en una silla que apareció de la nada, viéndolo hacia abajo.
—…— Mat ni siquiera tuvo el tiempo de apreciar el espectáculo mientras su rostro se hundía, pensando en lo que dijo.
—necesito vencer al rey demonio para volver — rompió el silencio con frustración.
A lo que la diosa simplemente asintió sonriente.
—pero no quise venir — susurro enojado.
Ella pareció escucharlo pero se limitó a ignorarlo.
El hecho de verla así y a su irritante esbirro viéndolo como si les debiera algo… lo irritó enormemente.
<me secuestran y me explotan para permitirme volver a casa > el puño de Mat se apretó en un doloroso puño, sabía perfectamente lo que le pedían.
Qué arriesgara la vida… Que matara… La idea le dio un miedo instintivo, no era que fuera ajeno a la violencia, pero el pedirle que la ejerza, cuando lo trajeron a la fuerza, cerró los ojos fuertemente.
Vislumbrando por unos momentos su casa, sus amigos…su familia que lo esperaba.
El tiempo pareció congelarse, eterno.
—Lo… Lo Haré — Mat respondió lo más firme que pudo.
Lumia simplemente sonrió cálidamente — si…ese es el deber de un “Heroe”—.
—jejejej qué sabia decisión— se tapó la boca suavemente con la mano una vez Mat aceptó —Bien.
Héroe.
Es hora de otorgar el poder para cumplir con tu… deber —.
Mat recobró el ánimo ante la expectativa de poder, aun estaba el hoyo que dejó Diveine, qué se estaba recuperando mágicamente.
—¿un poder?
¿Cuál ?…
Superfuerza, magia infinita, un sistema?— preguntó con brillo tangible en los ojos.
Lumia pareció pensar por unos momentos, antes de inclinar la cabeza divertida con una linda sonría —poder?
¿Por qué tendría que darte “yo” un poder?—.
El silencio que siguió fue más ensordecedor que el grito de Diveine, con un Mat parado como estatua.
La voz de Mat se quebró—¿P-pero como se supone que pelee?…
¿No… CoMo vencere al rey demonio?…
¿Con mis puños?….¡¿ Fé?!
— convirtiéndose lentamente en ira e incredulidad <está perra esta loca!!!
>.
Lumia simplemente hizo un gesto con la mano despreocupado, sin darle importancia —Eres un héroe.
Averigua lo—.
Mat se le quedó viendo como una loca o como si fuera estúpida, con un grito amenazando salir de su garganta, levantando la mano enojado.
—Diveine llevártelo…al reino de Lumen…El rey Julius, espera —.
Antes de que Mat pudiera protestar Lumia ordenó.
Mat solo vio a Diveine que por fin mostró una sonrisa en su rostro negro, para luego ver a Lumia.
—OYE PERR… — grito por fin Mat sin aguantar más.
“track” justo antes de que Diveine chasqueara los dedos haciendo desaparecer a Mat del lugar.
… Justo después del chasquido de Diveine el jardín quedó en calma, con el eco de los gritos frustrados de Mat resonado contra las paredes del palacio.
El silencio sagrado volvió a reinar, dibujando una sonrisa en el rostro de Diveine, quien se inclinó ante Lumia.
—Como ordenaste, mi Diosa —.
Lumia no respondió de inmediato.
Su ojos dorados observaban calmadamente su mano, con una mirada serena y distante.
Mirando luego el hoyo que se recuperaba lentamente dejado por Diveine.
Su ceño se frunció, apenas un ligero tic, no fue por la última grosería de Mat.
Moviendo ligeramente el dedo de su mano,las partículas de polvo y escombros qué quedaron en el suelo se elevaron antes de juntarse todas de golpe, dejando una estela dorada detrás de cada partícula y escombro, en un orden religioso, rellenando a la perfección el hoyo, dejando lo como nuevo, el bello camino aperlado.
El proceso fue increíblemente rápido, pero eso no impidió entrecerrar un poco los ojos.
<Invocar lo a este mundo…agotó más del que creí…>pensó amargamente, escondiendo cualquier cambio de su expresión.
<Qué ni siquiera pueda otorgar un mísero don…aunque no se lo daría…>aunque no lo mostró ,esa última grosería le seguía resonando en la cabeza .
<pero tampoco puedo invocar a otro…!
> maldijo internamente.
Verdad o mentira, lo cierto era que dijo algo honesto y fue que no podía invocar a nadie más.
—Mi Diosa— Diveine interrumpió preocupado sus pensamientos — se encuentra bien…¡Lo sabía …ese mortal…!—.
Los ojos de Lumia recuperaron su foco viendo todo distante una ves más, observando a Diveine — está todo bien …Diveine—.
Si Diveine fue su primera creación, incluso su nombre, era hermoso y un gusto verlo… pero era demasiado fanático, explosivo y leal, con un suspiro interno ordenó — Vigila al muchacho, es un recurso importante…—.
<el único recurso… > pensó enojada.
Pero Lumia recordó, más allá de la irreverencia de Mat, sí, sus ojos, provocando le una pequeña sonrisa —tal vez sea interesante —.
—SI…mi Diosa — respondió Diveine con veneno escondido en sus palabras.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com