El estratega de Plata: Arco de Tharvella - Capítulo 26
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- Capítulo 26 - 26 Colgar de un hilo en medianoche
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26: Colgar de un hilo en medianoche.
26: Colgar de un hilo en medianoche.
La luna iluminaba desde lo más alto de los cielos la incinerada arena de batalla.
Arminton caminaba por toda esa destrucción causada por él mismo, planteándose muchas de sus acciones… —Si me pasé de la raya… tal vez con una combinación de nivel 12 alcanzaba… —murmuró caminando sobre el crujido de la tierra quemada.
Giro la mirada a las murallas del reino y luego al bosque del otro lado.
―¿y si simulo mi muerte y me largo?… Nadie me va a extrañar, además de ahorrarme escuchar despedidas… —murmura pensativo, sus ojos bajaron para encontrarse con el reloj nuevamente.
Las 23:20… —La misión fue cumplida, nadie me va a extrañar… —Comentó Mark tomando rumbo al bosque.
—¿Zarmáso, me das mi mochila?
No hubo respuesta ni acción, solo el viento soplar con la delicadeza de un pétalo.
—¿Zarmáso?…
qué extraño… se supone que sacó a Nohier del alcance del caos… ¿los abre destruidos?…
No, me dijo que su núcleo estaba en la capital… ―¡Mark!
― interrumpió un grito suave, es oía aliviada.
―Mierda… ― balbuceó mientras giraba para encontrarse a Leynian, acompañada de los rebeldes.
Ella se rió aliviada, a punto de correr hacia él.
Resignándose en el último momento para acercarse lentamente.
—¿Qué fue esa explosión?…
—preguntó Leonard, acercándose a él.
—El calor azotó hasta las murallas de la ciudad… ―Fue Nohier… ― se atajó de inmediato Mark ― aprendió a usar el acero en su estado de fundición, y luego lanzó un cañonazo y creó todo eso… ¡era muy poderoso!¡lo pude detener por pura suerte!…
—Es un milagro que sigas vivo… ¿Dónde está ahora Nohier?…
― preguntó Marcus.
—¿Zarmáso… podrías traer a Nohier?
Zarmáso…
― Habló Mark al aire, esperando respuestas.
—¿Qué le pasa?
—preguntó Zayrra acercando su rostro al suelo.
—Grandulón.
¿Podrías traernos al malo?…
—Ganamos, Mark… —le expresa Leonard con una sonrisa.
—Ganaste, Su Majestad.
Felicitaciones — se ríe Mark.
―no… Ganamos ― le aclara Leynian dándole un puño en el hombro Un ruido húmedo y metálico tronó en los oídos de Mark; él miró cómo todos sus aliados pasaron de felicidad a completo horror.
―no me jodas… ― Murmuró el Viajero bajando la cabeza, solo para ver como el filo de una espada emergía de su estómago, Manchada con su propia sangre.
―Tu… ¿Tu mamá no te enseñó que… que apuñalar en la espalda está mal?
― Pregunta Mark, girando para ver a Nohier.
—Me dijo que solo debo apuñalar a los mentirosos… — le responde… —No me atravesaste el corazón… —Un cobarde no mata por la espalda… ―¿Cómo…?
—¿Cómo me escapé del aclamado Zarmáso?… Fácil, nunca se atrevió a tomar forma sobre mi acero; no puede manipular objetos con Mana circulante.
Por eso solo usaba tierra, roca o madera para ayudarte.
Solo lo encerré en una caja de acero con maná impregnado… ― Le explica mientras inserta aún más su espada.
—¡Mark!
—gritaron los rebeldes, en total desesperación, antes de que una pared de acero se coloque entre ellos y los arreste de espaldas.
—Te contuviste todo el combate… ¿verdad?… Ya es la segunda vez que te veo quitarte uno de esos anillos.
¿y salvarme?
