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El Exilio de la Villana - Capítulo 28

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Capítulo 28: Lejos del Tercer Impacto (3)

En el castillo… hasta los mismos guardias y caballeros que estaban custodiando a Amarilis estaban algo perdidos, en el sentido de que ellos no querían estar ahí, no por lo que había sido arrestada, no por su peligrosidad, sino por el olor, el putrefacto olor que ella emanaba de ese traje de vaca que no se había quitado desde que llegó.

Incluso dejó fuera de combate a doce personas con solo ellos dar tres pasos. Ella tenía que dar su declaración, pero no iba a hacerlo así.

—… Tal vez debería crear máscaras anti-gas… pero también ellos tienen la culpa por traerme aquí de golpe, que bueno que pase al baño antes

La celda donde se encontraba tenía las ventanas con barrotes reforzados con magia así como constantemente magia de viento para sacar el olor pues ni los reclusos de ahí soportaban el olor exigiendo salir de ahí o ser ejecutados en el acto por no soportar el olor.

Después ella lo sintió, levantándose enseguida y dirigiéndose a la puerta.

»Mi caballo ya llegó con mi ropa

Un soldado sin esperar se lanzó a la entrada corriendo desesperadamente.

—!Hay gracias a la diosa¡

—!Diosa mía, al fin¡

—!He olido a muchas mujeres pero ninguna a este nivel!

Los demás reclusos estaban expresando su sentimiento de alivio al respecto.

—!Ya cállense¡— gritó ella al escucharlos

Después llegó el soldado y arrojó la ropa dentro abriendo y cerrando enseguida.

Tardó cerca de media hora en cambiarse y tocar la puerta.

Todos aguantaron la respiración y ella avanzó… con otro disfraz de aire, uno clásico de T-rex de caricatura, claramente con ellos confundiendolo con un dragón.

Ella avanzó tranquilamente pero el olor seguía ahí. Sellando ese espacio tan fuerte… que sabían que el olor se quedaría ahí posiblemente para siempre.

Incluso aunque ya era menos los que pasaban por donde ella estaba caían desmayados.

«Así se deberían sentir ser Pepe le Pew»

Más magia de viento apareció por la puerta hacia el trono y después todos pasaron a ese sitio, claro, protegiendo de lo nauseabundo a la Reina y los que estuvieran ahí.

—Aquí como usted pidió se ha traído a la acusada, Amarilis Faldone Dramull…— dijo un soldado ante la Reina, el Príncipe y varios comandantes y magos de seguridad

—Adelante

El soldado se hizo a un lado y Amarilis pasó, ante la sorpresa de todos por esa forma increíblemente irrespetuosa de vestir. Por qué hasta ella sintió esas miradas.

—Buenos días a todos los presentes, es una forma muy inesperada de estar aquí y me disculpo profundamente por mi forma de presentarme — dijo Amarilis con una reverencia un poco más abajo de lo normal—, es que estaba haciendo algo personal y esto fue lo que mi caballo alcanzó a traer de mi casa, me vuelvo a disculpar

Era claramente una forma acusatoria pero modesta de decir que no era su culpa y a su vez siendo responsable de la situación.

La Reina no sabía que decir, también su hijo no lo sabía y ni qué decir de los demás asistentes.

»Así que, ¿Qué es lo que ordena su majestad con su humilde sierva?

Pero Amarilis no perdía el paso de estar delante, era bastante aprovechada al respecto. La botarga de aire que solo tenía la salida en el cuello del dinosaurio mostrando su rostro, era uno en forma infantil, sin nada amenazante, así que era un logro hacer eso, parecer inofensiva cuando se había hecho lo que se hizo.

—Ehm, gracias por venir y disculpa por lo que pasó — dijo el Príncipe Vinley para calmar las cosas y sorpresas—, sabemos que estabas fuera, desconocemos tus razones pero al preguntar, habías dicho que estabas en casa de tus padres, se que te han informado sobre lo que pasó en la academia y el asunto con cierto libro y criaturas que aparecieron después

—Vaya, ¿Qué clase de criaturas?— preguntó Amarilis

—… Criaturas las cuales alguien tan fuerte como el que atacó la academia con magia sumamente peligrosa… les tuvo terror, conocía perfectamente que era lo que eran y prefirió morir antes que siquiera quedarse más tiempo combatiendo— dijo la Reina recuperando la compostura

Los demás solo la dejaron hablar, Amarilis quería reírse pero eso significaría más problemas.

