El Exilio de la Villana - Capítulo 20
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- Capítulo 20 - 20 Capitulo 14 ¿Quién es la Bestia aquí
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20: Capitulo 14: ¿Quién es la Bestia aquí?
20: Capitulo 14: ¿Quién es la Bestia aquí?
La llegada a la escuela fue como cualquier otra, ella incluso apareció como si hubiera ido toda esa semana y media que nadie la había visto ni a su familia, claramente habían muchos rumores al respecto pero el hermetismo de la situación provocaba que ahora al verla, más dudas podrían hacerse al respecto y la única que podía al menos hacer escuchar eso, estaba ahí caminando a lado de ella.
—Hola Milli —Hola Ámbar, perdón por no invitarte, la reina se puso en plan que solo mi familia fuera, no lo tomes personal —No, eso lo sé, tu me lo dijiste y confío en ti, ¿Cómo te fue?
—Normal, además, estoy más cerca de darte tu regalo, solo espera un poco más, ¿Si?, además que hay ciertas cosas de las cuales me alegra que tú y tu familia no sean así… —¿?
¿De acuerdo?, Gracias Ámbar era de esas chicas recatadas, normales y que podías ver en cualquier lado, la única diferencia con ellas es que con los demás parecía más normal, mientras que con Amarilis era incluso más abierta que una persona normal… —Ambar, ¿Puedo hacerte una pregunta así, así honestamente?
—Dime —¿Por qué me soportas tanto?
—…
¿?
¿Cómo?
—…
No, nada, creo que fue una pregunta tonta, olvídalo Las dos siguieron hacia el salón.
Pero aún así, se había creado algo de incomodidad.
—…
Antes, antes de conocerte… —dijo Ámbar—, cuando era más pequeña y me había mudado a este país, a esta ciudad… tenía un lugar especial, uno donde podía estar en silencio… me gustaba el silencio de ese sitio, por qué así no podía escucharlos… Ella empezó a hablar y claro que ella podía saber a qué se refería con eso último, la razón por la que su familia se fue de Greznard.
»Cada vez que salía… tenía que ser con mis padres, tenía miedo de la gente, de mi alrededor… odiaba mi cabello, su color… lo odiaba por qué pensaba que como había escuchado que hay gente que aborrecía a los que son así… era mi culpa Amarilis quería decir algo, pero se quedó callada, era un momento donde Ámbar posiblemente no sabía que estaba hablando tan abiertamente.
Cómo pasó con Tyler y su obsesión, con Kyrla y su necesidad de ayudar a todo mundo… incluso Stone con su familia… Ámbar también tenía sus propios problemas más allá de donde un libro podría describirlo.
»Así que… traté de ver las formas en las que podía evitar dar problemas, incluso llegué a tratar de cortar mi cabello, pero mi padre me detuvo… nunca lo había visto tan preocupado en mi vida y le prometí no volverlo a hacer…— dijo con un ambiente melancólico y de culpa en su voz—, por eso ese lugar era mi favorito… podía hacer cosas que no lastimarían a mis padres… pero igual no sabía qué hacer con lo que sentía, con esa presión que yo misma me puse… pero luego llegó el momento de la fiesta, esa fiesta que cambió mi vida Dijo y miró a Amarilis.
»Cuando paso eso, yo trataba de hacer lo mejor posible por qué mi pensamiento no fuera el que tuviera la culpa, mis padres actuaban como adultos y yo quería hacer lo mismo pero… aún así quise pasarla bien con al menos una forma tranquila de no pensar aunque sea de esa manera pero… no se puede evitar todo, ¿No?— preguntó cómo si aún con lo que pasó al final, le doliera todavía —, estaba desesperada por detenerlos, habían aparecido de la nada y pensé que era inevitable lo que estaba por pasar, me hundí en mi misma por ello y llegué a aceptar eso, a rendirme pero… apareciste como un torbellino, haciendo cosas que jamás esperé y menos en ese momento Sonrió tranquilamente, soltando su pensamiento.
