El Exilio de la Villana - Capítulo 16
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Capítulo 16: Capitulo 13: Buffet libre de todo tipo
—¿Estás lista hija?
—No, absolutamente no, hasta tu sabes que si voy ahí será un desastre… ¿Por qué no pueden acompañarme?
—Queremos pero a su vez, sería la primera fiesta en la que tú debes desenvolverte en la sociedad, tal vez no se vea, pero confiamos en ti
—No lo hacen, ni yo misma confío en mi en esto, es más, Max me insistió en ir conmigo pero ustedes increíblemente no lo dejaron cuando hasta Salom se los imploró
—… Al menos eres honesta y sabes que pasa — dijo su padre
—Querido
—¿Qué? Es la verdad, una vez que entendemos como eres, debes tener al menos la dignidad de aceptarlo
—Gracias, padre
Y ambos se dieron un apretón de manos.
—Bueno, no puedo decirles que me deseen suerte por qué no será así, me voy, fue un gusto verlos
—Si
—Hasta pronto, no lo arruines tanto
—No lo prometo
Y ella salió para irse en un carruaje, mirando a su hermano lejos y a Salom despidiéndose de ella y Max con un aviso.
“Haz que se arrepientan de haberte invitado “
Claramente estaba disgustado, solo escribió para molestar. Así que solo suspiró para esperar lo mejor, pues no tenía ni idea de cómo iba a hacer algo en lo que la Amarilis original no estaba contemplada en absoluto.
Puntualmente se dirigió hacia el castillo, por el momento sola, mirando el atardecer por su ventana, pensando muchas cosas así como esperando no arruinarlo por qué cuando una persona está libre de sus responsabilidades, libre momentáneamente de ciertas cosas serias y a las que está acostumbrada… tiende a hacer estupideces por aburrimiento… lo tenía bastante claro por qué eso mismo es lo que ella quería hacer, más primero tenía que tener todo listo para ser libre…
—Todo mundo siempre huye de algo, sin excepción
Tenía que hacer una parada obligatoria, así que el carruaje se detuvo exactamente en una casa, no tan diferente a la suya, ni que decir sobre los terrenos, era un poco más pequeño pero vaya que era alto, espacioso de pisos, unos tres, casi parecido a una mansión de la época actual, pero sin perder el estilo medieval de ese tiempo.
Era la entrada, justamente en una reja que estaba algo alejada de la entrada a la casa, mirando indiferente a la casa de aquella chica que siempre la seguía, que siempre estaba para ella… que podía usar cuando quisiera y como quisiera porque… sabía que se estaba aprovechando de su amabilidad, pero aún no era momento de excederse, aún no.
La puerta principal se abrió, de ahí salió una mujer seguida de un hombre, Amarilis bajó del carruaje con ayuda del conductor.
—Gracias
Él se retiró mientras la pareja se acercó y la hija salió a un lado, claramente queriendo huir de ellos pero soportando las ganas de hacerlo por cortesía.
Ellos llegaron mientras la puerta de la gran reja se abría ante ellos. La mujer que solo había visto una vez, el hombre que apenas conocía, y la chica, su “amiga”, vestida elegantemente y lista para cualquier fiesta loca.
—Bienvenida al hogar Heiby, mi nombre es Jeremy Naru de Heiby, patriarca de la familia, es un gusto conocerla, señorita Amarillis
—Yo soy Driade Naru Heiby, su esposa, igualmente es un gusto para mí conocerla
Ambos se presentan conforme a la etiqueta de ese mundo, inclinándose lo suficiente para no mostrar debilidad o excederse, era algo perfecto para quien mirase eso… así que ella respondió de la misma manera.
—Mucho gusto y es un placer conocerlos, soy Amarilis Faldone Dramull, acompañante, además de amiga de su hija, me conmueve su recibimiento tan agradecido y a su vez pido una disculpa si por alguna razón soy la responsable de que ustedes vengan aquí personalmente
—…
—…
—… Jeje
La mujer miró a su hija, después volvió a su composición.
—No, no es molestia ni nada, yo personalmente quería saber y volver a verte, se que no me has olvidado, así como yo no he olvidado lo que hiciste cuando mi hija era pequeña, quería agradecerte por eso y por seguir siendo su amiga
—Es una anécdota divertida, si me permite decirlo
—Adelante, adelante, también es divertida para nosotros dos
El padre asintió.
—Nos gustaría hablar más contigo pero siento que mi hija no podría soportar nuestra costumbre de hablar en momentos así, no queremos que lleguen tarde, así que, por favor, te la encargamos mucho— dijo el padre
—Así será— dijo y levantó la cabeza así como su postura
Era algo importante así que lo hizo. Pero notó algo en el rostro de la madre de Ámbar… más luego lo ignoró.
Ya Amarilis y Ámbar en el carruaje avanzaron mientras tenían una conversación de libros, todo pareció tranquilo hasta que casi llegando a la entrada del castillo vió que ya habían llegado algunas personas que habían recibido la invitación, todas estaban en la entrada, esperando a la anfitriona y su hijo dar la bienvenida al castillo. Aún no había aperitivo alguno, más ciertos alimentos pero pocos, por lo que decidió esperar con Ámbar.
Amarilis vistiendo en rojo con tonos blancos brillantes y detalles dorados, un peinado esponjoso justo para la ocasión sin excederse, sus anillos de control, el collar de su padre, además de un maquillaje justo pues ella se lo puso.
Los demás eran casi exagerados, desde el vestido de distintos colores hasta el peinado, sin llegar a lo que ella veía en televisión por películas y series, pero si estaba entre la mitad de lo normal y lo excesivo, más lo que le llamó la atención era algo en el maquillaje de unas personas.
