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El estratega de Plata: Arco de Tharvella - Capítulo 22

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  4. Capítulo 22 - 22 asalto
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22: asalto.

22: asalto.

Mark y el resto estaban de pie, a centímetros de la salida.

Los 5 lado a lado, al no pasar por la salida, no estaban siendo perseguidos aún.

Pero se sentía en el aire como Kantaro estaba perdiendo la paciencia.

El viajero alzó su brazo al izquierdo.

― a la cuenta de tres ― informa él.

Viendo cómo los nobles se alistaban para correr lo más rápido que pudieran.

—Uno… —empezó.

—¡dos y tres!

—Terminó Leynian al instante, iniciando la carrera acompañada del resto de nobles, mientras Mark giraba dándoles la espalda.

—¡atrápenlos a todos!

—Ordenó Kantaro en un poderoso rugido.

―¡venga!

—Clamó Mark desafiante, viendo cómo una estampida de 40 guardias corría hacia él.

Mientras otros 12 se lanzaban en persecución de los nobles.

“—si no mal recuerdo, Tharvella cuenta con más de 170 guardias en circulación.

—le mencionó Leonard en el pasado a Mark.” «Sean la cantidad que sean, el pueblo de nuestro lado desvía la mayor parte de la guardia», pensó Mark, mientras evadía la estocada de una lanza.

Salta para evadir un zarpazo a sus pies y aprovechar la caída para asestar un rodillazo en la cara del atacante.

No tarda en encontrarse acorralado.

Aerokanon viento fue la solución.

El impulso de aire disperso al conjunto de atacantes y mandó a Mark por los aires.

―¡quiero ver de qué está hecha la guardia de Tharvella!

—Desafía a Mark mientras está en caída.

Extiende el brazo, lanzando el gancho, y se columpió para caer por una de las ventanas del palacio.

Mientras tanto.

Los nobles estaban con toda prisa escapando de la estampida.

Atravesaron el límite de la barrera.

Provocando que Leonard grite con fuerza; ¡Ábrete, Zarmáso!

Un estruendo sacudió el suelo; los nobles esperaban que se abriera una puerta en el suelo, pero en su lugar los ladrillos del suelo comenzaban a duplicarse y apilarse de formas inusuales.

Los cuatro se quedaron congelados al ver que emergió una cabeza de ladrillos y tierra del mismo suelo.

―¿Zarmáso?

—pregunto perdida Zayrra.

Viendo cómo la cabeza asentía ligeramente en un gesto.

El suelo tiembla nuevamente bajo sus pies, se eleva.

La forma era peculiar.

―¡¿es un tórax?!

—se exhaló Marcus mirando la zona elevándose.

Efectivamente, los nobles y los guardias estaban parados encima de lo que sería el torso de Zarmáso.

El suelo se abrió, provocando que los rebeldes caigan dentro de él, mientras que los guardias se arrastraron por la puerta en el estómago.

Ellos fueron expulsados en otro extremo del pueblo, curiosamente encontrándose con aquellos guardias que habían acompañado a Jioro anteriormente.

Los nobles cayeron directo en la sala principal, encontrándose con Jioro.

―¡por fin!

—clamó el Ladrón aliviado.

Nim no tardó en acercarse como la ayuda de Clara Eldwood, quien asistió en la asistencia de sus hijos y compañeros.

Ambas están aplicando magia curativa.

… ―¡atrapen a ese desgraciado de una vez!

― exigió Kantaro en un rugido, en su ser residiendo un gran temor.

Mark corría por los pasillos del palacio repartiendo golpes al guardia que se le cruzara en el camino.

Un grupo de 3 guardias se le interpusieron creando una barrera de lanzas y escudos.

Pero el viajero simplemente se rió.

Salto para caer arriba de la vara de la lanza, usándola como trampolín para posicionarse detrás de ellos.

Los tres vieron por detrás del hombro cómo el estratega se encontraba cayendo boca abajo, su mano extendida apuntando directamente a ellos.

Con un Aerokanon, los mando a volar por todo el pasillo y el impulso empuja a caer de espaldas.

Habían logrado encontrarlo, casi toda la guardia disponible estaba arrinconada en un solo pasillo solo para un solo hombre.

Tras escuchar las carcajadas de Mark, todos se lanzaron al ataque.

Mark con solo levantar su brazo y apuntar.

Uso otro Aerokanon para estabilizar la horda de enemigos.

Algo había salido mal, no sostuvo la posición correcta.

Mark se dio cuenta de esto cuando la potencia de su propio hechizo lo mandó a volar por todo el largo del pasillo.

Aerokanon es un explosivo cañonazo de aire.

Mark le da dos usos.

Ofensiva o desplazamiento.

Para usar Aerokanon como ofensiva, se requiere mucha fuerza en los pies para aguantar el gran empuje.

Mientras que el desplazamiento es solo dejarse llevar por la potencia.