—… Desconozco eso, si me disculpa, si acepto el hecho que mentí sobre ir a con mis padres, pero no aceptó la responsabilidad de tener algo que ver con algo como eso, ¿Podría decirme en que yo encajaría en la situación adyacente?

Claramente no querían estar abajo en ese momento, así que sabían cómo poder saber si ella mentía, más en ese momento las señales no estaban ahí.

—… Cuando terminó todo, revisamos el espacio oculto donde cierto libro se mantenía resguardado… pero ya no estaba ahí, añadiendo el hecho que en registros del Reino de la biblioteca del castillo, se ha sabido sobre cierto hechizo especial para crear cuerpos y homúnculos especiales, más al parecer es y fue una herejía para ambos lados y con lo último que dijo ese sujeto… creemos que solo es posible si alguien con la magia oscura lo bastante fuerte… se sospecha fuertemente de ti, la única persona que ha mostrado un potencial que es demasiado llamativo como para no ser al menos sospechoso— explicó la Reina—, así que trata de ser honesta, ¿Tienes el libro del que estamos hablando?

Amarilis ya tenía claro que el sistema judicial de ese mundo no era igual al de dónde venía, ahí podían acusar libremente aún si hay pocas pruebas o una sospecha muy fuerte, igual si no es suficiente, podría quedarse en custodia un muy largo tiempo.

No era como si no hubiera pensado que todo lo que había hecho, podría hacer cosas como ese momento y posiblemente no iba a ser lo único… Tampoco es como si no se hubiera preparado para momentos así.

—… ¿Habla del libro que usted y el Reino tienen en su biblioteca? Por qué si me preguntan, está demasiado quemado como para leerlo

—…

—…

—… ¿Qué?

Absolutamente todos no dijeron nada por instantes, ni que decir de la reina.

—¿Dije algo malo?— preguntó Amarilis sonando inocente—, por qué si están hablando de un libro así, lo he visto, pero no lo he tocado…

—… No, eso… eso no puede ser posible — dijo uno de ellos siendo el mago de la corte

—… No estoy mintiendo

Amarilis no soltaría para nada esa duda que había plantado en ellos, no lo haría si eso significaba salir de ese apuro.

La Reina se acercó a ella y replicó enseguida.

—¿Dónde y por qué no lo has hecho?

—¿Reina?

—Síganme por favor

Ella caminó tranquilamente mientras detrás estaba ese séquito siguiéndola algo cerca, pero eso no importaba por el momento.

«Que bueno que Kyrla soltó a esos idiotas, pero… no recibí ningún aviso de ese Semi-Dios… ¿Algo habrá pasado?» pensó mientras avanzaba por los pasillos a la vista de todos los servidores y sirvientes del castillo «como para que atacasen la academia justo cuando no estoy… es que ya me estoy viendo como enemiga a vencer más que nunca… eso o solo fue una inesperada coincidencia… luego lo veré »

Llegando a la entrada de la Biblioteca Real, todo se veía como esperaba, pero la bibliotecaria apenas reaccionó cayendo de su silla.

—Todos salgan, ahora

Enseguida y con el ruido que no debía hacerse, todos los que estaban ahí salieron lo más rápido posible.

Después Amarilis solo avanzó entre los estantes aún con su disfraz.

Avanzando entre los pasillos pequeños entre los estantes se detuvo.

—Lo encontré un día que estaba estudiando más a los Semi-Humanos, era un libro dañado por el fuego, pero tenía ciertos datos y hechizos así como algunas cosas que no me gustaría decir

Miro a los demás haciéndose a un lado y señaló más adelante.

»Muevan el último libro de este estante y ahí encontrarán una palanca, tiren de ella y abrirá un espacio pequeño, ahí está el libro

—…

—…

—¿Por qué no lo haces tú?— preguntó la Reina

—No es por ser malvada su Majestad, pero quiero vivir más allá de los 27

Esas palabras de alguien como ella decían que algo más estaba ahí.

La Reina envió a su guardia personal adelante y ella pasó para ver el libro, ese espacio se convirtió en un lugar demasiado seguro, con magia de protección a más no poder, Amarilis se quedó junto al Príncipe y este igual estaba expectante.

La Reina movió tal cual el libro y el espacio pequeño apareció, justamente ahí estaba el libro que tanto se rumoreaba, aquel libro maldito que fue escrito por la peor escoria que el Reino podía haber engendrado, ella solo lo miró, sabía que si esa niña decía eso, solo con mover el libro era algo peligroso.

