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El estratega de Plata: Arco de Tharvella - Capítulo 16

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  4. Capítulo 16 - 16 El Hijo el Ladrón y la Brújula Moral
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16: El Hijo, el Ladrón y la Brújula Moral 16: El Hijo, el Ladrón y la Brújula Moral —¿Por qué la cara larga?…

— Le pregunto Jioro a Marcus.

A medida que tensaba su arco.

—por nada… La flecha fue lanzada.

Un mal cálculo de caída provocó que caiga a metros del blanco, clavándose en el suelo.

―mierda… ―¿y a ti qué te pasó?…

jugabas a ser un bufón, y ahora estás más serio y dedicado… un gran cambio en un solo día… —Descubrí que mi novia me era infiel… —le confesó Jioro, sin miedo.

―Ou… ― balbuceo el príncipe apenado.

—Bueno… en realidad.

Lo sabía desde hace un mes… creo que todo empezó cuando nos mudamos aquí a la capital.

Un tipejo adinerado capaz de comprarle sus gustitos, supongo yo… —¿Cómo te sientes ahora?…

—supongo que bien… trato de no pensar en ello… solo pienso en cómo echarla de mi casa sin parecer un monstruo ante otras damiselas… —pero… ¿tan así de repente sanaste?…

—tuve ayuda… ― le responde ―y me disculpo… mi única motivación de estar aquí trabajando con ustedes era mi novia… pero cambió, ahora sí estoy concentrado en la causa del reino… eso sí, espero una compensación a cambio de tanto trabajo… ― terminó mientras tensaba nuevamente el arco.

—Dejo a Leonard como responsable de lo que te corresponda… —ya te conté lo que me pasaba… tu turno… — le dijo Jioro soltando la cuerda.

La flecha atravesó el aire hasta incrustarse en el blanco.

Sonrió con suficiencia.

—¿Qué me dices de Zayrra?

―¿Q-que?

—Se exaltó, con las mejillas sonrojándose apenas.

—No soy tanto, Bobo… te veo cuando le haces ojitos de “te amo” en secreto… según sé… es que tú y ella se conocieron desde pequeños… —La conocí una noche.

Me perdí en la calle cuando jugaba al escondite con Leonard y Leynian.

La encontré encendiendo las lámparas de la calle con magia.

La lleve para que juegue con nosotros.

Y desde ahí, es amiga de nosotros tres… ―¿desde ahí ella te hace ojitos de amor?― le pregunta en broma.

—¿¡ella me hace ojitos también?!

—Mira cómo en una frase te quite la mascarita, grandulón — se le burla Jioro.

dejando el arco en el suelo para sentarse en un tronco caído ―no, no tengo idea.

No soy un genio con las mujeres… aunque dudo que me vieras como el galán seductor… —la verdad es que no… no te vez como un galán “todas mías” ―¿ves?

—suelta Jioro con una risa amigable.

Notando cómo Marcus baja la mirada con una tensa carga en su espalda.

—No se trata de Zayrra… ¿verdad?

Marcus negó apenas con la cabeza.

—en parte sí… pero… — En 2 días… libraremos el plan para recuperar el trono… —en 3— corrige Jioro.

—No… en 2… en 3 días Mark ya estaría muerto… el plazo es de 5 días… se mencionaron 6 días para no contar el día del pacto, pero el pacto no es flexible… —¿Mark morirá a la medianoche del día 4?

—exactamente a las doce… ―es horrible esa noticia… ¿pero a ti por qué te afecta tanto?

—Yo… tengo miedo… —¿miedo?… ¿el grandulón del grupo tiene miedo?

—se rió incrédulo Jioro .

—Miedo de que fracasemos… también de lo que viene, en el caso de una victoria… —Miedo de no recuperar el trono… y miedo de asumir el cargo de capitán… —es obligación del segundo hijo de un rey, asumir el mando de la guardia… ― explico breve Marcus —Leonard te dijo que no estás obligado a sumir el cargo… — expresó Jioro, con ambas manos en sus propias rodillas, mirando a Marcus.

—Pero en el fondo, quiero honrar a mi padre… —confesó con un suspiro Marcus.

—entonces hónralo… ― le ordena Jioro ― mira… no entiendo el sentido de la realeza… no te hablo desde la perspectiva de un rey o noble… te hablo desde la perspectiva de un Hijo… Las pupilas de Marcus subieron para mirar a Jioro.

—Mi padre era un ladrón desgraciado… ha matado solo para poder robar en paz y darme de comer a mí y a mi madre… yo seguí los pasos de mi padre, a pesar de que yo no mataba… un día, gente busco directamente a mi padre, y le dieron una paliza brutal… ― le cuenta Jioro, sin una pisca de lastima en su voz ― lo vi ahí, tirado en la tierra al borde de la muerte… lamentando sus acciones.

