El ERMITAÑO, NO QUIERE SALIR DE LA MONTAÑA - Capítulo 6
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- Capítulo 6 - 6 LO QUE ES
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6: LO QUE ES 6: LO QUE ES El piso quebrado, los pilares destrozados, las escaleras hechas añicos y un trono ausente daban la impresión de que una bomba había explotado dentro del salón.Solo quedaba el eco de un grito rebotando entre las enormes paredes del salón real, tan claro como ofensivo.
—¡OYE, PERRA…!—.
Un grito fuerte, pero abruptamente interrumpido.
Mat parpadeó, atónito ante el cambio súbito de su entorno.
El cerebro no le carburaba.
No entendía qué había pasado ni por qué.
Pero algo sí era claro: —¡ESA PUTA EXHIBICIONISTA… ME SACÓ– AHHHH!—.
Un grito de pura frustración escapó de su garganta mientras se jalaba el cabello con ambas manos.
Giró buscando la molesta cara de Diveine para seguir gritándole… pero no había nadie.
Solo escombros y… —Una loli… no, una enana —escupió al ver a una pequeña y bella mujer.
Con esa estatura de minion cualquiera la confundiría con una niña—Esa es mucha sangre…–.
<Ese loco… me envió a una zona de guerra>, pensó con un ceño nervioso, observando el lugar con más atención.
Alrededor todo estaba destruido: un hombre de mediana edad sepultado por una gran y ostentosa silla; la loli sangrando de la cabeza y el con sus pies levemente hundidos como estando en la zona cero de una explosión.
—¡Ese demente…!
—La conclusión fue instantánea: Diveine disparó, y él fue la bala.
Mat observo a la loli inerte en el suelo.
—¿Se petateó la enana?
—murmuró Mat, acercándose con cautela sin bajar la guardia.
El lugar podía ser una trampa, un engaño o un chantaje más.
Al estar más cerca pudo apreciar su rostro: rasgos delicados, labios rosados como pétalos, cabello rubio, piel blanca como porcelana, todo acorde a su ropaje blanco e inmaculado.
Ignorando selectivamente la fuga carmesí en su frente, la tocó con la punta del pie, verificando si reaccionaba.
—Mmm… —sus cejas delicadas se fruncieron levemente .
<Está viva> suspiró Mat aliviado por dentro, antes de dejarse impresionar por la belleza tierna de la muchacha.
—¿Eh?
—volteó ante una mezcla de gritos y golpes.
—¡Ju e fende!!— —¡Alier!
¡Alier!— —¿Qué es eso…?
—entrecerró los ojos, buscando la fuente del ruido y esas palabras extrañas ,entre la nube de polvo que aún no terminaba de asentarse.
El idioma desconocido que le taladraba los oídos venía acompañado de golpes contra una enorme puerta ornamentada, detallada, barroca incluso.
—¡TRACK!—.
La enorme puerta cedió ante los golpes, levantando el polvo una vez más.
—¡AHHHHH!— Una horda de caballeros de oro y plata irrumpió chocando entre ellos, empujándose como si compitieran por entrar primero.
Mat no entendió nada; para él solo eran dos grupos de lunáticos compitiendo por hacer más ruido.
—¿¡QUÉ CARAJOS!?— Mat retrocedió, asustado.
—¿¡Eh!?—.
La loli, confundida y sangrante, resucitó de golpe ante los gritos.
—¡PUTA!— Mat dio un brinco del susto , los nervios explotando le en el pecho ––CLAP––.
Su impulso y reflejos se sobresaltaron con el resurgir repentino de la loli… y terminó dándole una cachetada del susto, dejándola inconsciente de nuevo .
—¡Oh, mierda!
… lo siento—Soltó una disculpa más nerviosa que por arrepentimiento.
—¡La Sant ah e acteck!!—.
—¡Le fey!—.
En un instante, rodeado por una lluvia de gritos e insultos, Mat se encontró cercado por un montón de gente cubierta en hojalata.
—¡Eh!
Yo…—.
El pánico lo estranguló al verse apuntado por una docena de espadas afiladas, levantando los brazos en alto sin pensarlo.
—Acaeful —gruñó un caballero de oro, apartando de golpe a los caballeros de plata, su armadura estaba más ornamentada que el resto .
Mat no entendía nada.
Y acto seguido, dos caballeros dorados lo agarraron y lo arrastraron bajo las protestas de los plateados, a través de pasillos con acabados y suelo blanco, que cambiaron rápidamente, hasta acabar en una mazmorra húmeda.
Mat solo pudo ver la puerta negra y la pequeña ventanilla con barrotes negros , desplomandose en el suelo .
Solo pudo ver estúpidamente el techo de piedra tallada y mohosa , por un largo rato.
—¡¿QUÉ CARAJOS?!—.
Un grito profundo se le escapó mientras se retorcía como lombriz.
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