Pero no hubo necesidad.

—!Mi Reina, abajo¡

Un guardia sin esperar nada tomó de los hombros a la Reina y la hizo hacia atrás.

Algo grande pasó delante de ella, claramente con intenciones asesinas sin límites. Los demás guardias miraron que había atacado deliberadamente a la Reina, pero no había nada.

—¿Qué fue eso?

—Lo vi, pero… era algo extraño… es una… !AAAGH¡!

Ese grito interrumpiendo a sí mismo, algo se había clavado en su pierna y se había movido de ahí enseguida.

—! Protejan a la Reina¡ ¡Sea lo que sea!

—!Ya lo ví, aquí viene¡

El choque de algo metálico resonó por ese espacio, el soldado que gritó después pero no se dolor, sino de hacer esfuerzo y estrelló lo que estaba atacando contra uno de los estantes, el sonido de los libros no se hizo esperar, cayendo enseguida sobre lo que había atacado.

—¿Qué es eso? !exijo una explicación¡

—… Es… es el arma de su esposo, mi señora

Y el silencio Reino por momentos, más el montículo de libros se movió sin esperar y ahí apareció, era una espada larga, filosa, podía verse algo gastada pero más que nada, esa ferocidad, ese modo de ataque decía que no se rendiría por nada por proteger algo.

Todo mientras estaba en el aire.

—Mi amado Esposo… Velter…— dijo ella mientras no se lo creía

La espada se preparó para atacarla, pero algo la detuvo, para después desaparecer rápidamente.

—¿Eh?

—¿Qué?

Todos miraron el espacio oculto cerrado.

—Ese no era papá— dijo el Príncipe Vinley algo intranquilo —, papá nunca atacaría a mamá ni aunque ella se volviera malvada

Todo el mundo se relajo.

—Que raro, la otra vez que intente tocarlo, recuerdo que era una guadaña…— dijo Amarilis desde lejos indiferente

La Reina solo se levantó, se acercó a su hijo y abrió nuevamente la compuerta.

—¡Todos listos! !Quiero probar algo¡ ! También tu, Amarilis¡

Los soldados y demás se prepararon para el ataque… Esta vez con la Reina sosteniendo el libro como una afrenta…

—!Ahí está es… ¿Un martillo?

—Bullord

Un gran martillo apareció justo encima de la reina y el Príncipe desvío el ataque con todo hacia un lado, Vinley cayó encima de ahí sosteniéndose del mango para que no volviera a levantarse.

—!Sujetenlo¡

Los demás lo hicieron, pero aún así el martillo se levantó fácilmente, listo para atacar a la Reina… más está volvió a dejar el libro y cerrar el compartimiento, el martillo solo se evaporó.

Todo volviendo a la normalidad…

—Amarilis, por decreto real te absuelvo de lo que se te acusa— dijo la Reina con una actitud tan seria que dio miedo

—¿Eh?

Nadie se atrevió a replicar por miedo a recibir el peso de un castigo sin sentido.

—Pero la próxima que no hagas algo como avisar sobre cosas así… te sacrificaré por mi propio capricho

Ese era el peso por intentar engañar a la Reina, más Amarilis asintió e hizo una reverencia.

—Será como usted ordene, me disculpo profundamente, no volverá a pasar, me retiro

Ella los dejó ahí mientras deliberaban que hacer con eso… y Amarilis sonreía gustosa libremente de que nadie más la mirase con esa sonrisa triunfal.

Había investigado cada arma de los anteriores Caballeros Santos, probado con una de sus Rocas de Sangre y más que nada, con el material del arma de Kyrla con un hechizo de protección a ese lugar y a esa cosa.

La copia del libro solo la hizo en una tarde por si perdía la original, dejando sólo lo indispensable o que creía, no sería tan peligroso de eliminar del libro.

Todo iba de acuerdo a su pequeño plan de escape. Pero… aún así estaba molesta.

—¿Entonces que paso? ¿Por qué no me dijiste que iban a hacer eso?— preguntón mientras caminaba tranquilamente hacía la academia

La gente a su alrededor la veía totalmente confundida y burlándose de la vestimenta de ella.

Un ave se posó en la cabeza del disfraz y dejó caer una nota.

