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El Exilio de la Villana - Capítulo 17

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  4. Capítulo 17 - 17 Vacaciones en la Sub-trama
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17: Vacaciones en la Sub-trama 17: Vacaciones en la Sub-trama Amarilis estaba cepillando a Axtriz, tranquila, sin pensar en nada que no fueran sus objetivos.

—Si no ocurre realmente nada entre esos dos, aunque sea en forma de que uno agarre al otro estando débil, esto no servirá — dijo hablándole a su caballo Este relincho un poco.

»Si, se que es descarado y jodido de mi parte Axtriz, pero ya te dije que es lo qué pasará y qué debe de pasar, yo solo soy una extraña que está aquí solo por qué necesitarán de ella, no puedo darme el lujo de sentir algo y honestamente, tú también estás en las mismas— le dijo sabiendo que la entendió —, eres un caballo que tiene hijos con una yegua, la que te alcanzó esa vez pero aquí estás conmigo, ya sea por lealtad o por cariño, tienes una razón y por eso haces esto, fácilmente eres de los caballos que podría irse sin más, eres salvaje, arrogante y muy fuerte… pero aquí estás Este la miró y después volteo al frente.

»¿Lo ves?, tienes tus razones, yo también las tengo… no me importa cómo, tengo que hacer que esto funcione y seré libre Siguió cepillando… hasta que uno de los sirvientes de la casa se apareció por una de las esquinas.

—Señorita Amarilis, sus padres la llaman —Voy Dejó el cepillo a un lado y fue a su encuentro.

Axtriz procedió a cepillarse lo que podía alcanzar sujetando el cepillo con la boca.

Ya dentro, lo que vió en la entrada era un sentimiento de pesar o disculpas.

—¿Padre?

¿Madre?

¿Qué ocurre?

—Aaah, nada hija solo, lee esto— dijo su padre mientras le entregaba una carta con la mano algo temblorosa Ella la recibió y leyó.

“A los distinguidos y queridos miembros de la familia Faldone Dramull” Por encargo de Su Excelencia, el Príncipe de Greznard, Zyrax Asper Pyret, tiene el honor de extender esta misiva a el Honorable Lord y Lady Faldone, y su encantadora hija, la Señorita Amarilis Faldone Dramull, con la más distinguida consideración y estima.

Se os ruega aceptar una cordial invitación a la Velada de Verano en los Jardines del jardín Imperial, a celebrarse dentro de 2 días, que la música, la conversación y, con moderación, los postres, sean ocasión para reparar cualquier desliz accidental que, por juventud o entusiasmo, el príncipe Zyrax así como el Caballero Sagrado.

Ronan “Aplasta Mabestias” Dreyer D’Anton haya salpicado —figurada o literalmente— las dignidades del pasado, ambos han expresado su disposición a dejar en el pasado el incidente, para así ambas partes puedan tener la paz necesaria para no preocuparse por problemas ajenos a ellos.

Se agradecerá la confirmación de su presencia en una respuesta, su anfitrión, el Príncipe Zyrax Asper Pyret.” Ella miró la carta un poco más y suspiró… —Esta vez no fue mi culpa —Esta vez— dijo su madre —Lo sabemos hija, lo sabemos— dijo su padre —, pero has de saber… —Si, padre, que si la carta llegó aquí… Y la puerta fue tocada más no hubo nada que detuviera para enseguida abrirla de golpe desde afuera.

Cuando ella apareció, ellos tuvieron que agacharse enseguida casi hasta el suelo.

—…

Veo que has visto la carta— dijo la Reina —No fue mi culpa— respondió Amarilis —Amarilis— dijo su padre —Es que es verdad… pido perdón por mi atrevimiento— dijo Amarilis —Lo perdono… ¿Entonces?

¿Qué harás?

Toda la familia, los pocos alrededor y los sirvientes chismosos afuera sabían que ella quería escucharlo de primera mano sin la necesidad de más cosas.

—Asumiré la responsabilidad… aunque no la tuviera —Hija— dijo su madre Sabían que la Reina podría sacar provecho, no había más salida.

—Bien, ordenare que la academia- —Mi Reina, solo pido una cosa, una sola cosa— interrumpió Amarilis —¿Qué?

