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El estratega de Plata: Arco de Tharvella - Capítulo 32

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Capítulo 32: Aquella batalla escrita por el vínculo.

Intento cumplir nuestra promesa… pero fracasó… poco a poco estoy perdiendo a mi hermano… —murmuró Kont presenciando la llegada de su hermano. Kroven había llegado de una batalla contra el ejército del reino de Belgak. Todo el pueblo celebraba la victoria de Holganä. El ejército esta vez estaba completo, ni una sola baja. Pero sobre las demás relucientes armaduras, se podía ver la horripilante silueta de Kroven. El joven estaba bañado en sangre, una mirada penetrante que intimidaba a todo el pueblo.

—Peleamos bien… Ve a casa, bañate y descansa… —le indicó Kees al estratega.

—Sí… —murmuró casi sin vida en su voz.

Habían pasado 8 meses desde que Kroven se volvió estratega de Holganä, su genio y habilidad en combate llevaron al ejército a lograr una recha de 47 victorias sin ninguna derrota en contra. De esas 47 victorias, 17 fueron logradas sin bajas aliadas.

El nombre de Kroven Vermeer comenzó a ganar renombre en el continente; le llamaban “aquel que compite con Lazarus”. Mientras que fuera era una figura de temor y de objetivo a superar, en su propio país no era más que un perro faldero del rey, un esclavo o un ejecutor.

En esos ocho meses, logró mantener a todos los integrantes de su aldea con vida. El hecho de ya no asistir a la academia y no forzar un resultado de 10 en clase había facilitado su vida en cierta parte. Ahora también cobraba su sueldo como estratega, una suma tres veces superior a lo que ganaba su madre en la panadería.

Dedicaba sus ahora tiempos libres a estudiar y entrenar para su propio beneficio, logrando ahora alcanzar hechizos hasta nivel 11. Practico herrería y desarrollo su primer artilugio, “el collar de Conozuda”. Un collar de cuerda tejida a la cual se le conectan 15 esferas de metal de un kilo cada una. Comenzado a cargar consigo 15 kg todos los días para potenciar sus entrenamientos y no solo eso, Kroven es capaz de separar y arrojar las esferas por separado, convirtiendo sus manos en cañones con el pasar de las prácticas.

…

—¡Estás fallando tu promesa…! — golpeó Kont la mesa en la hora de la cena. Ya no aguantaba la molestia de saber lo que sucedía con Kroven.

—Me pediste que no mate a posibles aliados… mató solamente a enemigos… y perdonó a quien suplica… — le explica Kroven, alzando la mirada con toda la tranquilidad del mundo.

―¡mírate! ¡Ni siquiera te pareces al listo hermano que yo tenía! ¡pareces un arrastrado!―

―Kont, por favor… estamos en la cena… —pide silencio la madre, dejando verse algo entristecida

—Pero Mamá… —reclamó él, pero sin decir ni una palabra más al ver que ni su propia madre podía dirigirle la mirada a sus hijos.

Era frustrante ser la responsable de ambos y estar privada de la protección de sus hijos. ¿Cómo podría una madre ver a sus hijos a la cara cuando la familia se desmorona y el mayor protege a todos en completa soledad? Ella estaba al borde de la lágrima, pero se esforzaba para no derramar una lágrima. Eso era lo único que le quedaba como madre, lucir como una mujer fuerte.

—Mañana tendremos esta conversación… mañana saldremos a caminar los 3, Kees me dio el día libre y no lo invertiré practicando… —habló Kroven sin dejar de comer lo que preparó su madre. Sin saborear, sino por reflejo de sentir lleno el estómago.

—Bueno… —balbuceó su hermano soltando la cuchara y moviéndose para subir a su cuarto con la mirada baja y la mandíbula tensa.

—Hijo, perdónalo… él está… — intenta defenderlo Leonora, pero Kroven habla por encima de ella para que deje de esforzarse en mantener una relación sana.

— Tranquila, Mamá. Lo entiendo… y creo que debo de intentar disculparme… —le respondió, soltando la cuchara sobre el plato y comenzando a juntar la mesa. —Gracias por la comida… ―agradeció sin emoción mientras dejaba los platos en agua dentro de una palangana.

A la mañana siguiente, Kroven y Kont caminaban a la par mientras Leonora les seguía con una cesta en las manos. Quisieron salir de la capital, pasarla en una llanura que había afuera. Pero ninguno de los 3 tenía permitido salir de la capital, eran órdenes del rey.

Les tocó pasar el día en una plaza vacía. Kroven había comprado 2 espadas y escudos de madera, antes jugaban con ramas y un trozo de cuero cortado en forma de círculo. Era la primera vez que se daban el lujo de un arma que le hubiera encantado tener de pequeño.

