El estratega de Plata: Arco de Tharvella - Capítulo 28
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Capítulo 28: Ceremonia.
Una mano en el hombro despertó a Mark. Quien abrió el ojo y giró a ver hacia arriba algo somnoliento. Leynian le miraba con una gran sonrisa.
—Despierta, Dormilón… debes desayunar para ir a la coronación… —le habla ella. Mark giró a ver a Jioro, quien estaba atado con varios moretones en la cara. ― Lo desperté, pero no sabía que se levantaba dando patadas…
Mark solo soltó una carcajada seca con la garganta.
Horas más tarde, Mark subió al carruaje. Jioro subió tras él y de inmediato Leynian, tomando el juego junto a Mark de forma automática, dejando a Jioro confundido, porque él iba a ser quien tomara el lugar. Altharion y los otros 2 se le quedaron viendo.
Leynian se sonrojó apenas ante las miradas. ― Lo siento… —Murmuró, moviéndose al lugar junto a su padre. Dándole a Jioro el lugar junto a Mark.
…
Un gran carruaje y centenares de guardias, escoltados también por los mismos guardias de Tharvella. Avanzaron desde la entrada principal de la capital hasta las escaleras inferiores que conducían al palacio. Leonard y Marcus estaban esperando allí.
El carruaje frenó y el chofer bajó de inmediato para ponerse frente a Leonard.
—Majestad Leonard Eldwood, me honra presentarles a los miembros de la familia real del reino de Notumheim, la familia fundadora de los Zamouré.
El rey Raymond Zamouré, su esposa Éve Zamouré y la segunda hija, la princesa Aline Zamouré. ― Le habla el chofer a Leonard.
El rey de Tharvella solo puede tratar saliva para tranquilizar aquel nudo que se tensaba en su garganta con cada segundo que pasaba.
—¡Eldwood! —Gritaron con molestia la voz del rey, abriendo la puerta del carruaje de una patada. ―¡me caías bien, Eldwood!, pero me decepcionó recibir una carta de explicación sumada a unas disculpas a punto de concluir nuestro largo viaje… —habló mientras bajaba con un hacha de guerra en mano. Un hombre alto, pero algo flaco a pesar de su gran altura. A pesar de eso, incluso esa presencia provocó que Marcus, siendo la segunda vez que lo ve en persona y la guardia de Tharvella se sientan intimidados.
—¡lo siento! — exclamó Leonard bajando la cabeza, acompañado de su hermano Marcus —Todo pasó mientras estábamos en su preciado reino, yo no esperaba llegar y encontrarme con el reino tomado por el enemigo…
―¡señor, comprendo su frustración, pero empuñar un arma en contra de mi hermano es una deshonra ante la presencia de mi pueblo! —habló Marcus, el rey Raymond miró a su alrededor, contemplando cómo la gente se acercaba a los guardias con algo de disgusto.
―cariño, este reino pasó por mucho, ya sé que nunca sueltas el arma real, pero no deberías de empuñarla en otro reino. ― le habla la reina a su amado, provocando que Reymond se sonroje apenas.
―Es verdad, querida. ― murmura apenado ― lo siento, es la costumbre… ― les informa el rey a los Eldwood mientras dejaba su hacha en manos de su guardaespaldas.
—Respecto a la carta, Eldwood. Levanta la cabeza, muchacho, ¡me enojo mucho de que hayas enviado esa carta cuando estábamos a 2 días de llegar!… pero me pareció un gesto muy sorprendente que lo hubieras recuperado la corona en menos de un mes… ― expresa el rey depositando su mano sobre la cabeza de Leonard ―evitaste que el conflicto chocara con nuestra llegada…
—Muchas gracias, majestad — respira Leonard aliviado. Sintiendo la mano del rey, despegaré de su cabeza. Al alzar la vista, se quedó paralizado.
La princesa Aline estaba frente a Leonard, una joven hermosa con una sonrisa reluciente, un brillo que incluso dejó sin aliento al mismo Marcus.
—¿Aún quieres seguir con la boda?… tal vez mi hija no sea la gran cosa, pero es mi pequeña. — habló Rey, viendo como su propia ponía un gesto ofendido y avergonzado a las palabras de su padre.
«¡¿no es la gran cosa!?» se exaltaron ambos hermanos ante la palabra del rey.
―yo… Yo no quiero tratar a su hija como un objeto de pacto, si el pacto podría llevarse de otra forma y usted… ― habla Leonard, interrumpido por un fuerte manotazo en la nuca por parte de la princesa.
—Tarado, ¡yo no viajé durante 13 días para que me remplaces por un trozo de papel! —Se queja ella agarrándolo del cuello de la armadura.
—que carácter… —murmuró Marcus por lo bajo.
—ya, ya entendí… cálmate por favor… —suplicó Leonard mientras era sacudido sin parar por la princesa.
—Diablos… — murmuró Jioro desde la distancia, contemplando cómo Leonard era sacudido por su prometida — apenas recuperamos el trono de las manos de Kantaro, para que venga una jovencita a dominar al nuevo rey…
—Me da igual lo que pase… No me voy a unir otra vez a una resistencia… —murmuró Mark.
—Ya, dejen de quejarse… — les ordenó Leynian.
«por suerte tengo la cara tapada… pero nada asegura que los reyes de Notumheim me reconozcan. Deberé mantener distancia…» analizó Mark mientras seguía por detrás a Leynian y a Jioro. Detrás de él estaban Altharion, su hermano, el menor de los Linus y el sirviente.
Todos entraron al palacio rápidamente. Fueron interceptados por la sastre Katán y su hija.
—¿uh?… —balbuceó Leynian, siendo sujeta de las muñecas por la hija y llevada a un cuarto ajeno. Mientras que Mark y Jioro fueron arrastrados a otra de las orejas.
Tiempo después, Mark y Jioro salen visitando trajes a la medida. Mark, específicamente, salió con un moretón en la frente.
—Se enojó porque Nohier me destruyó la ropa que me hizo… —murmuró con dificultad Mark. —Pero qué buen servicio… —dijo alzando una bolsa de tela que contenía ropa nueva.
—me aprieta el cuello… — menciona Jioro tirando de su traje.
—Te vas a tener que acostumbrar… —afirma Altharion. Pasando de largo rumbo al salón del trono.
―Es extraño que los reyes de Tharvella hayan llegado para la coronación… ¿no se supone que debían llegar para mañana? ― le pregunto Althón a su hermano.
—La carta de Leonard habrá hecho que apresuren el paso… pero eso ya no importa, lo importante es que están y no nacieron problemas… —le respondió el hermano.
La puerta se abrió y la hija de Katán salió arrastrando a Leynian y a Zayrra de las muñecas, ambas luciendo vestidos de gala.
—Mamá, la próxima vez me encargaré de los chicos. Estas damas son difíciles de manejar… ― se quejó la chica, la espadachina y la hechicera tenían la vena de sus frentes marcadas. Claramente obligadas a vestir esos vestidos.
―¿desde cuándo a Leonard le preocupan las apariencias? —preguntó Leik a su prima.
—es todo planificación de la madre de Leonard, ella está a cargo de la planificación… el estilo de los vestidos la delata…
Una gran alfombra conducía desde el nuevo trono hasta el pasillo que guiaba a la entrada principal. Leonard estaba de pie con una sonrisa nerviosa. Los Linus se colocaron en fila, acompañando a aquellos que estuvieron presentes en la rebelión, juntos completando el pasillo de honor, en frente se encontraban los invitados inesperados, los reyes de Notumheim.