—Si no me equivoco… esos de ahí son de Kangalet, ¿No?
—¿Eh? Ah, si, son de ese país, se dice que militarmente son una fuerte armada llena de tecnología a la vanguardia de seguridad y esas cosas… se ve que igual en el maquillaje, no hay casi nadie que alcance ese color en las mujeres, ¿Acaso quieres algo así?
—No… solo, me dió curiosidad
Podía ver a la gente de Greznard de dónde era Ámbar y su familia también, justo como su padre había dicho, eran de distintos colores en la tonalidad de su cabello, incluso podría decirse que era la estética por norma del lugar, salvándose de que su cabello natural combinara con su vestido. Cosa que claramente aprovechaban para exhibirse y les quedaba bien, por lo que Amarilis miró a Ámbar.
—¿Pasa algo?
Ella vistiendo el color verde oliva, de tonos pálidos pero vibrantes en cuanto al contraste de su cabello. Pocos detalles para resaltar ambos colores, además de un peinado lacio y acomodado con eso y su color de piel caucásico era perfecta.
—Viejas costumbres no se olvidan— dijo y regresó la mirada a la entrada
—¿Eh?
El tercer grupo era de otro país, se veían más acomodados, justos de vestidos a la medida, el color púrpura estaba en los detalles de todos sin excepción, no tan diferentes a los demás pero más serios… ella sabía sobre ese color pues predominaba en los detalles y sabía que eran los enemigos a vencer, más por el momento no podía hacer nada, pero vaya que quería romperles más allá de solo el cuello por todo lo que iban a provocar… más sabía que hasta que no fuera el momento… no podía hacer nada.
Esa era su frustración, sabía que la historia en cuanto a su alrededor estaba cambiando por ella, no podía hacerla cambiar más allá o se volvería para peor sin encontrar aunque sea una única solución, fuera la que fuera, por eso mismo también no se había ido, no quería irse como si nada, sin antes arruinar a los que iban a arruinar todo… pero tenía que dejar pasar muchas cosas, aún así le doliera más fuerte vivir el momento que leerlo, sabía que no era la única pues en parte fueron el país que intentó atacar a Kyrla así como los responsables de casi todos los eventos, más ahora actuaban como si nada a pesar de las tensiones.
—Pabellyon… cómo odio a ese lugar— se dijo a sí misma
Siguió esperando un poco frustrada, y no tuvo que resistir más.
Las puertas se abrieron de golpe extendiendo la luz de la entrada como si fuera la misma puerta de algún cielo alumbrado mostrando una mañana, la Reina apareciendo como un ángel en una pintura mientras el mismo silencio de la tarde y la gente no salía de su asombro por el momento.
«Presumida» pensó Amarilis
La luz se acomodo a la vista de todos y ella se presentó, elegante, importante, sería y a su vez amable, vistiendo un gran abrigo no tan exagerado pero reluciente con detalles de metal como escamas de dragón, una espada por la cintura, su corona, el rostro de una emperatriz que intenta dar su humildad sin perder el ritmo, así se presentó ella pues sabía que ese momento era importante para todos.
—Bienvenidos todos ustedes, yo, la Reina Valeria Rashmond Doomey, les doy la bienvenida a nuestro baile de Aniversario, dónde somos el primer anfitrión de cada uno de los países y sus representantes aquí presentes, espero y disfruten su estadía así como el banquete y la fiesta que tendremos— dijo tan apacible, serena pero con una voz imponente para todos los que estaban frente a ella—, adelante
Se hizo a un lado mientras todos pasaban en su grupo o en distintas parejas. Para Amarilis, ese recibimiento o más bien, ese tipo de fiestas era casi normal, pero nunca esperaba ver qué la propia Reina hiciera eso. Regularmente era uno de los sirvientes los que hacía algo así, en la historia original no había contexto alguno del recibimiento o no muchos detalles, por lo que le era algo raro, al menos ya estando ahí.
—Por aquí, por favor— dijo el príncipe igual de vestido para la ocasión
Estaba en la segunda entrada del castillo al gran salón, mientras todos los invitados miraban los adornos y detalles así como algunos cuadros en las paredes.
Avanzaron al salón y fueron recibidos por un brillo no tan fuerte, sino acomodado con luces de candelabros, detalles que contrastaban el brillo para la vista, el banquete por la izquierda, mesas preparadas elegantemente, música de orquesta, así como un aire fresco y con un olor a libro nuevo.
—… ¿Eso fue a propósito?
—¿Qué cosa?
—Nada, nada, como sea, Ámbar, te despegues o no de mí, te lo diré… Yo únicamente me dedicaré a comerme todo lo posible del banquete, soy así, no me interesa nada que no fuera algo así porque seamos honestas… si me distraigo por otra cosa, no se que pueda ocurrir
—Eso lo sé, solo con estar contigo me es suficiente, tampoco soy de ser demasiado social
—¿Aún cuando hay gente de dónde vivías?
—… Solo mis padres son más apegados a eso, yo no tanto… no es como si tuviera malos recuerdos… solo… no tengo algo para hablar con ellos o con alguien más
—Bien, entonces vamos
Y antes de dar un paso siquiera, el príncipe apareció.
—Viniste
—… Príncipe Vinley
—Príncipe
Las dos se inclinaron ante él.
—Pueden hablarme casualmente, más tú, Amarilis
—… Lo lamento, yo no puedo hacer eso, más cuando es el hogar de la familia real
—…
—…
Y hasta él príncipe no sabía que pasaba, hasta que Ámbar habló.