Kont miró las armas de juguete confundido, no entendía por qué su hermano ahora compraba una cosa así.

―¿y ahora qué?… ¿Me vas a dar una paliza por lo que dije ayer? No me arrepiento, sabes…

—No es eso… hace mucho que no jugábamos a los caballeros… —expresó Kroven, sujetando su espada y escudo.

Kont soltó una risa seca, mostrándose incrédulo. ―¿el estratega más grandioso que tiene Holganä quiere jugar a los caballeros?

―¿ahora crees que soy grandioso? —Le pregunto Kroven tomándose el chiste en serio.

—No era un… ¿sabes qué? Olvídalo…

—Olvida el juego… Tómalo como un entrenamiento, tal vez te sirva para la escuela…

—Ya me avisaron que me graduaré el año que viene…

—Apenas tienes quince años… ¿Cómo?

—tú te graduaste a los dieciséis, payaso…

—Te consideran un prodigio… —murmuró Kroven con atisbos de asombro. —Te felicito…

—Si esto es un combate de entrenamiento, que sea un combate entre prodigios… —habla Kont lanzando su escudo a un lado, alzando solamente su espada.

—Bueno… —respondió Kroven, alzando ambas herramientas.

—No se lastimen, por favor… —pidió Leonora mientras permanecía sentada en una banca, mirando cómo sus hijos compartirían el momento en un combate amistoso.

Kroven dio el primer paso para tomar la ofensiva, iniciando el duelo, con velocidad buscó embestir a Kont con el escudo, quien flanqueó por la izquierda posicionándose detrás de Kroven en un parpadeo.

Contempló con los ojos bien abiertos como su hermanito acertaba un golpe en su espalda. Giro para devolver el golpe, pero Kont podía evadir cada golpe con una facilidad inhumana.

Claramente Kont era más ágil y veloz que Kroven. En un contraataque, el hermano menor logró conectar 4 golpes veloces al mayor, tirándolo al suelo sin que pueda entender del todo cómo podría ser tan hábil.

Kroven entendió que Kont tenía un talento natural con la espada, el cual explotó al máximo mientras él no estaba presente.

El estratega tomó su collar y se lo quitó con cuidado. Soltándolo para que Kont vea cómo el suelo se hundía ante el impacto del collar.

—caray… —balbuceó para ver el repentino aumento de velocidad de Kroven. Quien ahora ya no se mostraba limitado físicamente.

El choque de espadas había ganado una velocidad de choque tan asombrosa que incluso Leonora miró con la boca abierta la pelea.

A pesar de ser veloz, Kont notaba que los golpes de la madera en su hermano ya ni le afectaban, mostrándole la diferencia del Kroven relajado al Kroven serio.

Kont estaba por dar el golpe de gracia a las costillas de su hermano. Sin embargo, Kroven la bloqueó con un fuerte puñetazo en el filo de la madera, lo que la partió al impacto. Consecutivamente, fue una patada la cual tumbo al muchacho al suelo, siendo derrotado por su hermano.

—Has mejorado mucho… —murmuró Kroven ayudando a su hermano a ponerse de pie.

—Muchas gracias… pero no quiero tus halagos… —le responde Kont mientras se pone de pie— no voy a olvidar el hecho de que ¡me diste una patada en un duelo de espadas! —murmura metiéndole un puñetazo en la cara a su hermano.

—¿uh? —balbuceó al ver la mano de Kroven agarrándole el puño.

―¿terminaste?…

—Sí… —murmuró mientras le soltaba el puño.

—Respecto a lo que te preocupa, Kont… te juro que estoy esforzándome por no caer en la locura y ser un sádico; sigo órdenes en contra de mi propia voluntad, esforzándome por no ser ese monstruo…—

Kont abrió los ojos sorprendido. No dijo ni una palabra más, aunque no podía confiar en las palabras de él. No podía hacer nada más que guardar silencio y asentir con esa angustia oculta.

Ya no habló más, Kroven camina únicamente para recoger su collar del suelo y colocárselo nuevamente en el cuello. —Por favor, comamos… —pidió el mayor viendo cómo la madre abría la cesta y tomaba los bocadillos hechos para ese día.

El día tuvo una conclusión amarga para Kont, quien cayó en cuenta de que no podía hacer nada para salvar a Kroven. Porque Kroven se estaba salvando solo todo el tiempo, ¿Cómo alguien que está solo podía salvar a todos y mantenerse a floto sin caer en su propio abismo? Suena como algo surrealista pero increíble al mismo tiempo.