—Que solo los maestros y el director lo sepan y no digan nada a nadie —…

¿Solo eso?, está bien… creo que eso lo haré gratis, por lo tanto, es mejor que vayan de una vez, tengo entendido que ese príncipe es un obsesivo con el tiempo como sus padres, no se preocupen por el gasto, corre por mi cuenta, hasta luego Y diciendo solo eso, se fue por dónde vino.

—Por un momento pensé que estaríamos muertos— dijo su padre —Era para eso, pero quiere sacar provecho de mi personalidad aún a costa de la salud mental de los demás— dijo Amarilis —Felicidades hija, tienes un don para atraer a gente loca— dijo su madre Los tres se levantaron y suspiraron al mismo tiempo.

Max apareció instantes después.

—¿Que fue ese golpe?

¿De que me perdí?

La casa de Tyler estaba en la ciudad, en una de las áreas acomodadas y más vistosas, pero aún así mantenía un nivel no tan colorido.

—Según escuché, los padres de Tyler no quisieron adornos o algo que hiciera sobresaliente la casa que compraron, tal vez por ser demasiado llamativo o era por algo más… agobiante La entrada larga, el gran espacio, todo era demasiado espacioso incluso para ser los padres del Caballero Sagrado… algunos sirvientes dándole mantenimiento y la caballeriza preparada para cualquier situación que requiera el llamado de emergencia o algo más.

Ella bajó y un sirviente se acercó, pero ella lo detuvo.

—Solo camina delante de él y dile donde se acomodará, no se te ocurra intentar tomar sus riendas si no quieres quedarte sin brazo, lo digo enserio —…

¿Es un Yazarbayan?

—Yip Ella se fue a la entrada y ese sujeto caminó delante del caballo, entendiendo el tema.

Le abrieron la puerta y ella entró a la sala de espera… justamente espaciosa, con algunos muebles y demás adornos así como posibles regalos, cuadros en las paredes y cosas que posiblemente eran de gente noble que buscaba el favor o al menos una conexión con la familia.

—Ahh~~~ Amarilis Ese saludo sorpresa vino de la madre, la chica se levantó de su lugar y ambas se abrazaron.

»Hola, dulce niña —Buenos días, Madame Kresar —Buenos días, ehm— la mujer en cuestión algo joven pero con un rostro de ojos entrecerrados como si todo a su alrededor brillará, una ropa sencilla, sin tanto lujo, apenas con maquillaje y una personalidad lacia y apacible que era contrario a lo esperado—, pido disculpas por mi esposo, él no estará aquí hasta poco después Y la puerta se abrió de golpe no asustó a ninguna de ellas, porque sabían que era él.

El señor Fergusten apareció ahí, podía verse el cabello corto sudoroso y la ropa arrugada por la velocidad en la que vino a caballo.

—Buenos días, señor Fergusten El pedía tiempo para responder mientras se acomodaba a lado de su esposa.

Uno de los sirvientes le dió una toalla y una jarra de agua.

—Buenos días, Amarilis… perdón por lo repentino —No, yo debería decir eso, se que justo en la mañana envié la carta sobre venir aquí, me disculpo —No, no, no hay problema, queríamos de todas maneras hablar contigo y sabemos que tú también con nosotros— respondió el padre recuperado —Gracias por entenderlo Fueron a la oficina y como era esperado, solo había lo indispensable, pero él no fue al frente de su escritorio, solo dónde habían sofás y unas sillas.

—Amarilis, vayamos al asunto— dijo la madre—, sabemos que ocurrió en la fiesta, nos dijeron los detalles… pero….

Sobre Tyler —No me retractare de lo que dije— respondió Amarilis sin importar interrumpir —Lo sabemos, pero… debes entenderlo, eres la razón por la que él aceptó todo eso, nosotros apoyamos esa decisión sabiendo que es lo mejor— dijo su madre—, eres el pilar que lo mantiene cuerdo y serio para seguir ahí y decirle que necesitas tiempo… —¿Si saben que amenazó al príncipe Vinley por lo que pasó?

Y ellos no respondieron.

»Incluso Kyrla lo apoyo, ahora imagínense que el príncipe no fuera cómo es, ¿Cómo creen o donde creen que ustedes estarían ahora?

El padre lo sabía así como la madre.