—Ella dice que si se deja llevar, podría provocar más cosas innecesariamente, así que se comportará así
—¿En serio?… Bueno, seré el Príncipe pero me gusta más cuando es libre por sí misma que forzada, ¿A dónde iban?
—Al buffet, ella se entretendrá en la comida
—¿Puedo acompañarlas?
—¿Eso está bien?— preguntó Ámbar
—Solo hablo con quién quiera, además, las veo solas, ¿No quieren compañía?
Amarilis miró a Ámbar como pidiendo permiso o preguntando qué hacer.
—Adelante— dijo Ámbar
Los tres caminaron y a medio camino, las luces se apagaron, todo mundo fue tomado por sorpresa… hasta que llegó el momento y como entrada triunfal… aparecieron las Santas y Caballeros de los distintos Reinos… bueno, un país con sus dos figuras adolescentes, otro solo con compañía pues su Santa estaba fuera de servicio, una Santa adolescente y un Caballero Sagrado ya mayor y solo una Santa en el último, pero no dejando que eso la incomode.
Amarilis vió eso.
—… ¿Por qué solo falta una?… Los demás están bien históricamente…
Y aún así solo quiso desconectarse de la situación y otras más que posiblemente fueran a suceder.
En la historia original, se decía que en esa Gran Batalla, todos los Santos Caballeros y Santas habían trabajado en conjunto para detener la invasión… pero había un país que estuvo a punto de desaparecer, Greznard, por alguna extraña razón que ni en el libro se dice, la Santa no había aparecido, no había registros, solo se decía que algo había pasado para que ella no estuviera ahí, más no decían qué… Greznard de cualquier forma y manera sobrevivió, la falta de su Santa fue compensada con el territorio y forma de ese país fungía como una barrera natural.
Así que ver eso ahora era raro de ver, como si ahora sí quisieran una representación fiel.
Un anunciador empezó a nombrar a cada uno de ellos y ellas para todo mundo, era la entrada casi triunfal.
Cada nombre y ocupación, todo entre aplausos vítores y ruido entre cada nombramiento, después avanzaron acomodándose en espacios como estrellas de cine.
»… La Santa de Kangalet faltó… creo que solo eso lo tomaré en cuenta
No había que ser genio o adivino para saber que no querían estar ahí, menos Kyrla que también sabía que Pabellyon estaba en la fiesta pero… tenía que hacer como si nada sin sentir miedo o enojo.
Amarilis tomó una gran bandeja y tomó todo lo que se le antojaba, Ámbar también pero no tantos como ella, el Príncipe solo veía eso tranquilamente… pero igual le impresionó la cantidad de comida que había puesto Amarilis en su bandeja.
—Ah, por cierto. Aún no terminó, ¿Podrías decirle a los encargados que hagan más?
—¿¡Más!?
Pero ella los ignoró.
Sentándose en una mesa apartada y comenzando a comer tranquilamente… o mejor dicho, lo más tranquila que podía pues realmente parecía aspiradora a media potencia, todo ante la mirada de Ámbar y el príncipe…
—…
—…
Algunas personas veían su comer también, todo el montón de comida y ella devorando todo sin perder el ritmo y sin ensuciar nada… esto último siendo lo más increíble del asunto.
—¿Príncipe?
—¿Eh? ¿Ah? ¿Qué pasa, Martin?
—Su madre solicita su presencia…
Y el sirviente miró a Amarilis, ella ya estaba por la mitad del gran montón de comida.
—Iré, enseguida vuelvo
Pero ni Ámbar le prestó atención pues veía como Amarilis seguía en lo suyo.
»Te entiendo
Caminó y pasó entre la gente mientras seguía a su sirviente, poco después llegó a dónde le fue mandado.
Ahí estaba su madre, hablando con gente posiblemente importante de otros países, discutiendo cosas así como asuntos sobre las Mabestias.
—Me retiro
—Gracias Martin
El sirviente se fue mientras él escuchaba cosas muy cerca.
—… Entiendo pero debe saber que algo como eso es muy difícil de creer y a su vez tomar en cuenta…
—Sí y por eso han venido también a pedir disculpas y mostrar ofrendas, se sienten culpables… o al menos la seriedad de eso es fuerte
—Por eso he hecho lo que he hecho… ha, mira… discúlpame hijo mío, estaba entretenida
—No te disculpes, madre, estás ocupada y puedo esperar — dijo tranquilamente —«Además que no me interesa lo que discutan »
—Pronto esto tendrás que hacerlo, así que no puedes decir que no escuchaste nada
—…
Su madre conocía lo que él estaba pensando.
—Bueno, será para después, te presentare a este socio, es el jefe comerciante Darwin, es una de las personas más importantes que puedo conocer, es encargado de las líneas de transporte y suministros de este lado del mundo
—Mucho gusto, príncipe Vinley
—El gusto es mío
Ambos se saludaron tranquilamente.
—Estábamos hablando de las cosas que han pasado con Pabellyon, sé que estás al tanto como yo y él también lo está
—Vaya que si
—Después de eso y el ataque a la Santa Kyrla, se han vuelto algo más herméticos, pero algo extraño paso de la nada con Pabellyon— dijo Darwin —, no soltarían tan fácil a su Santa sabiendo lo que hicieron, es como que quieren que ella arregle esto
—¿Se ve así? Pensé que era como para minimizar lo que hicieron — dijo el príncipe
—Y no se equivoca, he escuchado que esa Santa es… alguien con sentido común, sabe cómo es su país, pero trata de llevarlos por el buen camino, sabiendo que no le harán caso
—Por la diosa, pobre chica
—Es lo que dicen todos los que la conocen, es amable, cordial, servicial e inteligente así como otras cosas, pero hasta saben que ella sabe que está siendo usada, a un nivel que muchos piensan que ella secretamente hace eso para igual disimular y ocultar algo
—¿Tanto así?
