El estratega de Plata: Arco de Tharvella - Capítulo 27
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- Capítulo 27 - 27 Reconstrucción
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27: Reconstrucción.
27: Reconstrucción.
—Es relajante volver a hacer estas reuniones… —murmuró Pharagus, sentado en una mesa, mirando a los líderes de Tharvella.
Altharion Linus, líder de la segunda familia fundadora de Tharvella y actual capitán de la guardia.
Marcus Eldwood, próximo capitán de la guardia.
Leonard Eldwood, futuro rey de Tharvella y actual líder de la primera familia fundadora.
Y yo, Pharagus Nolan, el mago de la corte.
—Qué mesa más vacía… —murmuró Marcus, mirando a su hermano y a Altharion sentados en la gran mesa.
—Es normal, Marcus, no hay tantas personas que compartan el poder del mandato de Tharvella… —le explica Altharion.
—El subcapitán está preso, y las únicas familias que fundaron Tharvella fueron los Eldwood y los Linus.
—¿Qué planeas hacer ahora, Leonard?
Estás a 2 días de casarte, y el reino es un desastre… ― irrumpe Pharagus.
—Tome una decisión humillante para la corona, pero necesaria… ― habla Leonard, avergonzado.
― Envíe una carta al rey de Notumheim explicando lo sucedido, pidiendo disculpas y preguntando si me dan tiempo para arreglar las cosas en el reino… expresando también que entendería si consideran anular el tratado de paz… y planeo viajar personalmente a disculparme… —Llegarán aquí antes que la carta al rey… son de 10 a 15 días de viaje… —le explica Altharion.
—ya sé… la idea es que el mensajero los intercepte en el camino… luego los reyes y la princesa elegirán si dar la vuelta o llegar aquí de una vez… —Bueno, es lo mejor por el momento —comenta Pharagus satisfecho.
—¿alguna noticia de Armand Nohier?… —preguntó Marcus.
—Solo se sabe que se esfumó… es preocupante, esa batalla que tuvo contra Mark, da miedo imaginar qué hubiera pasado si no estaba él presente… — menciona Altharion.
—¿Mark aún no despierta?
—preguntó Leonard algo preocupado.
—No, pero es normal, lucho durante 3 horas… el agotamiento es descomunal.
Médicos detectaron que su propio maná le estaba degenerando los tejidos, por suerte, bajo la barrera su maná queda inútil y no sigue empeorando… pero perdió la visión en el ojo derecho… ―tenemos suerte de que las reparaciones sean bajas, solo surgió el incendio de una casa en el pueblo, y los daños al palacio.
En un día de trabajo podría limpiarse todo eso.
Les pagué bien a los empleados… ― le cambia el tema Pharagus, volviendo a la situación política.
—Yo me encargué de acomodar los impuestos a la normalidad… Tuvimos la suerte de que las personas del reino fueran humanitarias y no se abusaban entre ellas con los precios… y estamos en proceso de devolver lo robado… ese sería el único paso complicado… —lo mejor sería dar trabajo bien pago… ― habla Leonard ―bajar impuestos de forma abrupta y luego entregar dinero podría generar problemas económicos, suena cruel, pero no podemos hacer mucho hasta que los precios bajen acorde a los impuestos… —Muy inteligente, haremos eso… —Los guardias que seguían fielmente a Kantaro quedaron encarcelados, eran 64 guardias en su totalidad, aunque Toid Canvil se escapó.
No logro saber cómo.
Estaba atado… —Hablo, Marcus.
Leonard soltó una mueca de disgusto al escuchar eso.
—¿Qué pasa, Leonard?… —le pregunta Pharagus —Me da un mal sabor de boca el cómo acabó todo… cometí el mismo acto de Kantaro.
Matar al rey para tomar el trono… y dejar a un hijo dolido… yo repetí la historia sin darme cuenta.
Y violé el trato que tenía con Mark… —No tenías otra opción, hermano… era la vida de quien te ayudó a estar aquí, o una corona limpia… y yo apoyo la decisión que tomaste… ―fuera de la moral, un rey debe saber tomar decisiones difíciles.
Y demostraste ser capaz… no te sientas mal… hiciste lo correcto… —Debemos dar por finalizada la reunión… —interrumpe Pharagus— hay mucho por hacer… … El pueblo estaba trabajando para limpiar el palacio, y el caos causado en el pueblo, como compensación, los guardias daban pagos de 40 monedas de plata por persona, sin importar que sea niño, anciano, mujer u hombre.