»Entiendo y si, eso, su apoyo es lo que hace mejor a Tyler… pero igual hay que poner límites, por qué cuando no los hay pensando que se librará de ellos, cosas como esas tienden a pasar… —Es el Caballero Sagrado— respondió el señor con algo de temor forzado o como si esa fuera una excusa Algo que no le gustó a Amarilis.

—¿Y no es su hijo?

Así sea un discapacitado, un tonto, un obsesivo, es su hijo, y es a quien amo… pero verlo destruido por algo como eso… me aterra, me da miedo en lo que él pueda hacer el día en que una de mis estupideces pueda salir mal… ustedes que son sus padres después de eso, ¿Que creen que podría hacer después?

—…

—…

—Son sus padres, es su hijo aún así sea un imbécil, comportense como lo que son y no tengan miedo a los demás, él no tuvo miedo a amenazar al siguiente Rey pero yo tengo control sobre él, ¿Que los detiene a ustedes de algo así si se supone que son sus padres?

También son importantes para él, fueron quienes accedieron a nuestro compromiso y más que nada, los que trajeron al mundo a ese niño Era una pregunta bien hecha y justificación correcta, sabía la razón pero quería escucharla de ellos, por lo que los dos no sabían a dónde mirar.

—…

Amarilis, niña, tu sabes que este cambio, cuando nos visitas es como un respiro por qué nos conoces— dijo la mujer en un tono demasiado amable y tranquilo—, pero cuando te vas y miramos todo esto… es una especie de ahogo, ¿Entiendes?

En lo último se escuchó una preocupación genuina, además del sentimiento de presión pública en el ambiente.

—Yo siento que tengo que hacer todo esto, ir a dónde me dicen que lo haga… por qué sino, algo malo pasará— dijo el padre—, siento que mi hijo tiene una gran responsabilidad pero yo no sé cómo manejarla, mi esposa tampoco… aún a pesar de los años no siento poder acostumbrarme… —¿Y están ahí al menos para hablar con él?

¿Al menos saben si ya cambio de sabor preferido o comida preferida?

—Aun pide lo que prepara mi esposa —¿Creen que lo hace por costumbre o por qué siente que si cambia ustedes se les hará raro?

¿Lo han pensado?

Algo que ya no sea de él pero que quiera mantenerlo… ustedes están peleando por no abrir los regalos, no llenarse de lujos, no por qué no quieran, sino por qué tienen miedo de lo que se pueden convertir… ¿Y él?

—…

—…

Amarilis se levantó de su lugar.

—Los comprendo, estar rodeado de lujos de golpe cambia a las personas y los respeto por no dejarse llevar… ¿Pero no creen que su hijo no se ha dado cuenta de eso y por eso no quiere preocuparlos?

Es el Caballero Sagrado de aquí, se ha llenado de una responsabilidad que aún no puede cargar pues se tiene que preocupar de todos… de ustedes, así cómo yo, pero nosotros que estamos en primera línea, no dejaríamos que se vuelva loco… gracias por recibirme y sé donde está la salida, solo quería decir esto, tomenlo como quieran, yo ya dije que iba a hacer, ¿Ustedes?

Ella salió de ahí y los dejó pensando.

Claro que tenía sus razones, claro que no decía eso por qué sí, simplemente era cosa de hacer o bajarlos de su nube lo más fuerte que podían… por algo era la malvada, la villana, alguien que miraba al mundo y su alrededor más duro que los demás, todo por qué tenía clara su meta.

Ella estaba cabalgando a trote tranquilamente por la ciudad, no dirigiéndose a casa, sino a otro lado.

—En la historia original casi no se decía nada de los padres, todo era mayormente solo de Tyler y Kyrla, pero había algo que ahora me llama la atención… en el libro el apenas y se despegaba de Kyrla, aquí no quiere despegarse de mí… creo que por eso era tan fuerte— dijo mientras avanzaba—, una obsesión de ese tipo no me vendría bien, no con lo que estoy haciendo… El caballo la miró de lado.

»Aunque me mires así, no me importa Y siguieron adelante, no tardando mucho en llegar a su destino.

—¿Un viaje gratis a Greznard por tirarle un pastelazo al Caballero Sagrado de Greznard?

Parece un chiste barato —¿Verdad?

Ramuko estaba hablando con Amarilis en su establecimiento.