El acto más idiota que puede cometer un enemigo… —No todos operamos bajo tu lógica, imbécil… —le responde, con esfuerzo, lanzándose hacia el frente para sacarse de la espada, dejando helado a Nohier ante tal audacia.
La restauración fue rápida y el giro devastador.
Había girado para darle una patada, pero solo presenció la sonrisa de desquiciado de Nohier, quien estaba dibujando una runa con alambre.
―Aerokanon Vacío― pronunció Nohier, contemplando la cara de sorpresa de Mark.
Un desolador tormento de aire azotado con la fuerza de 3 cañones al cuerpo del estratega.
Mark surcó toda la arena con el cuerpo, hasta finalmente chocar contra un árbol, con todas sus costillas rotas al chocar el golpe.
Nohier solo re río como un desquiciado.
―¡puedo verlo!
¡el núcleo de la maestría!
¡He superado mi propia autolimitación y soy imparable!
—No solo imitó mi idioma como si nada… sino que usó aire… ¡¿Cómo mierda…!?
― Murmuró confundido.
—No pude quitarme de la cabeza los pergaminos prescritos desde que los usaron en mi contra… ese ladrón, ese patético y ahora rey de Leonard… dibujar una runa con alambre, aplicarle mana e ¡imitarte para demostrar que ya no eres nada!…
«hacer que sea su mismo acero quien realice el hechizo… indudablemente es un genio… » Pensó Mark mientras vomitaba sangre.
—¡Mi talento nato bloqueaba las posibilidades de dibujar runas del ámbito animus, pero eso ahora ya no existe!
¡porque yo, Armand Nohier, superé al conjuro hablado!— El viajero restauró sus costillas; su cuerpo podía moverse y sanarse todo el tiempo que quisiese, pero su cabeza ya no daba más… estaba mentalmente agotado… —ayudemos a Mark… — ordenó Leonard a sus compañeros, empuñando a Azuralumbre y partiendo aquella pared de acero en trozos.
Mark se puso nuevamente de pie, pero algo extraño se llevó toda la atención.
En su brazo emanaba un brillo, al arremangarse, él contempló la cadena astral del pacto.
Instintivamente miró al reloj, eran 23:24… en ese momento, sintió un fuerte latido en el corazón, las manos le temblaban.
—¡¿Por qué!?
¿Cómo?
Leonard venció a Kantaro… ¡recupero el trono!…
No, el trono es algo abstracto.
Derrotar a una persona no debe significar derrotar a una persona… como en el ajedrez o se rinde, o lo dejas sin jugadas… ¿pero a qué considera jugadas este jodido pacto?…
Nohier no está atado al trono en este momento, por lo que está fuera… El problema son Kantaro y Toid, aún deben estar aferrados al trono en sus mentes… deben cederlo… ― murmuró para sí mismo, mirando cómo Nohier eludía sin esfuerzo estocadas y flechas.
Los hechizos elementales de Zayrra eran neutralizados con las nuevas capacidades del estratega.
«Dios… quiero dormir y no despertar en días… ya no tengo planes ni jugadas, solo mi cuerpo colgando de un hilo» Se quitó la capa, el carrusel tronó, para luego encastrar a Longlife.
Solo serían él y su cuerpo.
Nohier generó una espada con runas encriptadas por nacimiento, generando la humedad del agua para chocar contra las llamas de Azuralumbre.
―¿ahora crea armas encantadas?
― ―¿no te gusta?
—le preguntó Nohier al Príncipe, mientras forzaba el giro de ambos y daba una patada en la espalda.
Cuando estaba por rematar, Longlife bloqueó el filo de su espada, acto seguido, el puño del viajero chocó contra el rostro del estratega.
—Leonard… —le llama Mark mientras alejaba a Nohier de una patada.
—¿Qué sucede?
―¡corre al palacio y ordena a Kantaro cederte el trono!
El pacto sigue vigente, si no lo saldamos, ¡moriré en media hora!
― le ordena Mark.
―maldita sea… ¡esta bien!