»hiciste cosas que en absoluto nadie podía haber hecho y todavía demostraste que ellos eran los equivocados… no sabía cómo sentirme por algo que nunca pensé que pasaría… después me esforcé en hacer algo al respecto y me alegro haberlo hecho pues con lo del Día de la Revelación, quise volver a intentarlo, ahora con menos miedo, me enfrente a esos mismos niños… pero aún tenía miedo de ello y lo que pasó… para mí sorpresa, Kyrla apareció ahí, siendo igual de diferente como yo pero con más valentía que yo misma, pensé que incluso con eso se calmarian pero son niños, no sería suficiente… hasta que escuché tu voz, volviste a hacer cosas que incluso supe que hablas mejorado y yo… yo solo me quedé mirando eso desde mi lugar Ámbar suspiro tranquilamente.
»Mirando cómo a pesar de que tuvieras la magia negra de Necromancer, observando cada acción en las demás fiestas sin importarte lo que dijeran, sin siquiera medir palabras… todavía podías ser tú, tan libremente, tan fuera, tan… tan fuerte como yo quería ser… pero sabía que no iba a lograrlo, comprendí que tú eras tú y yo era yo, pero aún así quería seguir observandote aunque sea de esa manera… Ella se detuvo y Amarilis también quedándose de frente a ella.
»No te soporto por qué te admiro, no te soporto por qué quiero que me protejas, no te soporto por qué sea algo que no quiera realmente hacer… te soporto por qué simplemente quiero ser tu amiga, estar contigo, disfrutar contigo, compartir contigo, por qué si me permites decirlo, Amarilis, quiero que seas mi lugar especial, aquello por lo que quisiera que tú también me veas así, alguien de confianza, aún si eso te molesta —No me molesta, simplemente no quisiera que dependieras de alguien a ese nivel… ¿Solo podemos ser mejores amigas?
—Entonces mejor amiga, me guardaré mis cosas para mí y tú te guardas las cosas para ti, ¿Que tal?
—Por favor —De acuerdo Amarilis sabía perfectamente y más que nadie, que Ámbar se había enamorado perdidamente de ella, nadie podía soltar algo así de esa manera si no tuviera claro cada uno de sus pensamientos, sabía que ella era así, lo había leído en el libro, pero no esperaba que hubiera ocurrido tan rápido… «De todas maneras ella sabe mis secretos y yo hablo más tranquilamente con ella que con alguien más… ¿De eso se trata la amistad?
Por supuesto que no» pensó «Pero tampoco es como si fuera malo el pasar tiempo con ella» Podía decirse que apreciaba a su manera el modo de Ámbar aunque estuviera loca por ella… así que por el momento podía dejarse llevar por ese tipo raro de amistad.
Entraron al salón de Ámbar y ella se sentó en su lugar.
—Si, ah, cierto, hay una cosa que deberías saber —Dime, creo que me falta saber qué ha pasado mientras no estaba —…
Bueno… ya sabes, es sobre Tyler y Kyrla, como siempre —¿Ahora qué hizo?— preguntó pensando en todas las posibilidades —Nono, nada malo… o al menos así puedo verlo yo, los demás también están dudando si estuvo bien —¿Y eso es?
—…
Bueno, fue a por la espada del Caballero Sagrado Crocsald Y hubo un pequeño silencio.
—…
A, está bien —…
¿Eh?
—¿…?
¿Que?
—Es solo que… pensé que te enojarías, sabes que el lugar está rodeado de bestias y Mabestias que tratan siempre de destruirla… —Lo sé, así como los demás lo saben —¿Entonces por qué haces como si no te importase?
—No es que no me importe, es que simplemente, como lo dejé hace una semana, no puede pasar ni de la primera línea de las Mabestias, ¿No?
—…
Cierto, todas las tardes se va… hay un puesto de avanzada en el bosque —Dejalo, cuando realmente vea que está exagerando, ahí lo detendré… cierto ¿Y Kyrla?
—Ella también ha estado ocupada, cuando no está entrenando con su bastón, va con él, así que por lo mientras es la razón por la que algunos piensan que está bien y otros que está mal… ¿No podrías hacer algo?