La ayuda era recompensada.
Jioro y Zayrra ayudaban a limpiar el desastre causado en el salón del trono, mientras que Leynian estaba en cama bajo los cuidados médicos de Nim.
El señor Nizian daba indicaciones a los guardias de cómo apoyar al pueblo en la limpieza y la madre de los hermanos Eldwood ayudaba a los sirvientes a preparar bocadillos y raciones de agua para dar a los trabajadores.
Las horas pasaban, y el palacio poco a poco estaba quedando impecable.
La casa incinerada de los Nohier fue limpiada, y solo quedaba una base con manchas negras.
El cadáver calcinado de aquella mujer fue enterrado con respeto por el pueblo.
Mucha gente se sintió presionada por la presencia de alguien encapuchado en el funeral, pero desapareció entre las masas, provocando incertidumbre.
Toid se encontraba caminando, buscando alejarse lo más posible del reino; un hilo de acero provocó su tropiezo.
El ser encapuchado se reveló como una copia metálica de Nohier.
El real se encontraba a kilómetros lejos de Tharvella.
—¿Qué haces aquí?
¡¿Qué quieres de mí!?… ― le pregunta Toid buscando alejarse del ente metálico.
La copia solo le ha arrebatado la mochila, rebuscando en ella encontró aquella botella de líquido transparente.
La supuesta medicina.
Al sacudirla y estudiarla con detenimiento, concluyo que era agua corriente.
Kantaro no estaba vivo para sufrir su castigo, en cambio, le dio un puñetazo al chico en la cara, provocándole un corte desde la ceja hasta la mandíbula.
Al no ser responsable directo, se marchó dejándole con vida, pero con una cicatriz que no olvidaría.
… Leynian abrió los ojos con dificultad, de mirar al techo giró para ver a su cuidadora, la pequeña Nim.
―¡por fin despiertas!, perdiste mucha sangre cuando Jioro te trajo aquí… por suerte fue una apuñalada y no una mutilación.
—¿Cuánto tiempo pasó?…
—son las una de la tarde… dormiste por trece horas… —Muchas gracias, Nim — le sonríe la Noble algo somnolienta.
—¿Cómo están todos?…
—Están bien, todos están trabajando para reconstruir todo lo más rápido posible.
Mark está en terapia, van 2 horas desde que lo operaron, no sé bien de qué lo operaron, pero sigue dormido.
― le explica Nim sonriéndole.
—me alegra que todo esté bien en parte… ― sonríe cerrando los ojos… ―gracias Nim, otra vez… ―no hay de qué preocuparte, Len.
Está todo funcionando correcto, no te alteres por pequeñeces.
… Las cuatro de la tarde llegaron, y el ojo se abrió.
Mark alzó la cabeza sintiéndose pesado.
Al mirarse las manos, gran parte del cuerpo en su lado derecho estaba vendado.
Se tocó la cabeza, sintiéndola envuelta en vendas hasta cubrirle el ojo derecho.
Se apartó el vendaje ligeramente y lo abrió, contemplando todo borroso, ininteligible.
Había costuras en su zona del ojo, enseguida comprendió que lo operaron del ojo, recuperando la función de su ojo.
Solo restaba esperar a que la vista mejorara.
Bajo la cabeza y contemplo una tela con un medallón insertado, atado en su cuello.
A pesar de estar atado en él y no tener maná disponible, significaba que la barrera ya no existía.
Estaban anulando a Mark para controlar su desborde de Maná.
Intento hablar, pero la parte de su mandíbula también estaba retenida por una venda.
Con esfuerzo se logró poner de pie y caminar fuera del cuarto.
Al lograr salir fuera de un balcón, se encontró con la imagen del continuo trabajo que el pueblo realizaba para reparar todo lo destruido por el conflicto, de entre todas las personas.
La mirada de Jioro se giró al balcón, al verlo a Mark de pie, no pudo evitar sonreír y saludarle.
… —la coronación oficial será mañana… ― habla Altharion a Leonard, mientras se corta un trozo de carne.
― Se te entregará la corona oficial, y agradecerás a quienes te ayudaron… —lo presentía… por suerte el reino ya está en condiciones aptas… ― murmura Leonard, dándole un trago a su taza.
―esta mesa es muy elegante para mí… ¿Cómo rayos hacen para comer así?