Mark se dio cuenta de su falla técnica cuando atravesó una ventana con su cabeza.

Estaba mareado y la frente le comenzó a sangrar, pero nada grave.

Ya que pudo curarse con magia al instante, esos segundos de atraso fueron suficientes para que lo rodearan nuevamente en el frente del palacio.

La atención se desvió del viajero en ese instante.

La luz del atardecer estaba siendo opacada por la sombra de una enorme figura emergiendo del suelo.

Zarmáso había adquirido su forma física al completo.

Un gigante de 16 metros hecho de tierra, roca y ladrillos se había puesto de pie frente a la barrera del palacio.

Dicha distracción, provocada por él, permitió a Mark escabullirse entre los guardias.

… Una hora atrás, Mark tenía ambas manos aferradas a un gran cristal azulado.

Transfiriendo de su propia mana para revivir a Zarmáso.

Anteriormente, Pharagus se había encargado de reparar las grietas del cristal.

Pharagus miraba a Mark intriga, contemplando cómo era capaz de sostener un gran flujo por mucho tiempo.

—¿Qué clase de modificaciones planteaste para mi hijo?…

―¿le llama hijo a un cuarto andante?

Qué genial… ― comenta Mark con una risa baja mientras sigue concentrando mana en el cristal.

—Zarmáso es casi similar a un Engendro… si lográramos modificarlo y dibujar las runas con las instrucciones correctas.

Podrías darle nacimiento al 4to engendro más poderoso de la historia… —Es imposible, un todo engendro es escaso de conciencia y empatía… por algo la humanidad evita cruzarse con uno, y mucho menos crearlos… ― Se niega Pharagus.

― ¿Qué pasaría si se sale de control y ataca indiscriminadamente?

Zarmáso podría adquirir un tamaño que abarque a toda la capital, y matarnos de un solo golpe —es cierto… ― razona Mark dándose la vuelta y señalándose la frente con dos dedos.

― pero podemos usar un conjuro hablado.

Le damos las capacidades que no podemos con runas, y en lugar de sacrificar algo de nosotros, hacemos que el sacrificio recaiga en el mismo Zarmáso.

—¿Autoimponer un conjuro hablado en Zarmáso?…

―exacto… ―podría funcionar Y así, tras restaurar el núcleo de Zarmáso en una hora.

El Mago real Pharagus Nolan y Mark Arminton sacrificaron 30 minutos más del preciado tiempo que les quedaba para lograr llevar a cabo el gran cambio de Zarmáso.

… Un engendro es producto del mana residual que desprenden los cadáveres de los desafortunados viajeros en el bosque, cobrando vida.

Se forma un núcleo que se une al material más cercano posible, comúnmente piedra, madera u otros que encuentras libres en el medio ambiente, encarnando un cuerpo físico con ellos.

Conocidos por no poseer empatía y matar a toda cosa con vida que se encuentran.

El engendro es conocido como uno de los seres más peligrosos e inestables que existen en los reinos.

El nivel de peligrosidad varía del material que encarna el engendro.

¿Cómo fue posible la transformación de Zarmáso a un engendro?

Pharagus fue el encargado de llevar a cabo el conjuro hablado, dotando a Zarmáso de una mente similar a la humana, capaz de razonar, sentir empatía e incluso reaccionar.

¿Cuál fue el sacrificio llevado a cabo?

La inteligencia y el análisis de Zarmáso siempre terminan doblegados ante las órdenes de aquellos que dejen su huella en los registros del cuarto, obligándolo a obedecer ciegamente.

A eso sumándole las antiguas habilidades del cuarto mágico.

Zarmáso resulta ser el primer engendro de fortaleza de toda la historia.

Todos contemplaban a Zarmáso con miedo y asombro.

Sabían que no podría atravesar la barrera, pero nunca imaginaron ver un engendro de un tamaño colosal, ya que por lo general rondaba entre 1 y 4 metros.

El engendro abrió su pecho, revelando la presencia de la resistencia resurgida.

A las espaldas del coloso.

Se lograba escuchar los gritos de esperanza por parte del pueblo.

Quienes seguían librando una revuelta para doblegar a la guardia de turno.

―¡ignoren al gigante!

¡Atrapen a los rebeldes!

― ordenó un guardia, dándose cuenta de que Mark no estaba más entre ellos.

―19:30 … ― murmuró Mark mientras contemplaba un reloj de bolsillo.

― ¡apúrense que a las 12 me tengo que ir a dormir!

― les grita a los rebeldes.

Mientras se ponía de pie en un pasillo de roca.

A un lado, una enorme caída que da una vista directa al claro del bosque.

Aquel cuando se enfrentaron al Golem de Nohier.

―enseguida… ― sonrió Leonard con una restaurada sonrisa.