Amarilis sabía a lo que se refería pero… —No, por el momento quisiera saber que pasará, además, confío en que él podrá hacerlo, solo no debería ser tan apresurado —…
Está bien —Gracias por decirme —Volveré a mi- Inesperadamente la puerta fue pateada y la única a la que se le podía ocurrir algo así estaba en su lugar.
—¿!!?
—¿!Eh!?
Para sorpresa de todos, era Kyrla quien lo hizo, para después mirar a dónde estaban Ámbar y Amarilis.
—!Volviste¡ Tenía en sus manos el nuevo accesorio o arma para su trabajo como Santa.
Un bastón sencillo, como un cáñamo pero de grabados de distintos colores, formas y figuras, podía verse que era resistente por el grosor y poderoso por la simple presencia que hacía que Amarilis se sintiera algo intimidada inconscientemente al ser contraria a la magia de la luz.
»!Amarilis!
¿!podrías venir conmigo¡?
Te necesito —¿Eh?
Y sin dejarla responder la tomó de la mano, apenas logrando levantarse, ella por su parte tomó a Ámbar de la mano y las tres salieron de ahí corriendo… para dirigirse a los terrenos de la iglesia.
Ahí estaban un grupo de sacerdotes, soldados y podía verse alguien importante del castillo.
—!Aquí está¡ ¡La he traído!
—…
—…
Nadie que no fueran ellas tres entendían qué estaba pasando.
—Ella —¿Ella?— preguntaron ellos —¿Tú?— preguntó Ámbar —¿Yo?…
no sé qué piñas estoy haciendo aquí o que pasa como para que digan eso —Ah, lo siento, es un asunto sobre mí y quería pedirte un favor —¿Y ese es?
—¿Podrías entrenarme?
¿Por favor?
—…
—…
—Espera ¿Qué?
—Espera ¿Qué?
—Sigo diciendo que está es una muy mala idea— dijo uno de los sacerdotes antes de siquiera una explicación —Mmhm, yo no sé, tengo mis dudas — dijo una monja ya adulta mirando Amarilis no con desdén sino simplemente como si fuera alguien más —¿Dudas?
Madre Intercesora, ella es una Necromancer, está en su magia y escrito que la Santa no puede congeniar con algo así, no es por nada niña pero relacionarte con la señorita Kyrla es imposible —Sin problema… pero pensé que sería algo más importante, sin ofender Kyrla pero, sabes que no soy buena enseñando… ya lo intente una vez y no fue nada bonito —¿A tu hermano?— preguntó Ámbar —Tiene una cicatriz en la espalda de una bayoneta, no me preguntes de dónde la saqué una bayoneta por qué no me acuerdo —Aun así pienso que podrías hacerlo— dijo Kyrla—, tanto ustedes cómo yo hemos visto lo que es capaz —Así es, pero la seguridad de la Santa es prioridad, podría ser buena idea pero… —No, si me disculpan, quisiera por favor que dejen de decir eso, soy la Santa y lo acepto tal cual a sido mi destino, pero no quiero ser tratada como una flor en un invernadero— interrumpió ella—, a la Santa que logré invocar, Beatriz, vivió en tiempos oscuros de guerra y ella hizo lo necesario para que todos pudieran salir de esa situación, a la Santa Dreodora en primer lugar la condenaron de envenenadora pero de no ser por sus habilidades, no tendríamos la medicina que hoy ocupamos, así como ellas dos, quiero ser tratada para lo que viene, para lo que quiero y se necesita, ustedes lo vieron, soy fuerte, pero quiero serlo más y seamos honestos, nadie que no sea ella podría enseñarme sin que piense que va a ser castigada —Oye Los sacerdotes y soldados dudaron de esas palabras pero era verdad en ciertos aspectos.
—Tengo mis dudas pero… quiero ponerla a prueba —¿Al menos pueden pedirme mi opinión?— preguntó Amarilis —Deberías estar honrada de que estemos permitiendo algo como esto— dijo un sacerdote no molesto pero si interrumpiendo lo que ella quería hacer —No lo estoy Y la misma monja caminó hacia ella.
—Nos veremos en media hora en los campos de entrenamiento de los soldados —…
¿Al menos alguien me está escuchando?
