El Exilio de la Villana - Capítulo 18
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Capítulo 18: Vacaciones en la Sub-trama (2)
El viaje hasta Greznard en un carruaje o caballo normal sería aproximadamente de dos semanas, en uno veloz, una semana y en ese transporte, solo cuatro días sin parar y claro, pausas para admirar el paisaje.
—Esa, justo en medio de las montañas de ahí, dicen que hay criaturas de hielo, puedes ver qué su alrededor solo hay hielo— dijo Ramuko señalando a la susodicha—, esa nube de ahí es lo que mantiene desconocido más allá del límite, según tengo entendido, nadie o casi nadie ha podido atravesar ese lugar…. Y ahí vive mi maestra
Una gran montaña color azul fuerte podía verse desde donde estaban, la gran nube cubriendo la punta hasta la misma mitad de toda esa estructura natural… era demasiado inmenso.
—¿Por qué no me sorprende? ¿Podría ser que ella mantiene el hielo y la nube?
—No, eso ya estaba ahí, ella se instaló por qué quería hacerlo, ella me lo dijo
—… Y yo que pensé que usted maestra era muy introvertida… ¿Y qué hay de las otras alrededor? ¿Son especiales?
Preguntó Amarilis mirando a las demás a la lejanía.
—Solo digamos que son la defensa natural del Reino o capital, tienen su ecosistema y naturaleza… pero igual son más peligrosos que los alrededores o demás países
—¿Qué tanto?
—Digamos que por ese lado, cuando ocurrió el gran desastre de las Mabestias, ellos no pudieron pasar por ahí… o se les hizo difícil hacerlo por el ecosistema
—A… vaya…
—Hay que seguir, de seguro ya sabe que estoy aquí, la conozco perfectamente
Dió media vuelta y chocó contra algo de cara que apareció de golpe y sorpresivamente.
»¿Que?
Al dar un paso hacia atrás, así como Amarilis, entendió que no estaba exactamente donde se suponía que estaban hace instantes, ahora era otro lugar, habían cambiado de sitio tan rápido que ni ellas mismas entendían cómo había pasado eso o máximo haberlo sentido.
—…
Y lo escucharon… el exhalar de un fumador, o fumadora en este caso.
—…
—…
—…
Amarilis solo observaba a esa persona.
Recostada en un sillón muy cómodo de color carmesí, almohadas rosas tanto para cabeza como para pies y cadera, el alrededor era una habitación sencilla, con algunos libros, un estante de pócimas, ingredientes naturales y crudos del otro lado, un tapete de algún extaño animal salvaje, del techo colgaba un candelabro brillante, dorado y lleno de luz… que no era suficiente para realmente iluminar el entorno, todo ese entorno lleno de humo de cigarro que no ahogaba por el momento pero se mantenía como niebla en el rocío de la mañana.
—¿Dices que posiblemente ya lo sabía? ¿Que te he enseñado entonces?— preguntó esa mujer sin moverse de su lugar—, te sentí desde que cerraste la puerta de tu tienda
«!Su piña madre¡» pensó Amarilis
Vestida un poco más robusta, posiblemente también de cuerpo, como novia pero de negro, un velo transparente del mismo color que cubre su rostro al cual es casi visible, vestida elegantemente de ropa ajustada con adornos de estilo victoriano con detalles de espinas de rosa, un vestido de cola corta hasta el suelo, un cuerpo promedio formado por el ejercicio, pocas joyas como detalles y además de guantes color rojo carmesí.
Por la forma en la que estaba acomodada, el velo dejaba ver un poco de su piel, no pálida o al menos así se veía pues la pipa de tabaco a un lado de ese sillón obligaba a su velo a mostrar piel de esa manera.
—Buenos días, Maestra Xibaly
—¿Qué tienen de buenos?
—…
Y si, Ramuko no mentía en cuanto a intensidad de su Maestra.
—Olvida eso, veo que puedo tomar como excusa el hecho que tienes a una chica a lado tuyo y simplemente la entrenaste todo este tiempo… ¿O me equivoco?— dijo con una voz entre la tranquilidad y el enojo, un serio enojo
—…
—…
Amarilis miró a su Maestra, pero ella bajó la mirada con la cabeza inclinada.
—No, le tengo miedo a usted por lo que pasó aquella vez
Instantes después ella se estrelló contra una de las paredes tan fuerte, que se escuchó parte de sus huesos romperse…
Amarilis quería hacer algo pero sabía que eso empeoraría la situación.
—¿Y entonces tú? ¿Quién eres?
No podía ponerse al nivel contra alguien que trataba así a sus alumnos, menos con la maestra de su maestra.
Por lo que tuvo que soportar el romperle el cuello a como dé lugar.
—Buenos días, Amarilis Faldone Dramull, estudiante y aún alumna de Ramuko, a sus servicios— dijo presionando más su vestido e inclinándose como siempre resignada
Para cuando abrió los ojos, estaba delante de Xibaly, ella de pie delante su sofá… tomándola por sorpresa pues ella le puso las manos encima, su rostro, pechos, cadera, estómago, piernas, cada parte de ella como si estuviera analizando una gallina para ver qué tanta pechuga tenía para comer.
—… Eres un desastre andante, pero funciona para mí, si funciona para ella…
Y la regresó a su lugar, dejando en paz a Ramuko que cayó al suelo y Amarilis estaba algo mareada por el movimiento repentino de lugar.