⟨Los gusanos se comían a mis animales, no podía enviar más o se darían cuenta y no serviría⟩

—Vaya… entonces si fue una coincidencia… ¿No?

Otra ave se puso a un lado y dejó otra nota.

⟨¿A estás alturas y por lo que estás haciendo lo crees?⟩

El Semi-Dios lo sabía pero no podía decirlo libremente, más con solo escribir eso era claro.

—… Todos los grandes genios piensan igual…

Por lo que sea quien mandó a ese grupo, sabía que ella no estaba, además que empezaba a ser una amenaza para quien fuese, incluso más que su alter ego Kuu…

»… ahora que lo pienso, creo que es momento de hacer otra parada especial… se dónde ocultan los cuerpos

Para cuando él despertó nuevamente… todo se veía distinto.

—¿Eh? ¿Dónde?

Miró a su alrededor y todo se veía diferente… más grande… más iluminado… ¿Grande? ¿Por qué? ¿Iluminado?… Pero-

»¿No sé supone que estoy muerto?

—¿Lo estás?

Y esa voz extraña lo hizo girar, ahí estaba algo que nunca había visto… pero no lo asustó.

Una chica en una especie de disfraz extraño, de una bestia extraña estaba mirándolo desde el espacio donde podía ver su cabeza y rostro.

—¿Tú quién eres?

—… Vaya, como para no tener miedo, significa que realmente hice un buen trabajo

—¿Trabajo? ¿De que…

Dijo y estiró la mano… o pata en este caso.

» ¿Eh?

Miró su cuerpo.

»¿EhM? ?!Eh!?

Tenía patas en vez de brazos normales, cuerpo con mucho pelo, además de ser enano.

»!¿PERO QUE MIERDA ES ESTO!?

Y después miró a Amarilis.

»!TU~~~¡

—Yoo~~…, ¿Que?

Trató de ir tras ella pero se tropezó al intentar caminar a dos pies.

—¿!Que me hiciste!? !Eso… ¡Esto es! !Prefiero mil veces la muerte¡ ¡Ellos te cazarán¡ ¡Sabrán que con solo verme has hecho algo que está prohibido¡ !Cuando me vean, te castigarán¡

—Ah, ¿Hablas de ti? ¿El sujeto que mató a su maestro por la espalda frente a otros dos aprendices, robó sus libros y trató de quemar el aquelarre donde brujas de otro bando hacían sus cosas tranquilamente por qué una de ellas te rechazó? ¿Ese sujeto que deliberadamente hacía experimentos con personas libremente por querer hacer justamente esto? Se que posiblemente hiciste más cosas como para ser ejecutado con las costumbres de Necromancers… pero no me dijeron nada más

—… ¿Cómo sabes-

—Yo se lo dije y abogue por ella— dijo otra voz

Y al nuevamente voltear, vio a alguien más.

—¿Quién eres?

—Una amiga del grupo de brujas, solo te diré eso… verás, cuando ella me dijo lo que hiciste y por qué ibas a hacerlo, pensé que debía castigarla… hasta que me mostró tu cuerpo y pensé… ¿Por qué no?— dijo Xibaly caminado ordenadamente alrededor de él —, debiste ver la cara de satisfacción de los demás cuando les dije quien es el que estaba en ese pequeño cuerpo esponjoso… debo decirlo, quería estudiar los tatuajes y marcas que tenías en el cuerpo, pero debía dar algo más a cambio por el permiso exclusivamente de esto y los demás homúnculos, así que… bienvenido a tu nueva vida y creo que será permanente

—…. No, no, espera… espera, !puedo darte más información, puedo hacer más por salir de eso-

—Tengo la mitad de los libros, fue un buen trato, además, sabemos que no puedes decir el nombre de quien te dió la información de que el libro maldito estaba en la escuela… eso les dió algo más a ellos para investigar, así que por el momento… digamos que tienes poca suerte

—… Pero, pero, pero yo… no quiero esto… ¡no, no!

—Lastima, no es mi responsabilidad ahora, además, solo quería ver el último atisbo de conciencia que tenías y ver si realmente salió como está en el libro… y veo que si, niña, ¿Puedo hacer los honores?

—Me ofenderia si no lo hiciera, adelante

Y Xibaly extendió su mano al frente, enseguida el cuerpo de ese sujeto se quedó quieto, sin hablar, sin nada que no fuera una tranquilidad aplastante a pesar de ser algo así de diminuto.