—cariño… el joven de la cara vendada… — habla el rey Raymond. ―¿no luce familiar?…
—Debe ser una impresión tuya, cariño… —le responde su esposa.
La música empezó y Leonard tomó una postura mucho más firme.
―¡firmes! ¡Vamos a dar respeto a la entrada de la corona! —exclama Walder. Alzando con sus compañeros los banderines de la familia Eldwood.
Tras un breve tiempo. Pharagus, entra con un cojín elegante en manos, encima se encontraba la corona del rey. Detrás del mago real, se encontraba la madre de los hermanos Eldwood llevando una capa, y a su lado Marcus, cargando con el arma insignia de la familia.
En una coronación, es tradición que el mago de la corte entregue la corona, simbolizando la entrega de poder de quien es el más poderoso. La madre del heredero entrega la capa, simbolizando la nueva y próspera esperanza que representa el nuevo rey. Mientras que el padre es el legítimo rey. Quien desafortunadamente no está presente en este mundo para ver a su hijo volverse rey.
Recibir la espada insignia de la familia Eldwood por parte de un padre simboliza recibir la fuerza para llevar el título del rey. En su lugar, es Marcus quien estrega la corona.
—Podemos iniciar con la ceremonia de coronación… —habla Walder, a la vez que todos los guardias apoyan la vara de los banderines en el suelo.
Pharagus avanzó hasta estar frente a frente con Leonard. Un caballero se acercó, sujetando el cojín en favor del mago. El príncipe inclinó la cabeza, para que Pharagus coloque la aclamada corona en su cabeza.
—con el poder que se me confiere… Yo, Pharagus Nolan, te doy el poder para gobernar este tan apreciado país. —expresó el Mago de la corte, depositando esa corona dorada adornada de rubíes en la cabeza de aquel niño que alguna vez corría por los pasillos del palacio haciendo travesuras.
—Muchas gracias, Señor Nolan… — agradece Leonard con una gran sonrisa, casi al borde de la lágrima.
Leynian no pudo evitar sonreír al ver a su mejor amigo recibir la corona.
Clara se acerca a su Hijo, depositándole la capa en los hombros, la cual ondeó con el viento que entraba por la puerta principal.
—Yo, clara Eldwood, como su madre y progenitora, hijo mío… deposito la esperanza de nuestra familia y el reino entero en tus hombros… —pronuncia delicadamente su madre, separándose de sus hombros tras una palmada suave. —Sé que harás un gran trabajo… —termina, con una gran sonrisa de orgullo y la lágrima deslizándose por su mejilla derecha.
—Muchas gracias, Mamá… — agradece Leonard, sin poder borrar su sonrisa.
Todos aplauden tras ver a Leonard lucir la corona y la capa de un rey, solo faltaba la espada. La cual no tardaba en llegar.
Marcus se paró recto ante su hermano mayor, trató de mantenerse estoico, pero se notaba que el labio le temblaba y la espada se sacudía innecesariamente en sus manos.
—Sé que Papá debería ser quien te dé esto, y es una pena que no pueda hacerlo… recuerdo los días que él ansiaba darte la espada, incluso recreamos una coronación con una espada de madera… —habla nerviosamente Marcus— perdón, me desvié del tema… me honra mucho ser yo quien te dé esto, Hermano…― continuó alzando el arma a la altura de las manos de Leonard. Quién podía verse con los ojos cristalinos, cargados de esa humedad salada.
—con el poder y la autoridad, que se depositan en mis hombros, Leonard Eldwood… Yo, Marcus Eldwood, en nombre de nuestro padre, Greyrat Eldwood. Te doy la fuerza para llevar esa corona… ― termina Marcus, extendiendo sus brazos para ceder la espada familiar.
Los brazos de Leonard se alzaron, pero pasaron de la espada. Sus brazos envolvieron el cuello de Marcus, envolviéndolo en un fuerte abrazo.
―gracias, hermano… —balbuceó el nuevo rey, con el mentón por encima del hombro de Marcus. Dejando ver una cara sonrojada por la vergüenza, una sonrisa cargada de felicidad y alivio, y las lágrimas finalmente correr por sus mejillas.
Los brazos de Marcus envolvieron la espalda de su hermano, quien lo acompañó en el llanto.
—Había sido un mes difícil para Leonard y Marcus… —murmura Zayrra desde su lugar, provocando que Mark gire el ojo para verle a ella. —Perder a su padre, que les arrebaten el trono mientras ellos no pudieron estar para evitarlo, vivir con la intriga de nunca recuperarlo… generaban un peso inmenso en sus pechos—
—las responsabilidades que vienen ahora… —agrega Jioro, con un rostro dolido. Recordando el despido de su padre ―ja, desearía tener un hermano… ― se ríe Jioro en plena conmoción.
—Nunca los vi tan sensibles… es hasta lindo de ver… si no fuera por el desenlace triste que lo torna algo amargo.
Mark estaba por hablar, pero fue Altharion quien alzó la voz robándole las palabras de la boca.
—Fue una batalla dura, que recibió un cálido resultado. Me genera cierto dolor ver esto, Marcus y Leonard siguen siendo niños a mis ojos y los de muchos adultos en esta sala. Es complicado asumir que son hombres de golpe, pero eso son ahora… cargar con tantas responsabilidades de golpe y ver el desenlace. Me hace afirmar que todo va a estar bien. Y mucho más porque sé que ustedes estarán a sus lados…― les dice el Noble, depositando la mano en la cabeza de su hija.
—No es la coronación que me esperaba encontrar… —se ríe por lo bajo el rey Raymond. —No me arrepiento de haber venido antes…
—Me recuerda a tu coronación, querido… salvo que tú te encerraste en tu cuarto para llorar conmovido. — menciona Éve con una sonrisa inocente.
En el exterior, se podían escuchar los gritos de felicitaciones y festejo a Leonard. El pueblo estaba siendo informado por voces de los guardias sobre lo que sucedía dentro.
Finalmente, Leonard toma la espada familiar y se seca las lágrimas de los ojos con la manga de su camisa para luego desenfundar el arma y alzarla.
—Saludad al rey Leonard Elwood. —Ordenó Altharion, desenfundando su espada.
—¡hurra! —Gritan los guardias al sonoro bullicio de la gente fuera del palacio.
—antes de finalizar la ceremonia… —irrumpe Leonard, sin poder borrar su sonrisa. —Debo dividir el honor de mi victoria… porque no fue solo mía… sino también de mis amigos y el pueblo que estuvo presente en el enfrentamiento final…
Altharion Linus… le cedo las palabras a usted… ― le avisa, dejándole un ligar en su sitio donde estaba parado.
El noble se despegó del pasillo de Honor, avanzó hasta estar frente a Leonard, para luego dejar caer una rodilla en el suelo y postrar su brazo encima para inclinar la cabeza en símbolo de respeto. Con una sonrisa satisfecha habla.
―yo… Altharion Linus, me arrodillo ante usted, su majestad. Para informar mi retiro del mandato sobre las tropas de Tharvella. Fue un honor servir al reino, pero estoy satisfecho con el tiempo invertido.