»Conseguiste un conejito muy bonito, ¿Por qué no lo has roto todavía?— preguntó Xibaly con curiosidad —, podría ser más fuerte que tú y yo si la trabajas bien
—Sobre eso, maestra… ella ya pasó todas las pruebas que usted me enseñó— dijo levantándose
—… Mentira
—Ya habría chocado aún peor contra su pared si fuera así
«¿Fue por eso? ¿Este lugar reacciona a una mentira?» pensó Amarilis
—… Interesante… ¿Osea que sabe todo lo que te enseñé?
—Algunas cosas no, pero la mayoría, la más básica si, lo más importante será para cuando ella pueda pasar el examen
Eso dejó algo aturdida a Xibaly… pues tomó otra bocanada de humo.
—…¿Y por qué no lo ha hecho?— preguntó con la curiosidad oculta entre el humo
—Por qué estoy haciendo lo que usted me enseñó — respondió Ramuko —, ella ya está lista para tomarlo, pero quiere hacerlo cuando sea necesario
Y eso dejó que ambas, alumna y maestra se miraran un momento… o así se notó por qué Ramuko no bajó la cabeza y Xibaly mantenía su postura.
—Bien jugado… por otra parte… veo que la niña amarilla quiere preguntarme sobre si poder algo, dime tú primero si es algo interesante así como vamos el rumbo de esto— dijo descansando después de escuchar lo suficiente
—Le dije que era una locura pero quiere saber si es posible hacerlo, le aseguro que le encantará… solo si es posible, repito
Xibaly se levantó y apareció después delante de Amarilis.
El cuerpo esbelto podía verse más definido que acostada. Verla más de cerca y oler el sabor de tabaco aún cuando no estaba la pipa, era algo nuevo para Amarilis.
—Para algo así de loco, necesito algo loco a cambio, ¿Que le ofreces a mi persona para ese tipo de consulta?
Amarilis dió un paso hacia atrás e hizo aparecer algo especial, algo que había anotado antes y que sabía que posiblemente ella podría querer.
—Aquí tengo el libro maldito del Reino Bartogh, le ofrezco este regalo a la maestra de mi maestra esperando-
Y enseguida se lo quitó de las manos, lo hojeo tan rápido que parecía contador de billetes automático y lo cerró.
—Solo que no sea algo estúpido por favor
Después miró a Ramuko y ambas se entendían.
»Buen trabajo
Y eso hizo emocionar a Ramuko a su manera temblando.
Pasaron algunas horas y las tres estaban en una mesa, la mesa especial de Xibaly, dónde hacía todos sus hechizos, conjuros y pócimas, además de dibujos hechos de pentagramas para la invocación de distintas cosas, animales, familiares o creaciones propias.
—… Niña, ¿Sabes cuánto costaría hacer lo que estás pensando? Estamos hablando de la mitad de tu vida aquí— dijo Xibaly al escuchar la petición de Amarilis—, una creación desde cero, aún cuando se tiene toda forma, diseño y ser de esa criatura de la que me hablas… costaría más allá de lo que incluso yo puedo hacer
—Bueno, Maestra, no es como si ella no lo supiera, ni yo, pero hemos estado creando un plan, una idea, una batería para que ella pueda hacerlo mejor— dijo Ramuko
—¿A si?
—Yip, [Rocas de Sangre]
—…
Y ese silencio era extraño… hasta que Xibaly volvió a mirar a Ramuko.
—¿Le enseñaste ese hechizo? ¿Aun cuando ni ha pasado el examen?
—Paso todas las pruebas más rápido que yo, ¿No usted me enseñó el hechizo innombrable por haber-
—Siisisisisisi ya, lo dejaré pasar por eso— dijo volviendo al asunto —, [Rocas de Sangre]… no había escuchado de él en bastante tiempo, ¿Y desde cuándo lo hace?
—Desde los nueve años, pero no sé preocupe, fue de a poco a poco
Xibaly por momentos titubeó pero continuó.
—Bien, ya tenemos la batería, ya tenemos la idea, la forma y lo demás, solo queda… el diseño… ¿Puedo ver la imagen otra vez?
Amarilis le pasó la hoja e incluso ella tenía cierto miedo… a qué funcionase.
»… tu imaginación es tan… oscura… bueno, dejame ver, pues ya quedamos en eso…
Desapareció nuevamente y podía escucharse el mover las cosas en otro espacio de ese hogar.
»Aquí esto… esto también… ah, amigo mío, al fin tendrás acción… bien, bien
Apareció nuevamente pero con una pila de libros que dejó caer en la mesa.
»Un trato es un trato, por la semejante magnitud y presencia de tu monstruo, si quieres que sea tal cual lo imaginas, tienes que medir y saber las palabras correctas el método de invocación, la figura del pentagrama, incluso el tono que debes tener, así como posiblemente estoy pensando, el sacrificio que debes hacer— explicó Xibaly—, además de lo más importante, si estás dispuesta a hacerlo, esto te ayudará a hacerlo, son libros de mi colección, así que, cuídalos mucho, son carísimos… ah y siento que solo será una vez en que puedas hacerlo así que no creo que algo como prueba y error puedan ser hechos si quieres usarlo más de una vez
—Eso lo sé
—Ramuko, espero y le des soporte con esto ya que siento que será algo muy importante para ella, así que hasta que no sea Maestra, síguela instruyendo
—Es lo que siempre hago
—Bien… ¿Quieren algo de comer? No soy buena con los aperitivos y esas cosas o dejar algo en la mesa
—Claro
—Si
Amarilis sabía lo importante del libro maldito, por eso era mejor dárselo a quien en absoluto podría soltarlo, más cuando sabía que aún no era tiempo de que alguien más lo buscase e hiciera un desastre en la escuela… así que por el momento, el libro más peligroso por el momento, estaba en manos de la persona más peligrosa del momento…
—Nada como ya mandar al mundo al carajo
Después de esa visita y descansar un poco. Más cosas volvieron a su rumbo original.
