El Exilio de la Villana - Capítulo 27
- Inicio
- Todas las novelas
- El Exilio de la Villana
- Capítulo 27 - 27 Lejos del Tercer Impacto 2
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
27: Lejos del Tercer Impacto (2) 27: Lejos del Tercer Impacto (2) —Así que fuiste tú, tú provocaste la desgracia de mi maestro… ya veo, ya veo, por eso me dió curiosidad ver esa tranquilidad en tu rostro —¿Estás enojado por eso?
—¿Enojado?
¿Por qué?
¿Crees que quiero venganza?…
Pff, para nada, es más, quiero agradecerte en cambió, gracias a lo que hiciste, él se volvió más de lo que fué, se volvió algo que yo deseo ser… pero tuve que matarlo, nadie puede ser eso más que yo y estoy dispuesto a hacer lo necesario para eso… así que no, no estoy enojado… pero si molesto de que creas que puedes conmigo —…
Hasta Kyrla tragó saliva pero no lo dejó ver.
—Señorita Kyrla, haga lo posible por ayudarme y si ve que no puede, huya hacia dentro, es una orden —…
Ella no respondió, pero solo se preparó con su arma.
—…
Bueno, ya que no te vas, déjame terminar esto {****} De la nada un rato apareció de encima de ellos, pero fue repelido de golpe con las manos del director.
»… vaya Este a su vez tomó una postura de pelea pero en modo defensa primero.
»… entonces no por nada hiciste lo que hiciste… bueno, entonces yo tampoco jugaré Enseguida desapareció, su asistente se quedó ahí al igual que Kyrla en su lugar.
Atrás podía escucharse el caos de varios encuentros, el sonido de las explosiones así como gritos de guerra y encantamientos rápidos de todo tipo.
Pero el director se quedó ahí, y después en un movimiento muy rápido, apareció en otro lado con la mano extendida, ahí mismo un trozo de piel salió disparada hacia adelante.
—*!Guh¡* Esa expresión y quejido vino después, pero no era el final, enseguida dió un paso a un lado y desvío lo que parecía ser otro rayo más, incluso más fuerte que el anterior… y no había terminado, pues el rayo se curvo lo bastante rápido como para que apenas en un parpadeo volviese dónde fue “tocado” para impactar de lleno contra el director.
Pero en ambos no hubo reacción de sorpresa, salvó en uno que lo dejó ver en sus palabras.
—…
Pensé que estabas bromeando con lo que dijiste de mi antigüo maestro… veo que es verdad El director recibió el golpe, pero lo resistió como pudo sin poner las manos.
—Cuando hablo en serio, lo hago— dijo volviendo a la defensa —…
¿Por qué entonces no atacas como dijiste que hiciste?
Tenías la oportunidad pero no lo hiciste —Por la misma razón que tú no estás tomando en serio está situación El director aunque no se viera, tenía igual su mirada puesta en aquel ayudante que estaba parado justamente donde antes estaba ese sujeto.
Algo le decía que iba a pasar una aún más seria si se movía más allá del rango donde estaba Kyrla.
Todo se resumía en los movimientos que estuvieran dando.
—…
Cómo sea, si así lo quieres hacer, entonces cumpliré tu deseo para que no estorbes Y todo se volvió un poco más grande en cuestión de la situación, los vidrios y parte de las orillas de los pasillos explotaron, Kyrla seguía ahí pero no evitó mirar hacia atrás de ella, varios escombros volaron hacia encima de ella y se resguardó con su magia, muchos otros fueron disparada hacía más enfrente, pero ese ayudante no se movió, cada golpe que le era dado por una parte del concreto le daba o le caía encima, pero no se movía aun así, era claro incluso en los golpes, se veía demasiado absorto en seguir ahí que en quejarse o quitarse de ahí.
Ni que decir de ese sujeto que estaba peleando contra el director, algo había cambiado en él de una manera extrema y extraña, si antes podían verse algunos impactos y defensas, ahora podía verse que al director le costaba más trabajo el llegar incluso a su rango de ataque.
—Es raro… No había nada extraño en él, por mucho que Kyrla lo intentase al sentirlo como algo más, era imposible, no era porque podía hacerlo, era por qué el alrededor era magia negra… pero sobre él, no había nada, ni negra o cualquier otro tipo, sabía que posiblemente los otros eran igual a él, por qué el caos no era tan fuerte como una batalla campal o más allá de eso.
Pero aún con eso, era claro que no debía quitarse o alejarse de ahí, algo los detenía… hasta que fué tarde.
No lo sintió en absoluto hasta que estuvo a centímetros de ella, haciéndola moverse a un lado lo más rápido que podía de un salto y cubriéndose con su báculo.