― exclamo, envainando su espada y de un impulso se lanzó a correr rumbo al palacio.
Alambres de acero azotaron a Mark como un látigo.
Cuando el segundo impacto estaba por ser presente, el metal quedó suspendido en el aire, al voltear la cabeza, Zayrra estaba haciendo uso de su magia.
Jioro, Leynian y Zayrra se quedaron a ayudar al viajero, mientras que Leonard y Marcus se hacían cargo de Kantaro.
… —¡Apúrate, Marcus!
—le grita Leonard corriendo a todo lo que su cuerpo podía ofrecer, incluso se comenzó a quitar su armadura para perder peso.
―¡Ya voy!¡voy lo más rápido que puedo!
Al encontrarse en frente de las murallas, Marcus chocó con ella de espaldas, junto a ambas manos.
Leonard brincó, colgándose sobre las manos de su hermano y fue catapultado hasta lo más alto que se pudo.
al detectar que el impulso no sería suficiente.
Leonard incrustó a Azuralumbre para crear una pequeña base, se colocó sobre ella y saltó nuevamente, logrando escalar lo que restaba de la muralla.
Los guardias vieron cómo Leonard emergió de debajo de la muralla.
—¡Necesito un reloj y una espada!…
La respuesta no tardó, un guardia arrojó su espada a las manos de su rey, y una anciana desempolvó un reloj de bolsillo para cederlo en mano.
—Muchas gracias… —les murmuró antes de continuar corriendo.
Atravesó el patio delantero en un instante; el pasillo fue corto a la velocidad que manejaba.
Irrumpió en el salón del trono con completo caos, sus ojos se clavaron en una esquina, donde estaban Kantaro y su hijo atados, escoltados por 3 guardias.
Miró el reloj, marcaba las 10:12 de forma estática.
El reloj estaba roto.
―¡Kantaro!¡renuncia al trono de una maldita vez!¡viejo sucio y cobarde!
―¡¿eh?!
―le pregunta el usurpador ―¡¿llegas de repente y me escupes mierdas en la cara?!
¿Quién te crees, mocoso?
Esa corona te quedará grande… ―Cállate y cede al trono de una maldita vez… ¡quiero oírte!¡dilo!
― le ordena Leonard, apuntando su espada al cuello del hombre.
―¡antes muerto que decir tal barbarie!¡me esforcé mucho para tomar el trono, para que llegue un mocoso como tú a burlarte en mi cara de tal forma y descaro!
—Papá, esto no me está gustando nada, por favor… no sigas, dile lo que quiere… —Jamás, nunca me oirá decir tal cosa… —¡Kantaro, dilo o te juro que te mataré!
— le exige casi al borde de la lágrima.
―¡te faltan cojones!
¿o qué?
¿vas a llorar?
… El cuerpo de Leynian impactó contra el suelo sin remordimiento.
Mark trató de correr a ayudarle, pero los ataques metálicos estaban centrados en él.
En su lugar, fue Jioro quien le atendió médicamente.
Zayrra contuvo gran parte del acero con su magia magnética, pero la cantidad que el estratega estaba generando era tal que la chica no podía aguantar abarcar todo.
Un gran mazo amenazaba con acabar con su existencia, en el último momento, un gancho se cruzó delante de ella, y Mark pasó velozmente arrastrándola con él y salvándola del golpe letal.
—Zayrra, tu magia magnética es útil, pero de bajo nivel no sirve… mucho menos para alguien como Nohier.
—Le habla el viajero mientras ambos aterrizan en el suelo.
Ya con los pies en la tierra, Mark miró su propio reloj.
El tiempo marcaba las 23:46 de la noche.
―mierda… ― murmuró con el corazón en la boca.
Leynian y Jioro fueron al ataque, Nohier eludió el tajo con solo inclinar la cabeza y atrapó una flecha de Jioro en el aire, para luego redirigirla al estómago de la noble.
Quien se quedó conmocionada al ver que le había apuñalado.
