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El estratega de Plata: Arco de Tharvella - Capítulo 19

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  4. Capítulo 19 - 19 Revancha de Sangre y Acero
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19: Revancha de Sangre y Acero 19: Revancha de Sangre y Acero —¿Qué haremos ahora?… —preguntó Zayrra, con la voz casi tensa.

—la fase dos era reubicarnos delante del castillo y dar un ataque frontal… pero ahora estamos atrapados aquí… la única salida es pasar por dentro del palacio — Pensó Leonard en voz alta.

—la barrera se cerró antes de los 3 minutos de escape… seguramente en la primera planta nos estén esperando decenas de guardias — aviso Leynian manteniendo una mirada firme.

—Mark mencionó que podría durar menos… —recordó Zayrra.

Tratando de conservar la calma.

—sea lo que sea… no podemos ignorar el hecho de que estamos aquí atrapados… — habla Marcus, caminando en busca de la salida.

—Es cierto… solo no bajen la guardia.

Y tratemos de darle la señal a Jioro para que nos ayude.

Con suerte.

Nos podremos largar por donde él entró sin que nos descubran… ― mencionó Leonard siguiendo por detrás a su hermano.

Los cuatro caminaron por un largo pasillo que guiaba hasta una escalera de caracol.

Los pasos en la roca resonaban con eco por todo el largo.

Subieron lentamente hasta toparse con una puerta de madera reforzada con hierro.

Leonard trató de abrirla, pero resultó estar cerrada con llave.

―mierda… es cierto… la puerta solo se abre en los cambio de turno… ―balbuceó Leonard mirándola detenidamente.

― derrumbarla claramente no es una opción… esperar al cambio de turno sería muy peligroso y no decir que un desperdicio de tiempo.

Implicaría esperar hasta las cinco de la tarde.

—¿buscamos una forma de dar una señal a Jioro desde aquí?…

—pregunta Marcus.

—Lo vamos a comprometer… no tiene forma de entrar al calabozo por las cloacas.

Solo le quedaría expuesto dentro del palacio… ―respondió de inmediato Leynian.

La mano de Zayrra se alza en el aire.

Su mirada refleja una profunda duda.

Cuando sus amigos le dirigen la mirada, ella habla: —puedo abrir la puerta… pero tenemos que estar seguros de atravesarla… hay muchos riesgos detrás de esa puerta… Leynian levantó el dedo para que todos pongan atención.

Pasos resonando del otro.

Una tropilla caminando por el mismo pasillo de la puerta.

La situación era clara, del otro lado, el problema armado era inminente.

Tras un fuerte suspiro de resignación.

—esta parte del plan trataba de atacar de frente… ni modo, no cambia nada hacerlo desde adentro… … Pasos veloces en humedad resonaban fuertemente en el interminable túnel que representaban las cloacas.

Jioro seguía corriendo, navegando la ruta que lo llevaba directamente al tiradero del castillo.

Chillidos se escuchaban mezclados con los pisotones en la humedad, al mirar por arriba del hombro.

Jioro vio cómo una manada de Kreever le seguía por detrás.

El hambre era claro en los ojos de las bestias.

Navegando en su bolso, extrajo una botella de hidromiel.

Derramándola de tal forma para empapar a las bestias.

Luego basto una cerilla para ver arder a las bestias en sus espaldas ―¡falta poco!

—grita.

Viendo cómo un amuleto de su muñeca arde.

“—este amuleto será tu señal… si lo ves arder en tu brazo.

Significa que destruyó la copia que yo poseo.

En ese caso, metete al palacio sin dudar y ayúdanos― le explico Mark anteriormente” La carrera de Jioro aumentó, apresurado por ayudar a sus compañeros.

… —¿Cómo abrirás la puerta?…

—Pregunta Marcus con curiosidad.

—Zyrmágor — le responde Zayrra con una sonrisa orgullosa.

Una ruca simple color celeste y roja se manifestó en su mano, seguido se escuchó el destrabe de la puerta.

―¿magia magnética?

― balbuceó Marcus impresionado, con ligereza de contento ―si… pero mi máximo es el nivel 4.