El impacto detrás de ella fue grande, casi ensordecedor, pero más que nada, mortal.
—¿Eh?
¿Qué?
Algo le decía que no estaba no haciendo nada, era algo más.
Algo que no podía notar, pero era lo bastante rápido como para igual de comprender.
Más impactos aparecieron pero del lado contrario, justo por donde esos tipos estaban, los pasillos se llenaron enseguida de lo que ella esperaba en un principio escuchar, pero sabía que no eran de parte del enemigo, eran sus compañeros.
—!Maldito tramposo¡ Uno, solo uno de esos tipos salió disparado con el cuerpo cortado casi a la mitad, volando, aún vivo, pero una espada que apareció por ese mismo lado y terminó con el partiéndole la cabeza de un tajo.
»!
Director, Kyrla, Todos¡ ¡Esos tipos están recitando hechizos en voz baja!
!No se confíen nada y solo ataquenlos— gritó Stone desde ese mismo lugar Después regresó a su lugar mientras la información era dada.
—Pense que el segundo lugar sería un idiota, veo que no es así — dijo ese sujeto El director seguía intentando atacarle como podía pero entendió.
Ese sujeto era inteligente, podía moverse y lanzar magia y eso era complicado si uno no se lograba concentrar.
Kyrla enseguida también podía sentir esa dificultad, para ella lanzar magia de luz no era tan fácil si el otro podía hacer encantamientos más rápido.
Toda la situación era difícil, era como un juego de cartas donde solo un lado no sabía cómo el otro iba a moverse.
Y solo estaba aumentando, pues el aire estaba empezando a faltar… error, a ser más pesado, seguía ahí pero no podían casi respirar y no se lo atribuían al cansancio, era otra cosa.
—!Me encargo¡— gritó Kyrla desde su lugar Y de su espalda apareció la Santa Beatriz, iluminando todo… pero algo era distinto en eso… igual a como lo había dicho Amarillis esa vez.
—Que gracioso, creo que ya encontré tu problema —¿Problema?
—Yep, mira, lee toda esta página Amarilis y Kyrla estaban en las afueras de la iglesia donde la segunda entraba.
Amarilis estaba leyendo un libro exclusivamente de la iglesia y la Santa, pero debía saber algo si quería ayudarla, por lo que a regañadientes tuvieron que darle información.
—…”La Santa Beatriz fue conocida como la más aguerrida y fuerte de todas las Santas, comandando ejércitos en momentos donde se necesitaba y levantando la moral a todo aquel ayudante, soldado y capitán que lo necesitase… —¿Entendiste que es lo que te pasa?
—…
¿Necesito más fuerza?
Y Amarillis no dudo en golpearla en la cabeza con su abanico.
—¿Tienes nueces por cerebro o qué?
¿En serio se supone que yo debo decirlo?
—…
Es que- Y le dió otro golpe.
—…
La Santa Beatriz no funciona para nada que no sea la guerra… me disculpo si está escuchando pero es la verdad… tienes la magia para curar por qué así es la magia de luz, pero usarla en gran medida, más allá de dónde queremos, requerirá algo más que eso y Beatriz es solo para la moral, la resistencia física que ellos tengan, por ello es que no podías con Sisi, pudiste con los Semi-Humanos, o incluso un poco con Tyler por qué tus emociones solo fueron el aguante, el soportar y ser fuerte, pero más allá de eso, nada más, algo como para curar o atacar maldiciones con magia negra es totalmente necesario que uses algo más que lo que ya tienes —…
Pero… ella es la única que ha respondido —¿En serio o al menos lo has intentado?
—…
No Y le dió otro golpe.
—Hasta que no vea que lastimas a Sisi, no llamarás a la Santa Beatriz, si es que es una situación de emergencia, si, pero como dije, hay cosas para las que otras sirven y otras que no Y volviendo al presente.
Todo se veía aún más animado, pero igual el efecto del domo empezaba a pelear contra el efecto de la Santa Beatriz.
Podía escucharse que la situación detrás y delante de ella volvía a solo estar equilibrada, pero hasta ella sabía que no iba a durar mucho tiempo.
Más cuando el sujeto frente a ella no paraba de lanzar magia negra hacia ella.
No quería moverse y hacer algo, sabía que posiblemente habían más cosas que esos tipos estaban guardando, y no quería ser tomada nuevamente por sorpresa.
Hasta que escuchó un impacto y después un sonido de algo rodando.
—!Director¡ Ella trató de curarlo pero algo la detuvo, más bien, era como si algo se lo impidiera de golpe »¿Eh?
¿Qué es?