…

Kroven cumplió los 17 años y alcanzó su victoria número 71. Claramente para el continente se había convertido en el rival predestinado de Lazarus. En una entrevista, el mismísimo estratega de plata respondió a las preguntas de los historiadores: ¿Quién demonios es Kroven? Pregunto completamente descolocado de las figuras ajenas a él. Incluso se sorprendió solo al enterarse de que su nombre era famoso fuera de Narzu.

Por otra parte, Kont se graduó de la academia militar a los 16 años. Al igual que su hermano, su talento y prodigio le ayudó a adelantarse 2 años de clases y unirse sin pensarlo al ejército de Holganä

Kroven, analizando aquel combate que tuvo contra Kont y estudiando los propios entrenamientos de su hermanito, llegó a la conclusión de que podría ser superado en cualquier momento. Ese detalle no lo angustiaba, le molestaba que sus líderes estén poniendo los ojos en Kont también, lo que lo llevó a tomar cartas en el asunto.

Dos golpes a la puerta hicieron que el capitán atendiera a la entrada de su oficina, ver a su estratega le sorprendió, pero no le prohibió la entrada.

—¿Qué te trae a visitarme, Kroven? ¿Es extraño verte aquí, por lo general eres evasivo respecto a mí y a Dirk?

―no juegue a ser casual conmigo. Usted sabe a lo que vine…

—es por tu hermano… —se reclinó en su silla el capitán, riéndose ante la mirada seria del estratega. —¿Qué pasa con él?…

—La entrada de Kont al ejército es voluntaria, así como puede serlo su retiro o escape de las batallas… Nada impedirá que Kont tome sus decisiones personales…

—¿Qué te hace pensar que permitiré que eso sea así, Kroven?…

—Si el conflicto llega a mi familia, no me limitaré a controlarme con usted enfrente… usted vio mejor que nadie de lo que soy capaz en batalla… usted sabe que es una hormiga comparado a mi poder… —se expresó Kroven, con sus ojos carmesí fijos en su capitán.

―¿te atreves a hablarme de esa forma, Kroven?… Creo que tendré que castigarte, venías bien… peor hoy te ganaste que ejecuté a cinco de esos patéticos… —se quedó callado al ver cómo Kroven se ponía de pie, con un cuchillo en mano.

―dese cuenta de que mi participación en el ejército actualmente es por hacer las cosas bien. Matar a Lazarus Nova y ganarme mi libertad junto con la de mi pueblo. Yo podría salir del castillo realizando una matanza…

¿Qué te permitirá dar una orden de ejecución antes de que te maten? —le pregunto mirándole desde arriba.

Kees no pudo decir otra palabra, solo vio cómo Kroven con un movimiento fluido guardaba su cuchillo y salía de la oficina. dio a entender que era un aliado voluntario, no obligado. Era el juramento con Khorvus lo que lo ataba al papel de estratega, nada más.

…

La primera batalla de los hermanos Vermeer en conjunto había llegado, el enfrentamiento se llevaría a cabo contra el ejército esmeralda de Atlam. Ambos ejércitos estaban frente a frente.

Ambos hermanos estaban de pie ante la inminente batalla. Un detalle captó la atención de Kroven. Kont estaba templando del miedo mientras empuñaba su propia espada.

—Voy… ¿voy a morir, verdad? —preguntó con la voz débil; el fuerte agarre de sus manos estaba dejando huella en la funda de su propia espada.

La única persona con el talento suficiente para vencer a Kroven en combate se paralizaba del miedo ante el olfato de una posible muerte.

―¿estudiaste magia?

—de… depende, ¿de cuál?

—¿Cuál es tu naturaleza dominante?…

―luminus…

―¿magia curativa sabes? —le preguntó, dirigiéndole su característica mirada seria—.

—Domino hasta el nivel 13…—respondió, encogiéndose de hombros.

«Yo solo llego hasta nivel 9», pensó mientras agarraba a su hermano de la muñeca y lo arrastraba hasta el fondo de las filas aliadas.

—¡Subcapitán Dirk! ¡Kont será médico, más le vale protegerlo!

—Está bien… —murmuró el subcapitán indiferente, dándole igual a lo que estaba pasando.

Ese día, mientras Kont quedó en la retaguardia, curando a aquellos heridos que escapaban del conflicto. Vio ver en primera plana cómo era su hermano en las batallas. Un genio, un asesino, un monstruo controlado, siendo lanzado a la batalla por una patada de Kees. El capitán había empujado a Kroven a un conjunto de enemigos para que mate o muera. Claramente mataba a todos.

La batalla acabó con el derrumbe de una montaña gracias a la detonación de dinamita planificada por Kroven, enterrando vivos a más de 30 soldados y forzando la retirada de 12.