No puedo hacer más que mover metales livianos… ―te felicito, Zayrra, lograste lo que tanto querías… — interrumpe Leonard.

Pateando la puerta para abrirla abruptamente.

—¡Kantaro!

—Gritó Leonard en declaración de guerra.

Corriendo con sus compañeros por los pasillos del castillo.

Decenas de guardias no tardaron en encontrar a los nobles.

Pero eran una fuerza inevitable.

Tres de los mejores usuarios de la espada acompañados de una aprendiz de mago real eran una fuerza imponente ante soldados comunes.

El caos de espada, metales y sonidos eléctricos daba terror a Kantaro desde la sala del trono.

Nohier, quien se encontraba acompañándolo, suspiro de frustración al ver a su jefe nervioso ante todo el caos.

Toid estaba prácticamente escondido bajo la falda del trono.

—No- Nohier… ¡has algo, por favor!

— le suplica el rey.

—Hasta que no lleguen los guardias al trono, tú eres mi única protección.

Retrásalos al menos… El estratega le mira con indiferencia, luego la puerta de donde provienen los sonidos de la batalla.

—la medicina… — menciona, mirándole de vuelta.

Sin dudar, Kantaro saca una botella de cristal con un líquido trasparente.

―¡aquí la tengo!

¡te la daré si capturas a esos mocosos !― le grita con un tono desesperado.

Miró la botella con la mirada tensa.

Algo lo obligó a moverse, comenzando a caminar en dirección al conflicto.

… El último guardia había caído.

Marcus le dio un golpe contundente al último con el contrafilo de su hacha —veo el patio del palacio… ¡a tres pasillos está el trono!

― exclama Leynian.

—¡Movámonos deprisa!

—ordenó Leonard.

Escuchando sonidos de pura destrucción y derrumbe.

Los 4 miraron hacia el pasillo, sintiendo cómo el suelo comenzaba a temblar de forma progresiva.

Cuando pensaron en actuar, ya era demasiado tarde.

Repentinamente una pared de metal acaparó todo el pasillo, avanzando hasta chocar con los 4 nobles.

Fueron arrastrados hasta chocar contra la ventana que conducía al patio.

Un gran hueco en la pared dejaba ver a los 4 tendidos en el suelo con gran dolor en sus cuerpos.

―mierda… ― se exhala con dolor Leonard, levantándose lentamente.

Alzando la mirada para ver al emisor del ataque.

El acero de la pared se moldeaba para crear una puerta y revelar la figura de Nohier.

Su capa roja ondeando al toparse con la brisa del exterior y una mirada indiferente que no mostraba ninguna intención, salvo sus acciones.

—Por fin nos conocemos, su majestad… —habla Nohier, mirando al príncipe, abriendo los ojos con asombro al verle bien.

—no puede ser… ¿es verdad?…

¡¿es cierto lo que estoy viendo?!…

¡Leonard!

¡¿tu apellido era Eldwood?!

¡Qué oportuno para mí!

―¿eh?…

― balbucea confundido mientras lograba ponerse de pie.

― ¿y tú quién coño eres?

—recuerdo haberte dicho que yo sería quien te venza la próxima vez… — le responde con seguridad.

Mientras manifestaba una espada en su mano.

―¿próxima vez…?

Un segundo, ¿tú eras el inepto al que derroté cuando tenía 14?

—preguntó confundido Leonard.

—hasta que por fin lo recuerdas… ― murmura el estratega.― nunca olvide la humillación que me hiciste sentir cuando me derrotaste… —Qué mal perdedor eres… fue un duelo al que me retaste, ¡y pasó hace cinco años!

—se queja el príncipe, soltando la espada ordinaria— “Inventarium: Noctivelo” —No estoy siendo mal perdedor… solo aprovecho a tener esa revancha… —menciona Nohier alzando su espada.

Una runa blanca se materializó por encima del hombro de Leonard.

Adquiriendo en sus manos un sable Tharvellano (para ser más específicos, un sable español).

Leynian se levantó del suelo, pero rápidamente fue envuelta en alambres de acero.