—¿Crees que con la tensión de este país y Pabellyon alguien así de importante puede venir a tratar de calmar las cosas en persona?
—Yo diría que esa persona está loca si se me enfrentarse— dijo la Reina —, debe ser alguien que realmente tenga confianza en sí misma o esté justamente loca
—Loca es poco, por eso aunque se vea tan buena y muy amable, es bien sabido que astucia mata carita, mi trabajo me ha enseñado eso, así que si es posible, cuidense de las palabras de esa chica si es posible
Cómo para alguien así de importante dijera eso, significa que realmente era de tener cuidado…
—Lo tendremos, pero… quiero dejarla libre aquí
—¿Madre?
—¿Su majestad?
—Si, si, decir eso es como si no me importa, pero piensen, alguien así de inteligente puede mostrar su que sea un poco de como es, quiero estudiar aunque sea su comportamiento y con quién se junta o lo intenta, podría hacer algo al respecto, quiero arriesgarme
—…
—…
Ella también tenía lo suyo y posiblemente con más experiencia.
—Como sea, tendré cuidado, me voy
—Ah, espera hijo, a decir verdad esta era la plática entre nosotros, este señor quiere hablar contigo
—¿Conmigo? ¿Por qué?
—No sé, dijo que era algo importante, y mejor yo me voy— dijo la Reina
—No, no, de hecho quiero que usted también esté aquí
—¿Eh? Bueno
Ella se quedó y claro que tenía curiosidad repentinamente por eso.
—¿Y de qué cosa quería hablar?
—Bueno, es más un rumor que algo serio, pero disculpa por lo rudo…— dijo el mercader—, escuche el rumor que usted rompió el compromiso de la chica Amarilis y el Caballero Sagrado Tyler….
Y en ese espacio se hizo el silencio, más para el príncipe Vinley que miró a su madre.
—… ¿Mamá? ¿Es cierto?
Ella claramente fue tomada por sorpresa por una simple razón… nadie debía saber.
—Es cierto que lo hice, debe entender que según la tradición de reunir a los dos— respondió ella tranquilamente pues era su trabajo no perder la cabeza tan rápido
—Bueno, si me permite… se que la Santa ha hecho un buen trabajo, pero honestamente me informaron que la chica Amarilis venció al príncipe aquí presente y que por alguna razón se rindió ante el Caballero Sagrado, ¿Es eso verdad?
—No se que tiene que ver eso con el compromiso— dijo la Reina sin sonar molesta pero si algo ansiosa
—Se que es diferente pero… alguien así, que es capaz de hacer algo como eso… ¿Realmente estuvo bien?
Hasta el Príncipe sabía que era una buena cuestión
—Solo el tiempo lo dirá— respondió ella tranquilamente y firme en su decisión —, ella está libre del compromiso ante los ojos de todos, lo hice por la necesidad del pueblo y la moral de la gente, ¿Acaso está mal? Sabe cómo es la gente al respecto y nuestras tradiciones, ella aceptó eso
—En absoluto, aunque… si me permite decirlo, podría ser una buena oportunidad
—¿Lo dices por lo que pasó también con la Santa Kyrla? Veo que querías llegar a eso
El comerciante se rió.
—Mi silencio por un trozo de ese pastel
Y sus verdaderos colores salieron no excesivamente, solo lo necesario.
—Veo que no has cambiado mucho en todo este tiempo… pero tampoco es como si yo no fuera así también, primero tendría que hablarlo con Pabellyon, ¿Puedo tener ese apoyo de usted si lo logro?
—Eso y más, como debe saber, soy uno de los que han investigado a esa chica y a decir verdad, preferiría pensar que usted tiene algo para también tenerme por decir esto
—La verdad no sé, y estoy siendo sincera, ella es… especial, un caso que nadie quiere tocar pero sí observar, así que puede que algo más pase y si haga eso o simplemente deje pasar el tiempo y se cumpla lo de usted… es la verdad
—Bueno, pues la Diosa Salomé dictará con su mano lo que más podría pasar
—Así sea
Y lo miraron a él… al Príncipe por lo que lo sabía, enseguida lo entendió, decir todo eso era un plan tan obvio que hasta él se asustó de lo descarado y tan directo que fue eso, pues lo hicieron sonar como si el tanto estuviera como no, ahí mismo.
Su madre era calculadora, ese sujeto lo era igual y dejaron claro sus intereses e intenciones. Eran unos desgraciados, si, pero sabían que eso sonaría a una excusa bien hecha. Una muy bien hecha, por lo que no dijo nada y se fue, sabiendo que ellos habían ganado… Eso le dolió más, pero por el momento no importaba.
Así que volvió con las chicas y vio el montón de envolturas, platos y demás soportes sin nada amontonados limpiamente a un lado de la mesa.
—Ah, volviste— dijo Ámbar
—Si…
Pero él no dijo nada, solo se quedó mirando el alrededor, a Ámbar se le hizo raro.
—¿Pasa algo, príncipe?
—¿Eh? Nada
—Oigan, prueben el pollo, está delicioso— dijo Amarilis en un momento de pausa de comer mientras se limpiaba la boca—, está ensalada de uvas y piña también, me encanta la gastronomía de este lugar
Los dos miraron el brillante entusiasmo de Amarilis mientras hablaba de comida.
—Te iba a recomendar el pescado a la Hakret, pero veo que no hay necesidad de decir algo así, ¿Usted ya comió algo, señorita Ámbar?