¿Por qué mierda usan 4 tenedores?
—cuestiona Jioro, contemplando tantos cubiertos para un solo plato.
Sin ninguna palabra, Mark toma los 4 tenedores, con uno pincha la ensalada, el segundo es clavado en el pescado.
El tercero en el plato principal, la carne, y el último señala al pastel del centro de la mesa.
Pero luego los suelta indicándole con gestos que le dé igual, después de todo.
Era su primera vez en una mesa de nobles ―¿y cómo haces para comer con esas vendas en la boca?
—le pregunta Jioro a Mark.
—No puede… los médicos le dijeron que no puede mover la mandíbula hasta después de 2 días… debe alimentarse con líquidos únicamente… —interrumpió Zayrra, a la vez que Mark levantaba una taza de leche.
―¿acaso Nohier le golpeó tan fuerte?…
—cuestionó Leynian.
—Los músculos de su lado derecho estaban nuevos y mal formados, al parecer, el tarado no se aplicó magia curativa de forma correcta… —se le rió Leonard.
«Magia regenerativa, soquete… ¡y hablan como si fuera tan fácil regenerar hueso y carne!» se queja Mark en silencio, a la vez que bebe leche con un sorbete hecho con el tallo de una planta.
—Mark, ¿Por qué tan callado?
—bromeó Marcus— siempre eres el primero en hablar o soltar un chiste… En respuesta, recibió una mirada fulminante de su único ojo, lo que dio aún más risa en la mesa.
Al acabar la cena y comer el postre, la hora de dormir se aproxima.
—¡Por fin podré subir a mi cuarto!
—Se estira Marcus.
—Es un alivio… ―Habla por ti… desde que Toid ocupó mi cuarto, no estamos logrando limpiar ese horrible aroma a pubertad… ―se queja Leonard.
—Ni yo, con 15 años, fui tan… tan así… incluso tuvimos que quemar las cortinas.
—Leynian, por fin podremos volver a la mansión.
Lauriat estará aliviado de vernos… ― —Es cierto… —sonríe la noble.
—Mark… ¿le preguntamos a Zarmáso si nos presta unos cuartos?
— le susurra Jioro.
―yo la verdad es que no quiero volver a casa… ni esta noche ni nunca… El viajero responde estirando la tela del interior de sus bolsillos.
Indicando que si quisieran pagar una posada, directamente dormirían en la calle.
Una figura imponente se puso de pie delante de ellos dos.
—Ni hablar.
Ustedes dos se irán a dormir a la mansión Linus, y no acepto un “no” como respuesta… ― les indica Leynian cruzándose de brazos.
El viajero y el ladrón se miran de reojo, solo para encogerse de brazos.
Tiempo después, Jioro y Mark estaban sentados de frente a Leynian y a Altharion en el carruaje.
―¿acaso no vivían en la capital?
—pregunta Jioro desconcertado.
—Suelo vivir en la capital para estar más cerca de mi puesto de trabajo, pero en verdad, los Linus también aportamos a la sociedad criando y vendiendo productos de ganado… — le responde Altharion.
—Antes había una tercera familia que aportaba con productos agrícolas, pero el último hijo se negó a casarse y continuar con el legado.
Murió acabando con él su descendencia.
—que mala pata… pero eso no era lo que pregunté… — habla Jioro.
—No podemos criar vacas en la capital, por lo que la propiedad de los Linus está en una aldea fuera de las murallas… tampoco está muy lejos, solo son 11 km… —le explica Leynian.
—Eso significa que están más tiempo en la capital que en la mansión familiar… —afirma Jioro.
—por las prácticas de esgrima y mis amigos… sí, suelo dormir en mi propia habitación del palacio… Mark levantó las cejas y miró al techo, criticando el hecho de viajar 11 km para pasar una noche en lugar de pasar la noche en una posada o en Zarmáso.
Al carruaje se detuvo, y los 4 bajaron del carruaje, al instante el chofer avanzó para guardar el transporte donde corresponde.
Al pisar el primer escalón de subida a la mansión, la puerta principal se abrió para dejar ver a 2 figuras adultas y un tercero más joven.
Mark y Jioro quedaron detrás contemplando cómo Leynian y su padre saludaban.
Resultaban ser el sirviente de los Linus, Lauriat Parót.
Y el tío y primo de Leynian.
El segundo jefe de las actividades de campo, Althón Linus, y su hijo Leik Linus.