—… Me siento tan extraño mientras la gente nos mira— dijo Max al paso por las calles
—¿Ahora? Pensé que había sido cuando después de mostrarle la invitación a ese guardia, los demás que no sabían intentaron atacarnos — dijo Amarilis—, además, les avisamos con antelación de esto, no es como si no se hubieran dado cuenta
—Bueno, eso si, los hipogrifos del correo la tienen más fácil
Y hasta los caballos se detuvieron.
»!Saben que es verdad! !ellos vuelan pasando más fácil los caminos que ustedes que tienen que atravesar bosques y caminos improvisados¡— exclamó al verlos mirarlo
No parecían molestos, solo que no les había gustado eso pues siguieron adelante.
—A mi me sorprende de verdad que Axtriz pueda llevarse bien con ellos, algunos animales se parecen a sus dueños— dijo Amarilis—, cierto ¿Y Rudy? Creí que-
—Así como tú quieres alejarte de Tyler, yo quiero alejarme de Rudy— interrumpió Max no queriendo hablar del tema
—No sé, conociéndole, diré que se dará cuenta que no estás y vendrá
—No creo que sea capaz de eso
—¿En serio?
Antes de continuar notaron el gran castillo, claro que se veía desde la lejanía pero… este se veía un tanto diferente al acostumbrado.
Pues las casas desde lejos no dejaban ver claramente sobre que estaba el castillo.
Un solo puente conectado, un acantilado que de no ser por una espesa niebla que dominaba profundamente hasta donde la vista alcanzaba, se presentaba ante ellos un castillo inmenso de estilo gótico con varias escotillas en las torres circundantes.
Podías ver las clásicas puntas levantarse entre la construcción, lanzas hechas de algún material resistente a cualquier embate, ventanas, el muro del mismo material, todo sobre una roca tan escarpada que podrías confundir claramente con tierra, pero los espinos, los árboles marchitos y lanzas que impedían el paso a quien intentaba escalar decían otra cosa.
Todo el paisaje circundante era separado por esa misma distancia, las paredes debajo las casas estaban igual como aquella roca, era básicamente el fuerte de la capital y a su vez la muestra que era una bóveda al aire libre capaz de soportar lo que sea que viniera, así fuera incluso de debajo de ellos.
—Vaya, nunca había visto algo así… de cerca— dijo Ramuko
—¿A quién se le ocurrió construir un castillo encima una roca en un acantilado?— preguntó la madre de Amarilis
—No sé, pero se ve impresionante— dijo el padre
—¿Verdad?— preguntaron sus hijos
La entrada estaba custodiada por otros guardias, estos si ya sabían que era lo que se acercaba.
Uno de los guardias se acercó, vestido de armadura plateada con una coronilla dorada, una lanza filosa y brillante así como una sensación de no perder la seguridad y mantenerse en guardia al acercarse.
—Por favor, deben registrarse conmigo, esperar la confirmación y así podrán avanzar más de aquí
Ellos lo hicieron y él regresó en una marcha perfecta sin perder el ritmo. Después entró por la puerta y ellos esperaron en ese lugar.
No tardaría en abrirse la gran entrada al castillo, incluso pudo escucharse el seguro de varias armas a lo lejos.
—Creo que soy la culpable — dijo Ramuko
—… Olvide eso, señorita Ramuko
El carruaje entró y todo a su alrededor estaba dividido por espacios verdes, un gran jardín, un parque y varios pasillos que conectaban con algunas entradas rápidas o atajos a la vista.
—Sep, todo sea por seguridad— dijo Max
Dirigiéndose a la entrada, los caballos tranquilamente caminaron a paso seguro, hasta detenerse en la entrada, una majestuosa pero pesada entrada no tan grande como la anterior, con detalles y adornos además de agujeros por si las dudas.
De ahí apareció el príncipe Zyrax, arreglado y en su vestimenta casual, como si fuera un soldado más pero de detalles más libres que cualquiera que se pudiera ver.
Venía hacia ellos con el Caballero Sagrado Ronan vestido tal cual en la fiesta de aniversario…
—Bienvenidos. Bienvenidos, no los esperábamos tan rápido… faltando una semana para la fiesta — dijo Zyrax realmente impresionado por ello—, soy el segundo Príncipe Zyrax Asper Pyret, a sus órdenes
La familia y Ramuko se inclinaron cortésmente.
El padre de familia presentó a toda su familia y a Ramuko.
—… Nos disculpamos por mostrar un comportamiento así ante usted— dijo el padre con seriedad y humildad —, solo que no queríamos llegar tarde y además, mi hija quería ver la capital de su majestad un poco más de tiempo
—Ah, si, sinceramente soy una parte indirecta de aquello que pasó…— dijo Zyrax con las manos al frente—, pueden quedarse en el castillo si no encuentran algún lugar para quedarse
—!!!
—! Príncipe, eso seria-
—No hay problema, además, si me es posible… quisiera saber sobre su hija, no de mala manera sino… ya sabe, hay cosas que se han dicho y Ronan, aquí presente, también tiene curiosidad— dijo el Príncipe Zyrax con algo de burla hacia su Caballero
—Príncipe, por favor — dijo él algo avergonzado a pesar de su edad
—Vamos, sabes que es así — respondió el Príncipe burlándose—, además, padre no está por el momento y madre tampoco, aprovecharé esto y tú también deberías
Podía verse que ambos se conocían desde siempre y por ello el reclamo y respuesta tan familiar.
—Me disculpo por eso
—No hay problema, ¿Hija?