—Altharion Linus, acepto tu formal retiro y estoy enormemente agradecido con tus 27 años de servicio a la corona de Tharvella. Acepto tu retiro, pero espero que sigas representando a la familia Linus en las reuniones políticas que definirán nuestras decisiones políticas…
—Estoy de acuerdo, su majestad… —sonríe Altharion al ponerse de pie.
Todos aplaudieron a Altharion mientras volvía a su sitio. Cuando él pudo estar en su lugar, Leynian notó cómo su padre derramaba unas lágrimas. Lágrimas que jurarían extrañar el servir al difunto rey Greyrat, su mejor amigo. Bajo la sombra del arrepentimiento, de no poder evitar la tiranía del Kantaro. Su hija solo pudo apoyarle la cabeza en el hombro para consolarlo.
—Ahora, si no es mucha molestia… procederé a dar los nuevos títulos que compondrán la nueva estructura del reinado de Tharvella — continuó Leonard, pidiéndole a su hermano que regrese a su lado.
Marcus avanzó hasta ponerse de rodillas ante su hermano, y ver cómo Leonard ponía su mano en su cabeza
—Marcus Eldwood, ante el retiro de Altharion Linus como Capitán. El título ahora te pertenece a ti… Hermano mío, con el poder que ahora tengo y por ley de derecho que tú posees, te nombro el nuevo capitán de nuestra guardia. Espero que puedas llevar la justicia en tus hombros…
—Puedes contar conmigo, Su Majestad… o mejor dicho, hermano mío… —sonríe Marcus, poniéndose de pie para marchar de nuevo a su sitio acompañado de los aplausos de sus amigos y aliados.
—Leynian Linus… podrías venir ante mí, por favor…
—¿uh? —balbuceó Leynian girando la mirada de Marcus a Leonard a la vez que despegaba su cabeza del hombro de Altharion.
Leynian, estando algo confundida, se salió del pasillo de honor para luego inclinarse ante Leonard y mirarle a la cara expectante. Ella podía ver cómo Leonard se reía de su cara.
—Leynian Linus… debido a que la guardia de Tharvella ya no posee un subcapitán. Con el poder que se me otorga, te nombro como la nueva Subcapitana de la guardia de Tharvella y compañera de Marcus al momento de defender la justicia… ¿puedo contar contigo, amiga mía? ― le pregunta Leonard, depositando su mano en la frente de su mejor amiga.
—¡Sí! ¡puede contar conmigo! — exclama con una gran sonrisa la noble.
Tras el nombramiento, Leynian se pone de pie sonriente y camina de nuevo a su sitio.
―¿una subcapitana mujer?… Eso me trae muy malos recuerdos… —murmuró Raymond con una sonrisa incómoda.
—Ella no es la compañera de Lazarus Nova, papá… —le indica Elina a su padre —además, la princesa Naga pasó a ser capitana… ¿recuerdas? Desoló con el ejército del águila plateada…
La reina Éve codea a su hija y marido para que guarden silencio. —Estamos en una coronación, no en una charla de batallón…
—Zayrra Nihian, ¿podrías ponerte delante de mí? —preguntó Leonard, a la vez que salía de entre las personas.
—Con gusto, Su Majestad… —afirmó ella colocándose ante él con un gesto tranquilo e inclinándose en símbolo de respeto a la corona.
—Debido a tu desempeño mágico y rápido crecimiento como hechicera. Quiero declararte como el próximo mago de la corte… el día que el actual Mago, el señor Nolan, decida retirarse del puesto, serás tú por derecho quien tome su lugar…
—No está de más decir que acepto y estoy agradecida… —sonríe orgullosa Zayrra, levantándose y apresurándose a volver a su sitio.
La siguiente en ser llamada fue Nim Nizian. A pesar de tener solo 14 años, nada evitó que Leonard quisiera darle una recompensa.
—Nim Nizian, estoy profundamente agradecido con los servicios médicos que nos brindaste a mí y a mis compañeros en la batalla. Debido a tu edad, no puedo darte responsabilidades del reino… pero nada me impide recomendarte como te es merecido… ― le menciona Leonard contento.
—He estado hablando con el rey Raymond, y juntos llegamos a un jugoso trato… se les ha comprado una casa en el reino de Notumheim, y recibirás una beca para estudiar en una de las academias militares de todo el reino.
—¡¿militar?! —se exaltó ella, confundida.
—Pero en el ámbito de la medicina… —corrige Leonard, provocando una risa en sus amigos y los reyes. ―tu padre pasará a trabajar para Raymond hasta que te hayas graduado y ambos vuelvan a Tharvella, y aquí te esperará tu propia clínica…
—¡Gracias, Leonard! —Sonríe, la chica agradecida, corriendo a su lugar para abrazarse con su padre. Provocando una cálida carcajada del nuevo rey.
—Estaremos orgullosos de tenerte en mi país, pequeña… —se ríe Raymond mientras ve a la pequeña ir.
—Jioro Altaír… —estaba por continuar Leonard.
—¡Sí! —interrumpió Jioro nervioso, caminando con los brazos rígidos hasta Leonard y cayendo con la rodilla al suelo, con la cabeza mirando al suelo, una posición aún más exagerada a la que tomaron los verdaderos nobles. Era la primera vez que él estaba en una situación así.
Leonard le colocó la mano en la cabeza.
—Dime, Jioro… ¿sabes de agricultura?…
—apenas… ¡pero puedo aprender! — habla Jioro nervioso.
―¿sabes de política?…
—No tengo ni la más santa idea… ¡pero estoy dispuesto a aprender!
—con esas palabras me bastan… confío en que estudiarás Política y agricultura…
—¿Cómo para qué? —pregunta confundido mientras alza la cabeza.
—Jioro Altaír, me enteré de que querías darle una vuelta a tu vida, salir de aquel pozo sucio del que mencionabas estar… Sonará estúpido e imprudente de mi parte, pero voy a poner tu apellido en reemplazo de la tercera casa fundadora de Tharvella…
―Espera… ¿Cómo dices?…
—Te nombro Noble fundador, Jioro… te elijo como líder de los servicios agrícolas de Tharvella, y serás un representante político como lo es Altharion…
—Pero ponte a estudiar… —comenta Leynian desde su sitio.
—¡Estudiaré, muchas gracias, Leonard, muchas gracias! No sé cómo rayos agradecerte…! ― le grita Jioro imponente de la felicidad.
—solo vende el tomate barato a mi gente y estaré agradecido… ― se ríe Leonard ― eso sí… solo puedo financiarte el primer año de tu trabajo, así que asegúrate de juntar riquezas y pagarle a tus empleados…
―¡Estudiaré economía también!¡lo que sea, pero acepto! ― agradece Jioro. aferrándose a los pantalones de Leonard, las gotas caían desde sus ojos hasta.
—ya, ya… tranquilo, confío en ti… — se rió Leonard enviando a su nuevo aliado a su sitio.
―finalmente… Mark… ― habló Leonard girando la mirada, pero encontrándose con una mirada seria. Él le negaba ligeramente con la cabeza, negando cualquier llamado o recompensa.
—¿Mark, qué cosa? —preguntó Raymond, confundido por el silencio repentino.
―no, lo siento… me equivoqué, quise decir María y Katán. Debo pagarles por los trajes…
—Qué extraño… ¿Por qué hablar de pagarles a las sastres en una coronación? ― Se rió divertido el rey.
—lo sé, ¿verdad?… error mío, lo siento… ― se ríe nerviosamente Leonard delante de él.