― Acabemos con esto… ― pronunció con una emoción nacida desde el fondo de su corazón, «El guardia tiene razón… mientras la barrera esté activa, Zarmáso no les representará un peligro, pero intimidarlos con Zarmáso no era el plan», analizó Mark.

Los rebeldes saltaron de encima de Zarmáso.

Y se lanzaron de frente a los guardias.

El asalto final había iniciado.

Cuando los rebeldes se alejaron de Zarmáso.

Mark le pidió que se escondiera.

Enseguida, la figura colosal se escondió dentro del suelo nuevamente.

Miró a la izquierda, el gran grupo de guardias lo estaba persiguiendo de nuevo.

Ya no se anduvo con rodeos.

Mark saltó del borde del pasillo, encontrándose con una caída libre directo al bosque en las afueras del palacio, los guardias se asomaron pensando que estaban presenciando el suicidio del extranjero, pero nada más alejado de la realidad, un Aerokanon lo mandó a volar hasta aquel punto que había presenciado.

Desde el claro del bosque, a una distancia de 70 metros del palacio y el territorio de Tharvella.

Mark se burló de todos ellos.

—Es increíble cómo una guardia entera no puede atrapar a un solo hombre… ¡ni siquiera eso!

¡con matarme es suficiente, y aun así no pueden!

― burló entre carcajadas ―el Rey Leonard tendrá que hacer una limpieza y cambio de personal si quiere una guardia competente en su reino!

¡lástima por ustedes!

―maldito… ― gruño entre dientes un guardia.

—¡lo quiero muerto!

¡arqueros!

― exclamó otro.

El atardecer, había concluido, solo la luz de la luna daba una visión tenue.

Mark estaba cerca de hablar, pero una flecha cayó cerca de su pie.

Rápidamente alzó su brazo y extendió el escudo de engranaje.

Centenares de flechas cayeron por todo el campo.

El viajero revisó su escudo, de casi 200 flechas; ninguna fue capaz de tocarle.

―mierda… ¡¿estas muerto?!

¡joder, no veo nada!

― pregunto el guardia a cargo de la unidad de ataque.

―¡Sí, recién acabo de morir!

― se burla con un grito Mark.

Para después reírse incrédulo.

―¡no te ilusiones, chapulló!

¡eso fue una advertencia!

¡entrégate o la próxima te mueres allí mismo!

―¿advertencia?

― repitió indignado ― ¿¡Qué clase de guardia inepta gasta un ataque de 200 flechas para advertir a un solo hombre?!

¡pidan el retiro de una vez, par de ineptos!…

―¡está muy oscuro!

¡apenas podemos identificar tu voz—se excusa el guardia a cargo.

Como respuesta, Mark alza el brazo y enciende una flama en su palma; el resplandor da noción a los guardias de su posición.

―¿ahora?…

La lluvia de flechas no tardó en caer.

Mark no pudo reaccionar a tiempo para alzar su escudo.

Fue estúpido.

Otro centenar de flechas cayeron sin tocarle un cabello al viajero, quien solo se pudo reír de la burrada de los guardias.

—Ya basta de juegos… ―murmuró apagando su flama y arrodillándose en la tierra.

Ambas palmas tocaron el suelo.

Lo siguiente fue trasmitir mana al suelo y ver cómo runas emitían un brillo tenue.

Mark, junto con la presencia de Leynian.

Había pasado casi más de 6 horas dibujando runas en aquel sitio.

Todo con el objetivo de crear la manipulación perfecta.

Al aplicar maná a las más de 50 runas, se materializaron múltiples Golem de piedra tan refinados que tenían el aspecto de un caballero.

Un caballero de la región de Narzu, para ser más exactos.

—Tal vez Allan haya escuchado el rumor de que me hago pasar por Lazarus Nova.

¡no podrían estar más equivocados!

¡yo soy Lazarus nova!¡aquel legendario estratega del ejército de Plata!

― anuncia Mark a los 4 vientos.

Lanzando una flama a aquel montón de madera reunida anteriormente, creando un gran destello que iluminaba al ejército desde las espaldas.

Un ejército de 57 Golem de piedra simulando ser caballeros de plata a las afueras del reino.

«Estoy arriesgándome a ser encontrado haciendo esta estupidez, pero espero que sirva para ganar ventaja», pensó Mark mientras señalaba con su dedo a las murallas.

—Exijo a toda la guardia de Tharvella rendirse, o invadiremos y someteremos el trono en nombre de Narzu… La guardia se estremeció ante la revelación de ejército.

Aquellos que conocían la reputación de Lazarus Nova y el ejército de Plata soltaron sus armas.

Cargados de miedo y dudas, corrieron para evitar el conflicto.

Mientras que los ignorantes seguían firmes con sus armas en mano.

Listos para el conflicto que Mark estaba prometiendo.

Aquellos que querían la gloria del reinado de Kantaro.

Aquellos traidores a la corona, Eldwood.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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