—Si, también necesito preguntar algunas cositas
—Entonces, con eso dicho, primero los invitaré a desayunar, después los llevarán a sus habitaciones y luego, pues, disfruten su estadía, siéntanse como en su casa
La familia se inclinó nuevamente y el príncipe avanzó delante de ellos.
Después de cenar mientras hablaban entre el Príncipe y ellos, los llevaron a sus habitaciones.
—… Es más grande que la mía… me preguntó si Ramuko estará bien— después miró a la sirvienta que lo acompañó y se acercó a ella —, se que no nos conocemos en absoluto pero dime una cosa… ¿Cómo es el trato a los que usan magia negra? La verdad, sin tapujos ni miedo, dime la verdad
—… ¿La verdad? ¿Aunque duela?
—Si
La sirvienta lo pensó, sabía que también Amarilis usaba esa magia, así que por el momento estaba bien…
—Cuidate y a ella dile que no se confíe de la gente
—… Ok, con eso tengo, gracias, puedes retirarte
Era claro que el trato era una mierda, sabiendo que aún ellas eran invitadas del príncipe, no podían cuidarlas o estar con ellas en todo momento.
—Hasta luego, le avisaremos cuando sea la cena
Dijo y se fue de ahí. Amarilis miró su habitación, sus cosas ya estaban ahí.
Se recostó un momento y se quedó ahí… pensando.
—¿Debería ir a por los materiales para mis grabaciones o me quedo a estudiar mi invocación?… Igual podría ir a por lo demás de las armas de esos idiotas… pero necesito una excusa… demasiadas variables…
No supo ni en qué momento se había quedado dormida, cuando despertó, vió que todavía era de tarde. Mirando por una de las ventanas, miró a Ramuko observar un sitio en especial, estaba con Max lo que la calmaba.
—Bien… pero aún no se que hacer
La respuesta tocó la puerta.
—¿Señorita Faldone? ¿Está aquí dentro?
—Ah.
Ella se arregló como podía sabiendo que tenía saliva en la mejilla.
—Adelante
—Con su permiso
Quien entró fue el señor Ronan junto a una sirvienta diferente a la que la había llevado ahí
»Me disculpo si le estoy interrumpiendo algo, señorita
—No, no, solo estaba mirando lo grande que es esto y lo limpio que se ve… me siento nerviosa nada más y se que mis padres están igual, debería darle las gracias a quien limpia, realmente sabe hacer su trabajo
—Se lo diré, muchas gracias…
—¿Qué se le ofrece, señor Ronan?
—… ¿Podríamos dar un paseo? Quisiera hablar unas cosas con usted
—… ¿?
Hasta la sirvienta se veía que no vió venir eso.
—¿Okay? Si eso le parece bien
—… Disculpe, ¿Que es esa palabra? ¿Okey?— preguntó Ronan
—Ah, es una forma más informal de decir, está bien, bien, o si, ¿Nunca la han escuchado?
—No…
—Pues espero y se acostumbren mientras estoy aquí y mi familia también por qué lo usamos mucho
—¿Oki?— preguntó la sirvienta
—Cerca, vamos, no estoy tan mal… ¿O si? Sean honestos
—… Tal vez debería arreglarse, la esperaremos afuera
—Bien, sí que lo son
Ellos salieron y ella se vistió con otro vestido de color negro con detalles de rosa negra y espinas en la falda, así como su icónico abanico y el cabello un poco más liso que hace momentos.
—¿Okay?
—Okay…
—Más o menos— dijo la sirvienta
Pero los dos la miraron y ella se inclinó en disculpa.
Avanzaron entre el pasillo hacia los bordes del castillo. Podía verse que todo era demasiado serio y duro, en el sentido de que claro, tenía los adornos clásicos de cualquier castillo, la iluminación así como el aire de grandeza por la estructura… pero a su vez parecía una especie de caparazón en las paredes, el techo recubierto y el piso podía servir como trampa mortal aún viéndose demasiado brillante por las baldosas al pasar. Pero ella se detuvo y eso los hizo detenerse poco después.
—Ehm, honestamente no sé qué decir para empezar a platicar… solo diré… lamento lo que hice en la fiesta de aniversario — dijo en una disculpa inclinándose
—No hay de qué disculparse, habíamos quedado en que solo era un juego, un juego que honestamente yo en mi propio orgullo, deje que casi se saliera de las manos— dijo Ronan—, así que por lo tanto, yo debería darte una disculpa por lo que intente hacer
Los dos se quedaron en silencio un momento mientras la sirvienta no dejaba de mirar al hombre mayor.
—… ¿Podríamos dejar esto en un empate?— preguntó ella
—Por mi está bien
Los dos se levantaron y caminaron nuevamente ya con unos ánimos más tranquilos.
—Entonces… ¿De qué quiere hablar?
—Ah, es sobre los rumores, me disculpo por lo impropio de saber de usted más allá de lo necesario, pero quería ver por mis propios ojos si realmente yo había fallado o usted era demasiado inteligente
—… Y eso que ya hicimos las paces
—Me disculpo, no podría dormir tranquilo
—No hay problema, no es el único hombre con él orgullo herido que conozco
—… Pff— la sirvienta se quería reír pero se aguantó
—¿Alguna prueba o una apuesta? Estoy dispuesta a cobrar o pagar si me es posible, siempre y cuando sea acorde a lo que-
—… Solo el mismo juego, pero me gustaría cambiar de jugadores— respondió Ronan tranquilamente al interrumpir
—Un jugador… especial por lo que veo…
—Si, e iremos hacia él ahora mismo
—Okay
—Okay
—Okay
Saliendo hacia una de las partes más extensas del patio del castillo, ahí se encontraban Ramuko y Max… pero en una situación un tanto incómoda.