―¿todavía resta algo?… ―
—No, supongo que no…
—bueno, entonces me doy el permiso de hablar. — habló Raymond colocándose delante de Leonard. — Mi hija me convenció de atrasar la boda una semana… ella me convenció de querer una linda ceremonia. Por lo que tómense la organización con calma…
—¿uh? —balbuceó Leonard algo desconcertado, parpadeó múltiples veces para después mirar a la princesa, quien le miraba con una dulce sonrisa y le saludaba con delicados movimientos de mano. Leonard solo pudo sonrojarse ante la noticia y la decisión de su futura esposa—B-bueno… es bueno saberlo… ― murmuró entrecortadamente.
…
La ceremonia acabó, y como gesto de gratitud, sirvientes del castillo habían invertido varias horas en cocinar una cantidad absurda de bocadillos. La gente del pueblo contempló cómo empleados del nuevo rey bajaban para colocar mesas en la plaza principal.
No solo fue gesto del castillo, gente del pueblo también aportó a la celebración. Pensando que la celebración sería solo de nobles, mercaderes del reino habían invertido su tiempo en cocinar con el único fin de compartir con el pueblo. Pero Leonard declaró desde el inicio con ese gesto que la celebración sería de Tharvella en sí, independientemente del estatus social.
Una celebración donde la gente saludaba al nuevo rey y a sus aliados, comía y bebía gratis, y se compartía un momento de felicidad en comunidad.
Mientras Mark comía un trozo de pastel, sintió cómo una sombra imponente lo envolvía; el rey Raymond lo arrinconó contra la mesa; no había hostilidad, solo duda y mera curiosidad.
—Me luces familiar… ¿puedes concederme el honor de decirme quién eres? —Le pregunto al rey, estando muy cerca de Mark. —Porque debo de reconocer que te pareces mucho a él… —murmura, pero tratando de ver por debajo de las vendas, pero noto la ausencia de maná. Disuadiendo apenas confusión.
«El maná sellado y las vendas son un seguro para mi identidad… qué suerte tuve hoy», pensó el viajero mientras se tragaba el trozo de pastel. «Revelaré mi identidad, que quedaré como alguien mediocre… es la única forma de salir sin causar confusión en todos»
—Mi nombre es Mark Arminton, señor… — le responde al rey extranjero.
―¡¿Arminton?! ¿De la familia noble fundadora de Narzu? ―
—esa misma… ¿Por qué? ― preguntó Mark, viendo la mirada de desdén del rey.
―¿y qué hace un supuesto heredero del linaje Arminton fuera de Narzu? ¿eh?… ¿acaso ayudaste a Leonard en el conflicto? ¿Por qué eres el que luce más herido de entre todos?
―a diferencia de mis familiares, yo nací con la ausencia de maná. Soy una vergüenza para mi familia, no sirvo para la guerra… mi viaje solitario hasta aquí fue complicado, como verá… ― le explica Mark, con dificultad en su habla— tuve la suerte de que Leonard sea un gran anfitrión y me preste techo durante unos días hasta mi esperada recuperación…
―¿entonces no sirves a Narzu como al resto de tu familia?…―
―No señor, incluso es una vergüenza para mí decir que fui exiliado de mi propia familia… si podría ahorrarme la pena y no difundir mi identidad como alguien mediocre, se lo agradecería bastante…― explica Mark inclinándose en forma de súplica ―No quiero usar mi apellido como grandeza, pero tampoco ser mediocre con mis antecedentes… quiero ser cercano a lo normal… ―
Raymond le miró con dudas por un momento.
―¿un Arminton sin orgullo de guerrero? Qué anomalía tan más extraña, pero me tranquiliza que no seas como los animales de tu familia… —Murmuró dudoso— está bien, esconderé tu mediocridad, pero tampoco me hagas enojar ni te aproveches de mi amabilidad…
—Sí, su majestad… —asiente, viendo cómo el rey le daba la espalda.
…
Leonard se encontraba charlando con su prometida. Aline estaba muy pegada a él. Quería saber cada detalle de la persona que a futuro sería su esposo y compañero de mandato.
Él rey tartamudeaba en cada respuesta, no esperaba ver que Aline estaba tan interesada en él, incluso siendo la primera vez que se encontraban.
El detalle de que ella lo investigó luego de enterarse de que sería su prometida le cayó como aquella bofetada en la nuca. El tratado de paz dependía de la princesa, no del rey Raymond, si ella rechazaba a Leonard como esposo, nunca habría tratado de paz. El rey ya sabía de este detalle, pero no en la decisión fuera de la princesa y no del padre.
También hizo caer en cuenta que podrían estar siendo investigados todo el tiempo por falta de seguridad, un aspecto que se propuso mejorar a futuro. Cuando la princesa quiso robarle un beso en la mejilla a Leonard, Jioro interrumpió, dándose cuenta tarde de que estaba interrumpiendo.
―¿eh? Oh… lo siento… volveré más tarde… ― habló dándose la vuelta.
―no, Jioro, tranquilo… —comenta Leonard, avanzando unos pasos a su amigo. Buscando algo de alivio después de tanto jugueteo de la princesa.
—Es una pregunta que puedo hacerte después… no tengo problemas en esperar…
—Tranquilo, puedes decírmela ahora…
—Altharion había hablado acerca de la tercera familia que se extinguió con la falta de su descendencia. ¿Qué pasó exactamente? No me quedó muy claro del todo… ¿Por qué alguien se seguiría con su dependencia tan importante?…
—Según me explicó mi padre en el pasado, el último heredero de la familia Cardán no sentía atracción por las mujeres… tuvo romances con otros hombres, pero nunca una mujer, por lo que no tuvo hijos. ― le explico Leonard ―Es una pena… no porque el hecho de que él sea… em, ya sabes, sino porque esa situación está muy mal vista por la gente… sus sirvientes y empleados lo abandonaron por el simple hecho de amar a un hombre… falleció como un anciano solitario hace 15 años.
—es… es horrible…
―pero eso ya es el pasado. Ahora tú eres el nuevo noble… y confío en que harás un gran trabajo…
—Y yo prometo que lo haré —sonrió Jioro, algo apenado por lo que descubrió.
Vio cómo Leonard volvió con Aline, quien lo comenzó a ahorcar de un abrazo apenas se colocó en alcance.
Dos dedos pensaron en su hombro, provocando que Jioro se gire confundido. Detrás suya se encontraba una muchacha atractiva, un cabello rubio que ondeaba con sus movimientos y el viento, una ropa ajustada que acentuaba sus curvas. Jioro abrió los ojos como platos, ante él estaba su novia.
—Kiara… — murmuró algo desconcertado.
—Ay… ¿y esa expresión? ¡yo también te extrañé! ¿sabes? —le reprocha con un puchero.
—¿Cómo has estado?… —le pregunta Jioro, sintiéndose confundido consigo mismo. «¿Qué rayos me pasa ahora?… ¿Por qué no estoy molesto o impotente? Ni siquiera estoy nervioso… es como si me diera igual su presencia», analizo mientras le miraba a los ojos.
—te ves… bien, supongo… — logra decirle.
—¿“Supones”? — repite, sintiéndose algo molesta. —¿Cómo que supones, Jioro? Mi amor, hace un mes que no nos vemos… ¿y lo primero que haces es suponer?
