El estratega de Plata: Arco de Tharvella - Capítulo 23
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- Capítulo 23 - 23 Metamorfosis
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23: Metamorfosis.
23: Metamorfosis.
—Mamá… perdóname, no pude salvarte.
Mi único motivo para esforzarme era curarte de esa enfermedad.
Para que veas en primera fila mi ascenso.
Yo lo estaba logrando, estaba muy cerca… pero estas cucarachas me arrebataron de mis brazos… ni siquiera me permitieron darte un último abrazo.
Cuando estás camino a la grandeza, siempre hay una escoria que quiere empujarte al abismo nuevamente… Ravenrock, Eldwood y ahora este tedioso reino… debería matarlos a todos… Un momento… ¿en serio me estoy planteando aniquilar un reino entero?…
¿Dónde está mi remordimiento?
¿yo tuve remordimiento?
Ya veo, incluso mi propio cuerpo no me limita.
¿lo disfruto?…
tal vez en el fondo lo haga, nunca me quede pensando en la sensación de mi cuerpo al momento de matar.
Solo podría descubrirlo de una forma… Mamá, si puedes escucharme de donde quiera que haya ido tu alma.
Mírame, mírame escalar a la cima… todos quedarán bajo mis botas y tú estarás orgullosa.
Trabajaré muy duro para lograrlo… Debo medir mi vara… debo enfrentarme al más fuerte presente en este tedioso reino… Lazarus nova… te mataré.― … Ciudadanos se habían reunido para apagar el incendio provocado en la casa de los Nohier.
El derrumbe fue total, ya no había rastro, solo escombro y ceniza.
Cuando la casa fue privada de toda flama o braza.
Solo quedaron aquellos infelices que buscaban cosas de valor que habían sobrevivido al incendio.
Al mover un par de escombros, los cazatesoros encontraron una gran esfera metálica.
Era muy grande, del tamaño de un hombre adulto.
El objeto era tan curioso que los sujetos comenzaron a golpearlo para tratar de abrirla o romperla.
… —Hay un ejército a las afueras del reino… es el ejército de plata… —habla un guardia desde el borde de la muralla.
Walder corre para asomarse y ver todo con sus propios ojos.
Presenciando en primer plano al ejército de piedra hecho por Mark.
El guardia no pudo sentir otra cosa que no sea alivio.
Se sacó el casco con una sonrisa sincera.
―se acabó, no hay nada que podamos hacer… ― murmuró dejando caer su casco por el abismo de la muralla.
― salvo unirnos al pueblo… —¿En serio crees que la guardia de Tharvella está perdiendo?
—No logramos contener un pueblo con éxito, no lograremos contener un ataque del ejército de plata… —comenta, mientras tomaba las escaleras para bajar de la muralla.
―iré a dirigir a la revuelta.
Lucharemos a favor del pueblo.
¡te veo en el palacio, Atosh!
― le comenta Walder a medida que va bajando.
—Enseguida… —le responde su compañero, tomando rumbo al palacio.
… Los cazatesoros seguían golpeando la esfera de metal hasta que lograron ver cómo se partía, dejando ver su interior.
El primero asomó su ojo para ver dentro, rápidamente salió volando de un impacto.
Sus compañeros acudieron a su ayuda, pero ya estaba muerto, una púa de acero le había atravesado la cabeza de lado a lado.
La esfera se terminó de desmoronar, revelando la figura de Armand Nohier.
Su piel estaba llena de quemaduras, en los brazos tenía el cuerpo chamuscado por su propia madre.
Haber soportado la temperatura del incendio dentro de una esfera metálica fue lo mismo que refugiarse en un horno encendido.
No logró sobrevivir al aplicarse magia curativa en todo momento, pero esa hazaña era imposible en un cadáver.
El estratega se terminó de curar las heridas, y con completa suavidad, dejó el cuerpo de su madre en el suelo.
Lo siguiente fue hacer que una cuchilla enorme decapite a los cazatesoros antes de cualquier acción posible.
Sus ojos giraron a ver a la muralla, contemplando al guardia Atosh apreciándolo con miedo.
Sin decir ni una palabra, una espada flotante fue directa a su pecho, atravesando al guardia y provocando su caída de la muralla.
… Mark estaba de pie frente a todos los Golem.
Los guardias habían dejado de prestarle atención.
El pueblo y los guardias estaban tratando de asediar el palacio.
Un poderoso impacto retumbó a las afueras de la muralla.
Nohier había descendido envuelto en una esfera de acero.
aterrizando como una bola de cañón en el campo de guerra.
—hasta que por fin apareció… — murmuró Mark, con un nudo en el estómago.
—Ya venía de perder mucho tiempo… —comenta, contemplando la figura de Nohier emerger desde la oscuridad absoluta del bosque.
Las estrellas, la luz de la luna extendiéndose en el cielo y la gran llama de la fogata habían logrado dar claridad a aquel terreno oscuro.
―¿me estabas esperando?… —le pregunta Nohier mientras caminaba con calma hasta estar dentro del terreno despejado.
—Llegaste tarde a nuestra cita, ya me estaba sintiendo solito… —responde Mark con desdén.
Pero se abruma al sentir que algo andaba mal con Nohier.
—¿Te pasó algo?…
¿Por qué se escucha que lloraste durante horas?…
—que te dé igual… yo aquí estoy para matarte… aunque en verdad ya no tengo apuro… ¿quieres que tu última Azaña en vida sea salvar este reino?
― le pregunta con indiferencia.
― sí, te mató hoy… todo tu trabajo habrá sido en vano… porque te juró que reduciré a Tharvella en escombro y ceniza… —Qué dramático… — expresó Mark sintiéndose fuera de lugar — Nah… yo aquí me quedo… — bajó a mirar su reloj de bolsillo.
Eran las 20:10.
—Si quieres tomarte tu tiempo… ¡con calma y tranquilidad tómalo!
—le avisa Mark mientras estiraba sus brazos y piernas.
«me quedan 3 horas y 50 minutos de vida… ¡¿Cuánto pueden tardar Leonard y compañía en detener a Kantaro?!» ―¿te parece bien si empezamos a las 21?…
Te permito ayudar a Leonard a recuperar el trono, o quédate ahí.
La decisión es tuya, me da igual.
― le habla Armand, mientras seguía curándose las quemaduras.
—que extrañó… ¿Por qué se está comportando así?…
―balbuceó Mark hundido en dudas.
«no importa qué truco tengas bajo la manga ahora, superaré todo.
Lazarus… ¿quieres atacarme con tu equipo entero?¿alguna trampa en mente?…
lo que sea… mi objetivo es superar cada uno de tus trucos.
Para afirmar que soy mejor estratega que aquel que es llamado el mejor de todos los tiempos…» Mark y Armand permanecen mirándose fijamente.
Sin movimientos, sin otra palabra.
En el absoluto silencio, Mark aceptó esperar hasta las 21 horas.
Su mente repasando y profundizando en el plan que él desarrolló para detener a Nohier, pero sufriendo desviaciones ante las dudas del estado emocional de su enemigo.
Actuaba indiferente, pero aun así se notaba un gran duelo en su voz.
Mark solo deseaba una cosa… que Leonard y el resto tuvieran éxito pronto.
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