—Anda, ve a cambiarte— dijo un soldado —¿Hasta eso les ha dicho?— preguntó Ámbar La media hora pasó, Amarilis estaba en dónde le habían dicho, claramente con su ropa deportiva, la que luego usaba cuando combatía contra Stone, pero solo los de la escuela habían visto eso.
Los soldados y demás personas ahí no.
—Puedo escuchar cómo se están quejando de como me veo —No puedes culparlos si nunca han visto lo que haces cada mes, Mily — respondió Ámbar Habían quienes juzgaban lo que usaba, otros de cómo se veía y claro, los que solo venían a ver qué pasaba.
Del otro lado estaba la misma monja pero vestida de distinta forma y manera.
—Tal vez no tenga derecho, pero quisiera saber al menos por este momento si puedo ir con todo, justo como en mi época juvenil — dijo a Amarilis —Claro, si eso la hace sentir satisfecha, pero debe saber que yo no soy de las que se dejan tan fácil tampoco Aquella monja tenía una armadura casi tal cual como las que luego se presentaban en videojuegos, la única diferencia era que no tenía casco, era más flexible pero robusta en los puños y piernas, una protección en el torso así como la cadera, solo priorizando lo importante, el único adorno en esa mujer mayor era un collar o adorno rodeándole la frente como una tiara delgada.
«El hecho que no tenga un casco o un arma en las manos es una invitación a atacar, pero… diciendo eso yo estoy segura que realmente no se dejará golpear tan fácil» pensó Amarilis —Entonces… — dijo la monja y se inclinó—, la Madre Intercesora, Valibets Artros Frest, a su servicio Amarilis también lo hizo.
—Amarilis Faldone Dramull, encantada Y las dos se prepararon.
—Entonces, señorita Amarillis… con su permiso Valibets desapareció y Amarilis levantó una mano a un lado, deteniendo una patada de giro que venía con mucha fuerza a un nivel que incluso el aire alcanzó a los que estaban algo lejos de ahí.
—Vaya… me hubiera gustado conocerla de más jóven Valibets pareció sorprendida por un momento y en la inercia dió otro golpe de giro cambiando el pie a un golpe al centro, pero Amarilis la desvío a la misma velocidad que iba a ser impactada.
Pero no terminó ahí, usando la misma fuerza intentó dar un golpe de puño al rostro de ella… lograndolo, pero siendo sujetada de la ropa para ir más atrás.
Se escuchó tanto el primer impacto como todos los demás, incluso el intento de rodillazo que dió Amarilis al estómago de Valibets pero que fue bloqueada por las dos manos de ella.
Haciéndola retroceder un poco para solo ser cazada por Amarilis con un golpe directo en diagonal hacia abajo, que la hizo ir más atrás… para después ver qué un poco de sangre salió de su frente… —Esta niña… Amarilis solo se acomodo nuevamente en una postura de boxeo.
Las demás personas no respiraron, incluso unas querían quejarse de eso pero las otras las fallaron enseguida.
—Se supone que estamos siendo serias, ¿Por qué aún así me está poniendo a prueba?— preguntó ella—, le estoy diciendo que yo si me dicen no te contengas, lo hago Valibets sabía que era verdad.
Así que solo se limpió su herida con su mano y también tomó una postura diferente a la que Amarilis estaba acostumbrada.
—Lamento si fui impertinente, solo quería saber si realmente te tomarás en serio esto, así que, vamos, haz que estos huesos viejos recuerden esos tiempos buenos por favor «¿Alex se sentiría raro y orgulloso?» Volvió a tomar una postura, Valibets también, las dos se quedaron quietas un momento… hasta que Valibets se acercó, pero lentamente, poco a poco.
Amarilis la siguió de frente sin bajar la guardia… la gente alrededor miraba eso pensando obviamente que sería un cuerpo a cuerpo… pero había algo más.
Era como si las dos a propósito, no quisieran detenerse hasta estar casi pegadas.