—lo siento… yo no sé qué decir…
—bueno, descuida… ― murmura ella gentilmente, acariciando juguetonamente el brazo de su amado. ― lo lograste, cariño. Cambiaste nuestras vidas… ahora somos nobles, estoy muy orgullosa…
—¿“somos”? —repetir para luego corregir —“soy” un noble…
—cariño, qué chistes dices… —dice incrédula, pensando que era una de las bromas de su novio — soy tu esposa, mi vida. No me trates así…
Jioro frunció el ceño, sintiendo nada más que desdén ―¿“Esposa”? Tú no eres mi esposa, eres mi novia. ¡Corrijo!¡mi exnovia!― le aclaró.
—¡¿ex?! —se sobresaltó ella, abriendo los ojos en grande — ¿así vas a tratarme después de todo lo que pasé esperando tu regreso…? ¡típico de los hombres! Dales estatus y desconocen a quienes les ayudaron…
—Eso es mentira… Estoy agradecido con quienes en serio me ayudaron… ― expresa Jioro.
—¡Mark! —llama él, ganándose la mirada del viajero. ―¡muchas gracias! ― le agradece sinceramente, recibiendo un pulgar arriba como respuesta.
—¡eres un desagradecido! —le reclama ella. —después de todo aquel tiempo que pasé estando sola…
—Claro, envíale un saludo a tu amante…
―¡¿amante!? ¡Jioro, deja de decir idioteces! ¡discúlpate en este instante!
—¿Cómo se encuentra él luego del piedrazo? ¿eh?… sonó muy fuerte, a tal punto que te oí gritar del susto… ― habla él. Viendo cómo la cara de Kiara cambia de molestia fingida a horror genuino.
―¡Mi amor, lo siento! ¡puedo explicarlo! ¡déjame explicarlo!―suplica ella agarrándose de las ropas de Jioro mientras caía de rodillas.
—Aléjate… me arruinas el traje… — le ordena Jioro, apartándose de ella.
Mark se acercó a Jioro con un papel en mano.
—Altharion me pidió que te diera esto… —le dijo el viajero.
―¿una orden de desalojo? ¡Qué mala suerte! ¿Cómo fue que fallé en los impuestos? ― le habla Jioro a Mark. Ambos lograron ver el cambio de gestos de la mujer
―sí, ahora construirán la clínica de Nim donde se supone que está su casa… ― le explica Mark señalando al papel.
—Ja, idiota… incluso siendo noble no dejas de ser miserable… — le desprecia ella, poniéndose de pie, y mirándole con superioridad.
―es cierto, eres miserable. Incluso me das lástima… tendrás que irte a vivir a la mansión abandonada de los Cardán.― habla por lo alto Mark, señalando el papel.
—¡Qué mala suerte la mía! — exclama Jioro con horror fingido.
—¡te odio! —grita Kiara, dándose la vuelta y alejándose en balbuceos de rabia.
—No se dio cuenta de que teníamos una servilleta en la mano… qué divertido… ― murmuró en risas Mark, quitándole el papel a Jioro y haciéndolo un bollo.
—No podré dormir en días… —comentó entre risas Jioro.
—ya se te va a pasar… — responde Mark palmeándole la espalda.
―de hecho, le acertaste. Done mi casa para que sea remodelada y hagan una clínica… ― menciona Jioro.
―¿eh? ¿le acerté?… vaya. ― murmura Mark sorprendido.
―¿no se suponía que no podías hablar?…
—Me estoy recuperando rápido… —le informa acariciándose la nuca.
—ya veo…
…
Marcus se encontraba solo sirviéndose un vaso de vino, cuando sintió que algo chocó con su espalda. Gira la cabeza para ver a Zayrra, la responsable de darle un empujón con el hombre.
—¿Qué hay, grandulón?… —le pregunta ella con una sonrisa traviesa a la vez que le da otro empujón con el otro hombro.
—Zayrra… —balbuceó sorprendido a la vez que se sonrojaba apenas—¿pasó algo?…
—no… ― responde parándose recto, mientras sus ojos miraban al vaso de vino en su mano. ―¿desde cuándo bebes?
—Tengo 18 años, tengo derecho a probar el vino… —le responde acercándose al vaso a los labios.
—lo que tú digas… — murmura ella ladeando la cabeza, mirando cómo su amigo bebía el trago. Fue casi al instante ver cómo escupía todo en un chorro directo al suelo, seguido de escupitajos de saliva para quitarse el sabor del paladar
—¡esto es un asco! —se quejó asqueado Marcus y sacando la lengua, lanzando el vaso directo al diablo. La única respuesta que recibió por parte de su mejor amiga fueron las carcajadas de burla y la respuesta de sus mejillas fue instantánea, el grandulón se sonrojó y volteó la mirada para no ser visto…
—ya… ya está, ya pasó la risa… — habla Marcus, evitando el contacto visual con Zayrra. Pero ella le empuja otra vez con el hombro para obligarlo a voltear.
—Ya… admite que fue gracioso… —le pide sin parar de darle empujones.
―ya, Zayrra… ¿Qué pasa? Este comportamiento no es propio de ti… ―
—Me enteré de algo que me dio más confianza en mí misma…
—¿eh?… ¿de qué cosa?…
—Sabías que me gustan los hombres más decididos y directos… aunque valientes también son más atractivos… —se le ríe Zayrra sin parar de empujarle suavemente con el hombro.
—¿eh?… —balbucea Marcus a la vez que se ponía rojo como tomate…
—¿Y sabías que Jioro es horrible guardando sus descubrimientos propios…? — le pregunta Zayrra con una gran sonrisa. Esa fue la gota que culminó el vaso.
―¡Jioro! ¡ven aquí! ― exclamó con rabia el nuevo capitán.
―¡te juro que no le dije nada!
—¡¿Cómo sabes lo que voy a decir!?
—¡Vamos, viejo! ¡solo quería ayudar! Además, ¡no me pediste que guardara el secreto!…
Zayrra admiraba cómo Marcus intentaba atrapar a Jioro entre toda la gente; su único gesto era una enorme sonrisa de felicidad.
Mark y Leynian se encontraban paseando por las calles de Tharvella, habían pasado 5 días desde que sucedió la coronación de Leonard.
—Ey… no es necesario que me saques a comer cada día… —le dice Mark mientras mira a la gente saludar a Leynian, la ahora subcapitana del Tharvella— y lo peor es que no me dejas pagar nada… —se queja mientras le mira de reojo. Ella devolviéndole un cálido saludo a cada ciudadano que le daba los buenos días.
—Deja de quejarte… además, ¿con qué dinero me vas a pagar?… te gastaste todo en esa semana que estábamos en Zarmáso… ―
—Bueno, yo esperaba una compensación en oro por mi servicio como estratega de la rebelión…
—¡Ay, cariño!¡pobrecito! ¿el niño no sabe que Tharvella anda con problemas económicos, como andar regalando dinero? ¿al nene le da cosita que la tía Len pague cada almuerzo al que te llevo…?
—para… me haces dar pena ajena…— le pide Mark, tratando de no ver su comportamiento en público.
―¿te duele si te hago esto?… —pregunta juguetonamente Leynian picándole la mejilla con fuerza.
―¡ay!…¡Si buscas apuñalarme con el dedo, claramente me va a doler…! ―
—¡aquí está! —Cambio de tema, Leynian, señalando una panadería.