Zayrra intentó ayudar, pero fue cruelmente retenida en el suelo, Marcus no se movía debido a que el mayor de los daños se lo llevó él cuando la pared los arrastró, la pared de ladrillo fue destruida solamente porque él era el más robusto y el primero en recibir el golpe de ambas paredes.

—esto es entre tú y yo… demostraré que soy el mejor espadachín del reino… luego de la humillación que te daré… preferirás un suicidio rápido entre el juicio de Kantaro… —Siempre fuiste así de estúpido hablando, ¿o solo los celos te nublan el juicio?

—Son mis ambiciones, las que me hacen trabajar por lo que quiero… —responde Nohier, comenzando a correr para atacar a Leonard con su espada.

El príncipe realiza su primer movimiento, saltando hacia atrás para eludir el primer tajo.

Alza el pie para dar una patada recta en el antebrazo de Nohier, provocando que suelte la espada y él haga un contrataque.

Pero no tendría en cuenta que Nohier soltó la espada para atraparla con la mano izquierda y volver a atacar.

Leonard logra moverse para que el filo del rival apenas le roce el pecho.

Repentinamente algo desde atrás lo detiene, al girar la cabeza, notó un escudo flotante detrás de él impidiéndole el paso.

Un grave error.

Al volver a mirar a Nohier, se encontró con la imagen de él atravesándole el estómago por completo.

—¡Leonard!

—clamaron Leynian y Zayrra con desesperación.

―eres una vergüenza de rey, Leonard Eldwood… —le habla Nohier acercándole a la cara.

—inventarium: solarion… ― cita con mucho esfuerzo el príncipe mientras le mostraba una runa blanca en la cara.

Repentinamente, una lanza atravesó el estómago de Nohier desde atrás.

Leonard había invocado su lanza justo detrás del estratega, con el filo apuntándole directamente a la espalda.

Casi al instante.

Nohier comenzó a recibir golpes en la cara por parte del príncipe, el cual seguía atravesado por la espada, pero no lejos del repugnante rostro de Nohier —¡bastardo!

—le grita Nohier, alejándose de Leonard con tambaleos.

Al mirar al castillo, ve a Toid presenciando todo.

―Toid… Arráncame la lanza… ― le ordena Leonard.

― ya-¡Ya voy!

Por otro lado, Leonard se arranca la espada del estómago y, de su bolsillo, saca un pergamino predibujado y lo hace un bollo de papel.

Se lo aplica y ve cómo un destello de color verde sana por completo la herida de su estómago.

Saco otro pergamino, y se lo aplico a Marcus, curando parcialmente todos sus golpes, pero lo suficiente para que este reactive su conciencia.

―¿estás bien?…

—pregunta Leonard sudoroso, tratando de ignorar que segundos atrás tuvo el estómago abierto.

—en parte… —responde Marcus logrando levantarse y sujetar su hacha.

Giro la cabeza para ver a Zayrra.

Quien estaba sujeta en el suelo con alambre, reteniéndole los brazos y piernas contra el suelo.

El sonido de carne desgarrarse suena de repente.

—Lurénvyr… —cita la voz de Nohier.

Al verle, Toid estaba con la lanza de Leonard en manos, y Armand con el estómago también restaurado ―Marcus… ― habla Leonard alzando su sable —ni me lo pidas…—le responde sin pensarlo—Inventarium: trueno de Castilla—invoco, viendo cómo un diagrama representaba un hacha de guerra.

Ambos hermanos alzaron sus armas.

En contra del estratega.

Zayrra y Leynian seguían amarradas, pero era obvio que Nohier no permitiría una liberación —Uno… —cuanta Leonard, apretando su mano en el mango de su espada.

—Dos… —continúa Marcus, alzando su hacha desafiante.

―que mierda cuentan… ― magulla Nohier alzando ambas manos en guardia.

—Tres… —terminan ambos hermanos, empezando a correr chocando hombro con hombro en dirección a Nohier.

—Par de ineptos… —habla Nohier lanzando cuchillas al centro.