»Pero eso pasó y quería saber si quisiera acompañarnos, Maestra Ramuko era de esas personas introvertidas, apenas y salía si no fuera algo importante o inesperado, sabía que las intenciones de Amarilis eran buenas pero… —Lo lamento, no es que no me gusta la idea… pero no creo que alguien como yo pueda caber en un lugar así, menos siendo desconocido para mí —¿Dónde nació usted maestra?

Tengo curiosidad En la historia original no se tenían apenas datos de ella, por lo que ahora era el momento de aprovecharse.

—No nací en ningún país, era hija de un grupo de ladrones de caminos —…

Ah… vaya… inesperado… —En uno de los atracos que falló, mis padres murieron y me quedé sola en el campamento, me fui de ahí tan pronto pude hacerlo y me encontré con mi maestra en uno de los caminos… lo demás es historia —La Maestra de mi Maestra… intenso —Esa también es otra razón, ella vive en Greznard —!¿EH!?

¿LA MAESTRA DE USTED SIGUE VIVA?— gritó Amarillis —Si —¿Y por qué no va a verla?

¿Ha tenido oportunidad de hacerlo?

¿Por qué no lo hace?— preguntó emocionada y curiosa Hubo una pausa y Ramuko estaba pensando si decirle o no.

—…

Solo… es intensa y aterradora— dijo Ramuko que aún con su velo podías sentir que estaba haciendo una cara cansada, asustada e incómoda—, me ha mandado cartas cada que puede y ella misma también puede venir pero no lo hará hasta que yo no lo haga… —Pero como para hacer eso significa que le preocupa— dijo Amarilis —Si, a su modo pero… honestamente tengo miedo de su reacción, tiende a exagerar y… no sé —Solo vamos, Maestra, vamos, no puede ser tan difícil decir hola a alguien así, ¿O si?

Y Ramuko se quedó en silencio nuevamente.

—Solo si me acompañas a soportar ese momento —Okay, lo prometo —No estoy exagerando… ¿Y ya le dijiste a tus amigos?

—No, no quiero que nadie me moleste… más cuando posiblemente algo pase —Cierto, prepararé mis cosas, deja tu caballo para ir a tu casa —…

Me sigue sorprendiendo que él se deje montar por usted sin esfuerzo —Un viejo truco mio que nunca te diré —Mmmm El día esperado llegó (el siguiente) la familia dejó encargado todo a quien correspondía, ella se llevó igual a su caballo para ayudar más rápido.

—Podríamos viajar más rápido si usamos mi transporte— dijo Ramuko —¿Transporte?— preguntó el padre de Amarilis —Si, mi Maestra me lo dió cuando le dije que iba a hacer una tienda, dijo que lo podría usar cuando cambiase de lugar por, ya sabes, xenofobia —Ah… vaya… inesperado — dijo la madre de Amarilis —No se preocupen, aquí es mejor que en otro lados que he ido y no me movería tan fácil teniéndolos a ustedes— dijo algo avergonzada Ellos solo sonrieron al escucharla.

»¡Bueno ya!

!háganse a un lado¡ Hizo aparecer un pentagrama de triángulo con algunas letras.

Después y de abajo hacia arriba apareció poco a poco un carruaje muy grande, espectral, lúgubre, del clásico color azul pálido transparente, habían caballos muertos penal menos así se veían pues no tenían brillo en sus ojos así como la vida pues no se les veía respirar, el que llevaba las riendas era un sujeto promedio, pero igual podrías sentir y ver qué ese era e iba a ser para siempre su único trabajo.

El resto del carruaje era una plataforma de cuatro por cuatro Hasta Axtriz se sintió intimidado por momentos por los caballos.

—¿Son Yazarbayanes muertos?— preguntó la madre —Dejemoslo así, suban sus cosas, hay mucho espacio detrás y es acomodado a las necesidades del transporte, toma la forma necesaria para los viajes —Maestra, ¿Podría decirme por qué no quería ir a ver a su Maestra teniendo esto?

—Hay baño incluído Claramente la iba a ignorar sobre ese tema.

—!Ok!

!nos vamos¡ Toda la familia miró como poco a poco la distancia era grande a cada trotar apenas perceptible de los caballos, el movimiento era tenue y la velocidad no se diga, evitando los caminos principales por obvias razones.

—¿Me regala esto?

—Cuando decidas hacer el examen final, lo haré —Okay

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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