—aquí es donde me vendieron el pan duro y la leche con nata… ― comento Mark despreciando el lugar.
—pero si es una de las mejores panaderías de Tharvella…
—Qué nivel gran hay en las panaderías…
—Vamos, tú les compraste en un mal momento, ¡dales otra oportunidad!… ¡te invito un té!…
—Prefiero una taza de leche… —menciona con una sonrisa pensativa.
—Bueno, si el niño quiere su leche, ¿quién lo cuestionará?…
…
―¡señor! ¡ya es la tercera vez en la semana que se lo decimos! ¡no es necesario que trabaje con nosotros! ¡usted es el jefe! —le grita un empleado a Jioro, a la vez le arrebataba la azada de las manos.
―¡¿pero qué se supone que hace un jefe?! ¡no puedo verlos arar la tierra mientras yo veo! ¡ya me leí dos libros de agricultura y no me dejan trabajar!
―usted debe de saber qué pasa y cómo tratar la tierra, debe saber cómo manejar las cosechas… nosotros somos su mano de obra, cuando lo necesitemos. ¡Lo llamamos, vaya y estudie! ― le ordena el empleado a su jefe.
―me lleva la… ― se queja el nuevo noble mientras camina de regreso a la mansión.
—es un buen tipo… — comentan entre compañeros.
—Sí… algún desgraciado se aprovecharía de su entusiasmo y lo haría trabajar solo…
―¿eso nos hace idiotas? —preguntó el otro trabajador.
—nos hace honestos… a trabajar, idiota… — le responde el compañero a la vez que clavaba la azada en la tierra.
La puerta de cristal se abrió, Jioro caminó por la vacía mansión hasta que se subió a la única habitación que pudo amueblar con su propio dinero.
Al donar su casa para que Nim tenga su clínica allí, Leonard lo rechazó y se la compró. Con ese dinero, había optado por comprar sus propios muebles, mientras que con los viejos muebles de la mansión, vendió lo que estaba en condiciones de seguir usándose y tiró lo que no servía. Con el dinero de los muebles vendidos. Jioro financió su granja tres meses más sumados al año que Leonard prometió financiar la cosecha.
Una mansión de 30 habitaciones, solo tenía un cuarto, oficina y cocina amuebladas.
Se limpió la tierra de las manos, se sentó en su escritorio, miró la cantidad de libros que Mark le recomendó leer para aprender sobre lo que necesitaba. Un mueble de biblioteca casi lleno de libros, mientras que volteo a ver lo recomendado por Leonard, una cantidad que no superaba los quince libros. Confundíéndolo acerca de cómo Leonard es un rey y Mark un vagabundo.
…
—¿Por qué hacer una reunión con los miembros incompletos? —preguntó Marcus a su hermano. Parte de los líderes de Tharvella estaban sentados en la mesa redonda de la política.
—Por tener mera rutina, haremos esta reunión todos los viernes a las cuatro de la tarde para informar los progresos… o al menos hasta que por fin veamos al reino estable… —informa Leonard, sentado en su silla— no es necesario que estemos todos. Jioro está desarrollando su experiencia en la mansión Cardán, Leynian está en su tiempo libre y Altharion está ocupado en la granja con su hermano…
―ya veo…―
—¿alguna noticia en la que quieran enfatizar antes de terminar la reunión?…
—guardias de las aldeas fuera de las murallas rumorean que vieron a Armand Nohier abandonar el país… al parecer no tendremos problemas con él en un largo tiempo… dicen que entró a la frontera de Notumheim.
—Haré que mi padre envíe una carta a mis hermanos y se hagan cargo de él. Un delincuente de ese calibre no tiene que estar libre… —habla Aline, quien está presente en la mesa redonda por ser la ahora representante de Notumheim en Tharvella.
—Por otro lado, aldeanos dicen haber visto a Toid Canvil tomar camino a Punta Oeste… —habla Pharagus.
―el gordito la jugó bien. —En otro continente es intocable… —comentó Marcus. —¿Cómo va la organización de la boda?¿la harás pública o quieres que sea cerrada?
―¡la boda va de maravilla! —exclama la princesa cambiando el tono de su voz, abrazándole el brazo a Leonard y sacudiéndolo con ternura. ―Leoni y yo elegimos unos hermosos manteles… ―
—pero si no me dejaste nada… ― se queja Leonard cerrando los ojos incómodo ante la mirada de sus amigos ―la boda será cerrada al público, quiero algo tranquilo. Lo único especial que haremos es un paseo por el pueblo para que la gente conozca a la nueva reina… si preguntas por la seguridad, con 20 guardias rotando en turnos sería suficiente, quiero también que disfruten del festejo.
…
―el pastel está delicioso… —murmura Leynian llevándose un bocado.
―Podría decir lo mismo si me dejaras probar, ya te devoraste más de la mitad ―comentó sarcástico Mark, mientras le da un trago a su taza de leche.
—Solo hay una cuchara para el pastel… —le responde juguetonamente ella. Los ojos de ella se tornan al parche de Mark, quien actualmente tapaba su ojo derecho para no forzar su vista. —¿Cómo te encuentras del ojo?
—No mejora… podría, si aplico magia curativa. Pero el collar médico que me obligan a usar no me deja usar maná… además, con solo 2 anillos corro el riesgo de dañar mi cuerpo otra vez. Prefiero esperar…
—ya veo… Nunca escuché de una hiperproducción de maná tan fuerte… mi mamá falleció por lo mismo, pero fue muy lento. Se lo diagnosticaron a los 15 y tuvo que andar con un sello, al igual que tú, hasta que finalmente falleció a los 36 por causas naturales. —Menciona Leynian pensativa.
―A mí me lo diagnosticaron a los 6 años, pero no era tan fuerte, y colapsé a los 10 años, al parecer evolucionaba con el tiempo. Había dañado los tejidos de mi cuerpo al igual que ahora… tuve la suerte de que mi mejor amigo estudiando mecanismos rúnicos, y elaboró estos sellos para que pudiera usar maná de forma controlada y al mismo tiempo, que la magia curativa hiciera efecto en mí.
Pero es curioso que ahora, sin 2 anillos, el daño sea severo. Esta enfermedad está evolucionando constantemente… tendré que pasar a usar diez sellos la próxima… ―
―¿tu mejor amigo te salvó la vida a los 10 años? Qué milagro, alguien como él debe ser muy talentoso… si hubiera estado presente en Tharvella desde antes, mi madre seguiría viva y él millonario. Mi padre le hubiera pagado una fortuna…
—Y él lo hubiera hecho gratis… creo… —
—cambiando el tema, mañana no te podré sacar a comer. Tengo turno completo todo el día… pero ―expresa Leynian con un leve sonrojo en las mejillas ―Mark, me preguntaba si… ¿te gustaría acompañarme a la boda de Leonard y Aline…?
«me ha estado invitando a salir toda la semana para que yo digiera que si hoy… bien jugado Leynian. Aunque la presencia de los reyes y la princesa de Notumheim me la juegan, ya no tengo la cara tapada… pero podría esforzarme, tengo un día para planificar un plan para que nadie me descubra. Después de todo, es lindo estar junto a ella…», analizo en silencio el viajero, notando la mirada nerviosa de la muchacha.
—Sí, claro. ¿Por qué no?… —responde finalmente Mark, regalándole una sonrisa a Leynian.