—…
—…
Podía sentirse que Ronan estaba enojado pero peleaba por no mostrarlo.
—Así que es cierto, la xenofobia está potente aquí— dijo Amarilis ya sin medir sus palabras
—…
—…
Ninguno de los dos dijo nada pues esa situación era seria.
—Señor Ronan, le pido permiso para no tener problemas, así como mi hermano
Este la miró y sin perder tiempo.
—Me haré totalmente responsable
—Okay— dijo ella con una sonrisa
Ella caminó después, sola, hacia ellos.
—Pero mi señor-
—No, está bien, solo seré yo
Amarilis se acercó tranquilamente entre ese grupo. Sacando su abanico y extendiéndolo para cubrir su boca.
—Vay vaya vaya, ¿Acaso mi hermanito y mi maestra cenaron queso? ¿O por qué tanta rata reunida?
Y todos voltearon a verla mientras ella seguía adelante.
—Así que hay otra bruja
—Incluyendo a tu madre y a tu abuela, hacemos un buen grupo mientras volamos en escobas con olor a pedos
Y algunos se rieron de esa respuesta y quién dijo eso se acercó.
—Eres demasiado valiente para verte como una cualquiera
—Y tu demasiado hablador para no soportarlo, ¿Que? ¿Te gusta hacer pero que no te hagan? Y dices ser un hombre, vaya, Greznard si que tiene escasez de honor
Trató de darle un golpe, pero ella lo bloqueó y le dió una cachetada lo bastante fuerte que lo hizo escupir a un lado. Nadie se movió, él se hizo hacia atrás.
—¿Qué?
Y otra cachetada más fuerte pero ahora del otro lado. Haciéndose hacia atrás más rápido después del golpe.
—Yo, mi hermano y mi Maestra, tenemos el permiso de responder con violencia si es necesario a lo que están haciendo… así que si no es mucha molestia… ¿Podrían ser más interesantes?
—¿¡Y crees que los golpes de una mujer podrían doler!?— preguntó uno
Este fue tomado del cuello y frente a él estaba el rostro de un demonio al cual solo veía dos puntos blancos entre toda la oscuridad de esa forma demoníaca.
—¿Qué opinas de los míos?
El golpe fue tan fuerte que dos dientes salieron volando.
—Yo me quedo acá, podría matarlos si me paso— dijo Ramuko
La pelea se llevó a cabo, el grupo contra esos dos, pero la diferencia era abismal en cuanto a las técnicas… pues Amarilis y Max eran más de romper huesos que de golpear. Ella aún con el vestido medio roto por ella misma para más velocidad y alcance, Max aunque lastimado no le importaba, solo quería seguir golpeando.
Todo mientras el que inició todo se quedó de pie. Los demás estaban en el suelo, sin moverse por el dolor, Max quería parte del pastel pero ella lo detuvo.
—¿Entonces?
—¿Disculparme con esa bruja? ¡Jamás!— gritó el que provocó todo eso
—… Eres tan necio, tú y otro que conozco se llevarían tan bien, vámonos Max, Maestra, esto ya me aburrió
Ella dió media vuelta pero no esperaba un ataque, porque sabía que había sido suficiente.
—¿¡Por qué no terminas esto!? ¡Aún no estoy en el suelo!
—Como recientemente le dije a alguien, no eres el único hombre que conozco con él orgullo herido, me aburres
Los tres caminaron tranquilamente. El señor Ronan estaba ahí con alguien más, aparte de la sirvienta.
El Príncipe aplaudió emocionado, ella se inclinó así como los otros dos.
—Me disculpo por mi comportamiento
—Nah, no hay problema, Ronan me dijo que estaba pasando, si él se hace responsable, bueno, le ayudaré con eso
—Gracias Príncipe
—Aunque… esos movimientos, nunca los había visto… ¿No eras una maga?
—Soy una Necromancer, pero me gusta más el contacto físico
—Ya vi eso— dijo y caminó solo hacia el pasillo a la derecha —, está semana estará interesante
El grupo lo miró irse. Ronan suspiró.
—Lamento que no se disculpara por lo que pasó, él es así
—Si, ya me di cuenta… no se preocupe, yo tampoco me disculpare
—Ni yo
—De acuerdo
—¿Y dónde está el jugador? Volviendo al tema
—…
Ronan señaló a quien aún estaba ahí de pie, recuperándose de la golpiza.
—… Oh… entonces jugaremos otro día
—Mañana si es posible, si me disculpan, ah, por cierto, siempre y cuando sea algo provocado, me haré responsable, si ustedes buscan pelea… ahí no podré hacer nada, ¿Okay?
—Okay
—Okay
—Síganme por favor, la cena está a punto de ser servida por lo que los acompañaré a sus habitaciones y de ahí a la mesa— dijo la sirvienta
Ellos la siguieron mientras también se revisaban sus heridas.
Así fue el primer día de estadía en ese sitio, el segundo fue como también era de esperarse.
—Esto será divertido — dijo el príncipe Zyrax ante lo que veía
—Príncipe, ¿Realmente está bien?— preguntó el padre de Amarilis
—Por supuesto, Ronan se hace responsable de las acciones de su hija, su hijo y esa mujer, a ustedes no pueden tocarlos… ¿No le dijeron quién era verdad?
—Usted dijo que no lo hiciéramos
—Perfecto
Frente a ellos estaba ese muchacho, apenas recuperado, con todas las ganas y el desvelo de terminar con el asunto anterior a como dé lugar, Ronan estaba a un lado, posiblemente cansado de decirle que se detuviera o algo así, habían más soldados y otras personas ahí, mirando, Amarilis estaba de pie en el centro frente a él, tranquila y con un vestido un poco más corto, pero mirándose aburrida.