—Oye oye, no hay forma en que- Y solo estando a pocos centímetros, Valibets dió un golpe, Amarilis lo esquivó estando literalmente frente a ella, pero contraatacó casi al mismo tiempo, haciendo que Valibets haga lo mismo, más golpes más esquivos, todo solamente de la cintura hacia arriba sin apenas mover los pies, solo dejándose llevar meticulosamente y de una manera muy peligrosa pero segura de un golpe realmente directo, certero y claramente doloroso.
Todo siguió su curso por momentos, momentos eternos, hasta que la edad fue una tramposa.
Valibets titubeó solo un momento mientras tiraba un golpe, Amarilis siguió adelante y la sujeto para golpearle el esternón muy fuerte, pero aún con el dolor, Valibets atacó haciendo su cuerpo hacia el frente, derribando al pasar por encima a Amarilis y lograndolo, pero en el impulso ella colocó los pies más arriba, cayendo horizontal pero con los pies en el suelo antes del cuerpo y sosteniéndose como podía de los brazos de Valibets.
—Es una lastima Acercó las piernas y dió un giro aún cuando estaba mal acomodada, haciendo girar el cuerpo de la Madre Intercesora justo como Amarilis había quedado solo segundos atrás.
Levantándola después y azotando su cuerpo al suelo lo más fuerte que podía.
»No creo encontrar a alguien que haga lo mismo que usted Nadie respiró, Valibets apenas podía levantarse, todos pensaron que podía terminar con eso pero algo más había pasado.
Amarilis no podía sentir las manos, había sido algo más allá de un simple golpe… eso le gustaba.
»Otro poco más y podía quedarme sin movilidad en mis brazos… Solo Kyrla logró saberlo, Valibets de alguna manera intentó sujetarse justamente de los puntos débiles de los brazos de Amarilis, de ahí la razón de la rapidez de ella en ese golpe.
—Ingenioso Estaba algo distraída, pero no del todo completamente.
Valibets se acercó nuevamente, Amarilis estaba moviéndose de lado a lado lentamente, hasta que lo hizo.
El siguiente momento fue decisivo para ella, nadie notó como paso pero el sonido fue más que un golpe, un látigo, algo cercano a ese sonido de un látigo de cuero impactar la piel ya sea humana o animal, era inconfundible y al siguiente momento, Valibets estaba en el suelo presionando la tierra a más no poder, apretando los dientes y sintiendo la sangre en la boca por gritar, mientras Amarilis no se había movido de ese lugar.
—…
Ese sujeto tiene razón, este movimiento es para cobardes sin honor… pero bueno, soy la villana de todas maneras Sin dejarla reaccionar, el segundo golpe vino, incluso podían y pudieron ver la expresión de Valibets mirar la mano directamente a la zona más desprotegida de ella, más solo reaccionó siendo impactada del costado, ahí si no pudo evitar gritar aunque enterrase la cabeza en el suelo como avestruz.
»…
Ya puedo mover un poco las manos Realmente se estaba dejando llevar demasiado, cualquiera pensaría que estaba jugando pero… podían ver qué no tenía en absoluto un punto débil aunque se mirase distraída.
Valibets se levantó del suelo aún algo sentida por el tipo de golpe.
—No se que fue eso pero… dolió más de lo esperado —Pequeños trucos, pequeñas cosas, no le de importancia… pero bueno, esto es una prueba y debo ser más directa, así que… — dijo y puso la mano a un lado como si quisiera tirar dados al frente —,[ᚱᚨᚠᚨᚷᚨ ᛞᛖᛋᛁᚾᛏᛖᚷᚱᚨᛞᚨ] Hizo ese movimiento y Valibets se movió lo más rápido que podía, el suelo frente a ella se desintegró, una ráfaga de aire movió el suelo convirtiéndola en polvo.
—¿Eh?
—¿Ah?…
Eh, eso fue… —[!Lanzas¡] En el giro Valibets lanzó algo igual y varias luces aparecieron a su alrededor, Amarilis saltó a un lado y volvió a hacerlo pues el primero era tanto un ataque como una finta para el segundo golpe.
—Cerca Y al mirar nuevamente al frente vio otra más pero detallada y no simplemente como un rayo de luz.
—!La tiene¡ Pero fue detenida de golpe por el antebrazo derecho de Amarilis.