―¡¿enserio!? ¡Qué alegría! —Se expresó Leynian aliviada, como si se hubiera salvado de un infarto.
—¿En serio sufrió tanto para pedírmelo?… —murmuró sorprendido.
―ya son casi las 5, debo volver a mi guardia. —dice ella poniéndose de pie y sacando unas monedas de plata de su bolsillo. El rubor en sus mejillas y su mueca de felicidad eran palpables.
Mark tuvo el reflejo de tocar sus bolsillos para sacar dinero, pero la miseria era su compañera. Eran vacíos sacos de tela aferrados a sus piernas por un cinturón.
—Nos vemos, Mark, nos vemos pasado mañana —se despide la noble con el contento en su voz, dejándole delante a Mark unas 5 monedas de oro. Lo suficiente para que pueda cenar en la noche y alimentarse mañana, el único día en el que no podrán verse.
Leynian se marcha con prisa, mientras que Mark se queda sentado en su silla, mirando la tabla de la mesa con detenimiento y en silencio. Cuando por fin pudo aceptar que se quedó solo y nadie lo miraba, golpeó su frente contra la mesa y se puso la capucha. En esa oscuridad creada, el rojo de sus cachetes era palpable.
—Qué situación tan melosa… Leynian es una linda persona… muy adorable…
―¡ay! ¡Qué idiota soy! ― exclamó en silencio llevándose las manos a la cabeza y sacudiéndose el cabello con nervios. —otra vez me está nublando el juicio una chica… debo buscar las malas señales…—piensa este, pero sacude aún más la cabeza al darse cuenta de que — ¡Leynian no dio malas señales! ¡¿que mierda hago con mi vida!? ―
—Señor… la señorita ya pagó la cuenta, ¿va a pedir algo más o se marchará? — interrumpe el dueño de la panadería.
―no, lo siento… ya me marcho. Gracias…
…
La noche fue rápida; Mark se levantó temprano para llevar a cabo su plan. Conseguir una forma de cambiar su aspecto o tapar su identidad sin ser reconocido por los reyes de Notumheim, Mark podía decir que él era un Arminton. Después de todo, eso era verdad. Pero mentir acerca de no ser Lazarus Nova, cuando su rostro fue retratado con ese nombre, disuadir de esa realidad era imposible.
Pensó en pintar su cabello con negro, lavárselo con agua y tinta lo oscurecería un poco. Su cabello castaño pasó a ser un poco más oscuro, pero no dejaba de ser castaño.
Tenía un parche, eso podía ser parte de su nueva verdad, aunque también encajaría con la versión de Lazarus. “Acabado por su propio conjuro”, tranquilamente pudo haber perdido un ojo en el desastre. La historia podía derrumbarse desde cualquier lado.
Se encontraba caminando rumbo a un puesto, quería comprar algo de fruta para desayunar. Darle un uso a ese dinero que Leynian le había regalado.
—Buenos días, Señor Arminton… — Habló una voz ronca. Al bajar la vista, Mark pudo ver la cara de Zarmáso grabada en el suelo siguiéndole en el paso.
—Zarmáso… buenos días… qué extraño verte… ¿qué me cuentas?…
—Buscó qué hacer, señor… como guardián del exterior, la espera me aburre demasiado…
—Es cierto… Leonard te nombró guardián de la muralla. Felicitaciones… ¿entonces ya no le sigues órdenes a nadie?…
—Todos, incluyéndote. Fueron removidos de mis registros de sangre, a excepción del Amo Pharagus… mi padre es el único que me dará órdenes que no puedo desobedecer…
—Bien por ti… me alegra mucho que seas libre…
—Juró lealtad al rey, como todo ciudadano que está en la ciudad… esa es la primera decisión como libre que he tomado…
—Wow, qué gran decisión… estás progresando… dime, ¿sabes leer?…
—Usted y mi padre implementaron esa función en mi reescritura, señor…
—Muy cierto… —rio Mark rascándose la nuca. Girando la cabeza para ver una librería a la distancia ―espérame…
Mark dio un trote ligero para entrar a la tienda. Después de un tiempo breve salió cargando con 5 novelas largas.
—Zarmáso… esto es para ti…
—¿Qué es eso, señor?
—Algunas novelas populares, ¿dijiste que te aburres? No hay mucho que puedas hacer, así que podrías leer y apreciar la historia de estas 5 historias. El día que las termines, pídele a tu padre o a los nobles que te compren algo nuevo… —le menciona viendo cómo Zarmáso se guardaba los libros dentro de la boca, tragándolos y depositándolos en su interior.
―gracias, señor. Los leeré en mis tiempos vacíos…
—Así me gusta, disfrútalos. Buena lectura… ― expresa amablemente el viajero viendo el rostro del engendro fortaleza desaparecer del suelo.
―Mi amigo el Marquito ahora le habla al suelo… pobrecito, el aislamiento sí que lo dejó mal… ― murmuró una voz
Una voz extremadamente familiar.
—solo hay una persona con el descaro y falta de respeto que me llama así… —Murmuró Mark sin alzar la vista. Anonadado y confundido.
Mark se dio la vuelta y alzó la vista. Delante de él se encontraba un joven vestido de una camisa verde, cabello castaño peinado y una barba mal afeitada. A eso sumándose unos ojos azules oscuros.
—Will… ― balbuceó Mark asombrado, con una sonrisa dibujándose en su cara.
—con un demonio… ¡¿qué te pasó?! ¿de dónde salió ese parche? ¿Y por qué tu cabello luce más oscuro?… ¿se te quemó? —comenzó a bombardear con preguntas —¡te dije que no se duerme al lado del horno! ¡por más frío que haga, no se duerme ahí!― exclamó agarrándose la cabeza, casi decepcionado.
― ¡¿Por qué rayos estás aquí!? ¡se supone que irte un año después de mi “muerte” para que nos encontráramos en Punta Oeste! ― le comenzó a reclamar el viajero señalándole con el dedo
—¡Salúdame primero, desgraciado! —le responde a gritos, señalándole también con el dedo índice.
―¡Hola Will!¡me alegro mucho de verte!¡¿Por qué mierda no sigues en Narzu!?
—¡Hola Marquito, me alegra verte bien! ¿¡Por qué demonios no estás en otro continente esperando mi llegada!?
―¡amigo mío, hay mucho que discutir! —se gritan mutuamente, señalándose a tal punto que casi se meten los dedos en las narices por la cercanía odiosa que se estaban dando.
…
—Tras tu supuesta muerte, Naga comenzó a investigar y silenciar a cualquiera que interactuó contigo… a muchos les ganó el silencio bajo amenazas… pero yo no soy el caso: me quiere muerto directamente… —explico Will, mientras masticaba un trozo de pan.
—Entiendo… no tenías opción… ¿pero nadie te siguió, verdad? —preguntó Mark, masticando pan también. Ambos estaban sentados en la banca de la plaza.
—No… incluso dejé pistas falsas. Es como si yo hubiera viajado a Punta Sur, pero tomé rumbo para el otro lado… sí que por el momento estamos a salvo… ― le responde mientras analizaba sus propios pasos. ―¿y tú qué me cuentas? ¿Qué te impidió viajar a Punta Oeste?…
—Bueno… resulta que este reino estaba tomado por un idiota, los guardias me querían cobrar cuota para pasar. Y los derroqué. —Explico, tratando de sonar genial— no, es broma. Creo que encontré la primera forma de honrar a Midas… me encontré con mucha gente agradable y personas interesantes… incluso me enfrenté a un estratega con mucho más potencial que yo…
―¡no me digas!… —se exaltó Will, mirando fijamente a su amigo, quien se señalaba el parche.