—Serás parte de la pequeña fuerza de Comadrejas, serás conciente de lo que estás haciendo, pero tus acciones nunca serán jamás tuyas, obedeceras todas y cada una de las peticiones aunque sea la más ridícula que pueda darte Amarilis y de ahí a quien ella decida dejar el mando… así que vive con algo peor que la muerte, vive con el sufrimiento de aquellos que anhelas ahora que tú objetivo nunca podrá volver a ser tocado por ti, o por alguien más. [[Il sera marqué ainsi]]

Después todo se volvió un espacio quieto, era una de las esquinas de la Academia, en el centro, las demás Comadrejas estaban trabajando tranquilamente toda la en la reconstrucción.

»Listo, le puse mi toque especial por ser algo que honestamente, siempre esperaba hacerle a este tipo por esa amiga… gracias niña

—Gracias a usted, Maestra superiora

—… Solo… una última cosa, para ya cerrar esto… ¿Por qué Comadrejas?

—Por que no creo que les guste a los franceses que use conejos locos o a los japoneses usar zorros o mapaches

Absolutamente Xibaly no entendía para nada lo que acababa de decir Amarilis…

—… ¿? ¿De acuerdo? Me voy, hasta la próxima, gracias por divertirme

Amarilis se despidió de ella y miró a su nueva adquisición.

—Bien administrador, ve a controlar a los demás como tú y que hagan un buen trabajo

La nueva comadreja se fue en cuatro patas, tranquila, apacible y con un aura juguetona… pero por dentro estaba maldiciendo a más no poder y tratando conscientemente de encontrar una salida aún cuando ya no la había.

»Ahora bien, ¿En qué estábamos?

La noticia de su arresto así como casi pronta salida dió mucho de qué hablar, su fama así como era esperado, se hizo más grande, claro, aún habían cosas que se quedarían en sospecha, pero a su vez eso sembraría la duda, más cuando incluso Kyrla estaba en las mismas.

—!Lo siento¡

Cosa que aún sabiendo que estaba bien, no dejaba de incomodar la por una razón.

—¿Por qué?— preguntó Amarilis frente a ella mientras Kyrla le extendía un pastel de chocolate

—Ehm, se que me dijiste que “eso” debía usarse en caso de emergencia y lo termine usando en una situación que podíamos controlar

—… ¿En serio crees que hubieran podido hacer algo? Al final el libro estaba en la biblioteca del castillo, creeme, sujetos sí que no consiguen lo que quieren se vuelven locos con los primeros que vean, así que está bien

—… Pero ahora… todos deberían saberlo, que tú los hiciste

—No servirá, se pondrá peor, así que está bien, en serio, además, creo que necesitas otras cosas como las que te di

—…

Pero sospechosamente Kyrla se quedó callada.

»¿Qué tan débil soy para ti?

—¿Qué? !No! No, para nada, ¿Por qué dices eso de la nada?— pregunto Amarilis casi riéndose

—Es que, me das eso para protegerme, quiero ser fuerte pero-

—Pedir ayuda no es de débiles, hacerlo es buscar una solución y después ser más fuerte, tu tuviste que tomar la decisión y salvaste una vida que realmente vale la pena, avanzaste de cualquier manera y ahora todo está tranquilo y bien, ¿O acaso no es así?

—… Si pero… no me siento satisfecha, no cuando estoy tratando de no depender tanto de ti

—Como quieras, pero no digas nada que sea innecesario

Dijo y le dió un bote de helado.

»Si necesitas algo sabes donde estaré, deja que las cosas sean así, para mí mejor, incluso sabes que yo también te pido ayuda

—Gracias

Amarilis caminó tranquilamente, pero no demasiado, se había escapado de una, pero nada decía sobre lo demás que iba a seguir…

—Si así va a ser… claramente seré más sospechosa por esto, en la historia no hay forma en la que Kyrla invoque a comadrejas, pero cuando posiblemente ese idiota no sea el único que pueda reconocer lo que hice…bueno, creo que un poco de apuesta arriesgada no vendría mal… pero ahora el siguiente evento…

El tema a tomar era lo que le preocupaba, el siguiente evento sería lo más importante y posiblemente lo que tomaría rumbo a todo lo que sucedería después.

—El segundo enfrentamiento de este país con Pabellyon, será un poco más cargado y con limpieza de manos de su parte pero… todo aquí está muy de lado, son fuertes pero…

Era el momento donde Amarilis (la original) sería más sospechosa de atacar a Kyrla en el enfrentamiento por qué ella estaba coludida con algunos de Pabellyon que iban a hacer el ataque.