La mano de Marcus se aferró al hombro de Leonard y viceversa, en el último segundo, ambos se empujan mutuamente para sacarse del alcance de las cuchillas.

Marcus se tambaleó, dando un giro y al terminar lanzó su hacha con fuerza hacia Nohier, quien lo bloqueó con un escudo.

El rebote lanzó al hacha por los aires.

Por el otro lado, casi tan veloz como una flecha.

Leonard con su sable en mano estaba a punto de acertar un corte.

Obligando al estratega a usar su mano libre para bloquear con otro escudo.

El menor de los Eldwood saltó para atrapar su hacha en el aire.

usando la caída para dar un deslumbrante corte.

Partiendo el largo del escudo en dos.

Un chorro de sangre salpicó el suelo; la mirada de Nohier bajó para ver su mano tirada en el propio suelo.

—imposible… —balbuceó sin aliento.

Sus pupilas giraron a Leonard, quien estaba listo para dar otro corte, pero le embistió en seco con el escudo evitando el movimiento de brazos.

—Lurénthas —habla Nohier regenerando su mano mutilada con lentitud.

—creí que solo podía hacer magia de acero… — menciona Marcus.

—solo en la categoría Animus… magia luminus o flux no entra en esa regla… — le explica Leonard.

—No es tan rápido regenerando extremidades, tal vez si lo forzamos a curarte todo el tiempo lo desgastemos… Jioro tenía razón… —Me gusta ese plan… podemos ganar… —se entusiasma Marcus.

—los estoy escuchando… y me da risa tal chiste… —se ríe Nohier, manifestando un guante de acero.

un cascarón de metal vacío que actuaba como mano funcional mientras la real se regeneraba debajo.

«la velocidad de Leonard… es un encantamiento, empuñar ese sable le da más velocidad, y el corte de Marcus en mi escudo también lo es, que empuñe el hacha es peligroso.

Tendré que luchar a distancia, las armas que ocupan son un verdadero problema», analizo el estratega invocando 12 espadas flotantes.

Una última se manifestó en manos de Nohier.

—pero así pelean los cobardes… —terminó de pensar en voz alta.

—¿uh?…

—balbuceó Leonard contemplando al rival.

Tres espadas se lanzaron al ataque en un zumbido aéreo.

Él las bloqueó una por una con precisión.

—¡Deja de luchar y cae ante mi tormenta!

— le ordenan Nohier, enviando todas sus espadas para saturar las defensas de Leonard.

Quien estaba comenzando a flaquear en la tarea de bloquear 12 espadazos consecutivos cada 5 segundos.

—¡Armand!

—Refugió el príncipe como un león, con un solo movimiento logró mover de lugar 4 de las doce espadas flotantes.

Creando un camino por el cual avanzar.

El sable Noctivelo de Leonard, al igual que Azuralumbre.

Posee 3 encantamientos.

“Danza veloz”, con el cual logra adquirir ligereza en los pies.

Y dar desplazamientos más rápidos en cortos periodos.

Al pasar por el camino abierto, el príncipe logró moverse hasta tener a Armand cara a cara.

La espada partió el viento en menos de un segundo, solo siendo bloqueada por la mano metálica de Nohier.

—sin un filo poderoso… no tienes oportunidad… —se le ríe Nohier alzando su espada listo para apuñalarle.

La segunda runa del sable resplandeció, una proyección de Leonard se manifestó desde la espalda del príncipe, obsequiándole un corte en el brazo a Nohier justo cuando intentó eludirlo.

El segundo encantamiento, “almas gemelas”, hace que la espada haga un segundo Leonard que ataque en secuencia al primer ataque.

—¡Marcus!

— exclamó el mayor Eldwood al ver el alejamiento de Nohier.

Los ojos del estratega miraron a su espalda, donde el joven Eldwood estaba listo para dar su golpe.

Ante la percepción de Nohier, todo estaba en cámara lenta.

Marcus había logrado cortar el escudo y la mano de Nohier no solo por su increíble fuerza, sino también por su hacha.

El hacha “Trueno de Castilla” de Marcus posee al igual que las espadas de Leonard.