―me destruyo dos de los sellos que me hiciste, lo vencí gracias al desborde de maná. De no ser así, me habría matado… ― le expresa con sinceridad. ― Nunca me enfrenté a alguien tan fuerte e interesante… lástima que esté algo loco… pero sanará…
—¿Mucho más fuerte que Kroven?… — le pregunto curioso Will.
―¿Kroven? ¿Quién era ese?…
—El estratega del mantra naranja, lo derrotaste y es el primer tipo al que le perdonaste la vida mientras eras Lazarus…
―¿y tú cómo sabes eso?…
—Midas me mantenía al tanto de las batallas…
―ya veo…—
—¿Qué nombre tienes aquí? No quisiera fregarla si conozco a tus amigos nuevos…
—No, no invente ningún nombre nuevo… aquí soy Mark Arminton… — le confiesa Mark.
—Qué raro de ti, y ¡también algo estúpido! ¿¡no te das cuenta de que acabo de decirte que estaban silenciando a los asociados con Mark Arminton!? —le reclama su amigo a la par que le soltaba un puñetazo en la cabeza.
—Mientras nadie sepa que yo fui Lazarus Nova, ¡todos están a salvo! Lo que no quiere ella es que se extienda la noticia de lo que pasó en el incidente… ― expresa Mark con calma.
—Mark, desde que tú y Midas se salieron del mapa hace dos meses, Naga está realizando cosas más turbias, todo a espaldas de su hermano. No hay nadie que la controle. ― le explica, agarrándolo de la capa con fuerza para intentar que él entienda.
Solo frunció el ceño, pensando en qué hacer.
—Mañana tengo una boda… asistiré y luego nos marchamos…
―¿tú? ¿invitado a una boda? Vaya… ― murmura Will sorprendido, soltándole la capa. ― ¿Boda de quién?
—el rey Leonard con la princesa Aline…
―¡No, pero si tú estás idiota!¡¿Aline?!― le cuestiona Will poniéndose de pie. ―¡¿me estás diciendo que los reyes de Notumheim están en este reino?!
—Sí, pero solo conocen mi nombre y apellidos reales, además de pensar que soy el fracaso de mi familia. Cuando me conocieron, tenía la cara vendada, no me conocen de aspecto…
—No puedes asistir a esa boda… no puedes correr el riesgo. Ya me preocupa que se sepa de Mark Arminton, ¡imagínate lo que pasaría si reyes del tercer país más poderoso de punta estén, ven al mismísimo Lazarus!
—Pero tengo una cita; no puedo dejarla plantada… —expresa Mark, preocupándose.
―eso es lo de menos, inventa algo y explícaselo. Hazle creer que sucedió algo repentino y debes marcharte cuanto antes…
―No… Leynian se da cuenta cuando miento, y si me llegara a creer, confío en que querría acompañarme para ayudar… sería complicado convencerla… debemos marcharnos sin más…―asume él con la voz un poco dolida― a la larga la entenderán… o simplemente me odiarán. No importa, les desviaría del conflicto…
—¡¿me estás diciendo de forma indirecta que te marcharás sin despedirte?! Son gente nueva a la que seguro les caíste bien. Te invitaron a una boda, tarado… sé más consciente. Debes al menos dar una explicación, asegurarte de generarte el silencio de ellos y despedirte para que continuemos con el viaje…
—despedirme… — murmura con la voz quebrada Mark.
La cara de Will se quiebra al escuchar a su amigo. ―Aun no superas esas palabras… ¿verdad?…
―Yo… todavía no llegué a ese punto… ― le responde Mark, con pena y dolor en su voz ―Sé que es algo estúpido… pero me sigue afectando y… doliendo decirlas o recibirlas…
—¿vas a repetir la historia?… Ya te largaste sin hablar con tu familia, todavía sufren la pérdida de dos hijos… por favor, ni se te ocurra. Tú no viste lo que pasó tras irte…
—Lo siento… no puedo… además, es como yo lo digo. Conozco a esas personas, buscarían ayudarme así como yo les ayudé. Sería mejor desaparecer… evitamos dificultades…
—Eres un tipo complicado… ¿lo sabías?…
—Lo siento… pero es nuestra única opción…
—tarado… está bien… haz lo que quieras. Son tus relaciones, no las mías… ― dice entre dientes su amigo sacudiendo los brazos para librarse de toca culpa, mostrando su fastidio. —Piensa dos veces antes de hacer tus cosas, buscaré una posada para pasar la noche…
—Vale, yo borraré mis huellas… —le avisa Mark, bajando la cabeza y apoyando los brazos en sus rodillas.
Will se detuvo en seco al escucharlo, estaba por hablar. Solo se resignó y continuó con su camino. Dejando a su amigo decidir solo en la banca de la plaza.
…
Los invitados estaban entrando al palacio. Los violines tocaban de forma espectacular en las manos de los músicos; las flores blancas y rojas eran un adorno situado en cada mesa.
La gente hablaba plácidamente de la fiesta, lanzando flores al nombre de Leonard y los nobles por su hazaña de liberar al pueblo. Leynian escuchaba aburridas aquellas charlas, sin poder escuchar el nombre de Mark en ninguna de las historias. Como si no hubiese estado presente en la lucha contra Kantaro o Nohier.
Ella miró a cada esquina del patio, buscándolo, pero aún no llegaba. Pasaron dos horas desde que Leonard y Aline se dieron el beso y los anillos. Y Mark aún no había llegado a su cita.
Los platillos se acumulaban en la mesa que estaba asignada para ellos dos, pero era triste verla sola en la mesa.
—¿Aún no llegó? —preguntó Jioro tomando el asiento de Mark.
—No… no ha llegado… —le responde ella sin dirigirle la mirada.
—Qué hermoso vestido… ese vestido sí pega con tu personalidad… —trata de animarle Jioro sonriendo forzosamente.
—Gracias… me lo hizo Katán… —respondió vagamente.
Jioro le miró incómodamente, sin saber qué decir para consolarle.
—Lo siento mucho, Leynian… —expresó apenado.
—descuida… es mi culpa invitar al tarado que conocí en un bosque… — le respondió ella con los dedos jugando en el mantel. Sus ojos estaban húmedos y sus labios luchando por no mostrar su tristeza.
—Lo siento mucho… —repitió el nuevo noble.
…
—aún estás a tiempo de volver y explicar todo…
—No, descuida… estarán bien… esto es lo mejor…
—¿Tú estarás bien?…
―quiero creer que sí…
—bueno… ― expresó dudoso Will, siguiendo a Mark en el sendero de roca.
Aquel sendero que Mark nunca pudo seguir en el inicio del viaje.
¡Hola gente! ¿Cómo están?
Estoy escribiendo esto el 1 de enero, así que quería desearles un feliz año nuevo lleno de éxito.
—
respecto a la novela, ha concluido el 1er arco, no se alarmen. Sé que es un final medio amargo, pero no es el fin de este viaje.
Seguramente en este mismo mes publique la continuación de esta novela ligera.
espero que les haya gustado la historia, personajes y trama. Yo me despido, les mando un abrazo y les deseo un feliz año nuevo.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com