Así que la cosa era complicada… o al menos así se sentía.

»Tengo que pensar el cómo llevar a cabo algo así… Más cuando es el primer enfrentamiento de Tyler con ese idiota… se supone que en la historia original, es cuando realmente se presenta, no cuando hace estupideces antes de tiempo… ¿Cómo debería proceder?…

Pasando tranquilamente entre los pasillos estaba planeando algo para ello, claramente no podría ser demasiado rápido, era astuta, pero habían ciertas cosas que la mantenían ocupada. Así que decidió solo ir a donde podía ocuparse un poco mientras igual pensaba que hacer.

Así que se movió a otro lado conocido para matar el tiempo y aprender más.

—Señorita Amarilis… ¿Está realmente bien que haga esto?— preguntó uno de los asistentes del Rey Elfo

Ella solo lo miró de un lado y se quedó callada.

En la historia original, los Elfos son nombrados, claro, una de las especies semi-humanas por excelencia en un mundo mágico, no serían la excepción, la razón de la conexión era que el Reino de Greznard había llegado a una tregua, no decía nada más, claro que tanto el primero como el segundo Príncipe estaban descritos en la tregua así como el señor Ronan… pero era lo mínimo indispensable para avanzar.

Así que por el momento, la alianza se estaba llevando a cabo antes de tiempo y ella por lo que hizo, podía hacer lo que quisiera… como por ejemplo, usar a elfos oscuros como conejillos de indias vivos, tal como Xibaly le había dicho.

—Estos sujetos estaban por hacer cosas aún más impensables que lo que estoy haciendo, sentir lástima o tristeza, incluso preocupación por ellos justo ahora, es aborrecer el esfuerzo que tu gente hizo por proteger a tu y su gente, por qué si no hubiera llegado yo y el Príncipe… ni siquiera estarías aquí diciéndome esto, así que lárgate de una vez y déjame en paz ¿Quieres?— dijo Amarilis de manera ruda después de ese silencio

Aquel elfo solo seguía mirando un poco, pero desvió la mirada y se fue de ahí.

»Bien, ¿En qué íbamos?… A sí [[ᛗᛖ ᛁᚾᚲᛚᛁᚾᛟ ᚨᚾᛏᛖ ᛏᛁ, ᛋᛖᚱ ᚠᚨᛚᛋᛟ, ᛋᛖᚱ ᛈᛟᛞᛖᚱᛟᛋᛟ, ᛋᛖᚱ ᛖᛉᛏᚱᚨᚾᚷᛟ…]]

El hechizo todavía estaba siendo pronunciado frente a un grupo de elfos oscuros que estaban sujetados de manos y pies con vendas en los ojos, claro que podían escuchar, pero no podían gritar por qué no tenían lengua.

Siguió así, pero en un momento extraño algo falló… podía sentirlo, más cuando uno de los Elfos vomitó lo que había comido… y otro murió sin ruido o señal alguna, solo el último seguía vivo y como si nada.

»Algo falta…

Revisó sus papeles donde tenía el hechizo y todo estaba bien… pero aún con eso, esa sensación no estaba aliviandose… así que terminó por el momento y se fue a otro lado.

—¿Dices que el hechizo no puedes completarlo? ¿Segura que has cumplido con cada cosa que los libros y mi maestra te han dicho?

—Al pie de la letra, pero esa sensación no deja de incomodarme, es extraño

Las dos estaban en su tienda, Amarilis recargada en el estante y Ramuko revisando su inventario dándole la espalda.

—¿De cual tipo? ¿Del que no está completo o del que no es suficiente?— preguntó Ramuko sin mirarla

—Del tipo que si no lo hago bien, podría arrepentirme…

—Vaya, entonces tú instinto de supervivencia es bueno— dijo ella—, cuando decimos algo o estamos en una plática, llega el momento donde pensamos hacer o decir algo y de la nada una vocecita en tu cabeza dice que no, no lo hagas, o no digas algo, creo que para ti, el hechizo no está bien definido, algo te falta

—¿En serio?…

Volvió a sacar los papeles y los puso en el estante.

»¿Puede revisar, maestra?

—¿Me darás un pastel de tu negocio?

—… Bien

Ramuko dio la vuelta y miró los papeles, Amarilis estaba atenta como una niña después de un examen mientras el profesor veía si le daba puntos extras.