Me pidió explícitamente que abandonara los días de ladrón.

O me pasaría lo mismo… —su muerte dejó a mi madre abandonada, ella sola se suicidó para no sufrir el hambre y la pobreza… —y aquí estoy, honrando el pedido de mi padre, con la fuerza de cuidar de mi novia… ― confiesa Jioro, pero se queda pensando.

― Exnovia ― se corrige.

—jaja, ya no tengo novia… lo único que me mueve ahora es el bien de ustedes, y no seguir los pasos de mi padre, por solicitud de mi padre… —a lo que voy… es… si tu padre confiaba en ti… ¿Por qué no hacer un esfuerzo y honrarlo en vida?…

piénsalo… Marcus solo permaneció pensativo ante aquella historia y la pregunta final.

—tienes… tienes razón, supongo… … —¡¿Por qué no explicaron eso antes?

—Reclamó Leynian, golpeando la mesa con la palma de la mano.

―¿dos días?

¿No quedaban 3?

¿no habían dicho 6 días?…

¡deberían sobrar 4 días entonces!

—Leynian, Cálmate.

Leonard y yo recién tuvimos en cuenta este detalle… y supongo que Mark ya lo sabía… ― habla Zayrra.

—El día cero fue el día del pacto.

El día uno fue ayer, hoy es el día dos.

Mañana y pasado son los días tres y cuatro.

Y exactamente a las doce del día cinco, se rompe el pacto si Mark no recupera el trono para mí… —entonces… pasado mañana será nuestro día… —Así es… —afirma Zayrra.

—Mantengamos la frente en alto… todo esto acabará… ―”Capítulo I: De la Piedra que Ama al Hierro En días del Alto Sol.

En los años 180, cuando los alquimistas aún debatían si el fuego era hijo del aire o del agua, se descubrió una piedra singular en las tierras del reino Greikan.

Esta piedra, llamada Lodestone o piedra imán, tenía la extraña virtud de atraer el hierro sin tocarlo, como si una fuerza invisible la guiara.

Los sabios de aquel tiempo, entre ellos el monje alquimista Tales de Mileto, escribieron que esta fuerza era una “emanación del espíritu terrestre”, una energía que fluía desde el corazón del mundo hacia ciertos minerales bendecidos por los astros.” ― leyó Zayrra.

―¿y eso qué?…

—preguntó Leonard ante la repentina lectura.

—Es del libro que me dio Mark.

Es ciencia… encuentro el magnetismo muy interesante.

“En los últimos años 189 al 197, cuando los alquimistas comenzaron a estudiar los relámpagos como manifestaciones de la cólera divina, surgió una teoría audaz: que el magnetismo y la electricidad eran hermanos nacidos del mismo vientre cósmico.” —Zayrra… tú eres muy hábil con la magia orientada al rayo… ¿crees capaz de replicar el magnetismo con eso?

— le pregunta Leynian, interesada en los textos.

.

—No, puedo imaginarme cómo funciona un imán.

Pero no lo vi en persona… sin un ejemplo clave, se me complicaría desarrollar perfectamente Magia Magnética… — confiesa ella, sin perder la emoción en su voz.

—¿Mark podría hacer la magia magnética?

—pregunto Leonard con duda.

—dijo que ojeó el libro, pero que desconoce el nuevo contenido que trae… es una edición nueva que recapitula descubrimientos recientes.

—aclara ella.

—eso significa que sabes información que Mark no.

— habla Leonard.

—o información que él no sabe a detalle… —agrega Leynian.

―< ábrete Zarmáso >― resuena en la base la voz de Marcus, y una puerta se manifiesta permitiendo entrar a quienes estaban fuera.

―¡definitivamente le ganaría a un oso!

¡soy grande e igual de fuerte!

—Clamó con orgullo Marcus.

A medida que se adentraba en la sala.

—¡Qué exagerado!

¡un oso voltea árboles con solo rascarse la espalda!

― le tira en cara Jioro.

siguiéndole por detrás —ni de coña le ganó a uno cuerpo a cuerpo… una flecha al ojo y le ganó, pero con una espada… Nah… —Yo ganaría dependiendo del entorno… si tengo un bosque poblado, diría que tengo ventaja para pelear… pero en un claro… soy comida gratis… —argumenta Mark con las manos en la nuca.

―¿Altharion?…

―definitivamente, destrozaría al oso con mi espada… —responde el hombre.

—3 contra 1, ¡pierdes, Jioro!