—Es una pena por ti… —le murmuró Nohier, utilizando un Aerokanon para lanzarla lejos de él.
—¡Leynian!
—Grito preocupado, Jioro.
siendo sacado de la arena por un potente chorro de agua.
No fue Nohier, sino Mark ―¡ya es suficiente!
¡salgan de aquí!
―les pide Mark, con una voz tensa ―¡el peligro es demasiado, no estamos al nivel!
¡yo me haré cargo!
Nohier estaba por atacar, pero se detuvo al ver a Mark alzar la mano, como si le estuviese pidiendo tiempo.
—Por favor… — murmuró Mark, viendo con pena a sus aliados.
Cruzo miradas con Jioro, quien estaba en duda, pero una ligera sonrisa en los labios de Mark le hizo tomar la decisión, una sonrisa que mostró una falsa confianza, pero que Jioro aun así creyó en ella.
—Fue suficiente, nos vamos… ― murmuró él, cargando a la agónica Leynian en brazos.
―No… Jioro, cúrame, usa tus pergaminos y devuélveme al combate… ― exigió Leynian con debilidad, extendiendo su mano para llegar a Mark.
—No me quedan más… somos peso muerto.
Mark, aunque esté débil, puede curarse a sí mismo, nosotros no… ― se expresa, comenzando a correr hasta el interior del bosque.
—¡Zayrra!
— le llamo después.
—¡te sigo!
—respondió de inmediato la hechicera, corriendo detrás del ladrón, sin antes dejarle una cosa en manos.
Se lo guarda de inmediato en el bolsillo, un rollo de papel arrugado metido hasta el fondo.
Empezó a flexionar los brazos, mientras contemplaba cómo Armand se reía de éxtasis.
Al momento de estirar sus piernas, Nohier lució como si emergieran cuchillas de debajo de sus mangas.
Alzó los brazos, tomando guardia, pero solo podía ver cómo el enemigo lucía una gran sonrisa, mientras su propio cuerpo se cubría con una armadura.
Nohier está en un pico de crecimiento.
Cada segundo consiguiendo más métodos para evolucionar su poder… era cuestión de tiempo, para que al talento nato se le ocurra evolucionar de alguna forma, ya había demostrado ser capaz de manipular el acero en estado de fundición, aunque tal vez Mark no viva para verlo.
Su cuerpo se cubrió en su propio acero, dándose la forma de un ente monstruoso hecho de metal.
Una vez, el Mago Merlín.
El artista que descubrió la existencia tras acabar de pintar su obra 39, una vez dijo: “pon a los entusiastas junto al mejor, y nunca pararán de crecer”.
Al parecer, esa frase también aplica a los enemigos… —Mira esta armadura, Arminton… siente todo mi maná emerger… — le exige Nohier, surcando el terreno con una velocidad abrumadora.
Mark sintió un corte profundo en el costado de su cuello.
Instintivamente se aplicó un hechizo regenerativo, pero si alcanzaba esa velocidad, ¿Cuánto podría aguantar?
Nohier hacía levantar su propio acero; en consecuencia, se arrastraba junto a la armadura, logrando volar sin problema alguno.
La segunda arremetida fue bloqueada por el escudo, pero la potencia fue tal que lo dejó en el suelo.
―¡¿ya no hablas?!
¿¡te comió la lengua el gato?!
―le pregunto Nohier burlonamente ―¿no te agrada mi evolución?…
lo llamaré Modo Steelyum.
Mark no respondió, solo estudió cada detalle de la armadura, intentó aplicar un hechizo de fuego, pero Nohier contrarrestó con agua.
Seguido de eso, uso hielo, pero el estratega imitó el fuego de Mark, eludiéndole nuevamente.
Nohier se lanzó como un cañón por tercera vez, pero no con sus cuchillas de frente, lo envistió con un cuerpo completo.
Mark sintió cada hueso de su cuerpo torcerse ante el choque.
No al frenar en seco, el viajero fue lanzado como proyectil contra el suelo.