—Vaya, no creo que funcionase— habló el otro tipo Ambos lo miraron y aunque se veía bastante lastimado, parecía no importarle en absoluto, pues se reía con la boca ensangrentada y moretones en su cuerpo, pero estando de pie.
—No diré que es por qué lo tengo prohibido pero… digamos que un mundo nos vigila, incluso aquí —…
—…
No entendían eso pues fue ambiguo, pero era claro que lo que hizo era tal cual contraparte de la magia de la Santa… —Si me disculpan, iré por lo que vine Y desapareció.
—!
Señorita Kyrla¡ ¡Debe detenerlo¡ ¡Deben hacerlo¡ —!Pero usted- —!Yo no importo, si ese sujeto obtiene el libro… estamos condenados¡ —…
Kyrla realmente no sabía que hacer, no quería volver a repetir lo que pasó en la aldea Semi-Humana, no quería que la advertencia fuera en vano, debía hacer algo… tenía que hacerlo… pero… Sacó algo de su bolsillo… no quería volver a deberle algo pero… tenía miedo, un miedo de fallar y quería saber qué hacer.
—Lo lamento, no lo dejaré morir… pero a su vez… no soy la única que le molesta que la hagan enojar Y de su mano sacó un palito, era de esos que sostienen una paleta helada y lo rompió a la mitad.
Todo enseguida volvió a quedar en silencio… pero un silencio distinto… —¿Que fue- Y enseguida de entre las ventanas varios de estos tipos salieron disparados sin poner las manos al caer, varios vidrios, varios cuerpos, todos golpeados tan rápido que parecían haber estado juntos en una licuadora.
—!
Aléjate Aléjate¡ Ese mismo tipo apareció por una de las ventanas intentando correr, pero una sombra apareció por el frente y lo devolvió por donde quería con un palo de madera.
Más ruidos, más desastre y más que nada gritos del tipo balbuceo.
*Kuyahaaa!* —!Alejenlos de mi¡ —!
Auxilio¡ —!No me contrataron para esto¡ *Kyi!!!!* *Kyuuu¡¡* —!Esto no debería existir¡ Otro grupo salió por otras ventanas y encima de sus cuerpos estaban esas cosas que los atacaron, pero no tenían forma posible para describir por el momento por qué en el aire tomaron impulso y volvieron dentro pero por la pared al estilo caricatura.
—¿Que son- Kyrla solo estaba concentrándose en lo suyo, sabía que esa sensación incómoda podría molestarla de ahora en adelante… Pero en ese momento solo quería superar el tener a alguien que me pudiera salvar en ese momento.
Así que aunque fuese lo que fuese que no le impedía curar al director… iba a enfrentar como sea.
—Respira hondo… Y puso las manos en el cuerpo del director.
Hasta el mismo vio el choque de la magia negra con la magia de luz, podía sentirlo, pero así como también ver el rostro de dolor de Kyrla, ella teniendo los ojos cerrados.
En la mente de ella podía verse en un espacio negro, con ella aún con miedo, pero decidida aún sin saber que hacer, a lograrlo… hasta que sintió algo, no era Beatriz, podía sentirlo, era algo… alguien más, alguien totalmente distinto a lo que ella había aprendido pero… a pesar de verla no podía del todo describirla… más su voz sí que podía escucharla, algo dulce, amable, fuerte a su vez y más que nada… maternal.
—Recuerda lo que sentiste, esa mirada, esa sensación, esa pequeña victoria, hazla conforme a tus necesidades, sabes hacerlo, por qué nunca te rindes, no puedes hacerlo… no hasta alcanzar lo que quieres y lo que quieres… está bien, por qué cada una es diferente, y tú eres especial por qué lo que quieres, es lo mismo que hicimos nosotras, nunca te arrepientas de tus decisiones, por qué son las que te llevan a dónde debes llegar y está… realmente es una que me tiene interesada así como a ellas… así que sigue, demuestranos hasta donde eres capaz de llegar con ello, así como nosotras lo hicimos en nuestro momento, te doy permiso así como Beatriz lo hizo Y enseguida sintió una tranquilidad tan grande… que ni ella misma se creía capaz de lograr, expandiendo su magia de luz hasta donde aquella visión podía verse.
Fuera de su mente, el director y todo aquel en la ventana mirando hacia afuera podía verlo, ella tomando la magia oscura con sus manos y rompiéndola como si de una roca de sal se tratase… para después caer desmayada… Cuando despertó estaba en la enfermería de la iglesia.
—¿Eh?
¿Cómo fue que?…
Quería moverse pero algo parecía estar apretándola y encima de ella.
*Kyuau* —…
Algo había hablado o al menos así se escuchó justamente delante de ella.