—Se le burla Marcus al ladrón.

— Mark dijo que según el entorno, ¡no cuenta!

— refuta él — ¡Leonard!

¡ayúdame!

― ¡El oso me la suda!

¡no es rival para mí!

—clama Leonard con total orgullo mientras golpea la mesa.

—¿¡Los nobles son todos idiotas!?

—Se quejó Jioro, agarrándose la cabeza.

―¿de qué rayos hablan?

—preguntó Zayrra, sintiendo vergüenza ajena ante la charla fuera de todo sentido.

―Marcus, Jioro y Mark discutían sobre quién le ganaría una pelea a un oso… ― Le explico nim, igual de avergonzada que Zayrra ―… Sin magia—agrego al final.

—típico de hombres… —chistó la maga rodando los ojos.

―¡un oso no es rival para una espada!

—gritaron Leynian indignada, metiéndose en la conversación de los Hombres.

—y mi amiga no me ayuda… —murmura Zayrra, bajando la cabeza, decepcionada.

―¡confirmo!

¡no hay noble cuerdo en esta causa!

― Grita Jioro estampando su palma en su propia cara.

—esperen… hablando de causa… ¡Mark!

―llama Leynian señalándole con el dedo índice ―mande… ― responde él.

con una manzana en mano a punto de hincarle el diente.

―¿es verdad que nos quedan solo 2 días?

—preguntó preocupada.

Un silencio pensativo recorrió al viajero, quien solo era observado con aquella manzana cerca de su boca.

Todos le miraban.

Esperando una respuesta.

—Supongo que sí… — responde después de un rato.

—¿Cómo que supongo?

—Se indigna Leonard.

Mirándole fijamente.

—idiota, esto es acosta de tu vida… ¿¡no tenías registro de tus días restantes!?…

—No, jajaja.

—Se ríe Mark dándole una mordida a la manzana finalmente.

Todos le miraron con los ojos bien abiertos.

Como si no esperaran esa respuesta de quien se supone que era el individuo más listo de la sala.

—antes de que me traten como idiota… — levanta la mano para calmar las aguas.

Tragando la fruta de su boca.

― Ya tenía gran parte del plan antes del pacto armado.

El pacto solo fue un seguro de confianza… mírenme… me tratan como si me conocieran de toda la vida… —El desgraciado tiene razón… —acota Marcus, con una sonrisa incómoda.

—La parte final de mi plan dependía de que Jioro aprendiera a usar el arco largo.

Pero lo domino en unas cuantas horas.

― continuó explicando el viajero ― con tres o dos días de sobra… planeaba que llevemos todo a cabo pasado mañana de igual forma.

A las tres de la tarde más exactamente… —¿Mañana qué toca entonces?

—pregunta Leonard, deshaciendo una sonrisa emocionado.

—Nada… —respondió Mark con calma.

—¿“Nada”?

— repitieron todos atónicos.

—Mañana, aunque no parezca… será un día pesado… ― les dice Mark, conservando su propia calma ― estarán nerviosos, tensos, incluso insuficientes… no hablo por los veteranos… ― habló, refiriéndose a Altharion y al señor Nizian.

—entrenen, mediten, relájense o jueguen… —“Nada” fue lo que hicimos en estos 2 días… — le reclama Leonard.

―la tarea de un estratega es planificar la estrategia.

Es su única responsabilidad.

Mi tarea es esa antes del campo de batalla.

—expresa el viajero, dirigiendo su mirada a Leonard —esa fue mi tarea todo este tiempo… —en cambio.

En el campo de batalla, ya no dependemos del estratega, sino del capitán.

Quien lleva la brújula moral y la confianza de sus aliados en los hombros.

No hiciste nada en estos días, porque harás todo en la batalla.

Que el plan funcione dependerá de tu liderazgo… como auténtico rey que debes ser.

Leonard le miró sin aliento, pero se notaba un brillo en sus ojos.

Solo tragó saliva y asintió seriamente.

Aceptando su tarea con determinación.

El viajero bajó los ojos, viéndole la mano al príncipe.

Estaba temblando.

Mark solo sonrió compasivo y le puso la mano en el hombro.

—Tú puedes… y tranquilo… yo estaré ahí, no soy un desgraciado.

Los acompañaré a la batalla… solo me refería a que, a partir de 2 días.

Todos seguiremos tus órdenes… Leonard cerró los ojos aliviado.

Los ojos de Mark bajaron con pena.

Se alejó, dándole la espalda mientras le daba una segunda mordida a la manzana.

―mañana por la noche, revelaré el plan.

Y lo repasaremos en la mañana del último día.

Lo repetiré una última vez… permanezcan relajados.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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