—… Honestamente y para el registro, nunca quise empezar está pelea, tu la comenzaste cuando molestaste a mi hermano pequeño y a mi Maestra
—¿Solo por qué fuiste invitada por el príncipe te crees capaz de hacer lo que quieras?
—… Amigo… Ayer te di una paliza y te dejé, ¿No captas el mensaje?
—!Esa no valió¡ ¡No dejaré que una bruja estúpida como tú me humille de esa manera¡
—…
Amarilis miró a su alrededor y todos no dejaban de mirarla, ella sentía que ellos estaban acostumbrados a él o posiblemente era alguien importante… pero parecía ya no importar nada.
—Todos los que te han amado hicieron un pésimo trabajo
Y hubo más risas.
—!Déjate de burlar!
—Lo haré si me ganas… vamos, muéstrame de que eres capaz por recuperar tu orgullo
Él se preparó, con una espada, ella se quedó ahí todavía de pie, con su abanico, dándose aire.
Él fue hacia ella lo más rápido que podía y ella dió un paso hacia adelante, claramente ni él se lo esperaba, ella desvió la espada con su abanico y sin dejarlo reaccionar, le dió otra cachetada, trato de reacomodarse, pero no lo dejó, otra sonó y otra y otra y otra y otra hasta dejarlo de la cara tan rojo que podía verse las marcas de sus dedos en sus mejillas.
—¿Podemos terminar con esto? Me estoy aburriendo más que ayer
Pero aún así él seguía de pie.
—¿Por qué? ¡¿Por qué eres tan fuerte?! !Eres una mujer¡
—… ¿Solo eso? ¿Esa es tu queja? ¿Honestamente? ¿No te has preguntado por qué eres tan débil?
—!Yo no soy débil!
—Mis manos y tú rostro dicen lo contrario, por la Diosa, tienes al señor Ronan que es el Caballero Sagrado y esa vez, por qué se que sabes lo que hice, tuve que hacer trampa para ganar, ¿Que? ¿Eres demasiado débil como para que él te entrene?
—… Él no quiere hacerlo
Y ella lo miró…
—Déjame adivinar, no quiere lastimarte
—!Solo no quiere y siempre se lo he pedido¡— gritó ese chico enojado por ese tema
Y después miró a los demás. Ese era el verdadero tema y razón. Y si había quienes no la miraban a los ojos.
—… Ah, ya veo… te aplican la de “Si lo lastimo me cortaran la cabeza”… Ya veo… creo que te debo una disculpa, tu no eres débil… ellos son irresponsables
Después avanzó hacia él pero pasó de largo, deteniéndose poco después.
»vamos niño, te enseñaré todo lo que sé está semana, ¿O quieres que te siga humillando frente a todos?
Él no sabía qué decir, pero era mejor a lo que estaba sintiendo en ese momento.
Él se acercó a ella.
»¿Quieres ir, Maestra, Max?
Ellos avanzaron mientras los padres de ellos se quedaron ahí, el príncipe Zyrax volvió a aplaudirle.
—Si, esto me encanta, todos, vuelvan a sus lugares, vengan conmigo, les mostraré las maravillas de mi Reino
—Si, príncipe
—Si
Solo Ronan se quedó ahí. Pero no fue con ellos.
En medio de la plaza, Amarilis, Ramuko, Max y ese tipo estaban de pie en el centro. Claro que la gente miraba eso, con sumo interés y a su vez algo de curiosidad.
—Pídele disculpas a mi Maestra
—…
—Hazlo o te golpeare frente a todos de una manera que siento, sería peor a la anterior
—… Lo… lamento mucho
Era claro que aunque quisiera, la xenofobia por la magia negra, así como por el tipo de vestimenta de Ramuko, era fuerte. Ver al Príncipe de ese país pedirle disculpas a una Necromancer… fue impactante para ellos.
—Esta bien, es normal— respondió Ramuko feliz por qué él hiciera eso entre su gente
—El país con el tipo de cabello diferente, odia a otros diferentes a ellos, poético— dijo Amarilis burlándose y claro, en voz alta para que el alrededor escuchase
—… Tú no sabes la historia del Reino— dijo ese chico
—Lo sé, no estoy tan loca como para venir sin informarme… se que hubo magia negra de por medio entre los ataques de las Mabestias, pero al menos no me gusta que traten así a quien está conmigo— respondió ella—, tampoco es como si a los de aquí no les hicieran lo mismo en otros lados y se que lo sabes
—…
—Ojo por ojo y todo mundo queda ciego— continúo
La gente los ignoró aunque claro, algunos estaban enojados pero absolutamente nadie olvidaría ese día.
—¿Y qué harás, hermana?
—Aún no lo decido… pero creo que iré por el Pirika, aprovechando que estamos por aquí
—¿Pirika? ¿El material de los elfos? Bueno… no está lejos pero aún así… es peligroso si no tomas precauciones— dijo Ramuko
—…
—Me llevaré a este sujeto, creo que necesito un poco más de dificultad, ¿Quieren ir?
—…
—No, creo que estaremos por aquí, además, ya con el permiso del señor Ronan, puedo hacer lo que quiera, siempre y cuando sea en defensa propia o de Ramuko
Amarilis acarició el cabello a Max.
—Así se habla, hermanito, bueno, conociendo este país y su naturaleza, creo que es donde podríamos empezar a buscar información sobre eso ¿no?
Y los tres miraron al tipo. Este no pudo decir nada porque claramente sabía a lo que se referían.