—!No¡ ¡Aun no!…
¿Pero cómo?
—!Miren!
Una niebla de púrpura oscuro estaba cubriendo su brazo solo en esa parte.
—Bastante cerca Y el ataque no se detuvo ahí, volviendo a esquivar y contener, todo estaba pasando demasiado rápido y nadie quería perderse ningún momento de eso.
Aquella lanza poco a poco tomaba más forma, pero la defensa de Amarilis no había cambiado en absoluto… hasta que decidió cambiar de estrategia, en el siguiente golpe entregándose de frente… siendo atravesada por la lanza en su brazo… pero sin dolor alguno, sin expresión de dolor, sin sangre.
—Vaya… En el momento de sorpresa ella dió un paso adelante con el puño cerrado y Valibets se hizo hacia atrás, pero Amarilis la siguió sin dejarla pensar por momentos, el golpe con esa misma mano la mando un poco lejos, rodando y después levantándose con dolor.
Amarilis aún tenía la lanza en su brazo, pero la quitó al tocarla y todos vieron que ella estaba bien… Nadie sabía cómo.
—…
No pensé que los Necromancer eran más de ataque a distancia… veo que a ti no te gusta mucho eso— dijo Valibets recuperándose un poco —En gustos se rompen géneros, solo aprendí magia para mí misma, para poder defenderme de personas como usted o quién quiera un poco de mi a la fuerza, no lo hago para impresionar a nadie, solo para sobrevivir, así que, ¿Es suficiente?
—Solo algo último Sacó un libro de alguna parte de su armadura y arrancó la mitad de las hojas.
—!
Madre Intercesora¡ !Usar ese contenido de hojas es muy peligroso¡— gritó un sacerdote —No pude demostrar lo que soy en físico, quiero ver si al menos puedo hacerlo así Toda la demás gente se alejó un poco más de ese espacio.
Incluso Ámbar que había estado casi pegada a eso.
Las hojas volaron al frente haciendo un círculo al seguirse unas a otras hasta hacer un remolino vertical.
—”Diosa Salome, que proteges a todo aquel que junte y honre tu legado, deja que está alma que ha mantenido tu fe enfrente de tus hijos tenga la misericordiosa valentía para enfrentar esta prueba, que aunque sencilla, pueda tener la certeza de que a quién enfrentó sea como tú siempre has dicho, valerosa, honesta y amable aún cuando no sea así” Del círculo apareció una especial de angel en armadura, pero uno muy distinto a los que Amarilis estaba acostumbrada… era más relacionado a los originales que a los representados en pinturas… —Así que así se ven aquí… Tres cabezas de un mismo rostro, tres pares de alas sin estar necesariamente pegadas a la espalda, un solo cuerpo, una espada flotando a un lado y una balanza, una toga en conjunto con una armadura y dos halos rodeándolo como si fuera una órbita visible a su alrededor.
Se veía bastante tranquilo y a su vez algo amenazante.
Todos a su alrededor (menos Amarilis) se inclinaron o se arrodillaron.
»Quisiera preguntarle a ese sujeto si me meteré en problemas con otros como él… Repentinamente del suelo salió un tipo y tenía una hoja en su boca, ella sabiendo que estaban mirándola, los ignoró, el topo después volvió a su agujero y desapareció.
°No hay problema, está cubierto, solo no exageres mucho° —Si él lo dice El ángel tomó su espada y la apuntó hacia ella.
^^Soy un Paladín respondiendo al llamado, solo haré esto por qué es necesario para el bien de la humanidad^^ —…
Si usted dice eso, debería hacer lo mismo también Hizo aparecer los anillos en su mano y se quitó uno.
»Disculpe por no hacer más que esto, no quiero problemas innecesariamente, así que solo será una, ¿Si?
Ella estaba actuando como si fuera alguien más, pero el ángel no recriminó nada, por qué era necesario.
Todos los demás no perdían detalle de algo como eso.
»Aquí voy…— dijo y presionó su puño de la misma manera como el primer hechizo, pero podías sentir la magia acumulándose ahí mismo, como si fuera una aspiradora absorbiendo todo lo que podía tener al alcance.