Tres encantamientos, el principal es “quebranta hierros”.

Al aplicarle la cantidad suficiente de maná, el hacha es capaz de partir defensas sumándole la fuerza de su portador.

Anteriormente, Nohier había reconocido la potencial amenaza del hacha de Marcus.

Estaba viendo cómo su vida depende de varios alambres, literalmente.

Marcus estaba completamente en shock, haciendo fuerzas para atacar, pero simplemente no podía mover su hacha.

Varios alambres de acero brotados del suelo se habían aferrado al mango del hacha.

No debían tocar el filo, porque serían rebanados con facilidad.

Aferrarse a la madera era suficiente.

La sangre salpicó el suelo.

Una de las espadas de Nohier atravesó el abdomen de Marcus sin dar tregua y las once restantes atacaron a la par para mandar a volar al príncipe, estampándolo contra el muro que define los límites del patio del castillo … ―mierda… mierda… ¡mierda!

― repetía Leynian con desesperación, arrodillada y luchando con sus ataduras.

De una patada fue obligada a caer boca abajo al girar la cabeza.

Ella vio cómo Toid estaba sobre ella, con una sonrisa perversa.

—No había notado lo hermosa que eras… —balbucea el mocoso.

Sus ojos se van al busto de la noble.

—tampoco lo dotada que eras… ―¡No me toques!

― se sacude Leynian sacándose las manos de encima del príncipe, rápidamente le conecta un cabezazo en el pecho para sacárselo de encima ― ¡te mataré, cerdo repugnante!

― ruge tratando de alcanzarlo y seguir golpeándole.

Toid se compuso y pateó a la noble en el estómago, ella se retorció de dolor y vio cómo él se le volvía a poner encima, pero ahora su mano hedionda reteniéndole la cara contra el césped mientras la otra mano buscaba tocar su pecho, solo protegido por capaz de alambre.

―joder, Nohier… ¡me arruinas la diversión con tanto alambre!

― se queja sin lograr sacarlo de en medio.

― tranquila, Señorita Leynian… hasta una perra como tú se puede adiestrar… Dos dedos le tocaron el hombro.

― ¿uh?

― balbuceó girando, solo para ser recibido por un puñetazo en medio de la nariz.

En ese momento, todo se oscureció para Toid.

… Nohier caminaba lentamente hacia la locación de Leonard, quien hacía un esfuerzo para levantarse.

Repentinamente una gran cantidad de humo brotó desde la otra punta del patio, llevándose consigo la atención del estratega.

En ese momento inminente, una silueta veloz se deslizó entre las piernas de Nohier para ponérsele enfrente.

Uso la fuerza de sus brazos para elevarse y meterle una patada con ambos pies justo debajo de la boca.

Lanzándolo lejos del príncipe.

Tras mirar al frente con un gruñido de dolor, una silueta conocida hacía presencia.

Jioro Altaír había entrado en escena.

—tú… — murmura Nohier mirando fijamente al ladrón.

—y ellos… —completa Jioro sonriente, señalando a las espaldas de Armand.

Al intentar girar, una bola de fuego azotó a Nohier.

El estruendo lo llevó a chocar contra la dura corteza de un árbol.

—era obvio… lo primero que debí esperar… era que traigas a Lazarus… ― habló alzando la vista, pero no había nadie más que Leynian, Zayrra libres.

Y Marcus como nuevo.

—¡¿no está?!

― se exaltó, viendo cómo brotaba humo de la mano de Zayrra, la autora del ataque ígneo.

―¿y Mark?

—preguntó Jioro al príncipe.

—nos separamos accidentalmente, la barrera se cerró y quedamos dentro mientras él fue expulsado junto con Zarmáso… ― le responde Leonard esforzándose para separarse del muro.

—Qué absurdo… —rió Nohier mientras se volvía a poner de pie.

—Lazarus tuvo un fallo en su plan… qué gracioso… —¿Quién es Lazarus?

—preguntó Jioro mientras estiraba sus brazos.