—Señorita Leynian, es un alivio volver a verla… ¿se encuentra usted bien?… —le habla Lauriat con una sonrisa preocupada.
―lo mismo digo, Laur.
Sí, me encuentro bien… —Altharion, hermano… ¡me alegro de poder volver a verte!
—Saluda Althón avanzando con ambos brazos extendidos.
Su gran panza sacudiéndose a través de la ropa con cada movimiento.
—Fue preocupante no recibir respuestas de ningún lado… —Kantaro había cortado comunicaciones con el exterior de la capital.
Pero es un placer volver a casa… —le responde su hermano con una cálida sonrisa.
—Mis saludos, me presento… me llamo Leik Linus, el menor de los Linus.
—¿Qué tal!?
Mi nombre es Jioro Altaír, ¡es un placer!
― exclama Jioro tendiéndole la mano.
A la vez que recibía un codazo de Mark, quien le pedía mostrar más modales.
—Y la momia se llama Mark Arminton… El noble se rió ante el comentario burlón de Jioro y los saludó a ambos por igual.
Todos entraron al palacio, y Lauriat guió a Jioro y Mark.
El ladrón contempló el enorme cuarto que se le estaba entregando para pasar una única noche.
—Eh… ¿están seguros?
Este cuarto es más grande que mi cocina y sala juntas… Mark le hace un conjunto de señas seguidas al sirviente, y Jioro las traduce; —La momia dice que nosotros dos podríamos pasar la noche en el mismo cuarto, para no desordenar dos habitaciones por una única noche.
—¿están seguros, señores?…
No me molesta, después de todo, es mi trabajo como… ― habla Lauriat, pero es interrumpido al ver la mano extendida de Mark.
dejándole ver la cantidad de ventas que lo tapaban.
Un solo gesto fue su respuesta, un pulgar arriba.
Lauriat asiente y les permite compartir cuarto a los dos, moviéndose para atender a sus señores en jefe.
—ni de coña comparto cama contigo… — habla Jioro, viendo cómo Mark se acomoda en los cojines frente a la ventana.
Con 3 señas, Mark le responde un “me da igual”.
Golpes de madera resuenan al voltear.
Ambos ven a Leynian apoyada en el marco de la puerta, luciendo un vestido que le hacía ver más femenina que la camisa y el pantalón que usó durante todo el conflicto.
—No te ofendas, pero el vestido no pega con tu carácter… ―¿quieres que te mate?
—le pregunta Leynian con molestia.
—Luces hermosa con ese vestido, Leynian… — cambia de palabras Jioro luciendo una sonrisa inocente.
Ella se separa del marco de la puerta y da un paso al frente.
―¿necesitan algo antes de dormir?…
—No, no necesito nada… —le responde Jioro, a la vez que Mark negaba con la cabeza.
—Está bien… si necesitan algo, no duden en pedírmelo a mí o a Lauriat.
—menciona ella, sosteniéndole la mirada a Mark —Descuida, Leynian.
Muchas gracias… La noble abandonó la habitación cerrando la puerta tras ella.
El sonar de los pasos alejándose retumbaba en el pasillo.
—Nos debe de tratar así por ser ella quien nos involucró en la rebelión… tal vez se hace cargo de quienes metió entre la nobleza.
—n-no digas e-estupidez… — le dice con esfuerzo Mark agarrándose la mandíbula para soportar el dolor de su mandíbula.
—Ella nos metió en la rebelión, sí.
Pero así como nos trajo… n-nos pudo haber descartado en un solo chasquido… —Hablas como si la conocieras… —se ríe Jioro.
—No, no conozco del todo a Leynian, pero sí tengo más vida entre nobles que tú robando… —le responde Mark con la voz ronca.
—Vaya, qué curioso de tu parte… ¿eres un noble o qué?…
— le pregunta Jioro en chiste.
Pero Mark le sostuvo la mirada, una mirada que criticaba su cinismo al hablar.
― ¿eres un noble?
—y-ya, cállate… —termina Mark recostándose en los cojines de la ventana.
… “El choque de maderas resonó en el campo.
Leynian, a sus 12 años.
Se encontraba peleando contra su padre.
Ella intentó realizar un corte curvo, pero Altharion se adelantó al trayecto, de la espada de su hija, el bloqueo provocó que las vibraciones le provocaran dolor en la muñeca a la jovencita, en consecuencia, suelta la espada de madera.