Se levantó con esfuerzo, cada extremo del cuerpo le ardió.
Solo realizo un esfuerzo para ver a su bolsillo.
El reloj marcaba 23:48.
—ya… mírate… el potencial para tenerlo todo, la capacidad para conservar nada… No entiendo tu grandeza, Lazarus… comparándote con tus historias, tu realidad es patética… ― habló Nohier, girando a Mark de una patada y colocando su metálico pie sobre su pecho, generando presión lentamente.
Mark, quien no tuvo tiempo de sanar sus heridas, se encontraba forcejeando contra el pie, tratando de alzarlo a pesar de la fuerza que le ponían encima.
Logro desviarlo, el pie aplastó el suelo a su lado mientras que sus pies se impulsaban para alcanzar el estómago metálico y empujarlo.
Giró en el suelo y se colocó de pie, sin tardar se alejó 3 pasos de Nohier, instintivamente se tiró al suelo otra vez, para ver pasar a su enemigo como una bala por arriba.
Con un último esfuerzo, saltó a su espalda y juraba tratar de arrancarle el casco de la cara, metiendo los dedos en los orificios que daban respiración al hombre dentro de la monstruosidad.
—tienes razón, en estos 44 días que fui únicamente Mark… me he oxidado mucho… felicidades, eres más fuerte que Lazarus nova, pero yo no permitiré que tu ideología de mierda gane, ¿escuchaste idiota?
― murmuró en lo bajo, logrando arrancarle la máscara del casco, y con el brazo derecho, metiéndole un puñetazo en medio de la nariz, reactivándole la fractura.
—si muero hoy… será de un infarto, no de tu mano… idiota… — terminó, colocándole un segundo puñetazo antes de caer al suelo de espaldas y rodar para evadir ataques… «Ya no emerge acero de otros puntos… Está cerca del límite; la armadura es una fachada para cubrir su necesidad de recuperar maná lentamente… » … —Kantaro… ¡por última vez!
¡renuncia al trono!
―exige Leonard, manteniendo la espada en el cuello de Kantaro, incluso temblando de impotencia y los ojos cristalinos.
―mírate, jodido maricón… llorando porque un preso no quiere cederte el trono… ¡llora!
¡quiero verte!
― se burla el rey en su cara.
―Kantaro… Kantaro… ¡última advertencia!
¡dilo o …!
—¡¿O qué!?
¡no tienes los huevos que hacen falta para matar a alguien!
—Papá… deja de provocarlo, por favor.
Lo harás enojar… ―¡Cállate, Toid!
― le ordenó el padre, para volver a Leonard ― ¡no tienes lo que hace falta para ser un rey, Mocoso inepto!¡la historia se repetirá contigo al igual que a tu padre, te matarán y robarán el trono por ser un blando de mierda!
¡porque yo, a diferencia de ti!
¡yo si tuve los cojones que se requieren para matar y haber matado a alguien!
¡Aún recuerdo haberle atravesado la garganta a tu padre con la daga!
¡fue glorioso!
― se le burla Kantaro, viendo el horror en los ojos temblorosos del príncipe.
Pero no tendría en cuenta que los ojos de horror, miedo y desesperación se teñirían con desdén.
… El cuerpo de Mark golpeó el suelo una última vez, lo último que hizo fue ver su reloj, la última vez.
Las 23:55… Se puso de pie, viendo cómo Nohier manifestaba medallones con runas encriptadas, lanzó una, la cual Mark eludió con rapidez, al tocar el suelo, el medallón estalló levemente.
El nivel no era alto, pero suficiente para mutilar extremidades… Inspirado por la explosión de la pólvora, Nohier había desarrollado magia explosiva de forma instintiva.
―Maldito… ― Murmuró Impotente Mark, notando la evolución constante de su enemigo.
Su corazón latía con fuerza, en el fondo, solo había un niño que quería llorar.