—Mark se presentó como Lazarus ante el pueblo para generar confusión… al parecer, este demente se la creyó… ― murmuró Zayrra ―ustedes no saben nada… ¡qué idiotas!

― continua riéndose Nohier, finalmente de pie.

La resistencia se reunió para hablar, sin sacarle el ojo de encima a Armand.

“—¿Cómo podremos hacerle frente a aquel demente?

—preguntó Jioro horas atrás.

—¿Hablas de Nohier?

—Voltea a verle, Mark.

―mi plan era evitarlo a toda costa… pero sería absurdo no tener en cuenta un posible enfrentamiento.

En caso de ser así… yo me enfrentaré directamente a él… ―que arrogante… ― le critica Jioro.

―¿no te das cuenta de que es un peligro andante?

Ni cuando lo enfrentaste fuiste capaz de sacarle ventaja… hay que pensar una forma de vencerle… Todos miraron atentamente la conversación del ladrón y el viajero.

―que molesto… ― se queja el Mark.

― no podría hacer un plan contra derrotar a Nohier… un combate contra él debe ser pensado a medida que se lleva a cabo el combate.

Deberíamos cada uno tener nuestros propios recursos.

Pergaminos, pociones y armas, estar atentos a los detalles que deja Nohier en el aire con sus acciones y palabras… —momento… dijiste que tenía un maná descomunal… ¿y si no es tan así?¿y si Nohier es bueno gestionando su maná?

—Los hechizos provenientes de un talento nato siempre son efectivos en el uso de maná, no dibujar runas y pronunciar hechizos son un gran ahorro.

Pero la cantidad de acero que él genera es absurda… se nota que trabajó su maná durante años… ― le explica Mark, agarrándose el mentón mientras pensaba.

—Cuando lo dañe con la flecha… pronuncio un hechizo y dibujo una runa para curarse… ¿podríamos desgastarlos de esa forma?

—¿obligarlo a curarse?…

es un buen plan, pero llevarlo a cabo sería complicado, Nohier tiene una gran defensa con su talento.

Requeriría pelear con inteligencia… … —¿Algún plan?

—pregunta Leynian.

Disgustada ante la sonrisa de Nohier.

—Yo no soy Mark, pero nada me impide pensar… —comenta Leonard, recordando todo lo que sabe acerca de lo que se habló de Nohier.

―Inventarium: Guardar― pronuncio, guardando en el inventario mágico a su sable Noctivelo, reemplazándolo por Azuralumbre.

—Este es el plan… Marcus y yo al frente, Leynian flanquea, Jioro a distancia y Zayrra danos de tu apoyo.

Es un solo enemigo, no debemos estorbarnos… “—contra el Golem, ustedes mostraron buena coordinación.

¿Por qué rayos no lograron recuperar el trono anteriormente?

Sin Nohier en medio hubiese sido todo más fácil… ― le preguntó Mark días atrás.

―el problema soy yo y las multitudes… son muchos enemigos y es mi intento de ser un buen líder… intentar dar órdenes a todos para que puedan avanzar, y todos nos volvemos más toscos… cuando encontraste a Leynian en el bosque herida.

Fue mi culpa, una mala orden provocó que la lastimen… ― expreso apenado ―bueno, yo te explico para que sepas en el futuro… un líder, no solo se trata de dar órdenes.

Se trata de guiar, dar y tener confianza.

― le dice Mark, antes de soltar un bostezo ― la próxima vez… que te enfrentes a una multitud, da una tarea y espera a que tus compañeros la cumplan.

Ten confianza y no les pises en los talones con puras órdenes, preocúpate en lo tuyo y sigue adelante” Leonard se inclinó, dando indicios de ser el primero en dar un ataque.

Nohier anticipó esto y estaba listo para dar el primer golpe, pero flechas atravesaron su estómago antes de que pudiera tomar acción.

Los ojos buscaron en cada ángulo posible.

Faltaba Jioro entre los rebeldes.

―Maldito… ― murmuró, viéndolo salir de detrás de un arbusto.

Lanzó alambres en busca del ladrón.

Azuralumbre ardió en manos de Leonard, quien fundió con sus cortes el metal de cada hilo generado por el estratega.