—¿Eh? Ah, ya, ella me compartió algo, gracias por preguntar
Pero el estaba por otro lado, tenía esas ganas enfermas de preguntarle a esas dos pues eran amigas, pero los modales decían que no podía molestar mientras comía alguien… más aún así decidido romper eso aunque sea un poco.
—… A-
—! Vinley¡
Y antes de siquiera decir una palabra, alguien apareció. Fue tan perfectamente acertado el momento que hasta él se frustró de golpe y demasiado rápido.
Pero ni aún con ese grito, Amarilis dejó de comer, la que sí se asustó fue Ámbar.
El príncipe enseguida se levantó sin cambiar su rostro de molestia… por qué sabía quién había sido.
—Hola, Alvin… sigues siendo tan imbécil, descortés y faltó de atención como siempre— saludo tan cortante y directo
Pero el susodicho Alvin solo se rió.
—Y vaya que has respondido
—¿Puedo no hacerlo? Eres el príncipe de Kangalet, nos conocemos desde niños y desgraciadamente tengo que hacerlo aunque no quiera
—…
El rostro de Alvin, con un traje un poco más libre de elección que sus acompañantes porque era un poco más importante que ellos, vistiendo algunos detalles sin perder la estética “Pixie” de la simpleza con la que venían le sentaba bien, pero ese rostro creído, orgulloso y egoísta que incluso se podría decir, se olía a distancia… arruinaba la seriedad del porte de ese país.
No venía solo, una mujer a un lado con un vestido de igual color pero un poco más refinado para la ocasión así como un collar brillante que contrastaba demasiado con él.
—… ¿Qué?
—… Se cuando te enojas más allá de lo que te molestó, este no es un enojo de “lárgate” es un enojo de “imbécil”… ¿Qué pasa?
Vinley abrió un poco los ojos.
—Me sorprende que solo seas atento a lo que te conviene… bueno, en algo como esto, pero si, siempre he creído que eres un imbécil
—Nonnono, es del tipo que realmente no me quieres aquí. ¿Interrumpo algo importante?— preguntó él ya enganchado a esa curiosidad
—Solo estoy con amigas, nada más
—¿Amigas?— preguntó sonando realmente sorprendido
Después miró a un lado.
»Creí que eran tus sirvientas
Y eso lo hizo enfurecer.
—Son mis amigas, vuelves a decir eso, te romperé la bonita cara que siempre cuidas— dijo sin controlarse con una vena en su rostro
—Vaya, entonces si interrumpí algo… pero vamos, Vinley… tu nunca has tenido amigos o amigas, no me digas que no esperabas que dijera eso
Era consciente de su estupidez, pero parecía solo eso, consciente más no se disculpaba.
»hola señoritas
Ámbar se levantó.
—Buenas noches, Príncipe Alvin— saludo ella tranquilamente— Heiby Naru Ámbar, a sus órdenes se inclinó
Él asintió aceptando eso.
—Soy Amarilis Faldone Dramull, es un placer conocerlo
Amarilis se inclinó de la misma forma. Sorprendentemente no tenía rastros de comida en el vestuario o rostro.
—… ¿Amarilis? ¿Amarilis Faldone? ¿La famosa chica que venció a Vinley en su torneo?
Vinley sabía los riesgos y se aventuró a soportarlo, pero no evitó voltear los ojos de pura frustración.
—Si, ¿Hay algún problema con eso?— preguntó ella sin rodeos
—… Es que… osea… ¿Eres una mujercita que pudo contra un hombre?
—Si, y si me permite repetirlo, ¿Hay algún problema?
—… No, la verdad es que…
La revisó de arriba y abajo pero solo con una sonrisa burlona.
»Lo lamento, es que no me lo creo
—¿Por qué no? ¿Me va a decir que no hay mujeres que han hecho cosas importantes? ¿Comandando ejércitos?
—Si, pero… no te veo capaz de hacer eso, aún cuando la gente de aquí vio eso… no te ves lo bastante fuerte como para hacer eso
Ámbar quería decir algo, pero Amarilis la detuvo.
—… ¿Quiere apostar?
—… ¿Eh?
—Señorita-
Vinley intentó hacer lo mismo, pero ella lo interrumpió.
—Veo que el príncipe es de los que quieren tanto la ganancia como la perdida, ¿Quiere jugar conmigo? Se que quedará satisfecho de todas maneras
—… ¿Pelear? ¿Contra ti?
—No necesariamente, solo una cosa rápida, un golpe, ¿Que le parece?
—….
—…
—Acepto
—¿!Alvin?!
—Yo no lo estoy proponiendo, es ella quien lo está haciendo, es tu gente, a mí déjame en paz
—¿Amy?
Amarilis no miró atrás.
—Bien, diga qué quiere usted si gana
—… Quiero… que… pases una noche conmigo
—…
Vinley estuvo a punto de hacer algo impensable pero Amarilis volvió a detenerlo.
—Bien, pero si yo gano… me dará el collar que esa mujer tiene, además que no meterá asuntos más allá de lo que pase aquí
—Esas son dos cosas
—Quiero el collar, no quiero una excusa de su país por dañar la reputación del Príncipe de ese país
—Bien, bien, queda en mi nombre que este asunto solo quedará aquí… pero entonces quiero una condición más
Y realmente hasta Ámbar se levantó.
—Se que usted no será quien reciba el golpe, eso sería peor, elija a quién hará esto
—Eres muy perspicaz
—Lo espero aquí
Y se volvió a sentar para volver a lo suyo, más Vinley se sentó de golpe junto a ella.
—!Amarilis! ¡¿Estás loca!?— susurró muy fuerte—, ¡Tal vez lo estás subestimando demasiado, pero ese idiota controla casi la mitad de su reino simplemente por qué su padre así lo quiso, es un complemento nada más para disimular que es un idiota, es inteligente, astuto, sabe hacer trampas, todo lo malo que te imaginas de un estafador profesional, ese idiota saber hacerlo a la perfección!