Era como aquella vez, cuando fue apuñalado por su amada o vio a su hermano morir.
impotencia, miedo genuino.
—¡Leonard!
—Gritaron Mark aterrorizado, desde lo más profundo de su corazón.
Un grito que dejó desconcertado a Nohier.
El Grito de Mark llegó a los oídos de Zayrra, Jioro y Leynian, quienes gritaron con esfuerzo el nombre de Leonard al unísono.
Marcus, el más cercano, sintió los gritos y desde las puertas del palacio, repitió el grito a su hermano.
Al sentir el poder de aquel grito.
El desdén se esfumó, el tiempo era una línea delgada entre la vida de un aliado y la moral de una causa.
Dejar sin jugadas a un rey implica realizar un jaque mate, ya sea aplicando un bloqueo de movimientos, para evitar que el rival pueda hacer una jugada próxima, o sin previo aviso, devorar al rey.
Y así, como la pieza negra de un rey desciende para tumbarse en el tablero, la espada de Leonard bajó en picada hasta el suelo, siendo acompañada por el abrazo carmesí del néctar humano.
La cabeza del rey negro rodó por el suelo, acompañada del grito de un hijo que vio cómo su padre era ejecutado.
Y así, a las 23:58 de la medianoche, las cadenas se rompieron, saldando el pacto de sangre entre un rey y un mendigo viajero.
… Un estallido de luces lima la mano del brazo derecho de Mark, la cadena se había roto.
Al lograr ver eso, soltó una carcajada llena de alivio, casi al borde de la lágrima, incluso su mano subió para agarrarse el pecho.
Nohier se le quedó mirando con una ceja levantada, contemplando como si su rival le hubiese contado un chiste tan malo y amargo que se ríe de lo horrible que fue escucharlo.
Levanto aún más los ojos al ver cómo los ojos de Mark lagrimeaban mientras se reía.
—Qué suerte… yo no quería morir… menos mal… Dios… nunca más volveré a usar un pacto de sangre… —murmura entre risas y lágrimas.
Recomponiéndose alistándose para seguir luchando — En serio eres patético… —Murmuró Nohier, lanzándole un medallón a Mark, como si de una moneda se tratase.
Mark brincó hacia atrás para eludir al explosivo, pero el surgimiento de alambres desde el suelo lo arruinó todo.
Frenaron a Mark manteniéndole un pie en el suelo, y el medallón estaba por tocarle el pecho, pero estiró el brazo derecho antes, golpeándola en el aire para alejarla, pero el estallido fue inminente, alcanzando todo su brazo y parte de la cara.
… ―mierda… ― Murmuro con debilidad, alzando su brazo, viendo como le faltaba el brazo hasta la zona del codo.
Hilos de sangre eran disparados de la gran herida.
El ojo derecho se había perdido, Nohier se le acercó, viendo cómo tenía un gran hueco en su rostro, le faltaba el ojo y su cráneo tenía una herida abierta.
—¿sigues vivo?…
Ja, qué interesante… ― murmuró Nohier.
—¿Esta es mi suerte?… Creo que me contenté por demás… ― murmuró con dolor.
—Te he vencido… Mark Arminton… —Aún puedo pensar con claridad… aunque me duela todo… mi cerebro sigue intacto… —hay muy pocos magos en la historia capaces de regenerar extremidades, por no decir, casi ninguno… ni vale la pena ejecutarte… no te salvarás…no importa que tengas un gran maná.
Si tu manipulación no es maestra, nunca te salvarás… El ojo izquierdo solo miraba la gran sonrisa de Nohier… —Si crees que nunca me salvaré… ¿Por qué siento el filo de una espada emerger desde mi espada?…
—Es un seguro… no soy idiota… ―¿de verdad vas a atacar Tharvella si muero?…
—No, solo quería que me enfrentaras… quería conocer tu ambición en este duelo… pero resultó ser decepcionante… ― comenta Nohier dándole la espalda.
