El ERMITAÑO, NO QUIERE SALIR DE LA MONTAÑA - Capítulo 9
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- Capítulo 9 - 9 DESDE LAS CLOACAS
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9: DESDE LAS CLOACAS 9: DESDE LAS CLOACAS CLAP Los pasos de Mat resonaron entre las paredes.
TRACK — CLAP Detrás de él, el pesado andar del caballerito reinaba en el túnel.
—¡CARAJO, DEJA DE PERSEGUIRME!
¡AH!
—rugió, asustado, al ver cómo el caballerito acortaba reapidamente la distancia.
Jamás había sentido un pasillo tan largo… ni que él corriera tan lento.
—Nu fhaces, jajaja —la risa del caballerito resonó detrás de Mat.
Mat podía oír los pasos cada vez más cerca, segundo tras segundo.
BADUM Los latidos de su corazón le ensordecían los oídos.
Las manos sudorosas, el calor bochornoso, la respiración agitada… TRACK — CLAP Y el paso imperturbable de su perseguidor, fijo y estable.
Sin resistir la curiosidad o el pánico ,volteó, abriendo los ojos como platos.
Estaba literalmente pisándole los talones.
—¡JAJAJAJ!
—rió.
—¿POR QUÉ ERES TAN RÁPIDO, HIJO DE PU…?
—Mat apenas pudo insultar.
CLAP Fue tacleado de golpe.
El suelo frío y húmedo resonó con un impacto crudo y doloroso, acompañado del sonido del metal chocando contra la piedra.
—¡Ahhh!
—se quejó, alcanzando a cubrirse la cara.
—Phe pheio mjmjmj —la voz orgullosa detrás del casco resonó.
<No…> Esa voz molesta lo sacó del aturdimiento.
Girando rápido, Mat lanzó un codazo al aire.
CLANG El golpe hueco la carne chocando contra algo duro como metal.
—¡UFF!— La cabeza del caballero se inclinó, más por aturdimiento que por dolor.
Mat aprovechó el instante, zafándose del agarre.
Estaba a punto de levantarse y correr cuando… CLAP Cayó de cara al suelo.
Algo lo sujetó firmemente del tobillo antes de saltar sobre él.
—¡SUÉLTAME, CABRÓN!
—rugió Mat, forcejeando para no terminar sometido boca abajo.
El sudor le goteo por la nariz.
Viendo las piernas de la hojalata , estiradas poniendo su peso sobre el .
CLANG La pierna del caballerito voló de una patada hacia atrás perdiendo el equilibrio, dando una brecha .
¡CRACK!
<¡Argh!
¡No lo pensé!> Una lágrima se le escapó a Mat.
Había golpeado de un gancho, metal puro.
El caballero solo se tambaleo un poco de costado ,manteniendo su férreo agarre de hierro, en el brazo de Mat.
—¡Jiiaa!
¡Buegh!
—rió entre queja y diversión, sacudiendo la cabeza como si le zumbara.
No soltó.
Con una fuerza descomunal para su tamaño, intentó voltearlo de nuevo.
Mat forcejeó, pero empezó a ceder terreno.
El sudor le corría por la frente.
Vio el brillo de los ojos detrás del casco… y más allá de eso, buscó una oportunidad.
<Su cadera está en el aire> Mat la encontró un hueco y sonrió.
En lugar de resistir, cedió.
Inclinó al caballerito a un lado y empujó la cadera hacia arriba, quitándoselo de encima.
—¡VETE A LA VERGA!
—rugió, lanzándole una patada al torso.
—¡UGH!— El caballerito salió volando hacia atrás, rodando por la piedra húmeda y lodosa.
CLANG El metal chocó contra la roca, seguido del chapoteo en el agua.
Mat no se quedó a mirar.
Se dio media vuelta y echó a correr, jadeante, poniendo distancia de por medio.
El caballero se incorporó desde el agua fétida, sacudiéndose las manos con asco.
—¡Vo… voud ehg mahl!
—gritó, ya sin risa, casi como maldiciendo, intentando limpiarse el líquido negro que le cubría las manos.
—¡CHÚPALA, PITUFO!
—le gritó Mat por si acaso, dejándolo atrás.
Avanzó a ciegas por el túnel, esperando ver una salida.
El sonido de su propia respiración era como un fuelle roto.
La armadura detrás había desaparecido, ahogada entre chapoteos y maldiciones.
Había ganado uno o dos minutos.
Un resplandor de luz se filtraba desde arriba.
El aire apestoso era más ligero ahí… incluso tolerable.
Sobre él había una tapa de alcantarilla.
Las voces del exterior se filtraban: una multitud ruidosa, pero la más calmada que escucho hasta ahora.
RAGH El rugido del agua lo distrajo.
Más adelante, el túnel desembocaba en una cascada circular: un desagüe enorme, devorándolo todo con sus fauces oscuras.
—¡Qué cerca!
—escupió, al ver la distancia a la que quedo del borde, comenzando a subir la escalera vieja.
La libertad estaba justo detrás de la tapa.
CLAP — TRACK El sonido familiar le heló la espalda.
Giró la cabeza.
Y ahí estaba, el mini caballero de hojalata, venía corriendo como un toro desbocado… literalmente soltando humo azul brillante.
—¡Oh Viejo, no te enseñaron a soltar!
—gritó Mat, en pánico, al verlo cargar tan rápido sin frenar… directo hacia las aguas negras.
—¡ESPERA!
¡AGUANTA!
¡AGHH!
—Mat levantó las manos instintivamente en rendicion.
CLAP —¿EH?
—el caballerito sintió la ingravidez.
—¡IDIOTAAAA!
¡AHHH!— —¡AHHH!— CHOP Así, otros dos desafortunados fueron engullidos por la oscuridad.
EL GRAN DESAGÜE.
Sus gritos se perdieron entre las aguas.
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