Ella lo miró y tragó lo que tenía, para cubrirse la boca con su abanico.
—¿Y?
—… Cómo qué… pero es que…
—Principe Alvin, tal vez es mejor dejarla
Y él miró a Ámbar, sorprendido.
—¿Tu? ¿Cómo puedes decir eso?
—Confío en ella, además… usted no conoce a Amarilis, no como yo apenas la conozco, como su familia y alrededor la conocen, pero algo me dice que no está actuando de esa manera por qué sí
—Pero es que…
Amarilis volvió a hablar.
—Príncipe… ¿Recuerda lo que dije cuando lo vencí?— preguntó ella
Él recordó sus palabras.
»Tomaré todo lo que pueda, me aprovecharé de lo que sea, todo será para mí, por mi y de mi para todos— dijo mirándolo —, la diferencia ahora es que usted está sujetado a la costumbre de la realeza, no sabe lo que los demás pueden hacer por qué le han dicho que así no se comporta un príncipe… pero yo no estoy sujeta a nada que aparte de mi, sea mi familia, mis amigos, así que se lo diré de una vez… Nadie le dice sirvienta a mi amiga sin que salga ileso de cualquier manera
Y sus ojos se incendiaron de furia apenas controlada.
»Así que si usted no hizo nada para frenar a ese imbécil, es mi turno para hacerlo
Ella se levantó dejando lo que aún no comía ahí. Avanzó entre la gente con su amiga y el príncipe se quedó ahí… sintiendo algo que no sentía o desconocía.
Tyler seguía saludando y hablando con las personas, no separándose de Kyrla que estaba igual, habían conocido a los demás miembros importantes, las Santas que vinieron así como los otros Caballeros.
—… Ho, vaya, no esperaba esa invitación, muchas gracias
—Gracias, gracias, muy amable
Todo para ellos era tan falso que apenas podían resistir el correr a otro lado pero, tenían que aguantar por el bien del Reino.
Tyler quería un espacio libre para ir con Amarilis y hasta Kyrla le dijo lo mismo, ambos estaban ahogándose de halagos y expectativas a más no poder.
Hasta que en un momento lograron zafarse de esa situación al ir a la mesa del buffet, Tyler pidió agua y Kyrla unos trapos húmedos por los nervios y sudor.
Él en un traje moderno del tipo mayordomo pero más acomodado para la aristocracia, su espada en la espalda y firme.
Ella en un vestido ceremonial ajustado y a su vez extenso de listones de color rojo pues para ambos el color blanco era su color predilecto.
—Esto me está matando
—Dimelo a mi, ¿Viste la mirada de ese caballero anciano? Sentí como si dijera que soy fácil de vencer
—Al menos tú sientes eso, yo parecía ser analizada de pies a cabeza por los otros Príncipes y las Santas, pero ellas saben ocultarlo.
—¿Cuánto más tenemos que soportar?
—Hasta la última ceremonia, no falta mucho
Kyrla notó a Tyler buscar a alguien en la multitud desde ese lugar.
—¿Preocupado?
—Recuerda lo que te dije, pero se que Ámbar no permitiría algo así
—Quien sabe
Y una de las Santas se acercó a ellos, parecía apresurada.
—Oigan, ¿No es de su país una chica llamada Amarilis?
—…
—…
—Por la Diosa Salomé ¿Dónde está?
Y la Santa los guío.
Para que decir que el círculo ya estaba hecho, todo a su alrededor, librando tranquilamente delante de todos un espacio circular.
—¿Qué es esto? ¿Una especie de presentación?
—No se, pero para que el Caballero Sagrado de Greznard esté ahí, debe ser algo muy importante
Tyler quería ir pero una espalda no se lo dejo.
—¿Qué?
—Ella dice que si te metes, te odiara de por vida — dijo Ámbar
—Pero ella…
Kyrla lo sostuvo de la manga de su traje, quería detener esto pero sabía que ella podía hacerlo, así que trató de tranquilizarlo.
—No hasta el final, Ámbar, ¿Que pasó?
Mientras ellos hablaban, el centro era de pura tensión.
Amarilis miró al centro al Caballero Sagrado de Greznard, un anciano de pocos cabellos negros, un rostro de roca que mostraba que había sido endurecido por los años de servicio así como por una educación estricta, un porte inigualable por la firmeza con la que se mostraba y una mirada algo seria y a la vez burlona.
¿Cómo no podía romper eso sí frente a él te iba a una chica?
Una de apariencia floja que lo miraba con una tranquilidad que parecía estar observando una estatua de algún museo, sería más serio si no fuera porque ella tenía un pastel en una de las manos.
«¿Qué es esto?» pensó el Caballero Sagrado «¿Por qué mi Rey me pidió algo como esto? No está en mis valores golpear a una chica, pero igual no competir con alguien tan… tan así, ¿O la estoy subestimando?…»
Él tenía muy refinado el sentido de peligro a su alrededor, había escuchado sobre ella muy poco pero con verla en vivo… con ese aire y personalidad de alguien tan perezosa… le era imposible pensar que podía hacer algo, menos con el que podía prevenir cualquier golpe, era el más rápido aún con sus años encima.
«Debo estar en guardia aún así, es una maga, así que medire si usa algún truco»
Repentinamente Amarilis se inclinó.
—Buenas noches, Caballero Sagrado de Greznard, Ronan “Aplasta Mabestias” Dreyer D’Anton, soy Amarilis Faldone Dramull, hija de un hacendado que ha sido invitada a esta fiesta
Eso lo sorprendió algo, igual se inclinó.