—Por hoy he ganado… —le murmura su padre—, debes sostener la espada firme en todo momento.
Sacrificar firmeza para un movimiento fluido puede hacerte rápida, pero si tu rival sabe bloquearte antes de que puedas moverte.
Ya pediste… ―perdón Papá… ― —descuida… por algo estamos practicando… —le responde su padre.
Desde la ventana de la mansión, se asoma la figura de una mujer de cabello verdoso, similar al de Leynian.
—El almuerzo ya está… Lávense las manos y vengan de inmediato… —les dice con firmeza la mujer a su marido e hija.
—s-sí, cariño… enseguida vamos.
—responde el hombre mientras comenzaba a titubear.
Viendo cómo su mujer giraba la cabeza y se perdía al entrar a la mansión.
—¿Por qué te pones nervioso cuando mamá levanta la voz?… Es extraño que el mejor espadachín de la ciudad le tenga miedo a su esposa… —le habla Leynian a su papá.
―tu madre tiene un carácter muy fuerte… creo que en estos 15 años de casados, nunca la he domado a esa mujer tan… mandona… —Yo diría que ella te domó a ti… —se le rió su hija.
—No es gracioso.
Me lastima el ego… no querrás ver a tu padre llorar, ¿o sí?…
― dice en broma el hombre mientras alza a su hila y la sienta en su hombro izquierdo y toma rumbo a la mansión.
—Si mamá te encontrara llorando… te quitaría el llanto de una bofetada… y luego te llenaría las mejillas de besos… —Así es tu madre… te golpea y luego te acaricia… —es enojona, gritona, mandona, rígida y algo mano larga… ¿Por qué te enamoraste de ella?
Según como mamá lo cuenta, tú fuiste quien propuso matrimonio… —Tu madre también es cariñosa, amable, atenta y muy fiel en cuanto a aliados se trata… —Es como si mamá te contradijera sola… pero ¿qué fue lo que te enamoró de ella?
—La verdad, no sé… —¿Cómo que no sabes?…
se supone que es tu esposa… —Mira, Leynian, te voy a decir algo que mi abuelo le dijo a mi padre, y mi padre me lo dijo a mí… no sé por qué amas a una persona, es verdadero amor genuino… —No entiendo… —Mira, si te gusta una persona por su físico, es atracción solamente.
Si te atrae su inteligencia, es admiración.
Si te gusta la personalidad de alguien, es solamente confianza y empatía en esa persona… Si te gusta una persona, y descartas todo lo bueno y lo malo que carga consigo.
Y aun así quieres estar con esa persona, es porque el amor es genuino… es como si el destino mismo moldeara y escribiera esa atracción… eso sí, no te tortures por ese amor… no todos creerán o sentirán lo mismo que tú, cariño… —Le explica Altharion a su hija.
Leynian permaneció callada, pensativa, sin entender del todo.
Ahora, a sus 18 años, acostada en su cama, con el cuerpo bajo las sábanas y la mirada al techo.
―mierda… no puedo dormir… ― murmuró cerrando los ojos cargados de frustración.
Paseándose por los largos pasillos de la mansión.
Leynian se detuvo frente a un retrato de su madre, miró al pequeño cartel del marco.
“165 – 20.
Descansa en paz, Micaela Doriat Linus.
Te vamos a extrañar, tu esposo, hija, familiares y amigos”.
Leynian sonrió cálidamente al ver el retrato de su madre.
Para después continuar su paso.
Ella entreabrió la puerta del cuarto de sus amigos, contemplando cómo Jioro dormía en total desorden, abrazado con la almohada y el pie levantado, el talón derecho contra la pared de la cabecera.
Y luego estaba Mark, durmiendo en la alfombra.
Todos los cojines que se encontraban en el borde de la ventana, desparramados por el suelo.
Curiosamente, ninguno debajo del viajero.
Al parecer se había caído del borde de la ventana y seguía dormido.
Soltó unas carcajadas al ver el desastre que provocaron sus amigos únicamente para dormir.
El clic de la puerta es la continuación del camino de Leynian.
Ella volvió a la segunda planta, pero en lugar de entrar a su cuarto, salió al balcón al final del pasillo.
El viento frío azotó su piel al abrir la puerta de cristal.
Ella dio pasos suaves con sus descalzos pies y apoyó los codos en la baranda para únicamente apreciar el campo.
Hace un mes que no estaba ante tal vista.
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