»!Black Hawking¡ Con el mismo movimiento hizo aparecer una esfera, pero ésta iba volando lentamente hacia él… todos se quedaron en silencio, era apenas del tamaño de una pelota de playa.
—¿Que se supone que… Y está repentinamente se movió… pero como si algo más estuviera dentro, quisiera salir, convulsionando, moviéndose de una manera tan loca que era como ver una pelota super elástica en una caja transparente sin poder detenerse.
El Ángel Paladín reaccionó rápido y con la parte plana de su espada trató de arrojarla hacia arriba, pero incluso tuvo dificultades para eso.
Haciendo más fuerza hasta que logró levantarla más y arrojarla con todas sus fuerzas hacia arriba, todos miraron eso e instantáneamente más allá de dónde había desaparecido… todo se volvió oscuro en un radio de 3 kilómetros sobre ellos, un plato oscuro que absorbió la luz, las nubes, todo lo que podía estar ahí desapareció, incluso por momentos se vieron las estrellas del espacio exterior aún siendo de día.
Todo solo duró unos diez segundos, solo aquellos que miraron desde el principio ese momento sabían que había pasado, los demás aunque les tratase de explicar, nunca lo creerían.
—¿Con esto ya es suficiente?— preguntó Amarilis colocándose nuevamente su anillo en su dedo ^^¿Querías matar a todos?^^ —Si así fuera usted me hubiera matado al instante de haber hecho eso ^^Eres lo que esperaba, si esto fuera otra cosa, haría más por el bien de todos^^ —Por algo dije que no quiero problemas innecesarios… El paladín descansó su arma en su espalda… ^^Ya veo, tu propósito va más allá de lo que puedo interferir, por el momento te dejaré en paz, pero si veo que eres una amenaza… iré a por ti sin dudarlo^^ —¿Es una promesa?
^^Es un aviso^^ Y una de las cabezas se dirigió a la monja.
^^La Diosa dice… “hagan lo que prometieron, me retiro”^^ Y desapareció en un destello dejando detrás de sí un par de plumas de sus alas.
Todo después volvió a la normalidad… o casi era así.
—La prueba ha terminado, puedes hacer de la Santa Kyrla, una de las mejores como ella ha deseado —¿Están seguros?
Acaban de ver cómo me comporte con ese angelito, si realmente quieren que haga esto… bueno, se los dejo a su imaginación— replicó ella con la confianza de siempre—, además y como saben, soy del otro lado, así que… —Si la Diosa lo ha dicho, su palabra debe ser llevada a cabo… —Si usted lo dice… empezaremos mañana temprano, por ahora creo que es mejor que disfrute de su tiempo libre, iré a hacer unas cosas— dijo sacudiendo sus manos —!Ah!
!
Amarilis¡— gritó Kyrla corriendo hacia ella —¿Qué pasa?
—!Gracias por aceptar¡ —Si, no hay problema, pero en serio, no te lo dejaré fácil, no me gusta dejar las cosas a medias —¡Si!
—Ahi hablen entre ustedes, yo me voy.
Vámonos Ámbar —Voy Ella la siguió ante la mirada de la gente que estaba ahí.
Y por supuesto, esto haría llamar más la atención que antes… pero era también parte de su plan de larga duración.
—No sabía que eras tan fuerte, Mily —No lo soy, ese sujeto fácilmente pudo haberme borrado incluso con un suspiro… solo actuó para que yo hiciera esto —!Pero eso es mentir!
!los ángeles no pueden hacer eso!
—No es mentira si uno de los dos no dice nada, no es mentira si la acción que haces tiene algo en común con otra… Eso significa que tengo que hacer que Kyrla sea incluso lo más que se pueda a ser igual a la Santa Beatriz o todos estaremos perdidos, la misión de nosotros dos tiene un punto en común… por eso dijo todo lo demás al final —…
Por la Diosa, ¿Y ahora?
—Tengo que asegurarme que el otro idiota no muera por lo que está haciendo, ¿Me cubriras?
—Siempre —Gracias, luego te lo compensare Se transformó en su armadura y se fue por otro lado, dejando sola a Ámbar.
—No es necesario
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