—Mucho gusto, me disculpo por no presentarme primero
—No hay problema, está situación es tan fuera de lugar que hasta el más grande de cualquier país posiblemente en este momento pueda estar igual que usted
—…
—… No miente
—Lo entiendo, está situación… si me permite preguntar, ¿Es sería?
—No, no lo es, solo es un juego, un simple juego, pero ya sabe, la vida es así y hasta el juego más fácil puede costarle caro a muchos, así que por favor, le pido que sea lo más serio posible, ¿Ya le dijeron que pasaría no?
—Si, un golpe usted tratará de darme y lo detendré, gracias por tu permiso
—Al contrario, gracias por su comprensión— dijo Amarilis inclinándose otra vez—, aquí voy
Ella volvió a su postura y él se preparó. Todo el mundo no respiró. Ella se acercó tranquilamente y él se preparó, afinando todos sus sentidos, repentinamente y a una distancia correcta se detuvo.
Después levantó su mano libre y silbó, lo hizo haciendo el sonido de la caída de algún objeto y todas las miradas fueron a la palma… después se escuchó.
*!PLAFT¡*
No fue necesariamente un golpe, fue un pastelazo directo al rostro que lo aturdió dando pasos hacia atrás, instintivamente y como casi nadie podía haber hecho, fue tras ella, lista para matarla, pero solo una palabra lo detuvo.
—Gané
Y eso lo frenó, lo frenó tan en seco que levantó el vestido de ella y otros tantos atrás.
—…
—He dicho que gané
Esa repetición de lo que escuchó… lo volvió en sí, ella le mostró un pañuelo y él se limpió el rostro.
—Así es… ganaste
Dijo mientras seguía limpiándose el rostro de la crema batida. Así estuvo el silencio hasta que terminó… o eso se esperaba pues un grito de desacuerdo y esperado apareció.
—!ALTO! !ALTO¡
Era el príncipe Alvin que apareció entre la gente y recuperado de lo que pasó.
»!¿Cómo alguien de ese nivel puede tomar en cuenta que eso fue un golpe!?
—De hecho no lo fue — respondió el Caballero Sagrado—, pero me tomó tan por sorpresa que reaccione como si lo hubiera sido y el trato era solo uno, así que si todos vieron mi reacción, sabrán que nadie así se pondría si no fuera algo inesperado, como en una pelea de verdad
Y las palabras entre los asistentes no se hicieron esperar.
—!Eso es ridículo¡ !Nadie puede aceptar eso¡
—¿Estás diciendo que mi honor es un chiste?— preguntó el Caballero molesto
Pero Amarilis lo tocó del hombro.
—No es necesario que se moleste, como dije, esto solo es un juego, deudas del mismo son deudas de honor, ¿O lo que quedamos y que posiblemente a quien le pediste favor de que el Caballero Sagrado-
—Ronan, llámame Ronan, señorita— interrumpió él
—¿?… El señor Ronan estuviera dispuesto a esto no lo vas a cumplir así como lo que quedamos? ¿Qué crees que pasaría si la gente ve que el príncipe Alvin es así? ¿La gente confiaría en él después de esto?
Y todos lo miraron, claramente estaba poniéndose rojo de vergüenza e ira. Hasta que un brazo le pasó por el hombro.
—Vamos Alvin, no es la primera vez que pierdes, tienes más joyas, no te preocupes por está — dijo Vinley—, vuelves a negarte, les diré a todos el secreto vergonzoso que tienes en el culo ahora mismo— susurró con ganas enfermas de decirlo
Eso dió la estocada final.
—!!AMANDA¡¡
Ella se presentó ya con el collar en la mano y se lo dió a él, Amarilis se acercó y lo tomó de sus manos.
—Mis amigos no son sirvientes, recuérdalo desde ahora, pedazo de basura sin valor que no sea su ego
Y se fue mientras destruía con sus manos parte por parte el collar y lo arrojaba a todos lados, dejando solo una gema para Ámbar.
Vinley agradeció a Alvin y después apareció alguien más.
—Tenemos también un juego entre los dos, ¿No es así Alvin querido?— preguntó el otro príncipe de Greznard
Los dos se fueron lejos mientras él se quedó ahí, Vinley se sentía algo satisfecho por hacer algo que quería hacer desde hace mucho… pero aún así no se sentía una victoria completa.
Miró a Ámbar y Amarilis llevar su comida lejos, a una de las tantas alcobas del castillo, trató de ir con ella para disculparse, pero dio un paso para volver a ser interrumpido, no de manera normal, sino seca, de golpe y arrastrado como un trapo a un espacio lejos de todos mundo.
Para que decir que la mirada de esos dos era de dos bestias a punto de matar a un ratón.
—Eres el príncipe de este país, eres la persona más importante de aquí, pero igual eres un humano, así que un humano es frágil, fácil de romper, por lo que te lo diré… vuelves a meter a Amarilis en tus mierdas, te mataré sin remordimiento, no me importa morir por ella, no me importa que o quien sea, lo haré
—Lo sé, lo sé, fui un cobarde lo sé —dijo él sabiendo que hablaba enserio—, no volverá a pasar, lo siento, enserio, lo siento
Ambos se calmaron al decir sus amenazas y Tyler lo soltó.
»He soportado tanto de Alvin… si, tienen razón, prometo que no pasará, estoy empezando a comprenderla, por esto es que estoy entendiendo por qué se comportan así, lo lamento para ustedes también
—Con eso tengo, ¿Tyler?
—Por ahora
Y trataron de dar la vuelta.