― resultaste ser alguien con el miedo a su propio poder, miedo a sus verdaderas posibilidades… no importaba si eres un prestigioso guerrero… no ganarías ante mi voluntad férrea… —Mis dos anillos fueron destruidos… Recién lo noto… —murmura Mark, casi sonriendo con ironía.
—Nunca me quité más de uno para usar mi maná… qué divertido… ― Nohier comenzó a escuchar cómo Mark se reía, como si todo fuese un chiste gracioso, estaba teniendo un golpe de éxtasis, una entrada en la locura del momento.
—Nohier… ¿tú ves a la mariposa?
Es brillante y muy hermosa… ¿nunca te has detenido a verlas… El estratega se giró y rebuscó, sin encontrar nada, solo la oscuridad de la noche.
Una terrible punzada en los oídos le provocó saltar hacia atrás del susto.
Sentía calor en el ambiente.
Mark contemplaba con su único ojo la presencia de una mariposa viva, formada por constelaciones.
Tan hermosa y brillante, que le resultaba extraño no verla emanar luz a pesar de su brillo intenso como un sol.
Él alzó su brazo sano para tocarle, pero la mariposa le evadió, un gesto que le mostraba cierto rechazo.
Al eludir su mano, la mariposa se moldeó en una daga que metió como flecha su pecho.
― “Mis primeras palabras a ti serán: te odio, pero esta semana me hizo odiarte menos” ― En un momento de claridad, lo primero que hizo fue aplicar un hechizo regenerativo en su cara, recuperando poco a poco su ojo.
Aunque para él fueron casi como minutos.
Nohier se exaltó ante la intensa velocidad de la reparación.
El brazo derecho estuvo como nuevo en cuestión de minutos.
Mark se sentía cargado, algo pesado, pero con tanta energía que parecía no provocarle importancia.
Nohier solo pudo fijarse en los cambios físicos; el ojo derecho de Mark emanaba un brillo cian acompañado de mechones de su cabello.
Por primera vez en la historia, se conoció el color real del mana.
No hubo espera, Nohier alzó el filo que estaba debajo de Mark, logrando atravesarle el estómago por completo.
A pesar de eso, el filo desintegro en el interior de Mark, y la herida sanándose por completo Mark se miró el brazo derecho, sin prestarle atención a Nohier.
Mover la mano derecha provocaba fluctuaciones lentas de energía, mientras que el brazo izquierdo no hacía nada.
El ojo izquierdo se cerró para darse cuenta de que podía ver fuentes de mana.
Logrando ver a la figura de Nohier como un ente energético en el umbral de la extinción.
―imposible… Mark solo estaba conmocionado ante tal poder.
—No, ¡no acabará así!…
― exclamó Nohier, golpeando el suelo con sus puños, encerrándose a él junto con Mark en una caja metálica cerrada, las paredes se moldearon a cuchillas giratorias.
Amenazando con mutilarlo.
―¡da igual que tan rápido sea esa regeneración!
¡Solo dañando tu cerebro marcaré tu derrota…!
Mark miró cada extremo del cuarto infestado con hojas afiladas girando a matar, era un cuarto cerrado en cada extremo, sin salida.
—Territorialzauber: …― habló Mark sin una pizca de preocupación.
―¿eh?
― —“camino de los 12 espectros”— Terminó, mientras el cuarto se teñía de un blanco intenso descartando la existencia de cada cuchilla encerrándose en un cuarto iluminado con Nohier.
Un sendero de roca se manifestó como pasillo en los pies de ambos, pudo ver cómo las 11 manifestaciones de Mark.
Todos alzando el brazo derecho.
Lo siguiente fue sentir como una fuerza invisible acompañada de aquellas fluctuaciones lo azotaba como si tratase de nadar en contra de una marea, la armadura parecía desintegrarse acompañada por su cuerpo, desapareciendo ambos en el aire sin dolor.
Abrió los ojos de repente y brincó para ponerse de pie, su cuerpo estaba intacto aun con la armadura.