― otra arma peligrosa… ―magulló casi sin aliento cuando tuvo que crear un escudo para bloquear otra bola de fuego por parte de Zayrra.

Con su mano libre, Nohier se arrancó una de las flechas y sin perder tiempo aplicó magia curativa.

Creó una espada y bloqueó el filo de Leynian.

Una columna de metal puro la golpeó desde abajo.

Rápidamente Nohier giró para eludir los hachazos de Marcus, al mismo tiempo, atrapó con su mano otra flecha disparada por Jioro y la dirigió para clavársela en la pierna al grandulón.

Otro escudo, pero ahora un relámpago azota, provocando una dolorosa sacudida en su cuerpo.

Sus ojos miran a Zayrra, quien desborda una sonrisa enorme.

Hilos de alambre se aferran al cuello de Marcus, buscando asfixiarlo, mientras una espada es disparada hacia el pecho de Zayrra.

La flameante espada de Leonard corta los alambres, y Leynian fue lo bastante rápida para agarrar a la maga de la capucha y sacarla del alcance de la espada.

Usa la distracción del enemigo para arrancarse la segunda flecha de su estómago, pero en ese momento, otra le atraviesa el hombro.

Solo se ve rabia en sus ojos.

Mientras que el ladrón desborda una sonrisa mientras está oculto entre hierbas y hojas.

Se dejó caer al suelo, viendo cómo la hoja de Leynian le acaricia los cabellos.

Sin perder el tiempo, el estratega usa sus piernas para darle una patada en la tripa seguida de una pinta de lanza para atravesarle la pierna.

Intenta levantarse, pero ve cómo una botella de líquido brillante está a punto de tocar el suelo.

Un potente estallido lo mandó a volar contra la pared que marcaba los límites del patio, justo al lado del boquete que dejó Leonard.

—Pueden hacer magia dentro de la barrera… y el límite de la barrera está justo detrás de este muro… ¡es perfecto!

—Sonrió Nohier, mostrando cómo su rostro y manos tenían quemaduras.

―¡no le den descanso!

—Ordenó Leonard.

Pero inesperadamente, Nohier golpeó el muro y expandió una gran cantidad de alambres.

Destrozando la roca y provocando el derrumbe de la pared.

―¡se escapa!…

—clamó Leynian.

Nohier saltó encontrándose con una colina cuesta abajo.

La caída era inevitable, tanto para Nohier como para los rebeldes.

El estratega se levantó del suelo mientras curaba cada una de sus heridas.

Aun así, estaba rodeado.

—Se acabó… ríndete… — ordena Leonard, con la voz y la espada igual de firmes.

—Es verdad… tienes razón… se acabó… —murmuró Nohier, con una voz derrotada.

Jioro dio un paso al frente, sintió pisar algo duro, al bajar la mirada, se encontró con un emblema de la guardia de Tharvella.

Al girarlo con el pie, del otro lado se encontró con la extensión de la barrera.

Aquella runa que permitía usar la magia dentro de la barrera yacía en el suelo.

Nohier acababa de curarse sin ella encima, fue astuto y se la quitó en la caída.

Las manos le temblaron, rápidamente intentó tensar la cuerda de su arco y lanzar una flecha, pero alambres se entrelazaron en todo su cuerpo inmovilizándolo.

Lo mismo le sucedió a Leynian.

Leonard estaba siendo atrapado de igual forma; las llamas de Azuralumbre no le respondían.

No, era su maná la que no respondía.

El hacha de Marcus, los hechizos de Zayrra, estaban bajo el mismo síntoma.

Fuera de la barrera, los usuarios de la magia dejaban de ser parte de la barrera y se volvían otros de forma independiente.

Los rebeldes no se sacaron nunca la extensión de la barrera cuando salieron de los límites del castillo.

Si estar adentro les permite usar magia, tenerlo fuera de la barrera, en consecuencia, les anula toda fuerza mágica hasta el momento de quitarse la extensión de encima.

Una jugada rápida y astuta, brindando una victoria absoluta al estratega sobre toda desventaja anterior.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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