—Bonito, muy bonito
Hasta que esa voz los congelo enseguida… Amarilis estaba ahí, mirándolos con sumo enojo, de brazos cruzados, Ámbar a un lado sintiéndose culpable.
—Lo lamento, le dije— dijo ella
—Tyler, ¿Te parece bien si terminamos definitivamente?— preguntó ella como un balde de agua contra
Lo que desesperó a Tyler que fue corriendo con ella.
—¡¡P-p-p-pero Amy!!
Ella esquivó su ir hacia ella haciéndose a un lado sin despegar la mirada furiosamente.
—Dame entonces una razón por la que estabas a punto de golpear al príncipe, yo le dije que lo solucionaría, lo hice, me conoces, ¿Por qué insistes en pensar que no cumplo lo que prometo?
—Te amo, Amy, solo quiero protegerte
—¿Y así es como lo quieres hacer? No te voy a decir que no te lo pedí, pero veo que en absoluto confías en mí, ¿Vas a poner en riesgo o desperdiciar todos esos años que nos prometimos simplemente por algo así? ¿Entonces de qué sirvió todo lo que sufriste para llegar aquí?
—… Por ti, lo hice por ti
—Y lo agradezco como no tienes idea… pero no me gustaría que lo arruinases de golpe, me sentiría mal, haría que todo lo que estamos haciendo sea en vano… así que… al menos dame tiempo, un tiempo para pensar que hacer… no romperemos pero… tampoco creo verte en un tiempo o hablarte… Kyrla… ¿Enserio?
—… No, yo no tengo excusas
La expresión de Tyler no tenía precio, igual Vinley podía ver el tipo de poder que ella tenía sobre ellos tan claramente…
—Como sea, Tyler, creo que esa obsesión conmigo es mala, es terrible y tétrica… y vaya que lo estoy diciendo yo… deberías pensar realmente qué o cómo te sientes, por qué yo me siento responsable de quién te estás convirtiendo, así que… creo que es lo mejor… cuando realmente sientas que hacer, hablaremos
—Amy… espera
Y ella se fue de ahí con Ámbar a un lado, para salir nuevamente al balcón, Tyler se sentía devastado y miró a Vinley…
—Anda, sigue mirándolo así, di que él tiene la culpa, anda anda…¿Que te dije?— preguntó Amarilis volviendo a aparecer a un lado tan de golpe sin dejar respirar a nadie—, ¿Ahora lo entiendes? ¿Quieres volver a reprochar?— preguntó quitando a Vinley y colocándose ella ahí con los brazos cruzados —, ¿Quieres decirme que estoy equivocada y que estás bien?
—… No… Creo que… no…
Y él se fue de ahí caminando…
—Creo que es mejor que me vaya, y Kyrla
—¿Si?
—No lo dejes solo, si algo le pasa… bueno, ya has de saber, ah, y cuídalo de su hermana ella es peor que tú
—Si
Y desapareció dejándolos solos. Volviendo el momento incómodo.
Ella caminó a la salida, Ámbar estaba con ella.
—Como me molesta que interrumpan mi comida
—…
—¿Pasa algo?
—No, nada, vámonos
Cuando su madre y padre se enteraron de lo que pasó a voz de Amarilis… bueno, intentaron no sorprenderse, más Max estaba contento por ello.
Vinley seguía en la fiesta, solo, pensando lo que había pasado, mirando como Tyler y Kyrla seguían disimulando a pesar de lo que había pasado… sabiendo que si fue su culpa.
—¿Por qué me siento tan mal?
—Por que simplemente eres un idiota— dijo una voz a un lado
Eso no lo molesto, más bien, quería sentirse así tal cual habían dicho.
—Zyrax… pensé que estarías torturando a Alvin
—Creeme, lo estoy haciendo, pero si, eres un idiota, ¿Por qué sigues pensando que todo mundo es como crees que quieres que sea? Vi su circo aunque lo ocultaron, realmente esto se hubiera evitado si le hubieras puesto un alto a Alvin— dijo el príncipe de Greznard—, ya no somos niños como para soportar mierdas de alguien más, Alvin es un imbécil arrogante que sabe aprovecharse de las personas, ¿Por qué dejaste que lo hiciera?
—… No lo se… pensé… que no escalaría… no se
Vinley sabía que fue un error.
—Esa mujer lo humilló, imagínate si no hubiera pasado, en ese momento, tu Caballero Sagrado dejaría de serlo y te descuartizaría… no sé por qué ella haría esto, pero se ve que igual quería que eso no pasase… así que la próxima vez que se vuelvan a aprovechar de ti, realmente yo también te haré sentir una mierda— dijo molesto y se levantó de su lugar —, tienes suerte que Drunae no vino, sino ella te destroza por lo que hiciste hasta la mera muerte
Vinley seguía ahí, frustrado, molesto, furioso consigo mismo… el otro príncipe no dijo nada más y solo se fue.
Vestido con ropas elegantes, sin maquillaje, de rostro promedio pero con un sentido del deber que podría decirse a plena vista, era el requerido, pero por ese momento, solo quería decir lo que sentía… pues él era de los que no se comportaba como un príncipe, sino como un amigo más… así lo dejaba ver para quien le convenía.
—Así que los rumores son ciertos, ¿Qué opinas, Ronan?
Aquel Caballero Sagrado estaba seriamente tranquilo a pesar de que el Príncipe fue demasiado informal.
—Esa niña es fuerte, oculta más de lo que dice y hace, no creo que haya dicho eso tan a la ligera, no con quién tiene control de su vida
—… Cierto, algunas veces es mejor descansar de lo que te agobia… no estaría mal conocerla más de cerca
—Príncipe
—¿Qué? Yo también necesito descansar— dijo con una sonrisa burlona.
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