—Lo haré, solo preguntaré una cosa
—¿Qué?
—¿Saldremos vivos?
—Conmigo, ya no estarás en la seguridad de tu burbuja, así que lo diré… no lo sé
—Oh, de acuerdo
—Aprende rápido — dijo Ramuko
Separándose en dos partes, uno se fue por la izquierda iluminada por todavía el día, la otra parte se fue a los barrios bajos, oscuros por las casas y callejones.
Mientras avanzaban podía ver el contraste de la capital, los barrios bajos eran casi igual a los de Bartogh, con la diferencia que aquí la luz del sol era más grande que la de allá. Habían más animales abandonados, más destrucción en algunas casas abandonadas, las calles ni se diga y el olor peculiar a basura y posiblemente desechos humanos o muertos podía olerse aunque no quisieran
—Me sorprende que no le bajen aunque sea un poco el nivel a esto — dijo Amarilis—, ¿Por qué será?
—…
Siguieron avanzando entre los callejones, era claro que iban a tener vistas innecesariamente molestas así como curiosas, pero siguieron adelante.
Hasta que encontraron lo que querían… o más bien, ella quería.
Una gran mansión apenas abandonada, limpia y ordenada entre todo su alrededor, entraron después a los terrenos como si ya los conociera.
Ella tocó la puerta y en momentos apareció un sujeto muy grande, fuerte, amenazante…
—¿Qué es lo que-
Ella le apuntó a la cabeza y enseguida salió un disparo que le atravesó… pero aún viendo eso no había daño alguno, fue básicamente un flash de cámara pero sin ella, eso asustó al otro tipo, pero ella parecía inmutable, el cuerpo de aquel gran tipo cayó como si fuera un títere al que le cortaron los hilos de golpe. Solo fueron momentos y ese mismo sujeto se levantó como si nada, como si lo anterior no hubiera pasado
—!!¿?¡¡
—La lección empieza ahora, bienvenido al mundo real y no del que creías que era real, grandote mata a todos los que veas encima este lugar, y trae a la familia a dónde estaremos, nos vemos en la entrada al sótano, si te veo en problemas, iré a ayudarte
Y ella se fue por uno de los lados… el otro no sabía que estaba haciendo pero… ya estaba ahí y sabría que tendría que hacerlo pues no había marcha atrás, el guardia se fue por dónde aparentemente había venido, el Príncipe siguió a Amarilis apenas dudando de lo que estaba haciendo, llegaron a la entrada sencilla del sótano.
Dio un paso dentro y enseguida escuchó gritos de ayuda… pero los ignoró, el Príncipe también los escuchó, sabía dónde estaba, sabía lo que hacían, sabía que si no lo hacía, algo más pero podría pasar. Más cuando detrás de él escuchaba esos gritos apagarse poco a poco hasta después ver un pequeño espectáculo en el piso del sótano.
—¿¡Qué!? ¿¡El Príncipe Heredero!? ¿!Por qué está haciendo esto!?— gritó un sujeto de la aristocracia con sudor, heridas y su ropa dañada
Su familia igual de herida y lastimada, además de aterrada estaba ahí, sujetados de manos, boca y pies mientras miraban lo que ocurría.
Más él príncipe no decía nada, solo los miraba.
»¿¡Sabe quién soy!? ¡Lo sabe! !soy de la facción de el segundo Príncipe! ¡Se meterá en problemas! ¡Me aseguraré de eso personalmente! ¿¡Me escucha!?
Más gritos vociferando amenazas y todo lo que se le ocurrió en ese momento fueron soltados pero el miedo y desesperación no dejaba expresarlo más allá de donde podía.
—Me sorprende que alguien como usted diga eso, bueno, ¿Que puedo decir si yo también soy malvada?— dijo Amarilis con su abanico en las manos
—¿Los matarás?— preguntó el Príncipe
Todo su alrededor se asustó de escuchar eso tranquilamente.
—¿Qué? !No¡ ¿Quieres ver a tu reino en ruinas? No, claro que no, solo les daré una lección y a su vez me dirán lo que quiero, ¿Ese es el punto no?
—¿¡Una lección!? ¡Hacer esto para ti debe ser un chiste¡
—Uno muy repetitivo si me permite decirlo
Y el aristócrata aumentó más su furia.
—No te entiendo
Amarilis se acercó y le apuntó igual que lo hizo con el sujeto que se encontraron primero.
—Ese es el punto, si nos comprendieramos, creo que el mundo dejaría de ser tan divertido
El aristócrata cayó solo de cara al suelo y ella se acercó a los demás, estos pelearon por soltarse de sus amarres o llorar suplicando piedad.
»… todo lo que las personas quieren, algunas veces lo tienen, pero siempre habrá ese vacío de querer más… de obtener más y no les importará como, lo querrán de todas manera
Uno a uno hizo lo mismo.
»Por eso tu padre es el Rey y defiende lo que es de él, por eso estos tipos hicieron lo que hicieron
Uno último era un niño de 7 años y también hizo lo mismo.
»por eso yo también haré lo necesario y quitaré de enmedio todo lo que no me guste o usaré lo que yo quiera para obtenerlo todo, tal vez lo consiga, tal vez no, o tal vez una persona estúpida y más fuerte que yo me detenga y eso me haría sentir mal y miserable, por qué nunca me detuve a pensar que ya era suficiente, más si lo hago bien, me sentiré satisfecha o tal vez me enojare innecesariamente conmigo misma por no querer más
Después de eso se acomodo firmemente y lo miró.
»¿No sé te hace familiar ese sentimiento?
Él se quedó callado, ella se acomodo a lado de él.