—Ah, aquí está— dijo Ramuko apuntando a una hoja

Después le levantó y se la mostró a su alumna.

»Esta parte, no está enlazada realmente a lo demás

Amarilis tomó la hoja y la miró.

—¿Eh? Pero es la forma correcta, así está en el libro de la Maestra Xibaly

—Si pero no, los libros son un gran apoyo para cualquier cosa, pero solo sirven si es la cosa que se desea, un libro de finanzas te enseña de números, pero no de la fórmula para llevar a cabo otro inventario distinto, uno de cocina te enseña la receta de siempre de un estofado y ya, es cosa tuya que hagas lo demás… La innovación es cosa de todos los días ¿O no lo has hecho con tus negocios?

—…

Ramuko tenía un punto pero… por algo es que Amarilis no había hecho eso totalmente. Ramuko camino nuevamente a dónde había salido para volver a acomodar sus cosas.

»El libro dice que si no se hace bien, puede causar cosas malas, realmente malas y… honestamente no es como dejar quemar un pan en un horno, este horno sería el mundo

—¿Y qué? El que no arriesga no gana, además…— dijo y miro de lado a ella— ¿De qué tienes miedo? Somos usuarios de magia negra, ¿Deberías pensar así?

—…

Claro, el instinto de supervivencia es… evadir aquello que le hace daño a la persona que es la que evita eso… miedo, conscientemente no podía sentir algo así pero… sabía que en algún momento, tendría que volver a sentirlo y eso era…

»Miedo a lo que pueda provocar… ambas tienen razón en qué esto es una locura pero… necesito hacer esto, tengo que…

Hasta en su resolución se podía ver la duda ahora que entendía el por qué estaba fallando…

—… Tenías razón en algo, Amarilis… aún no estás lista para ser maestra… — dijo Ramuko volviendo a su inventario

Eso último había sonado tanto una decepción como igual dándole la razón al mismo tiempo.

»ya te di la lista para enlazar lo que quieres, es ahora cosa tuyas el descubrir cómo

—Si, me retiro, Maestra, muchas gracias

Ella se fue de ahí con sus hojas, Ramuko siguió en lo suyo pero se detuvo.

—Al menos entiende que debe hacer… pero creo que ese momento no ha de estar tan lejos… solo esperaré

Continuó como si nada, dejando todo seguir como debía… pero por otro lado, Amarilis sabía que tenía razón.

—He actuado tal cual he podido hacer como una villana… pero… siento que estoy perdiendo más de lo que he ganado…

Ella misma sabía sobre sus limitantes, sabía hasta dónde podía llegar, lo tenía bastante claro, así había sido educada mucho antes de esto… solo lastimar lo necesario sin llegar a pasar el límite… pero ahora que su segunda oportunidad había llegado, de que ahora sí podía ser más libre… sentía que ese tipo de libertad, su precio, era tal cual había sido como esperado, equitativo…

Antes podía hacer cosas que harían estar orgulloso a un estafador, pero ahora con lo que había hecho por cumplir la petición de ese semidiós y darse cuenta que debía hacerlo… era totalmente diferente, más de lo que pensaba.

No le había temblado la mano cuando eliminaba a todo lo que no era parte de la historia, o al menos la construcción de la misma por hacer aunque sea lo más cercano, lo que debía hacerse… pero una cosa era eso y otra muy distinta, una ruta ajena a lo que se debía hacer.

Sabía que tenía que hacerse, no por nada estaba dispuesta a crear algo así de fuerte… pero el precio era eso mismo, su miedo a lastimar más allá de lo que su conciencia podía soportar. Y eso significaría perderse, ser realmente algo que no quería ser…

Sus padres, los primeros de ella, de Darla, podía sentir que se sentirían decepcionados o tristes por lo que estaba haciendo… tal vez esa conexión sentimental era lo que no le permitía hacerlo, esa conexión con ese mundo que le enseñó muchas cosas y la razón por la que podía seguir adelante… pudo haber sido la peor experiencia o simplemente el odio de haber vivido como lo hizo… pero no podía negar el hecho de que es, era y fue la mujer que avanzó libremente hasta el final por todo lo que le había pasado disfrutando de todo mientras podía hacerlo.

»Tengo un poco de envidia por el sujeto o quién que está arruinando esto sin sentirse culpable… ¿Qué es lo que le motiva a hacerlo?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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