Solo mirando lo vió… una especie de comadreja antropomórfica que tenía sostenida una libreta, además de un gorro de enfermería y una bata de doctor, todo de su tamaño.
*¿Kuy?* Esa cosa con dos líneas por ojos y una “W” por boca parecía mirarla curiosa, no era tan grande, apenas el tamaño de un niño de 3 años.
—…
Y la puerta fue abierta, más así como ambos fueron alarmados, no podían moverse, más bien, la comadreja extraña no parecía asustada por eso.
—Ah, señorita Kyrla, me alegro que haya despertado, cuánto me alegro la verdad— dijo una monja acercándose a ella con una bandeja llena de agua —Monja Amadeus, ¿Que paso?
¿Cómo llegué aquí?
—Ah, el joven Stone te trajo, justo después de desmayarte —¿Y qué pasó?…
!el director!
¡¿Él está bien?¡— preguntó lo último algo alterada —Tranquila, tranquila, él despertó no hace mucho antes que tú, está bien, solo que se le pidió descansar pero fue insistente en ir a revisar la escuela y a los alumnos —…
Ya veo *¿Ky?* —Gracias, puedes irte, ahora me encargo yo La comadreja asintió, le dio algo que tenía en sus patas delanteras y se fue por la puerta… Kyrla no la había visto bien pero… —¿Esa comadreja tenía un gorro de enfermera y un rostro raro?
La monja no parecía asustada o extrañada, más bien se rió un poco.
—Vamos, señorita Kyrla, no debe ser tan modesta —¿?
Kyrla quería saber de qué estaba hablando pero se quedó callada.
—Se que trata de ocultarlo, pero hasta yo sé que usted invocó a esas pequeñas criaturas tan valientes —…!!!
Y- No quería decirlo, no podía decirlo, estaba apunto de decir que ella no fue quien hizo eso… sabía cómo lo había hecho pero no necesariamente como los demás pensaban.
»… Pero tampoco no podía mentir, no era así.
≥Una mentira a medias es aceptable, no es que realmente no hubieras hecho eso, solo los soltaste, eres igual de responsable que esa chica en provocar esto, así que puedes decirlo≤ Esa voz venía de un lado, Kyrla miró a ese espacio y ahí estaba una bruma blanca, con una especie de bata médica, apenas el rostro formado y una paleta en la boca, así como el cabello largo hecho de la misma bruma… no sabía que era más extraño, si esa comadreja con cara de dos líneas por ojos y una “W” por boca, o esa ¿Persona, espíritu?
En ese espacio.
≥Luego te explico, anda, dile que los soltaste ≤ —Perdón por ser modesta, si, los solté, nada más eso ñ… hehe… La monja solo sonrió y procedió a ayudarle con un poco de agua y comida.
»¿Cuánto tiempo dormí?
—Dos días —…
Vaya… gracias —Si, me retiro La monja se fue y Kyrla se quedó pensando en ello.
—Entonces, ¿Quién eres?
Pero nadie respondió, la forma en la que esa voz la contacto, tenía cierto sentimiento o sensación extraña, pero ahora, justo después de eso, ya no podía sentirla.
»¿Hola?
¿Hola?
—¿Hola?
¿Puedo pasar?
Esa voz venía de la puerta, y la reconoció.
—Ambar, adelante La otra chica avanzó abriendo y pasando hacia dentro, venía claramente con su mayordomo que se veía algo lastimado pero sin dejar esa postura seria de siempre.
Ámbar tenía un cesto de frutas con un moño, era un presente y lo dejó a un lado.
—Escuché que habías despertado, ¿Te sientes bien?
—Solo un poco cansada, nada más, ¿Cómo están los demás?
¿Tyler y Stone?
—Recuperándose por sus propios medios, debo decirlo, esa situación fue muy difícil, todo mundo, más los profesores estaban vueltos locos por esto —¿Qué pasó con los atacantes?
—Eso… tal vez no sea buena idea decírselo… más cuando ese sujeto, el que combatió el director dijo algo… que no creo que te guste escuchar, a mí tampoco me cayó bien eso… —¿Sobre qué?— preguntó Kyrla ya interesada de por sí Ambar no sabía si decirlo, pero su mayordomo no perdió la oportunidad.
—Amarilis es sospechosa de robar el libro que provocó esto —!Bowman¡— gritó Ámbar mirándolo enojada —Señorita, es mejor que sepa esto justo ahora a que lo haga después, además, ¿No le parece sospechoso que justamente ella no estuviera cuando ocurrió esto?
Además de lo que como usted dijo, ese sujeto habló antes de suicidarse —…
¿Eh?…
¿!EHHEE¡?
—!
BOWMAN¡
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com