—Es vergonzoso… quería convertirme en un paladín cuando toda esta pesadilla acabara… pero terminé siendo un cobarde… —se expresó el menor tratando de reírse de su propia desgracia, pero nadie se rió de ese pésimo chiste. Todo mientras regresaban a casa.

—Eres un desperdicio de talento, Kont… tanta fe para tanta decepción… —habló Kees sin dirigirle la mirada. —ni te molestes en volver… te quiero que tu hermano termine odiándome por tu culpa…

—cierra la boca… te odio desde antes… — interrumpió Kroven.

—¿ves, Kont?… estás relegado de tu puesto… no quiero volver a verte entre nuestros hombres… solo eres un fracasado… ―una mano le sujeta del hombro con fuerza, le obliga a girar y se encuentra cara a cara con Kroven, su mirada carmesí abierta con furia mientras a un lado tiene el puño alzado.

—una palabra más… y te hundo el rostro de un golpe…

—suficiente… —ordenó sacándose la mano de Kroven de encima. —Volvamos a casa… —comunicó a sus hombres, continuando el camino.

…

―perdóname… —Murmuró Kont con la cara pegada en la almohada.

—No es mi cama; no me molesta que te acuestes sin secarte después del baño… —le respondió Kroven sin abrir los ojos.

La luz de la luna, acompañada por los ligeros resplandores de las velas de la calle, entraba por la ventana. Kont levantó la cabeza de la almohada para ver a su hermano al borde del sueño

―no hablo de eso…

—Tenías miedo… nadie tiene el derecho a reclamarte por ello… si yo me enojara por eso, sería igual a Kees, Dirk o Khorvus… —le respondió sin molestarse en abrir los ojos. —De hecho, me tranquiliza que sientas miedo de esto… no porque quiera que seas un cobarde, sino por el hecho de que eres diferente a mí…

Finalmente abrió los ojos y se levantó de la cama, colocándose frente a la ventana.

—Kont… siempre me pregunté… ¿Cuál es tu definición de “monstruo”?—le pregunto mirando hacia las luces del palacio. Sombras de soldados festejando se plasmaban en los muros gracias a las fogatas.

—Para mí un monstruo es alguien que mata sin remordimientos… —le responde Kont, poniéndose de pie junto a su hermano.

―yo no siento remordimiento al matar, pero tampoco satisfacción o placer, siento vacío… pero ellos con solamente ver sangre derramada. Festejan y se embriagan en vino caro.

—Es cierto…

—Empiezo a creer que los monstruos son los poderosos que pisotean a los débiles. Aquellos animales que glorifican al derramamiento de sangre por un objetivo tan mundano como lo es el poder o el control…

Creo que un verdadero monstruo es aquel que tiene poder y cae fácilmente en la obsesión y el control… —confesó sin apartar la mirada del castillo.

—Es un análisis muy profundo… Creo que aún me falta madurar… Etiquetarte solo a ti de monstruo… En un pecado para nuestra familia… Perdóname.

—Deja de disculparte… yo no desvalido tu propia visión… creo que el mundo está lleno de contradicciones. Una marea la cual tiene distintas direcciones, muchas de ellas terminan dando vueltas en círculos, terminan en una costa o siguen un rumbo infinitamente hasta tener otras desviaciones…

—¿No crees que estás exagerando?…

—Leí en un libro que el hechicero Merlín antes era un pintor. En su obra número 39… descubrió que de una escritura rara nacía arena. Esa escritura fue el primer cántico de precepto de la historia, la forma original de recitar un hechizo y el descubrimiento total de la magia.

Antes usábamos el ingenio y talento humano para defendernos de un mundo hostil que creaban las criaturas mágicas. Luego usamos la magia para controlarlas y después pasamos a usarlas en nuestros conflictos…

Antes admirábamos a un dios que nos daba fuerza, y ahora pasamos a llamarnos dioses. La magia como una fuerza ilimitada pasó a hacernos dejar de creer en Dios… pero nadie repudia a la magia, pero sí a ese dios… ¿ves aquella contradicción que te digo?…

—la magia no nos hace monstruos, es la mano que la empuña quien se podría convertir en monstruo… — citó Kont.

—El poder es algo abstracto que se encarna de varias formas… por lo tanto, se convierte en una tentación… quien caiga en esa tentación para mal, es un verdadero monstruo… — corrigió Kroven, pasando el brazo por encima de los hombros de Kont, abrazándolo ligeramente. —Podemos ser poderosos, pero es fácil volverse un monstruo. Mas fuerte nos hace luchar por no ser esos monstruos… ―agrego, para después volver a la cama y esperar a mañana.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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