Intentó lanzar un ataque a los 11 Mark’s en fila, pero en respuesta comenzó a sangrar de la nariz, acompañado de lágrimas carmesí.
Después de una larga batalla, Nohier pagaba el precio de agotar todo su maná.
—Ya está… se acabó… ― murmura Mark detrás del estratega, el último espectro, el real, detrás de Nohier pegándole un anillo en su espalda metálica.
—¿Cómo?…
—pregunta incrédulo.
― el anillo que yo usaba debajo de la barrera, y un hechizo magnético que Zayrra me dio… ― —no hablaba de eso… ¿qué rayos?…
―No lo sé… solo estoy enfermo… ― le responde Mark Se giró para ver al viajero a la cara, quedándose helado al verle el ojo derecho pálido y lagrimeando sangre.
Parte del cuerpo de Mark.
—Yo… yo me rindo… no quiero seguir con esta estupidez… — avisa Mark, a punto de caerse.
Rápidamente Nohier lo agarra de la camisa, evitando que caiga bruscamente.
Al lograr que Mark se siente, le mira extrañamente.
Al darse cuenta de lo que hizo.
Nohier lo empujó para que cayera recostado.
―¿y eso qué fue?…
―Cállate… Un reflejo, no te importa… ―¿cuidabas a alguien antes de ser un tarado?…
—Cállate… —le ordena Nohier, tratando de arrancarse el anillo de la espalda, pero la robustez de su armadura le impedía llegar.
Mark se sienta y alza la mirada a las estrellas, riéndose a pesar del dolor que sentía.
―eres alguien sensible, Nohier… —le dice en un tono de burla.
—¿Quién lo diría?…
—Mi madre estaba enferma… cada vez que caminaba, se tambaleaba y caía al suelo, yo reaccionaba para evitarlo… o eso era antes de que quedé inmóvil en las piernas.
—¿estaba?…
lo siento mucho… —Murió hoy… asesinada… por mi culpa… ―yo tenía un hermano… Murió también por mi culpa… es doloroso, ¿verdad?
― le pregunta Mark, con una risa agitada.
― No hay día que me arrepienta de mis acciones… No soy Lazarus por miedo a mi persona, Nohier.
No soy Lazarus porque no quiero destruir todo lo que tengo… ya perdí a mi hermano y a la mujer que amaba… ― —Mi madre me enseñó todo lo que hoy sigo… las ambiciones… “deseos que me lleven a la cima…” ― expresa Nohier, cerrando el puño.
—por eso no acepto que tú… ―le murmura, preparándose para darle un puñetazo a Mark.
Pero una fluctuación de mana lo empujó unos metros.
—“deseos que te lleven a tu propia cima” soquete… —Explica Mark bajando el brazo y dejándose caer de espaldas al suelo.
—Admiró a tu madre por criar a tal genio, pero tú le entendiste mal… esas luchas son para sentirte bien contigo mismo, no para pisotear a los demás… o no sé, no entiendo esa cabeza tuya.
Pero hoy sí te comportaste como un verdadero enfermo… —Desgraciado… cuida tus palabras… ― —Espero que, en la próxima vez que trabajes para tus ambiciones, sea para tu propia meta personal, sin lastimar a nadie.
―¿eh?… ¿no me vas a matar?… ― —Yo, ya no hago eso… ya no erradico ejércitos como cuentan mis hazañas… Mi hermano quería que fuera más piadoso, que no fuera un monstruo genocida… quisiera honrarlo en su muerte… espero que hagas lo mismo con tu madre, idiota… —Sí que eres desagradable… —“no conozcas a tus ídolos”; dicen algunos… ―murmura Mark, cerrando lentamente los ojos.
― mierda… Nohier, ¿podrías ser un buen chico y atarte en un árbol?… deberías ir… preso ―le pide con debilidad tratando de levantarse, pero cayendo de cara al suelo tras intentarlo, perdiendo lo poco de conciencia que le restaba.
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