»Grandote, llevalos a dónde podrían quedar un día cualquiera, desatalos, desaparece los demás cuerpos, limpia y después que solo esperen mis órdenes
—Como ordene
Los cargó sin problemas en parejas y se fue alejando.
—Continuemos
El Príncipe tenía tantas preguntas, pero no quería interrumpir el ritmo de lo que estaba pasando.
Ella abrió una puerta inclusive dentro del sótano, una más oculta, el olor a sudor era casi insoportable, pero ella pasó como si nada hacía dentro.
Para sorpresa de él y no de ella, frente a ellos y en oscuras, estaba lo que era de esperarse, varias jaulas grandes, un gran pasadizo que todavía tenía escaleras hacia abajo en forma de caracol con celdas, todo cada vez más oscurecido que dónde estaban ellos. El Príncipe solo miraba el alrededor demasiado intrigado.
—No me digas que no lo esperabas
—Si, claro que sí pero… no a este nivel
—¿Creías entonces que lo que dije antes era solo por hablar?
—…
Podían escucharse gemidos, gruñidos, espacios sin sonido alguno y respiraciones cansadas o apenas audibles.
Más ruidos hasta donde podía escucharse en ese lugar tan lúgubre.
Pasó por una de las jaulas…
—¿Elfo?
Pero los chicos bestia se resguardaron más adentro.
»No
Abrió después la puerta y avanzó.
»¿Elfos?
Era una pecera con una sirena ahí dentro, viva, desnutrida pero viva.
»No
No abrió la puerta pero rompió la cadena que le sostenía del cuello.
»Si encuentro a alguien que te llevé, te diré
Ella solo miró a Amarilis aún con duda.
Siguió buscando en cada celda de ese lugar, pero no había señales de nada de elfos. Todas las demás bestias y Semihumanos estaban libres.
»En serio, ¿Tantos de ustedes y ninguno es un elfo?
Algunas bestias aún se sentían inseguras, otras se fueron corriendo de ahí, quienes se quedaron estaban débiles.
—¿Nos liberaste para encontrar un elfo?— preguntó uno de los capturados
—Algo así, hay un montón de comida justo arriba, en el primer pasillo a la segunda puerta en la derecha
—Había una elfo, pero se lo llevaron anoche
—¡Piñas! ¿Dónde estaba?
—Hasta el final, era lo más codiciado— dijo uno de los Semihumanos—… ¿Realmente somos libres?
—Depende, ¿Saben ocultarse entre esta ciudad o se esperan hasta la noche? Falta poco, así que sería mejor esperar pero no soy su jefe… por cierto, no pueden matar a los de allá arriba, aún los necesito, vayan a descansar y comer mientras llega la noche, y que nadie, nadie salga y repito, nadie mate a los de arriba, ya me encargué de eso
Ellos obedecieron dejando al príncipe y a ella solos.
Avanzaron hacia la celda, pero había un silencio muy raro.
—¿Tienes algo que decir?— preguntó ella
—¿Qué les hiciste a esos?
—Los mate en vida
—… ¿Qué?
—Soy una Necromancer, ¿Que esperabas?
—… No te entendí, ¿Matarlos en vida?
—Solo digamos que ellos dejaron de ser ellos, su conciencia, su ser, ha dejado de existir, ahora solo son cáscaras, maté lo que son y deje lo que me sirve… de saber eso, todavía no les hubiera hecho nada
—… ¿Usarás eso-
—No, no soy de conspiraciones que no son de mi importancia o que no vayan a lo que quiero, incluso si quieres, puedes decirme que los haga tus aliados ocultos
—No, absolutamente no quiero tener más que ver con esto
—Como quieras
No quería hablar más del tema, pero vaya que le aterraba esa mujer.
—¿Cómo la encontrarás?
—Tengo mis métodos, no te preocupes, este es inofensivo
Llegaron a ese lugar y era una celda apenas limpia, cuidada…
—Realmente sí que era importante— dijo el príncipe—… Debió ser comprado de manera exprés
Ella se acercó y revisó todo el lugar, incluso buscando entre los huecos algo…
—Busca hasta el papel más insignificante que puedas encontrar
Él también buscó, pero no había nada.
»Es un elfo… conociéndolos por los libros — dijo Amarilis—…
Se acercó a una de las esquinas y con un poco de magia de luz hizo aparecer una hoja y una pluma.
—Inteligente…
Abriendo rápidamente la hoja vió algo dibujado casi a detalle.
»¿Un mapa de la ciudad? ¿Buscaba a alguien?— preguntó el Príncipe al ver eso
—¿Sabes dónde es?
—… El mapa tiene aproximadamente 700 años… con los cambios a la ciudad sería apenas posible de encontrar, ¿Por qué vendría aquí un elfo con esto?
—Primero vayamos por ella o él y después le preguntamos… Sisi
Y un oso zombie apareció delante de los dos, algo que asustó al príncipe pues nunca había visto algo así.
—¿¡Qué es eso!?
—Es mío
Ella se acercó al oso y le puso la hoja en la nariz.
»Busca
Sisi olfateó un poco y separó su nariz del papel. Ella subió a su espalda.
»sube
—… Estás loca
—Hazlo
Tuvo que hacerlo aún cuando sabía que eso estaba muerto… pero la sensación era como si aún tuviera vida.
—¿Tu-
—Si es la situación que creo que es, posiblemente podrás ver qué no hice esto, sujétate de mi cadera, vamos, Sisi
El oso corrió rápido, justo donde habían entrado, pasando por los demás lugares sin detenerse ni a despedirse, las demás bestias miraron eso primero asustadas y después con miedo.
—Jamás hablaré de esto— dijo el Príncipe
—Si lo harás
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